Iniciativas de emprendimiento de mujeres en situación de refugio. Maracaibo - Venezuela

Compartimos la tercera entrega del documento del SJR - Colombia: "Iniciativas de construcción de paz de mujeres en situación de refugio y desplazamiento forzado en Latinoamerica", que reconoce varios esfuerzos de grupos liderados por mujeres por construir la paz en Colombia. En esta ocasión iniciativas de emprendimiento en Maracaibo, Venezuela.

Introducción a la experiencia

La línea de Medios de Vida ha sido una de las principales apuestas del Servicio Jesuita a Refugiados – Venezuela para alcanzar soluciones duraderas que beneficien las personas en situación refugio, especialmente mujeres en Maracaibo, Venezuela.

Para lograr este objetivo, el SJR Venezuela ha emprendido con las mujeres en situación de refugio procesos de auto sostenimiento que buscan fortalecer sus capacidades e incrementar sus ingresos familiares, a través de acciones de:

  • Seguridad alimentaria donde se establecen unidades productivas mediante procesos de capacitación en producción de alimentos y nutrición, dotación de capital semilla y seguimiento técnico.
  • La promoción de actividades generadoras de ingresos donde se apoyan iniciativas productivas y emprendimientos propios de las mujeres en situación de refugio igualmente mediante capacitación, dotación de capital semilla, y seguimiento técnico.

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El acompañamiento psicosocial y la integración son fundamentales pues buscan resarcir y dignificar a las familias, fortalecer cualidades blandas, y se intenta restaurar el tejido social. Una estrategia utilizada son las sesiones mensuales con actividades dirigidas al grupo de emprendedores y sus familias. Otra estrategia que apunta más a la integración es el apadrinamiento, en el que se vinculan personas externas al SJR que puedan acompañar el proceso y contribuir con su experiencia, conocimiento del mercado, del producto y de los procesos internos al mejoramiento del negocio, este paso es tejer no solo una red entre migrantes, sino entre migrantes y población receptora o de acogida.
Cartilla del SJRLAC sobre Medios de Vida

Estas actividades son acompañadas de procesos psicosociales y jurídicos que permiten en primera instancia redignificar la vida de las mujeres y regularizar su estatus migratorio en el país. Es muy importante también resaltar que gracias al acompañamiento del SJR a los distintos emprendimientos de las mujeres en situación de refugio, ellas han podido permanecer el territorio pese a la situación económica, política y social por la que está atravesando Venezuela, evitando el retorno sin garantías de seguridad a Colombia y además pudiendo ayudar a otras personas tanto colombianas como de la comunidad de acogida brindándoles alimentos u ofreciéndoles trabajo en sus iniciativas productivas.

Contexto Socio- Económico

El estado Zulia se encuentra localizado al extremo noroccidental de Venezuela y limita con el Golfo de Venezuela por el norte, Colombia por el oeste, Táchira, Mérida y Trujillo por el sur y los estados Lara y Falcón por el este. Tiene una superficie de 63.100 km2 y una población de aproximadamente 4 323 467 de habitantes. Por su parte, Maracaibo es el principal municipio del estado Zulia y el segundo más poblado del territorio nacional. Para el año 2011 contaba con un total de 1.459.448 habitantes –según el último censo realizado a nivel nacional y de acuerdo con datos suministrados por el Instituto Nacional de Estadística. En su puerto se extrae un aproximado del 80% de la producción de hidrocarburos en el país, así como baritas, caliza, arenas silíceas, carbón, cobre y gas. De igual modo, sus suelos son altamente fértiles contando con plantaciones de palmas aceiteras, caña de azúcar, banana, plátano, uva, coco, algodón, frijol y melón. Así mismo, la región entera es líder en la cría de ganado bovino y caprino. Ambas áreas productivas son compartidas por varios municipios del estado, siendo una región propicia para el desarrollo agropecuario.

