Estados Unidos ya cuenta con 56 millones de latinos, una quinta parte de toda la población del país

Aumenta la incertidumbre de la comunidad hispana que vive en los Estados Unidos por la llegada de Trump a la Casa blanca, luego de una campaña electoral marcada por los prejuicios raciales, una fuerte retórica anti-inmigrante y amenazas de deportación.

El país que heredó el pasado viernes el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ya es una nación con 56 millones de latinos, una quinta parte de toda la población del país, informó hoy la cadena Univisión.

Según reportes oficiales, más del 60% de los 56 millones de latinos o hispanos, vive en cinco estados: California, Texas, Florida, Nueva York e Illinois. Y casi la mitad se concentra en 10 grandes zonas metropolitanas.

Buena parte de la comunidad hispana vive en estos días incertidumbre y miedo por la llegada de Trump a la Casa Blanca, tras una campaña marcada por los prejuicios raciales, una fuerte retórica anti-inmigrante y amenazas de deportación.

Los latinos constituyen uno de los grupos de mayor crecimiento en el país. Entre 2000 y el 2014 crecieron 57% y representaron más de la mitad del aumento total de la población estadounidense. Pese al crecimiento de la población latina, este sector sigue subrepresentado en el gobierno y con una tasa de pobreza y desempleo superiores a la cifras nacionales.

Según el Pew Research Center, entre 2009 y 2013, representaron el 43% del aumento total de empleos y son responsables de una tercera parte del crecimiento del ingreso real desde 2005, de acuerdo a un informe de Jeffrey A. Eisenach, profesor de la escuela de leyes de la Universidad George Mason.

Pero, el ingreso medio de los hogares hispanos sigue por debajo del que reciben los hogares blancos y de la cifra nacional. El hecho de que muchos inmigrantes trabajan en ocupaciones poco calificadas podría explicar esta situación, según lo señaló el Comité Económico Conjunto del Congreso de Estados Unidos.

Ingreso apenas superior al de los afroamericanos. Históricamente, los hogares hispanos perciben menos dinero que la media nacional y sólo superan a la población negra. Trump recibe un país cuyo ingreso medio anual aumentó por primera vez desde el 2007.

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Fotografía: Flickr Scott Schumacher.Licencia Creative Commons.

El rezago salarial de los hispanos también es notable, y se agrava cuando se compara lo que ganan las mujeres y lo que gana un hombre blanco. Por cada dólar que él recibe, las latinas hacen casi la mitad.

Por cada dólar que gana un estadounidense blanco, un latino hace 74 centavos. El ingreso medio semanal de los trabajadores latinos es 26% menor. La brecha se agranda cuando se comparan una mujer hispana con el hombre blanco.

La mayoría de hispanos (65%) tiene raíces en México, ese país vecino tan criticado por Trump durante su campaña, al que acusó de enviar a Estados Unidos sólo criminales, traficantes y violadores.

Pero, esos hispanos a los que Trump y muchos de sus seguidores critican viven otra realidad. Casi el 70% está integrado a la fuerza laboral: son un grupo joven, con una edad media de 28 años, casi 10 años menos que el promedio nacional. Son 1.5 veces más propensos que la población general estadounidense a convertirse en emprendedores, según el Índice de Actividad Emprendedora Kauffman y tienen una capacidad adquisitiva de 1.3 trillones de dólares, por encima de otras minorías como los afroamericanos y los asiáticos.

No obstante, los pequeños empresarios latinos tienen más probabilidades de vivir en la pobreza que sus colegas blancos. Esto podría atribuirse a que un gran número de ellos son inmigrantes, advierte el Congreso de Estados Unidos. De ahí que la proporción latina que vive en la pobreza sigue siendo grande.

12 millones de hispanos viven en pobreza. La tasa de pobreza para los latinos en EEUU es superior a la nacional. Pese a esto, la cifra de pobres de este grupo disminuyó en un millón de personas entre el 2014 y 2015.

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En el país que hereda Trump, sólo un 45% de los hispanos son dueños de sus casas, frente al 75% de propietarios entre los ciudadanos blancos. Estos hogares típicamente tienen 10 veces más riqueza que los hogares latinos, que también arrastran una tasa de desempleo superior a la media nacional.

La falta de trabajo sigue siendo un problema. El porcentaje de desempleados en EEUU viene cayendo desde la crisis del 2009. El 2016 cerró con una tasa de desempleo hispano de 5.9%, un punto porcentual por encima de la tasa nacional.

La minoría más grande también está poco representada en el poder político: a pesar de ser casi una quinta parte de la población estadounidense, los hispanos solo conforman el 1% de todos los funcionarios electos a nivel federal, estatal y local.

Y pese a que el número de latinos electos que se consolidaron en posiciones de mayor jerarquía y peso político sí aumentó, la comunidad está peor representada que los afroamericanos: en 2010 estos tenían el 2% de todas las oficinas de elección pública, pese a que conforman el 12,4% de la población del país.

La mayor minoría del país sigue poco representada en el poder político. La cantidad de latinos en el Gobierno aumentó un 61% en 20 años, pero su representatividad en la política está estancada. Actualmente conforman el 1% de todos los funcionarios electos.

Uno de los grandes retos de la comunidad hispana en Estados Unidos es mejorar su nivel educativo, y al parecer lo está logrando. En los últimos 25 años el porcentaje de ellos que alcanzó un título de bachillerato universitario casi se duplicó. Es probable que conforme crezca la cantidad de hispanos nacidos en el país, también mejore la tasa de participación de esta minoría en el sistema educativo, debido a las mejores oportunidades que tienen frente a quienes vinieron del extranjero.

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