Devolver el brío, la alegría y las ganas de vivir a los niños en situación de calle en Kinshasa

Nombrado el 31 de julio de 2015 director del Centro Monseñor Munzihirwa (CMM), el padre Stanislas KIMPEYE, SJ se ha fijado como misión específica ”devolver el brío, la alegría y las ganas de vivir a los niños en situación de calle en Kinshasa”.

En efecto, Kinshasa, la capital de la República Democrática del Congo, cuenta con unos 30.000 niños y jóvenes en situación de calle. El fenómeno de los llamados "niños de la calle" no deja, pues, de crecer en Kinshasa. Así, ya se pueden encontrar familias enteras en la calle: los llamados "papá, mamá y niños de la calle".

Ante este fenómeno social, el Centro Monseñor Munzihirwa, un centro social de los jesuitas de la provincia de África Central, intenta acompañar anualmente desde 1995 a un centenar de niño y jóvenes en situación de calle, así como a sus familias, con vistas a la reconciliación y la reunificación familiar. El objetivo del CMM es la "reinserción familiar, escolar y socioprofesional de los niños en situación de calle en Kinshasa".

Para atender su misión específica de "devolver el brío, la alegría y las ganas de vivir a los niños en situación de calle en Kinshasa", el padre Stanislas KIMPEYE, SJ, director del Centro Monseñor Munzihirwa, coordina un dinámico equipo de educadores sociales, cuya misión es la acogida, la escucha, el acompañamiento, el alojamiento temporal (en torno a los nueve meses), la reconciliación, la defensa de la dignidad y el bienestar de los niños en situación de calle, la reinserción, la reunificación familiar, el acompañamiento de las familias de los llamados "niños de la calle" y el seguimiento tras la reunificación.

Gracias al apoyo financiero de Misereor, a las subvenciones de los jesuitas y a los donativos de personas de buena voluntad, el CMM trata de responder a las necesidades inmediatas o urgentes de los niños en situación de calle en Kinshasa. Así, unos sesenta niños "captados en la calle" están hoy escolarizados en 11 escuelas primarias y secundarias de Kinshasa, dos jóvenes (antiguos niños de la calle) están inscritos en dos universidades de Kinshasa (Universidad de Kinshasa [facultad de ciencias económicas] y Universidad Loyola del Congo [facultad de ciencias agrónomas y veterinarias]) y otros cuarenta jóvenes se benefician de la formación profesional en el seno del Centro Monseñor Munzihirwa. EL CMM forma en carpintería, ajuste y soldadura, corte y confección, artes plásticas, agricultura y ganadería, profesorado de autoescuela. Gracias a sus dos residencias en Matonge, a su centro de formación profesional en Cogelos y a su granja doméstica en Kimwenza, el CMM está orientando y formando eficazmente a los llamados "niños de la calle", devolviéndoles el brío, las ganas y la alegría de vivir.

Concretamente, sobre el terreno, tropezamos con enormes dificultades en la captación, la acogida, la escucha, el acompañamiento, el alojamiento, la escolarización y la formación profesional de los llamados "niños de la calle". En efecto, las razones que empujan a los niños a la calle son de diversos órdenes. La razón principal es de orden social: la pobreza y miseria de las familias. No obstante, el mensaje profético de las Iglesias evangélicas acusando a los niños de "brujos" mancha también el buen nombre de las familias. A consecuencia de ello, algunos niños son expulsados de casa y acaban en la calle. Una vez identificado el problema del niño y analizada su situación particular, el padre Stanislas y su dinámico equipo de educadores sociales se ponen a trabajar para propiciar la mediación entre el niño que se encuentra en la calle y su familia. La reconciliación y la reunificación familiar constituyen una tarea ardua para el equipo del CMM. Sin embargo, los casos en los que se ha logrado la reunificación familiar han enseñado al equipo del CCM que las familias en las que han de reintegrarse los niños tienen también necesidad de ser acompañadas antes y después de la reunificación.

"Devolver el brío, la alegría y las ganas de vivir a los niños en situación de calle" es un objetivo que solo resulta alcanzable si se presta continuamente atención a cada niño en particular. El afán del padre Stanislas es hacer que los niños y los jóvenes de la calle tomen conciencia de que la calle no trae a los niños al mundo, que la vida sigue siendo sagrada, que la familia continúa siendo la célula base de toda sociedad y que cada persona tiene un valor único y singular a ojos de Dios. Que monseñor Munzihirwa interceda por el centro que lleva a su nombre, a fin de que podamos devolver eficazmente el brío, la alegría y las ganas de vivir a los llamados "niños de la calle".

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