Colindante con Maracaibo se encuentra el municipio San Francisco que –junto a otros municipios conforman el área metropolitana de Maracaibo. San Francisco se ha erigido como una zona industrial por excelencia y es uno de los municipios de relevante producción pesquera en el estado Zulia. Para el año 2011 contaba con una población de 446.757 habitantes.

Los municipios de Mara y La Guajira, con una población de 207.221 habitantes y 65.545 respectivamente –de acuerdo con el censo de 2011- entran también dentro de las áreas de producción agrícola y pesquera. Sin embargo, en La Guajira, debido a su cercanía con la frontera colombiana el contrabando de combustible, moneda y víveres constituye un movimiento mercantil tradicionalmente afianzado en la región.

En relación a las personas con necesidad de protección internacional (PNPI) que llegaron a Venezuela muchas de ellas huyeron de Colombia por constantes amenazas y riesgos a su vida, seguridad e integridad por parte de grupos armados especialmente y cada vez más con frecuencia de grupos neo-paramilitares o bandas criminales, quienes también han obligado a las personas a desplazarse de manera forzada.

De acuerdo al trabajo realizado por el SJR Venezuela, se han identificado durante estos años unos vacíos de protección a esta población en situación de refugio los cuales incluyen:

  • Retardo en el proceso de reconocimiento del estatuto de refugio.
  • Motivación insuficiente que permita el real ejercicio del derecho a la defensa, frente a las decisiones negatorias del Estado.
  • Documentación inadecuada que certifica la cualidad de solicitante de refugio y el acceso al goce efectivo de los derechos reconocidos por el Estado venezolano, tanto a solicitantes como a refugiados. Esto se debe principalmente, al hecho de que dicho documento funciona como una constancia para el solicitante principal y su grupo familiar, pero no contiene los elementos de formalidad necesarios para identificación individualizada, ni contiene códigos o números validos dentro de los sistemas públicos, para identificar extranjeros dentro del territorio nacional.
  • Graves limitaciones de acceso a propiedad de la tierra y a las misiones públicas de servicios básicos u otros como: Vivienda Venezuela; Niños y niñas de Venezuela; Amor mayor; Mercal1.
  • Imposibilidad de acceso a beneficios laborales como la seguridad social garantizada en la normativa nacional. Las personas solicitantes de refugio y con necesidad de protección internacional acceden a ciertos empleos en talleres satélites, servicios domésticos, trabajo en fincas, restaurantes o ventas ambulantes. En estos casos, la población está expuesta a explotación laboral de distinta índole por sus patronos, salarios por debajo del mínimo establecido, largas jornadas laborales, condiciones de trabajo inhumanas, y en casos aislados, en condiciones de esclavitud, trata de personas o explotación sexual.
  • Aunque las normas venezolanas permiten el libre tránsito dentro del territorio nacional, las personas en situación de refugio son susceptibles de ser extorsionadas por funcionarios militares y/o policiales, cuando requieren movilizarse por el territorio nacional.
  • Dificultad en la certificación de los estudios y sus posteriores consecuencias para el ejercicio de los conocimientos aprendidos, así como también la dificultad en el grupo de adultos para acceder a oportunidades de formación y/o capacitación laboral.

Sumado a esto, la situación política, social y económica de Venezuela generó en 2015 una de las mayores crisis humanitarias en la frontera. Aproximadamente 1.950 colombianos fueron deportados y 22.342 retornados de manera forzada y arbitraria a Colombia desde Venezuela. Entre esas personas, muchas habían sido víctimas del conflicto armado colombiano, eran solicitantes de refugio o refugiados y no les fue respetado el principio de no devolución. Esta crisis se agudizó dada la imposibilidad de contar con un plan de contingencia para la respuesta, así como de rutas institucionales de acceso a derechos que favorecieran la protección de las personas afectadas.

