Declaración de la Conferencia Jesuita del Sur de Asia

Refutando al Hindu Rashtra: Una Narrativa Alternativa y Estrategias para la Reconciliación en la Nueva India.

Preámbulo: Hacia una Narrativa Alternativa

En nuestro mundo de hoy, las identidades sociales divisorias (que causan divisiones), basadas en la etnicidad o el nacionalismo, la ideología o la religión y el patriarcado o el machismo emergen como uno de los tres desafíos más resistentes y potentes para una sociedad justa y humana. El Asia del Sur está luchando contra las múltiples injusticias que se derivan de las desigualdades económicas, la discriminación de castas y la hegemonía cultural, las cuales han oprimido durante siglos a nuestras gentes que han sufrido por mucho tiempo. Nuestra misión debe ser cumplir la visión de los padres fundadores de nuestras naciones para una sociedad justa a través de medios justos: una justicia fundada en la libertad, la igualdad, la fraternidad; una sociedad que garantice los derechos fundamentales y las libertades civiles, que es inclusiva y participativa, que respeta y protege las identidades individuales y colectivas, que le da prioridad a las necesidades básicas más que a los deseos superfluos, que favorece la restauración sobre la retribución y el perdón sobre la venganza.

Los poderosos lobbies corporativos y comunales, que luchan por intereses partidarios y creados, polarizan a las sociedades plagadas de identidades en proceso de erosión, de un sentimiento de alienación y llenas de temores individuales y colectivos. Tal situación genera una política de odio divisiva, que convierte a la gente en una mayoría consolidada que oprime a las minorías y a los marginados. Una narrativa subyacente llena de mitos e imágenes fraudulentos sostiene este proceso y se concreta en la ideología religioso-política fabricada, que se instrumentaliza en una agenda de acción. Para contrarrestar esto de una manera viable y sostenible, desmitificar la narración fraudulenta es un primer paso necesario. Más positivamente, una contra-narrativa y cosmovisión, por lo menos igualmente rica, evocadora y fiel a la religiosidad genuina, debe articularse para reconstituir la autocomprensión de un pueblo que recurre a sus historias y recrea la inspiración para enfrentar y resolver su situación de aprieto actual. Particularmente las naciones que estuvieron bajo el dominio colonial necesitan volver de nuevo a su lucha por la libertad para iniciar un segundo movimiento por la libertad que capture y haga realidad sus sueños de un futuro brillante y próspero.

En Pakistán, separado de La India, las fuerzas fundamentalistas han atacado a las minorías religiosas y a las personas y organizaciones progresistas, amenazando su espacio y su derecho a la existencia. Bangladesh, nacido en una guerra civil con Pakistán como el único estado secular mayoritario musulmán, también está luchando contra el fundamentalismo islámico. Ceilán, el estado de bienestar liberal modelo, se convirtió en Sri Lanka y aún no se ha recuperado del todo de una guerra civil autoinfligida entre las comunidades cingalesas y tamiles. Luego de la larga revolución marxista en Nepal, la gobernanza constitucional aún no se ha estabilizado del todo, causando inseguridad y alienación entre las personas. En Bhután, han habido tensiones entre las poblaciones budista y hindú nepalí.

La India ha mantenido en gran medida las tradiciones democráticas liberales durante los últimos 70 años desde su independencia. Sin embargo, hoy en día, la mayor amenaza a la tradición democrática secular de la India es el surgimiento del fundamentalismo hindú radical. El Rashtriya Swayamsewak Sangh (RSS) y sus afiliados han capturado la política india mediante la promoción de una marca extremista de hinduismo y están decididos a transformar una India secular democrática en un Rashtra hindú, golpeando o aporreando así la idea misma de La India nacida en la lucha por la libertad y constitucionalmente proclamada laica por nuestros padres y madres fundadores.

