•   Ricardo da Silva, S.J.

  •   Educación

  •   Marzo 05 de 2018

De “College” a “Universidad”: la audacia de los jesuitas africanos

El jesuita Ricardo da Silva, S.J., nos relata el hito de la fundación de la segunda universidad jesuita en el continente africano: La Universidad Arrupe Jesuita (AJU). Y nos cuenta porqué este ha sido un acto audaz.

No todos los días se es testigo de la inauguración de una universidad; y mucho menos en África, donde la educación superior sigue siendo para pocos privilegiados y parece estar bajo asalto a cada paso: desde crisis de honorarios y mala administración de fondos, hasta concesiones fraudulentas de títulos. Esto no disuadió a los jesuitas, que inauguraron el sábado pasado su segunda universidad en el continente: la Universidad Arrupe Jesuita (AJU).

Se mostraron lo suficientemente valientes como para nadar a contra corriente atendiendo el llamado que les había dado el Maestro General dominicano, P. Bruno Cadoré, cuando en la última Congregación General (octubre de 2016 en Roma) invitó a la Compañía de Jesús a tener "la audacia de lo improbable". Más tarde, en la misma reunión de representantes jesuitas de todo el mundo, el Papa Francisco añadió a esto llamando a sus hermanos jesuitas a la "audacia profética".

Lo que ahora se conoce como Arrupe Jesuit University (AJU) comenzó su vida hace 24 años de manera muy humilde operando humildemente un ala en desuso en el hospital de St. Anne, dirigido por la Compañía de María. El Colegio Arrupe (AC), como se lo conocía, les dio a los jóvenes jesuitas africanos la oportunidad de realizar estudios de filosofía y humanidades (literatura, historia, educación y estudios africanos) en el continente. Desde allí Arrupe College logró asegurar una gran parcela de tierra en Mount Pleasant, Harare, donde se encuentra hoy en día. Aunque el grupo primario de estudiantes ha sido jesuita, desde su inicio la universidad estuvo abierta a todos: hombres y mujeres, religiosos y laicos, fueron admitidos sin discriminación.

La universidad otorgó títulos como un colegio asociado de la Universidad Gregoriana en Roma. En 1998 fue reconocida como “universidad asociada” por la respetada Universidad de Zimbabwe bajo la guía, tutoría y rigurosas inspecciones de la Facultad de Estudios Religiosos, Clásicos y Filosofía (RSCP). Dada la naturaleza siempre cambiante y exigente del panorama de la educación superior en Africa se hizo evidente que Arrupe College tenía la necesidad y se presentaba la oportunidad para solicitar un nuevo estatus.

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La ceremonia de inauguración de la nueva Universidad Arrupe Jesuita en Harare, Zimbabwe

Luego de un riguroso proceso de inspección e investigación por parte del Consejo de Zimbabwe para la Educación Superior (ZIMCHE) la carta de aprobación llegó el 7 de diciembre pasado, otorgando una inscripción provisional por un año, al cabo del cual se volverá a evaluar a la universidad para confirmar su condición de institución autónoma que otorga el título de educación superior.

Inicialmente la AJU mantendrá una única Facultad de Artes en la que, fiel y orgullosamente, mantendrán su legado de excelencia en el estudio de la filosofía y las humanidades. AJU ofrecerá títulos de honores de 4 años en filosofía, literatura y en el nuevo programa de capacitación para la transformación, que se realiza en asociación con The Grail Center en Kleinmond, Sudáfrica.

AJU ya ha anunciado su deseo de expandir su oferta en el ámbito de la educación en tecnología de la información y las comunicaciones (TIC). Abrirá pronto aplicaciones para un título de honores en ciencias con su Bachelor of Sciences (Hons) ICT, en colaboración con The ICT University en Louisiana, EE. UU. Además, los estudiantes de postgrado pueden inscribirse en maestrías en literatura, filosofía, educación, teología, administración universitaria y desarrollo de la primera infancia. AJU ya tiene su primer ingreso de estudiantes de doctorado en filosofía.

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El nuevo liderazgo de AJU (L-R) Frs Gilbert Mardai, Agbonkhianmeghe Orobator, Kizito Kiyimba y Evaristus Ekwueme

La Universidad está dirigida por un equipo de jesuitas africanos. El Canciller es el presidente de la Conferencia de los Superiores Jesuitas de África y Madagascar (JESAM), el padre Agbonkhianmeghe Orobator, que ha delegado el día a día de AJU al vicerrector, padre Kizito Kiyimba, ugandés de nacimiento, y graduado de la Programa de doctorado en filosofía de la ciencia de la London School of Economics and Political Science (LSE). En el equipo ejecutivo hay dos vicecancilleres: un tanzano, el padre Gilbert Mardai, responsable de administración, finanzas y desarrollo; y el nigeriano padre Evaristus Ekwueme, que está a cargo de lo académico.

Los jesuitas ahora tendrán que demostrar su valía y arremangarse para garantizar la continuidad de la AJU en order a cumplir su misión: convertirse en jugadores serios en el espacio de educación superior en África y defender el estándar aclamado de la educación jesuita en todo el mundo.

El Canciller de la Universidad, Padre Orobator, dejó en claro que aunque AJU buscará la excelencia académica en todos los ámbitos, lo hace con la clara misión de contribuir en la agenda de desarrollo de África, y expresó:

“Les agradezco y felicito a todos. Pero este no es un momento para la complacencia. El arduo trabajo de asegurar un nuevo estatus ha terminado, ahora comienza el trabajo más difícil de hacer de Arrupe Jesuit University una realidad.

Ser una universidad no es solo una cuestión de orgullo; viene con una gran responsabilidad. AJU toma su lugar en un continente donde 17 millones de 128 millones de niños en edad escolar nunca verán las paredes interiores de una escuela, y 12 millones de jóvenes ingresan al mercado de trabajo anualmente para competir por 3 millones de empleos, mientras que la mitad de los 10 millones de estudiantes que se gradúan anualmente están desempleados (Fuente: Banco Africano de Desarrollo y Organización Internacional del Trabajo).

Para un continente de 1.200 millones de personas y 54 países, la contribución de AJU parecería una fracción insignificante. Sin embargo es importante hacer una diferencia para las vidas de mujeres y hombres con nuestra presencia como institución de educación superior. Para lograr este objetivo, cada miembro de la familia AJU debe aspirar a la excelencia al liderazgo en conciencia, compasión, competencia y compromiso.

Considerando la naturaleza privilegiada del acceso a la educación superior, una universidad, además de descubrir, producir e impartir conocimiento y comprensión, debe necesariamente preocuparse por atender las necesidades de los pobres. La dolorosa y perturbadora realidad de la pobreza generalizada es tanto un catalizador como un desafío para el desarrollo de la educación superior en África. Como miembros de la familia AJU, tenemos la tarea de idear enfoques creativos e innovadores para este desafío, incluida la educación de una sociedad que valora la equidad y la justicia; y llevar a cabo nuestra misión para crear condiciones socioeconómicas y políticas justas y equitativas para que los marginados y desfavorecidos prosperen en libertad y dignidad.

Como pioneros de AJU, es un deber de todos hacer de esta institución un catalizador para el desarrollo humano integral y la transformación social en África, y más allá. Dentro de cien años, la posteridad nos juzgará sobre cuán bien asumimos y cumplimos esta noble tarea. ¡Felicidades y Dios los bendiga! “.
 

Fuente

  • Jesuits Africa
  • El artículo apareció por primera vez en Spotlight Africa
  • Fotografías: Arrupe Jesuit University, 2018

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