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El prolongado cierre fronterizo en Venezuela generó decisiones administrativas que dificultaron el acceso a los bienes de consumo básico por parte de ciudadanos venezolanos y colombianos. Estos últimos son los más afectados pues se ha extendido un sistema de venta de productos básicos en supermercados que permite la compra únicamente una vez a la semana de acuerdo con el número de cédula del comprador. Ante esta medida las PSR se encuentran particularmente desprotegidas dado que al no poseer documento de identidad no pueden acceder a productos básicos en establecimientos formales, debiendo así comprar productos revendidos a muy altos precios en el mercado informal.

Esta situación ha empeorado, agudizando el desabastecimiento de alimentos y medicinas en todo el país pese a que la frontera fue abierta de nuevo en agosto de 2016. A nivel económico, la caída del precio del petróleo ha afectado los ingresos del país pues depende en un 96% de este producto. Sumado a esto, el país alcanzó en 2017 una hiperinflación de aproximadamente el 700% de acuerdo al Banco Interamericano de Desarrollo; y a nivel social, hay una creciente violencia social y política que ha dejado a miles de muertos al interior del país. Todo esto ha generado que casi 2.500.0002 de venezolanos hayan salido del país en búsqueda de mejores condiciones de vida.

Acompañamiento del SJR

Lo que queremos con estas mujeres es, primero que las mujeres se encuentren dignificadas, porque cuando llegan están muy a la sombra, queremos visibilizarlo primero, encontrar ese rostro, escucharlas y en esa escucha es donde se desencadena toda la problemática,la situación,las necesidades.
Hna. Jeannette Makenga, Coordinadora equipo SJR Zulia.

El SJR Venezuela tiene una apuesta por la integración local de las personas en situación de refugio y para ello, no sólo se enfoca en medios de vida sino también en dar un acompañamiento integral que incluya el apoyo psicosocial y jurídico, especialmente a las mujeres en situación de refugio en Venezuela.

En un principio el SJR realiza una convocatoria para personas colombianas que han llegado al país a causa del conflicto armado, allí se les informa sobre sus derechos, en específico, sobre el derecho al refugio y el procedimiento que deben realizar para regularizar su estatus migratorio en el país de acogida. Posteriormente, se hacen entrevistas individuales para identificar cada caso de las personas y sobre ello emprender la ruta de asesoramiento jurídico para la solicitud del estatus de refugiado.

A partir de allí, se va conformando un grupo de personas con mayor vulnerabilidad para que el SJR emprenda procesos más de largo plazo con ellas, como lo es la estrategia de Medios de Vida. Esta línea de acción plantea los siguientes pasos:

  • Análisis del contexto, del entorno de las mujeres y las condiciones en las que vive.
  • Diálogo de saberes, en principio se habla con las mujeres sobre que pueden y saben hacer.
  • Se identifican fortalezas, debilidades, y oportunidades para la implementación de su emprendimiento.
  • Plan formativo que va desde fortalecimiento de capacidades personales, autoestima, empoderamiento hasta temas administrativos y de plan de negocio.
  • Se le otorga el material, evitamos dar dinero directamente a las personas, sino que las acompañamos a comprar lo que necesitan.
  • Posteriormente luego de 3 meses de ejecución del emprendimiento, ellas empiezan a abonar una cuota mensual según lo que van ganando para pagar el material. Una vez se paga, el SJR los vuelve a apoyar con otro tipo de material o de acuerdo a lo que van necesitando.

Es de resaltar la importancia del acompañamiento psicosocial que hace el SJR a estas mujeres en la medida que han sufrido profundos daños y por ende, el primer paso es que redescubran la confianza en sí mismas para poder encontrar otra manera de vivir en el lugar de acogida y se vuelvan a sentir seguras.