Las cuestiones centrales de la actualidad

La élite gobernante, abiertamente y de manera encubierta, promueve una mezcla tóxica de una agenda corporativa neoliberal y otra estrecha agenda Hindú, la cual socava las tradiciones seculares democráticas de la India y los valores constitucionales. Esto tiene varias manifestaciones:

  1. Hay una exhibición de una hegemonía mayoritaria con una perspectiva totalitaria sostenida por la agenda del RSS de poner fin a la diversidad y establecer un Rashtra hindú, un estado con una cultura monolítica. La organización y sus afiliados han empujado su ideología Hindutva a través de varias instituciones. En el escenario político, un gran número de ‘pracharaks’ del RSS están ocupando altos cargos, desde el de primer ministro, ministros principales, ministros de la Unión, ministros de Estado, presidentes de varias comisiones hasta jefes de las instituciones gubernamentales. Cuestiones divisivas como ‘amar-al-jihad’, ‘Ghar Wapsi’, ‘Gau Rakhsha’, la prohibición de la matanza de vacas, la prohibición de la carne, la anti-conversión y la imposición del hindi, entre otros, han viciado la política.
  2. La infiltración por los simpatizantes del RSS ha “communalized” (es decir, le ha dado un sesgo comunal a) las instituciones de la democracia como la judicatura, con algunos jueces de la Corte Suprema, los Tribunales Superiores y otros tribunales inferiores que respaldan la ideología de Hindutva. El sesgo comunal en el funcionamiento de la policía, las agencias de investigación, el enjuiciamiento y la judicatura inferior es un fenómeno alarmante.
  3. En el campo de la educación, la designación de simpatizantes del RSS a prestigiosas instituciones educativas ha socavado estas instituciones de enseñanza superior. Los libros de texto han sido cambiados para propagar la ideología Hindutva y para propagar el odio contra las comunidades minoritarias.
  4. Gran parte de los medios impresos y electrónicos se han convertido en herramientas de propaganda del gobierno en lugar de un desafío para los poderosos con la verdad.
  5. El estado de derecho se ha visto comprometido a medida que los racionalistas han sido asesinados, se han incrementado ambos el vigilantismo y la violencia de la multitud contra las minorías, así como los ‘dalits’, y la violencia comunitaria se ha vuelto más frecuente. Peor aún, en muchas ocasiones, se presentan casos contra las víctimas y no contra los perpetradores, a los cuales felicitan en lugar de castigarlos.
  6. La libertad de expresión se encuentra amenazada porque las voces de la disidencia son silenciadas por la amenaza de los casos de sublevación u otros tipos de litigios. La sociedad civil también está siendo silenciada por la cancelación de miles de cuentas FCRA, la imposición de cargos de sublevación a voces disidentes o la presentación de casos frívolos en contra de las ONG.
  7. Las leyes relacionadas con la tierra se están modificando para facilitar la entrega a las empresas de extensiones grandes de tierra pertenecientes a grupos marginados.
  8. Las políticas económicas del Gobierno promueven intereses corporativos más que los de la comunidad agrícola y las masas de trabajo. Además, políticas como la desmonetización y el GST intentan aumentar la vigilancia gubernamental y ejercer el control de cada transacción financiera de los ciudadanos. Las medidas de bienestar social se renombran y sus asignaciones se reducen considerablemente, empujando a los pobres más y más hacia los márgenes.
  9. Las nuevas leyes y reglas erosionan los derechos de las minorías para administrar sus propias instituciones educativas, dándole al Gobierno el derecho de decidir quiénes son los estudiantes y profesores en las instituciones minoritarias. La actitud actual del Gobierno hacia las minorías se resume en las palabras del portavoz del BJP: “El islam y el cristianismo son ajenos a la India y, por lo tanto, incluso si su condición socioeconómica es baja, no deberían tener el privilegio de tener cuotas en lo que respecta a los puestos de trabajo, los cuerpos legislativos y la educación”.
  10. Cualquier forma de acción afirmativa, ya sean asignaciones presupuestarias para el bienestar de las minorías o la reserva para las minorías en los empleos y las instituciones educativas, se opone y se considera “apaciguamiento de las minorías”.

En este contexto, la India necesita una segunda lucha por la libertad para crear una nueva narración que renueve el legado del movimiento de libertad y lo contextualize para la actualidad de hoy, y así contrarreste la ‘safronizada’ ideología neoliberal que coloniza a nuestros pueblos instrumentalizando la religión hindú que es pluralista y universal en su núcleo y en su enfoque.

