COP23 Bonn, ¿la enésima reunión para salvar el clima?

La Alianza por el Clima aboga por incluir la ganadería en la agenda internacional

Del 6 al 17 de noviembre se reanudan las conversaciones del clima en Alemania. Bonn acoge de nuevo la conferencia por el clima, la número 23, en este caso. Compruebo que los organizadores están bien organizados: se anuncian nuevas instalaciones que van a a permitir a los asistentes utilizar las últimas tecnologías. Se anuncia que la COP va a ser “neutral” desde el punto de vista climático, es decir, que van a compensarse las emisiones de dióxido de carbono provocadas por el evento, sobre todo por los trayectos en avión de los negociadores que provienen de las cuatro esquinas del mundo. Todo muy política y medioambientalmente correcto.

Las ONG, medioambientalistas y otras, afilan ya sus cuchillos. Anuncian todas ellas una manifestación justo antes de iniciarse las negociaciones, el 4 de noviembre, en Bonn para denunciar el consumo de carbón. Por primera vez un pequeño país, pequeño donde los haya, Fiji, presidirá una ronda negociadora del clima aunque el evento tenga lugar en suelo germánico. Y seguro que el presidente de Fiji, presidente además por unos días de la conferencia del clima, levantará de nuevo la voz, una voz indignada y con razón, porque él forma parte de “esos otros” quienes sufren las consecuencias sin poder combatir de frente a las causas. Su desgracia se sustenta sobre nuestra riqueza, sobre nuestro estilo de vida consumista.

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Mucho tendremos que cambiar todos nosotros nuestros hábitos de consumo si queremos dar una posibilidad de futuro a Fiji. A Fiji y a muchos otros. Ya sabemos que deberíamos desembarazarnos del petróleo, bajarnos del coche y del avión, moderar el consumo energético... También deberíamos revisar nuestro consumo de carne. La Alianza Climática alemana (Klima Allianz), que agrupa a más de 100 ONG como Bund, Oxfam y WWF, quiere que en esta nueva ronda negociadora se incluya otro factor perturbador que está destruyendo nuestro medio ambiente: la ganadería es responsable ella solita del 14,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero según la FAO. Y a pesar de ello, la ganadería no aparece en los planes nacionales de protección del medio ambiente.

Me informa de esta novedad de incidencia política Proveg, una organización internacional para la conciencia alimentaria, presente en Alemania, Reino Unido y Polonia y que acaba de aterrizar en España. El objetivo de ProVeg? es reducir el consumo de productos de origen animal en un 50% hasta el año 2040. Según explica Cristina Rodrigo, portavoz de Proveg España, “los países industrializados no podrán alcanzar sus objetivos de protección climática sin una reducción significativa de productos de origen animal.” Si quieres ayudar a la organización a hacer oír su voz, puedes firmar una petición en su página web para que se introduzca la ganadería en la agenda de protección del clima durante la próxima reunión de Bonn. Cuando publico este post han conseguido ya reunir casi 40.000 firmas.

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La verdad es que las cifras sobre la ganadería son bastante escalofriantes. Un tercio de la cosecha mundial de cereales acaba utilizándose para alimentar al ganado según la FAO. Volver a sacar este tema me ha hecho recordar al bueno de Leonardo Di Caprio, quien se tomó la molestia de recorrer el mundo y filmarse en acción para que esa “road movie” moviera el corazón de los electores americanos. Había que convencerlos de la ciencia del cambio climático y por lo tanto conseguir que votaran demócrata. Bonito intento fallido. Hablé ya de todo ello en el post Leonardo Di Caprio salva el mundo (y no es ficción).
Recuerdo que en su película Before the flood se ve a Di Caprio en la India hablando con una activista, quien le dice que hay que reducir el consumo de carne si se quiere realmente combatir el efecto invernadero. Y que son los países ricos, claro está, quienes deben rebajar sus niveles. Di Caprio, a pesar de estar entre los más convencidos de la necesidad de luchar contra el cambio climático, no pudo evitar sonreírle a la cara y decirle a la pobre activista que no podría convencer a los millones de americanos de tamaño sacrificio puesto que la carne forma parte de su dieta diaria.

Un tercio de la cosecha mundial de cereales acaba utilizándose para alimentar al ganado según la FAO

¿Llegará la enésima reunión sobre el clima a incluir la ganadería en la agenda? Me imagino las presiones de la industria alimentaria para evitar que se haga realidad. Pero más allá de políticas y políticos, más allá de reuniones, activitas, lobbystas y periodistas, la verdad es que ¿quién está dispuesto a renunciar a su estilo de vida: al coche, al avión, al plástico, al consumo desaforado y a la carne? Porque este es el quid de la question, como muy ingenuamente mencionó Di Caprio. ¿Quién está dispuesto a modificar sus rutinas y sus pequeños “lujos” diarios? Ojalá en Bonn se opere el milagro. Pero si es así, será sólo el primero de muchos otros necesarios. ¿Te sumas al cambio tú también?

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