Los principales daños que hemos visto, sentirse humilladas,
son mujeres que se han retrovertido, que a primera vista no cuentan lo que han vivido, solo con el tiempo cuando toman confianza y agarran el ritmo ya se van abriéndose, esos daños son porque fueron violadas o vieron que las humillaron mucho, porque mataron a sus parejas o familiares.
Hna. Jeannette Makenga, Coordinadora equipo SJR Zulia

Estos procesos psicosociales se van dando cuando se realizan los talleres formativos sobre habilidades manuales, por ejemplo de tejido. Allí antes de empezar el taller, hay un espacio dedicado a temas de sanación y reconciliación a través de la memoria, recorriendo lo que pasó pero en miras a conectarse con el presente y con lo que les da sentido a las mujeres hoy en día en su nueva comunidad de acogida.

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Ese conectar con su ser, yo digo que es la espiritualidad desde donde nos sanamos, desde donde recurrimos otra vez el sentido a la vida y salimos adelante.
Hna. Jeannette Makenga, Coordinadora equipo SJR Zulia

Transformaciones y aprendizajes

Los procesos de sanación que las mujeres realizan es fundamental para reconocer sus propias capacidades y fortalezas, el volver a creer en ellas mismas les ha permitido emprender sus propio negocio o actividad productiva y hacerla sostenible en el tiempo. Además de reconocerse a través de sus historias del exilio y entre ellas mismas ir tejiendo redes de apoyo.

Por tanto, uno de los principales logros alcanzados por las mujeres a través del acompañamiento del SJR y de sus propios emprendimientos ha sido la independencia económica. Esto ha significado que ellas cuentan con un capital propio de su trabajo, haciéndolas sentir dignificadas y valoradas.

Asimismo, dada la crítica situación por la que está pasando Venezuela, muchos colombianos se han tenido que devolver a Colombia porque no consiguen o no pueden comprar alimentos. En ese sentido, gracias a las iniciativas productivas emprendidas por las mujeres, en especial, las encaminadas a seguridad alimentaria, ellas y sus familias han evitado retornar a Colombia. Retorno que en muchas ocasiones se hace sin garantías de seguridad y dejando atrás todo lo construido por ellos durante años en el territorio Venezolano.

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Mi sueño siempre ha sido tener un taller, tener una fábrica, coser, porque me encanta coser. El SJR me hizo un pequeño crédito en diciembre y gracias a eso nosotros compramos materiales, la materia prima... gusta mucho la ropa que hacemos entonces eso es muy impresionante en diciembre o noviembre nosotros no tuvimos descanso, haciendo bermudas de niño, que la braguita, que la blusa, que el pantalón, que la camisa, o sea eso estuvo impresionante y gracias a ese pequeño crédito que nos hicieron nos fue muy bien.
Ledys. Proyecto productivo: Confección de ropa.

Mujeres y Construcción de Paz

La importancia de que las mujeres lideren estos procesos rompe con los esquemas patriarcales y machistas en relación a que el hombre es el único proveedor del hogar. Por el contrario, estas iniciativas posicionan a las mujeres como agentes de cambio de su propia vida y se sienten tanto en igualdad de derechos como activas en la contribución al hogar desde la parte económica. Son quienes se van apropiando de su propia historia y de reconstruir de nuevo su proyecto de vida.

El SJR a mí me han ayudado y yo he ayudado a otras personas, ¿cómo?, llevándolos a la oficina , comentándoles, preguntándoles por qué se han venido, qué les paso qué no les paso y ahí les digo que se acerquen a la oficina para que ellos les tomen los datos y ver cómo pueden ayudarlos. Mucha fuerza para seguir adelante, para seguir luchando, me han dicho: “Verónica surgí, Verónica, párate, Verónica seguí “ellos nunca me han dejado caer, me han hecho caminar, me han hecho surgir.
Verónica. Proyecto productivo: Sala de belleza.

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Yo hago arepas de maíz y yuca... y eso beneficia mucho, no tanto que se beneficie uno sino que uno beneficia a toda la comunidad... por ejemplo el agua que queda del maíz, yo la guardo y se la doy a los niños y les sirve de alimento porque muchos no tienen que comer.
Sor Proyecto productivo: producción y venta de arepas.