La respuesta jesuita

Los Provinciales y Superiores Regionales del Sur de Asia reflexionaron sobre la situación y se han encargado a sí mismos y a la Asistencia, el compromiso de responder eficazmente a las fuerzas del fundamentalismo a través de todos sus ministerios. Toda respuesta jesuítica se fundamenta en nuestra misión de promover la justicia y la reconciliación en nuestro destrozado mundo, del cual el diálogo con los pobres y con las personas de otras culturas y religiones es una parte esencial. Nuestra misión como jesuitas en Asia del Sur es construir comunidades humanas contra-culturales de solidaridad que sean instrumento de paz y reconciliación para responder al peligro de que esta región se convierta en una región de odio y violencia. El permanecer como espectadores silenciosos en medio de esta embestida contra los valores constitucionales de igualdad y fraternidad, el secularismo y el pluralismo es traicionar nuestra misión. Nuestra respuesta debe ser en colaboración con hombres y mujeres de buena voluntad y por medio de la creación de redes con la sociedad civil y otras organizaciones que comparten nuestros valores.

Estrategias

Las estrategias recomendadas aquí son relevantes para toda la Asistencia en todas las provincias y podrían ser una guía para desarrollar estrategias más pertinentes en las provincias, en coordinación con otras en la zona. Es crucial adoptar y coordinar estrategias tanto a largo como a corto plazo, centrarse en las causas y no en los síntomas a todos los niveles. Priorizar y contextualizar estas estrategias debe ser el trabajo a nivel provincial y comunitario para situaciones específicas.

  • La mayoría de nuestras partes interesadas no son plenamente conscientes de la ideología del odio de los grupos “de azafrán” y educarlos es, por lo tanto, un deber primordial en nuestra estrategia. Debemos producir módulos educativos con contra narrativas, películas y documentales para instruir a los estudiantes y al público. Se debe integrar un módulo de ‘análisis socio-cultural’ en todas nuestras instituciones educativas, formales e informales, profesionales y técnicas, así como en nuestras parroquias, centros sociales y mediáticos. El ministerio de educación debe llevar a cabo esta tarea con urgencia.
  • Un arma principal para luchar contra el comunalismo en la India es nuestra Constitución que ubica la igualdad, la fraternidad y la comunidad como principios centrales en contraste con la agenda divisiva de los comunalistas. Debemos destacar los valores de nuestra Constitución en todos nuestros ministerios. Para promover la paz y la reconciliación entre las comunidades de base, nuestros ministerios sociales deben colaborar con el gobierno local y las agencias que hacen cumplir la ley. Debemos trabajar por la armonía y el entendimiento mutuo, y anticipar las tensiones comunales y también trabajar por la paz y la reconciliación de los protagonistas después de que ocurran incidentes de violencia comunal.
  • Debemos fomentar y promover iniciativas sobre la inculturación y el diálogo interreligioso.
  • La Asistencia necesita crear un ‘think tank’ profesional para educar continuamente a la Asistencia en los peligros del comunalismo y recomendar formas de contrarrestar el fundamentalismo. Como parte de este proceso, debe haber un calendario de discusiones a diversos niveles, desde las comunidades hasta las provincias, las zonas y la Asistencia.
  • Necesitamos crear redes con los cuerpos eclesiásticos, los medios de comunicación, la sociedad civil y otras fuerzas seculares para promover una sociedad pluralista e inclusiva.
  • Podríamos crear células de medios de comunicación en nuestras instituciones y construir estructuras dentro de nuestros propios campuses para difundir la ideología del secularismo a través de nuevas formas de medios alternativos.

La tarea es urgente. Con el fin de marcar la diferencia lo antes posible, nos uniremos a toda la gente de buena voluntad para derrotar a las fuerzas del odio y la violencia mediante la promoción de una política de pluralismo e inclusión que garantice la justicia, la igualdad, la libertad y la fraternidad.

George Pattery, S.J.

Provincial de Asia del Sur.

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