Haití: crónica de un viaje a la esperanza

Nuestro compañero Pablo Funes, coordinador del área de Cooperación Internacional, nos relata a su vuelta de Haití la incansable labor de Fe y Alegría y de la propia población haitiana para salir adelante a pesar de los embates climáticos y de la pobreza endémica del país.

Desde el terrible terremoto en 2010, donde más de 300.000 personas perdieron la vida y el país quedó sumido en la más completa destrucción, no regresaba a Haití. Durante el viaje, me venían muchos recuerdos a la cabeza, sobre todo de tantas personas que desde Fe y Alegría, el Servicio Jesuita a Refugiados o nuestros compañeros de Entreculturas que se esforzaron tanto en aquellos largos meses por intentar apoyar a esta población tan golpeada. 

En estos últimos siete años, Haití ha seguido siendo una de las principales prioridades para Entreculturas, sabiendo que los procesos de reconstrucción y desarrollo necesitan de mucho tiempo y muchos ingredientes para conseguir transformaciones de impacto. Así, el objetivo principal de este viaje era participar en la Mesa Técnica de Fe y Alegría Haití, un espacio de revisión estratégica y planificación del trabajo de Fe y Alegría.

La Mesa Técnica es un espacio bien interesante, donde varias personas de Entreculturas han ido participando en los últimos años. Es una reunión de los equipos directivos de las escuelas de Fe y Alegría junto a otros amigos institucionales, destacando la presencia de Roberto Jaramillo (Presidente de Conferencia Provinciales de América Latina) y Carlos Fritzen (Coordinador Internacional de la Federación de FyA?). En total unas 30 personas que venían de todos los rincones en los que Fe y Alegría Haití trabaja, sentadas alrededor de una misma mesa, para analizar la realidad haitiana, pensar en lo hecho y soñar con los siguientes desafíos.

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Alumnos y alumnas de una de las escuelas de Fe y Alegría Haití / FOTO: Pablo Funes

Comenzamos con un análisis del contexto. Un análisis desolador, como si un nuevo terremoto hubiese estado tumbando los cimientos del pueblo haitiano durante estos últimos años: estado fallido, corrupción, tráfico de drogas, desigualdad, migración, violencia… y un largo etcétera que nos trae una realidad de injusticia y de una llamada al despliegue de lo mejor de nuestra misión. 

Este despliegue comienza rápido: aunque parece difícil levantar cabeza de este análisis, los compañeros de Fe y Alegría comienzan a narrar todo el trabajo realizado durante el último año. Es impresionante: unos 5.000 alumnos en 15 escuelas situadas en algunos de los territorios más pobres del país y con grandes desafíos como ofrecer educación bilingüe; incidir para un compromiso del Ministerio de Educación con la educación y el pago de profesores (se estima que un 90% de la educación en Haití es privada); ofrecer más educación técnica; promover una formación en valores para tener una juventud responsable y comprometida con los grandes retos del país… Detrás de todo esto, un gran equipo que, con mucha pasión, se desvive por llevar justicia a estas realidades tan complejas. Finalmente la luz llena la Mesa Técnica y se ve un horizonte más que interesante por delante. Entre todos confirmamos: es aquí donde tenemos que estar, no podemos dejar esta frontera.

Otro de los objetivos de la visita fue revisar lo avanzado en nuestro trabajo de respuesta a la emergencia ocasionada por el huracán Matthew en 2016. Entreculturas, en el marco de la Red Xavier, ha liderado la respuesta que Fe y Alegría y el Servicio Jesuita a Migrantes están llevando a cabo en algunos de los lugares más golpeados de Haití. Aprovechamos la ocasión para sentarnos todos los actores involucrados y definir los siguientes pasos, con la intervención ya en la fase de reconstrucción. Las dos organizaciones, desde su relación con las comunidades, han puesto en marcha diversas acciones: construcción de viviendas para familias vulnerables; reconstrucción educativa; actividades agropecuarias que recuperen los medios de vida de las familias y, sobretodo, mucho acompañamiento a estas comunidades afectadas por el huracán.

Al día siguiente salimos para un largo viaje al oeste de la isla, a Desormeaux, donde tenemos buena parte de nuestro trabajo de respuesta a esta emergencia y donde, por otro lado, inauguramos una panadería que va a servir para asegurar la alimentación de los alumnos de la escuela de Fe y Alegría y para permitir la auto sostenibilidad de la escuela. Después de 8 horas de viaje, toda la comunidad nos esperaba para la inauguración de la panadería. Fue un momento importante, no solo porque ésta es la primera panadería de Desormeaux, sino también porque fue un momento de construir, de seguir adelante y de mirar hacia el futuro, e ir dejando atrás estos meses tan duros después de Matthew. En esos momentos, veo la felicidad de Marcos Recolons SJ, Director de Fe y Alegría Haití, que en estos días está terminando su mandato, y veo en su relación con los niños y niñas de la escuela la posibilidad de cambio, de transformación para una vida digna de estos chicos que son el futuro de pueblo haitiano.

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Momento de la inauguración de la primera panadería de Desormeaux (Haití) / FOTO: Pablo Funes

De la panadería vamos a la escuela, donde ya hay nuevos pupitres y libros y donde las instalaciones están ya preparadas para el siguiente curso. Y vemos las nuevas casas que se levantan cerca de las chabolas que ahora utilizan algunas familias que quedaron sin hogar después del huracán. Son casas sencillas, pero con lo básico para tener un espacio digno y estar más preparados para posibles huracanes en el futuro. También vemos algún campo de cultivo que ha sido fundamental para que en los primeros meses después del huracán y con las primeras cosechas, las familias tuvieran los alimentos básicos para apaliar todas las pérdidas que tuvieron.

Después de este salto al terreno, a las comunidades, podemos confirmar lo pertinente y necesario de estar aquí, reconociendo la gran dificultad del contexto y de la sostenibilidad del trabajo. Entreculturas está muy presente, con Pilar como expatriada y siendo clave en los desarrollos de Fe y Alegría, y con tantas personas que, desde aquí, nos convertimos en una pieza clave de la cadena de valor para la asegurar una educación de calidad en Haití.

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