De igual manera, muchas de estas mujeres se han ido empoderando y convertido en lideresas de la comunidad con un gran sentido de ayuda hacia los otros favoreciendo su integración local, por ejemplo transmitiendo información y orientando a otros colombianos que van llegando a Venezuela sobre sus derechos, dándoles trabajo en sus emprendimientos tanto a colombianos como a personas de la comunidad de acogida o activando la economía local.

Nosotras las mujeres tenemos los mismos derechos. Yo creo que es importante ir saliendo – de ese machismo de antes que las mujeres no nos hacían para tener negocio, para trabajar, si no que era para tener hijos atender al hombre, entonces yo pienso que no es así, ya en este sentido no es así. yo creo que tenemos los mismos derechos.
Ledys, Proyecto productivo: Confección de ropa.

Cuando llegan a mi taller...personas que no tienen alimentación, que no tienen nada... me da como sentimiento de que una persona esté pasándola mal y siento que hay que ayudarla. Yo les enseño a usar la máquina de coser y yo me siento en paz. Me siento feliz de que estas personas estén aportándole a mi taller porque ellos están aprendiendo pero también me están aportando a mi taller. Y yo les estoy aportando una ayuda. Entonces me siento tranquila por ese lado, no me da decir ‘no, no voy a dar porque se me acaba esto. No le voy a ayudar porque luego esa plata me hace falta para eso’. Dios me provee todos los días.
Ledys. Proyecto productivo: Confección de ropa.

En este sentido, la construcción de paz se entiende desde los procesos de sanación y reconciliación que han llevado de modo personal y entre ellas mismas pero también es el aporte que dan a la comunidad de acogida, su capacidad de gestionar un entorno más pacífico y su propia sostenibilidad económica que les da estabilidad a ellas y a su familia.

Ellas gestionan la resolución pacífica de conflictos en sus comunidades, porque lo han vivido, han visto la importancia de cómo salir de un conflicto y vivir una vida sin conflicto, una vida en paz, y están procurando de vivir la paz, en el medio donde están.
Hna. Jeannette Makenga. Coordinadora equipo SJR Zulia

Historias de las mujeres emprendedoras

Elena

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Elena es del departamento Cesar, Colombia, ella se dedicaba al comercio y a la venta de ropa allí y a causa de la violencia de grupos armados irregulares en su tierra, migró hacia Venezuela hace nueve años. Actualmente reside allí con sus tres hijos y nietos.

Hace tres años ella está siendo acompañada por el SJR y a través de la línea de Medios de Vida ha sido apoyada con materiales y microcréditos para emprender dos iniciativas productivas. La primera de ellas es la venta de bisutería como cadenas y pulseras y la segunda es la venta de comida típica colombiana, especialmente la sopa de “mute”.

Gracias a este acompañamiento, Elena ha ido perdiendo la sensación de miedo que tenía cuando llego y ahora se siente “más apoyada y en confianza en el país”. Asimismo, sus emprendimientos han contribuido también a mejorar su proceso de integración en su sociedad de acogida, pues la comunidad se acerca a cada momento a su hogar para ver qué día prepara la sopa para comprarle y degustar esta “delicia” como lo detallan sus vecinos. De esta manera aún se sustenta económicamente Elena.

Nancy

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Nancy es del departamento del Cesar, Colombia y allí trabajaba en restaurantes y lavaba ropa. Sin embargo, a raíz de la muerte de su hijo de 19 años por los grupos armados irregulares huyó buscando refugio en Venezuela donde vive con sus dos hijos y dos nietos.

El SJR la apoyó en la regularización de su estatus migratorio a través de la solicitud de refugio en Venezuela y con su emprendimiento de venta de “golosinas”. Con el dinero que recauda ha podido seguir invirtiendo en su puesto de ventas que tiene en su casa.

