La globalización puesta en entredicho

En este texto para La Civiltà Católica, el jesuita Fernando de la Iglesia Viguiristi, analiza como la globalización conlleva una mayor iniquidad en los ingresos de vastos sectores de la población y como es necesario que se instauren políticas redistribuidas que minimicen su impacto.

Los efectos positivos y negativos de la globalización cuestionan su viabilidad a largo plazo. La globalización se encuentra en el centro de la actualidad debido a grandes acontecimientos: el Brexit, la cumbre del G20, los acuerdos comerciales de la UE, el triunfo electoral y la filosofía comercial de Donald Trump, entre otros. Es necesaria una globalización inteligente, solidaria y sostenible, que multiplique sus ventajas y disminuya los graves inconvenientes distributivos y medioambientales.

La campaña política de Trump defiende el nacionalismo económico y el proteccionismo comercial, con una estrategia comercial basada en cuatro principios fundamentales: modificar el sistema comercial de la OMC; eliminar los déficits comerciales; que EUA negocie acuerdos comerciales más favorables; y, por último, que únicamente actuando de este modo se reindustrializará Estados Unidos.

Como consecuencia, el reparto de los beneficios y de los costes es desigual, generando beneficiados y perjudicados y provocando una creciente desigualdad. La liberación comercial tiene, además, importantes efectos medioambientales negativos: fracciona, alarga y deslocaliza la cadena de producción. Por ello, es de suma importancia que las políticas se impulsen bajo la equidad y la inclusión social y no bajo impulsos nacionalistas y racistas.

Es evidente la necesidad de una globalización gestionada políticamente y de modo inteligente, con políticas redistributivas que permitan que todos ganen y que nadie pierda, evitando la concentración de los costes en determinados grupos y regiones.

Lea el texto completo en La Civiltà Cattolica Iberoamericana.

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