El llamado del obispo de Gibuti: “Hagamos renacer Somalia”

Después de las primeras elecciones de la era de Siad Barre, monseñor Giorgio Bertin exhorta a la comunidad internacional a no dejar escapar una ocasión para rescatar al país del Cuerno de África

Las elecciones presidenciales del pasado febrero llevaron a Mohamed Abdullahi Mohamed (llamado Farmayo) a la presidencia de Somalia, suscitando un primer y cauto optimismo, después de años, incluso con la impresión de billetes nacionales. La combinación de diferentes características que el nuevo presidente conjuga en su persona lo convierten en un exponente político probablemente ideal para este momento histórico. La población vuelve a tener esperanza (como demuestran las manifestaciones por las calles para festejar los resultados de la elección del pasado 8 de febrero), y también los observadores internacionales. 

Farmayo, que no es nuevo en el escenario político (fue primer ministro de octubre de 2010 a junio de 2011, bajo la presidencia de Sharif Sheikh Ahmed) es conocido y apreciado por amplios sectores de la población, y cree firmemente en una radical renovación de su país, para superar las divisiones de los clanes y la corrupción crónica. Durante la campaña electoral y en sus primeras intervenciones ha insistido en el papel unitario del Estado como elemento que puede levantar la economía, y ha querido apostar claramente por la reconciliación nacional y la colaboración con Puntland y Somaliland (autonomías locales dentro de las fronteras del país, ndr.), a quienes pidió pensar en una nueva fase política de unidad. 

Pero para que pueda desempeñar plenamente su papel, necesita mucho apoyo internacional. Efectivamente, Somalia vive una especie de conflicto permanente sin solución desde el final de la era Siad Barre, debe afrontar una de las peores carestías de su historia (el presidente declaró el estado de desastre nacional a principios de marzo, ndr.), continuar con el duro trabajo para frenar el terrorismo yihadista y tratar de arreglar la división que se ha consolidado en diferentes partes del país.  

Hablamos sobre las perspectivas de esta tierra que sufre y que trata, finalmente, de asomarse al escenario internacional con mayor credibilidad y democráticamente, con monseñor Giorgio Bertin, obispo de Gibuti y administrador apostólico de Mogadiscio. «En este momento, Somalia necesita renacer como estado funcional y necesita apoyo humanitario para responder a la sequía y a la carestía. La situación de hambre es particularmente grave en Somalia, porque a la calamidad “natural” se suma una calamidad “humana”: desde hace 26 años no existen instituciones estatales nacionales que funcionen. Algunas partes de Somalia han desarrollado gobiernos locales, como Somaliland o Puntland, pero el resto, includa Mogadiscio, todavía se ve afectado por la inseguridad, debida principalmente a la rebelión islámica de los Shabaab. La nueva sequía se convierte en un llamado a una mayor solidaridad por parte de la comunidad internacional, que podría ayudar mejor a responder a este problema.

Desgraciadamente, tengo la impresión de que tienen sus “agendas” como prioridad. La comunidad internacional debería tener una sola “agenda”: hacer que renazca un Estado que funcione y que está al servicio del propio pueblo». 

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Fotografía: Flickr - United Nations Photo. Licencia Creative Commons.

Después de un lento proceso electoral, con el que Somalia volvió a las elecciones por primera vez desde la caída del dictador Siad Barre, en 1991 (aunque no hayan votado todos los ciudadanos, sino 14.000 delegados que eligieron a los 275 miembros de la Cámara Baja y a los 54 de la Alta, quienes, a su vez, eligieron al nuevo presidente) se llegó al nombramiento de un nuevo jefe de estado: ¿cuál es el poder real de la política en un país tan dividido y golpeado?

Este gobierno, en realidad, no tiene mucho poder. Pero podría funcionar como un punto de partida para el renacimiento de Somalia. Según mi opinión debería comprometerse con mucha humildad y con la ayuda internacional en la reconstrucción del Estado un paso a la vez, además de preservar en la prestación de servicios a la población. Esta sería la mejor manera para conquistar el favor popular. La subdivisión, por lo menos en tres partes, del país crea otros problemas, sobre todo porque en dos de esas partes (Somaliland y Puntland) hay una realidad o formas de gobierno local; en la tercera parte, en cambio, no hay homogeneidad: hay realidades muy diversas a nivel local, además de una fuerte presencia de los Shabaab. 

Somalia representa para muchos un país gobernado por señores de la guerra y por el terrorismo, pero existe también una sociedad civil con peticiones y necesidades: ¿cuál es su peso y cómo logra hacerse escuchar?

Es cierto, hay una sociedad civil muy activa. Pero esta sociedad civil debería darse cuenta de que hay que hacer que renazca el Estado por el bien de todos y que no debería encerrarse en su interés particular o en las libertades que goza. Debe salir del egoísmo individual o de grupo. 

No se han detenido ni los atentados ni las acciones de al Shabaab. ¿Cuáles son las estrategias para contenerlos?  

Ha habido posturas inicialmente de apertura por parte del presidente, que parecía querer emprender un posible diálogo con los yihadistas. Desgraciadamente se sucedieron una serie de atentados y el presidente volvió a una postura cerrada. Se puede contrarrestar a los Shabaab si los nuevos funcionarios se ponen verdaderamente al servicio del pueblo y si evitan esa corrupción de la que se ha acusado a los gobiernos anteriores. 

¿Cuáles son las actividades de la Iglesia para socorrer a la población y para apoyar acciones de reconciliación, diálogo y paz?

Las actividades humanitarias de socorro para la población pasan a través de la red Caritas (Caritas Somalia, Crs, Trocaire) y de otros organismos de inspiración católica. Estamos ya trabajando, por ejemplo, con la distribución de víveres. También en relación con el diálogo y la reconciliación ha habido diferentes iniciativas con Shalom o Sant’Egidio. A nivel de la Santa Sede también los llamados, de vez en cuando, sobre la situación dramática de Somalia son muy útiles. 

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Fotografía: Flickr - United Nations Photo. Licencia Creative Commons.

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