Nancy asegura que gracias al documento de solicitud de refugio “ahora puedo irme para donde quiera, si quiero ir al fin de Venezuela voy porque ese papel nos apoya”.

Nancy sueña con seguir agrandando su negocio y así poder seguir sustentándose económicamente en la situación de crisis que vive Venezuela.

Ledys

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“Hace 10 años Llegue a Venezuela con una máquina de coser, hoy día cuento con 12 máquinas. Me encanta coser”

Ledys es de Córdoba, Colombia y desde allí con su primera máquina de coser empezó fabricando “vestiditos” de muñecas, para niñas y luego para personas adultas. A causa del conflicto armado perdió su finca y su hermano fue desaparecido por lo que tuvo que migrar a Medellín. Allí hizo un curso que la ayudó a aprender a usar las máquinas de coser correctamente. No obstante, la violencia continúo y Ledys se vio forzada a migrar a Venezuela y emprender de nuevo su vida.

Con el tiempo Ledys comenzó a emprender un pequeño taller de costura y cuando el SJR comenzó a acompañarla fue apoyada en la consecución de un contrato para confeccionar los uniformes que el SJR dona a niños, niñas y adolescentes de los colegios y unidades educativas. Del mismo modo se le dio un microcrédito y materiales como telas e hilos que le permitieron conseguir más trabajos. Adicionalmente, Ledys ha participado en los talleres realizados por el SJR de lazos, pulseras y participó activamente en el Diplomado de Cultura de Paz y Derechos Humanos.

Es una mujer líder que motiva a otras personas en situación de refugio y a venezolanos a trabajar y emprender. Además les brinda trabajo en su taller a cinco personas más.

Sor

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Sor es de Antioquia, Colombia y a sus 14 años huyó de Colombia hacia Venezuela sin familiares ni ayuda. “Cuando yo me vine la cosa en Colombia estaba un poco fuerte, recordamos la guerrilla, vivíamos con mucho miedo a pesar que era una niña”

Hace más de un año el SJR acompaña a Sor en la implementación de su emprendimiento productivo. Sor desde pequeña sabía elaborar arepas por lo que decidió emprender su iniciativa productiva con esta idea. A partir de allí comenzó innovando, “formalizando un molino, buscando un reverbero, asador, rodillo y una “mesita”.

Con el paso del tiempo se dio a conocer en su comunicad y en la actualidad, vende más de mil arepas diarias. Junto a ella trabajan algunos de sus familiares, tres de sus hijos decidieron establecer el mismo emprendimiento en otros lugares diferentes en el estado Zulia.

El maíz que queda cocinado con el que elabora las arepas, lo reparte a su comunidad y ellos obtienen chicha para alimentos de los niños.

Verónica

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Verónica es una mujer transgénero que hace nueve años huyó de Colombia debido a amenazas de los grupos irregulares por su orientación e identidad sexual. Pese a la discriminación y los malos tratos que ha recibido, Verónica es una mujer de constante motivación que afirma “No me quedo tascada, lucho por mis sueños”

En búsqueda de formalizar su gusto por la belleza y estética, comenzó con cursos de estilismo que le permitieron dar comienzo a actividades de secado de cabello, masajes capilares e hidrataciones.

Es así que el SJR Venezuela, le ha apoyado con microcréditos para la compra de Plancha de cabello, productos y materiales de belleza y para construcción del local donde labora en su casa.

Actualmente apoya al SJR motivando a otros solicitantes de refugio a salir adelante y emprender con alguna iniciativa, los ayuda en todo el proceso jurídico, da charlas de derechos humanos a los refugiados, desplazados y migrantes forzosos.

Verónica aspira ser estilista profesional reconocida, aprender a coser y elaborar tortas de pan y piña.

Mireidis

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Mireidis es de la Guajira, Colombia y hace once años huyó de la violencia hacía la ciudad de Maracaibo en Venezuela.

