Dinámicas de poder en el sector extractivo

En el sector extractivo existen unas fuertes dinámicas de poder en las que se involucran múltiples actores: las multinacionales, los inversores, las autoridades locales, los trabajadores y sus representantes, la población local, las cadenas de valor internacional con sus diferentes intermediarios y los consumidores de los bienes, entre otros.

Adicionalmente, estas dinámicas de poder deben considerarse en el contexto de las dramáticas consecuencias que está teniendo la degradación medioambiental en la vida de las personas pobres y excluidas (Laudato Sí, párrafo 51). Esto interpela a “un cambio radical de paradigma para mejorar la situación en muchos países” (Mensaje del Papa Francico, 15 julio de 2015).

En el sector extractivo, hay mayor heterogeneidad de actores de lo que generalmente se admite en el mundo académico y del activismo social. Las comunidades no son entidades homogéneas y, frecuentemente, existen conflictos de interés y diferentes visiones de futuro dentro de dichas comunidades. Dicho conflictos de interés y visiones pueden ser explícitas o implícitas, y deben ser estudiadas con cuidado y rigor analítico. De acuerdo a nuestra experiencia, en ocasiones los líderes que “representan” a las comunidades en un proyecto extractivo no tienen una visión clara, común y compartida de lo que quieren del proyecto. Esto es conocido para el caso de pueblos y comunidades indígenas que enfrentan proyectos extractivos y/o de desarrollo en regiones de América Latina. Autores como Victor Bretón Solo de Zaldivar han escrito sobre este salto entre “las bases” y “los líderes” en lo que respecta a las visiones de futuro, los intereses y los discursos. Dos aspectos relacionados son la “cooptación de los líderes” y las fracturas internas existentes dentro de las comunidades, entre aquellos más mayores y más jóvenes, entre hombres y mujeres, las personas más educadas y las menos, y las personas más móviles y las menos móviles. Consideramos que las visiones románticas y homogéneas de las comunidades no ayudan en la comprensión de lo que sucede en la realidad, que es frecuentemente más complejo y desordenado que las narrativas usadas para culpabilizar y condenar.

En segundo lugar, creemos que existe una utilización confusa del término “Estado” cuando se refiere a los grandes proyectos mineros. Cuando la academia y el activismo en general se refieren al Estado, generalmente se están refiriendo al “gobierno central o gobierno nacional”, y a un conjunto muy específico de políticos y funcionarios que puede que tengan o no una misma visión sobre el proyecto. De igual manera, también existe el brazo legislativo y el judicial del Estado, al igual que los niveles subnacionales y locales, que también pueden verse involucrados en los proyectos extractivos. El caso específico de Cajamarca (y el conocido proyecto Conga) en el Perú es uno de dichos escenarios donde lo nacional, lo subnacional y lo local presentan visiones e intereses contrapuestos. De acuerdo a nuestra experiencia, consideramos que los poderes legislativo y judicial normalmente están menos involucrados en estas dinámicas de poder de las industrias extractivas, aunque esto debería estudiarse con cuidado. Por ejempo, la experiencia de El Salvador y la prohibición de la minería metálica es un caso específico de cómo el poder legislativo y el judicial también pueden involucrarse en proyectos extractivos.

En tercer lugar, también consideramos que existe una tendencia a homogeneizar la realidad cuando se analizan el ámbito de los inversores y las empresas. El sector minero está lleno de complejidades y contradicciones internas. Como hemos llegado a comprobar para el caso específico de los minerales en conflicto, existen empresas que son más favorables que otras a una legislación vinculante, por múltiples razones que tienen que ver con el tamaño, la tecnología, los intereses, el costo en términos de reputación, etc. Consideramos que dichas diferencias también deberían ser estudiadas a la luz de las lógicas internas y las maneras de proceder de las empresas de acuerdo a su origen (geográfico, sectorial), trayectoria y valores.

Nuestra visión: facilitar la participación

JiM? es una red de incidencia internacional compuesta por varias organizaciones intermediarias de promoción social, académica y desarrollo internacional. Por lo tanto, trabajamos en diferentes contextos de extracción donde nuestras organizaciones aliadas (en ocasiones, también organizaciones intermediarias como un centro social y organizaciones de base como una parroquia) pueden tener diferente grados de exposición y conocimiento de la realidad en el terreno. Adicionalmente, existe gran diversidad de centro social a centro social: algunos pueden apoyar o ser tolerantes hacia las extractivas, otras pueden oponerse o callarse. No hay respuestas iguales a situaciones tan diversas. Nuestra palabra clave ha sido siempre el acompañamiento a nuestras organizaciones aliadas para que puedan enfrentar la situación a través de un diálogo pacífico y democrático. Esto implica participación en las discusiones sobre legislación, diálogo con las empresas y con el conjunto completo de actores que están presentes en el territorio y con el gobierno. Muchas de las organizaciones aliadas de JiM? han sido activas en la creación de espacios habilitadores para que las bases y los actores más débiles puedan participar en estas negociaciones en condiciones de mayor equidad (a través de programas de formación y liderazgo). Como con el Estado, la Iglesia Católica es también internamente demasiado compleja como para generalizar su actitud ante la extracción. Hay contextos donde la Iglesia o algunos de sus miembros han sido activos en la protección de activistas, la demanda de derechos y la negociación, mientas que en otros contextos la Iglesia (o algunos de sus miembros) se han mantenido callados o han negociado con las empresas. Javier Arellano- Yanguas ha escrito varios artículos sobre esta temática. En JiM?, estamos tratando de entender esta diversidad para llegar a un territorio común: el respeto a los derechos humanos y la promoción del diálogo con la participación más amplia y democrática posible. En JIM, estamos tratando de promover la justicia en la minería, el diálogo genuino y la solidaridad, prestando especial a las voces que están frecuentemente excluidas, convencidos como estamos de que “todo está interconectado, y de que el cuidado genuino de nuestras vidas y nuestras relaciones con la naturaleza es inseparable de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los demás” (Laudato Si, párrafor 70).

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Alicia AlemanArrastio?
Ferdinand Muhigirwasj

Original en inglés publicado en la página web de JiM? el 14 de agosto de 2017. Traducido por Alicia Aleman Arrastio

Fuente:

  • Fotografía principal: Mining. Flickr Parolan Harahap. Licencia Creative Commons

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