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  •   Marzo 23 de 2017

El Papa asegura que "el problema de los refugiados es la mayor tragedia después de la Segunda Guerra Mundial"

Audiencia del Papa en la Plaza de San Pedro, centrada, una vez más, en la explicación de la esperanza cristiana, que no es mero optimismo, sino que se basa en "la perseverancia y en el consuelo".

Francisco aprovecha la celebración del Día del Agua para pedir que "se tutele como bien de todos". Además, señaló que el problema de los refugiados "es el mayor después de la Segunda Guerra mundial".

Carta de San Pablo a los Romanos: "Nosotros, los fuertes, debemos soportar las flaquezas de los débiles...Tampoco Cristo buscó su propio agrado...Mantengamos la esperanza...Que el Dios de la paciencia y del consuelo les conceda tener entre ustedes los mismos sentimientos de Cristo Jesús".

Algunas frases de la catequesis del Papa

  • “¿En qué consiste la esperanza cristiana?"
  • "No es sólo un optimismo. El Apóstol nos ayuda a entenderlo mejor"
  • "Hoy relaciona la esperanza con la perseverancia y el consuelo"
  • "La perseverancia podemos definirla como paciencia: capacidad de soportar, de portar sobre los hombros, de permanecer fieles, aunque el peso parezca demasiado grande e insostenible"
  • "El consuelo es la gracia de saber acoger y mostrar en todas las situaciones la presencia y la acción compasiva de Dios"
  • "Dios es realmente el Dios de la perseverancia y del consuelo"
  • "Dios es perseverante en el amor con nosotros. No se cansa de amarnos"
  • "Y nos cuida y cura nuestras heridas con la caricia de su bondad y de su misericordia. No se cansa de consolarnos"
  • "Nuestra fuerza viene de Dios"
  • "Si estamos cercanos al Señor, tendremos la fortaleza para estar cerca de los más débiles y necesitados y consolarlos y darles fuerza"
  • "Y hacerlos sin complacencia"
  • "Para ser sembradores de esperanza. Y hoy se necesita sembrar esperanza"
  • "En la comunidad no hay personas de serie a y otras de serie b"
  • "Todo esto es posible si se coloca a Cristo en el centro. Él es el que nos da la fortaleza, la paciencia, la esperanza y el consuelo. É es el hermano fuerte, que nos cuida a todos"

Saludo en inglés

El Papa recuerda que hoy se celebra el Día del Agua.
"Sensibilizar en la necesidad de tutelar el agua como bien de todos, valorando incluso su significado cultura y religioso"

Texto completo del saludo del Papa en español

San Pablo continúa ayudándonos a comprender mejor en qué consiste la esperanza cristiana. Hoy señala dos actitudes importantes para nuestra vida y nuestra experiencia de fe: la perseverancia y la consolación. La Sagrada Escritura nos muestra que la perseverancia o paciencia es la capacidad de soportar, de permanecer fieles, sobre todo en medio de las situaciones adversas.

Por otra parte, la consolación es la gracia de saber acoger y mostrar en todo momento, especialmente en aquellos marcados por el sufrimiento y la desilusión, la presencia y la acción compasiva de Dios que nunca nos abandona y permanece siempre fiel a su amor por nosotros.

Por eso el Apóstol afirma que somos fuertes, pues en la lógica del Evangelio nuestra fuerza no viene de nosotros sino del Señor, que nos concede experimentar su consolación y su amor fiel, y nos da la capacidad de estar cerca de los hermanos más débiles y de hacernos cargo de su fragilidad.

La Palabra de Dios alimenta en nosotros la esperanza, que se traduce concretamente en servicio recíproco y en el compartir. Esto es posible sólo cuando en el centro está Cristo y su Palabra, porque él es el "hermano fuerte" que nos cuida y nos carga sobre sus hombros de "Buen Pastor", tierno y solícito.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los provenientes de España y Latinoamérica. Agradezcamos al Señor el don de su Palabra y no olvidemos que nuestra esperanza no depende de nuestras capacidades, sino de la ayuda de Dios y de la fidelidad de su amor. Muchas gracias.

Saludo en polaco

"No llaméis al pecado liberación o progreso"

Saludo en italiano

  • “24 horas para el Señor"
  • "Se viva en todas las iglesias del mundo, para experimentar el encuentro alegre con la misericordia del Papa"
  • "Proseguir en el empeño de la acogida y la hospitalidad de prófugos y refugiados, favoreciendo su integración, teniendo en cuenta los derechos y deberes del que acoge y de los que acogen"
  • "No olvidemos que este problema es la mayor tragedia después de la de la Segunda Guerra mundial"

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Fotografía: Flickr - Republic of Korea. Licencia Creative Commons.