Con el acompañamiento del SJR ha participado los talleres de pulseras, lazos y en el Diplomado Cultura de Paz y Derechos humanos.

De igual manera, se le brindó ayuda para que pudiera sembrar maíz, calabaza, y cebollín; y un microcrédito para compra de telas ya que aprendió a coser y ahora fábrica ropa para niños, franelas, vestidos, shorts, y cintillos que vende en el centro de Maracaibo en el estado Zulia.

Desde su casa vende panes y hielo para su sustentabilidad económica y la de sus hijos.
“Con el SJR Encontré aquí a una familia que me cobijo, que me dio amor, que me oriento. Estoy feliz por haberlos conocidos, me han ayudado a levantarme, somos como una familia. Se siente uno en calor, humanizado”

Anilda

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Anilda es colombiana y tiene 12 años de estar viviendo en Venezuela.

En el proceso de acompañamiento por parte del SJR Anilda manifestó su habilidad para sembrar y por tanto, se le apoyo con un proyecto de seguridad alimentaria para sembrar principalmente ají, aunque también tiene sembrado en su casa tomate, cilantro, maracuyá, guanábana, maíz, topocho, yuca.

La siembra ha obtenido resultados exitosos; en un día de cosecha saca de 10 a 12 kilos de ají que los envía a la ciudad a ser vendidos pero también para el consumo de su familia.

Su sueño es criar gallinas y seguir sembrando cada día. A las mujeres les invita a seguir adelante luchar y sembrar para que tengan un beneficio alimenticio y sustentable.

Consideraciones finales

Las principales dificultades que se han encontrado en los procesos de acompañamiento a estas mujeres en situación de refugio son:

  • Dada la actual situación de desabastecimiento de productos y alimentos en Venezuela, muchas veces es difícil conseguir los insumos para apoyar los emprendimientos.
  • Muchas de las mujeres viven en distintos municipios por lo que las distancias son muy extensas para poder reunirlas a todas de manera frecuente y realizar los talleres formativos.
  • Muchas mujeres no logran asistir a las formaciones porque no tienen dinero para el transporte o porque en algunas ocasiones no han podido comer al menos una vez al día.

Dentro de las proyecciones que tiene el SJR para continuar el trabajo con mujeres se ha planteado en primer lugar tratar de asegurar alimentación y traslados a las participantes de los talleres formativos. Del mismo modo, focalizar con mayor fuerza la línea de medios de vida en procesos productivos de seguridad alimentaria de manera que ellas puedan asegurar en primera instancia los alimentos para su familia.

Finalmente, se ha considerado crear grupos de mujeres por municipio de tal forma que sea más práctico los temas de movilización y además para que les permita crear mayores y mejores vínculos de apoyo entre ellas. Es importante resaltar que desde el SJR se apuesta por integrar también a los hombres en estos procesos con las mujeres de manera que se vayan transformando positivamente la relación entre ellos.

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No queremos excluir a los hombres, porque si la mujer escucha, se forma y vuelve a casa y el hombre no sabe qué hace la mujer, hay también surgen problemas, lo que queremos es una formación conjunta, para que el hombre y la mujer vayan conviviendo juntos respetándose, ahí van aprendiendo y saben de qué van a hablar, van a hablar el mismo lenguaje.
Hna Jeannette Makenga. Coordinadora equipo SJR Zulia.

Créditos

Elaborado por:

  • Diana Rueda - Responsable Gestión de la Información y Comunicación SJR LAC

Fotografías por:

  • Jhon Rangel - Encargado de comunicaciones del SJR Venezuela
  • Diana Rueda - Responsable gestión de la información y comunicación SJR LAC

Con la colaboración de:

  • Hna. Jeannette Makenga - Coordinadora equipo SJR Zulia, Venezuela
  • Jhon Rangel - Encargado de comunicaciones del SJR Venezuela
  • Mujeres emprendedoras en Maracaibo.

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