Texto completo de la catequesis del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Ya desde hace algunas semanas el Apóstol Pablo nos está ayudando a comprender mejor en que cosa consiste la esperanza cristiana. Y hemos dicho que no era un optimismo, no: era otra cosa. Y el Apóstol nos ayuda a entender que cosa es esto. Hoy lo hace uniéndola a dos actitudes aún más importantes para nuestra vida y nuestra experiencia de fe: la «perseverancia» y la «consolación» (vv. 4.5). En el pasaje de la Carta a los Romanos que hemos apenas escuchado son citados dos veces: la primera en relación a las Escrituras y luego Dios mismo. ¿Cuál es su significado más profundo, más verdadero? Y ¿En qué modo iluminan la realidad de la esperanza? Estas dos actitudes: la perseverancia y la consolación.

La perseverancia podríamos definirla también como paciencia: es la capacidad de soportar, llevar sobre los hombros, "soportar", de permanecer fieles, incluso cuando el peso parece hacerse demasiado grande, insostenible, y seremos tentados de juzgar negativamente y de abandonar todo y a todos. La consolación, en cambio, es la gracia de saber acoger y mostrar en toda situación, incluso en aquellas marcadas por la desilusión y el sufrimiento, la presencia y la acción compasiva de Dios.

Ahora, San Pablo nos recuerda que la perseverancia y la consolación nos son transmitidas de modo particular por las Escrituras (v. 4), es decir, por la Biblia. De hecho, la Palabra de Dios, en primer lugar, nos lleva a dirigir la mirada a Jesús, a conocerlo mejor y a conformarnos a Él, a asemejarnos siempre más a Él. En segundo lugar, la Palabra nos revela que el Señor es de verdad «el Dios de la constancia y del consuelo» (v. 5), que permanece siempre fiel a su amor por nosotros, es decir, que es perseverante en el amor con nosotros, no se cansa de amarnos: ¡no! Es perseverante: ¡siempre nos ama! Y también se preocupa por nosotros, curando nuestras heridas con la caricia de su bondad y de su misericordia, es decir, nos consuela. Tampoco, se cansa de consolarnos.

En esta perspectiva, se comprende también la afirmación inicial del Apóstol: «Nosotros, los que somos fuertes, debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles y no complacernos a nosotros mismos» (v. 1). Esta expresión «nosotros, los que somos fuertes» podría parecer arrogante, pero en la lógica del Evangelio sabemos que no es así, es más, es justamente lo contrario porque nuestra fuerza no viene de nosotros, sino del Señor. Quien experimenta en su propia vida el amor fiel de Dios y su consolación está en grado, es más, en el deber de estar cerca de los hermanos más débiles y hacerse cargo de sus fragilidades.

Si nosotros estamos cerca al Señor, tendremos esta fortaleza para estar cerca a los más débiles, a los más necesitados y consolarlos y darles fuerza. Esto es lo que significa. Esto nosotros podemos hacerlo sin auto-complacencia, sino sintiéndose simplemente como un "canal" que transmite los dones del Señor; y así se convierte concretamente en un "sembrador" de esperanza. Es esto lo que el Señor nos pide a nosotros, con esa fortaleza y esa capacidad de consolar y ser sembradores de esperanza. Y hoy, se necesita sembrar esperanza, ¿eh? No es fácil.

El fruto de este estilo de vida no es una comunidad en la cual algunos son de "serie A", es decir, los fuertes, y otros de "serie B", es decir, los débiles. El fruto en cambio es, como dice Pablo, «tener los mismos sentimientos unos hacia otros, a ejemplo de Cristo Jesús» (v. 5). La Palabra de Dios alimenta una esperanza que se traduce concretamente en el compartir, en el servicio recíproco. Porque incluso quien es "fuerte" se encuentra antes o después con la experiencia de la fragilidad y de la necesidad de la consolación de los demás; y viceversa en la debilidad se puede siempre ofrecer una sonrisa a una mano al hermano en dificultad.

Y así es una comunidad que «con un solo corazón y una sola voz, glorifica a Dios» (Cfr. v. 6). Pero todo esto es posible si se pone al centro a Cristo, su Palabra, porque Él es el "fuerte", Él es quien nos da la fortaleza, quien nos da la paciencia, quien nos da la esperanza, quien nos da la consolación. Él es el "hermano fuerte" que cuida de cada uno de nosotros: todos de hecho tenemos necesidad de ser llevados en los hombres del Buen Pastor y de sentirnos acogidos en su mirada tierna y solícita.

Queridos amigos, no agradeceremos jamás suficientemente a Dios por el don de su Palabra, que se hace presente en las Escrituras. Es ahí que el Padre de nuestro Señor Jesucristo se revela como «Dios de la perseverancia y de la consolación». Y es ahí que nos hacemos conscientes de como nuestra esperanza no se funda en nuestras capacidades y en nuestras fuerzas, sino en el fundamento de Dios y en la fidelidad de su amor, es decir, en la fuerza de Dios y en la consolación de Dios. Gracias.

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