“La hiperinflación nos coloca en Venezuela al borde del precipicio”

Reproducimos la entrevista realizada a Rafael Garrido S.J, provincial de Venezuela, publicada en El Correo.

El jesuita repasa los estragos de la grave crisis del país. Aunque esgrime esperanzado que esta situación ha reducido la fractura social

«No nos imaginábamos esta situación y resulta duro hablar de ella porque, cuando lo haces, recuerdas los rostros concretos que la sufren, confiesa Rafael Garrido, superior de los jesuita s de Venezuela. Ha llegado a Euskadi para estrechar relaciones con las ONG, caso de la local Alboan, que apoyan sus acciones solidarias. A su juicio, la constitución de un tejido social comunitario y el diseño de un horizonte común son esenciales para afrontar la convulsa realidad del país sudamericano.

¿Con qué problemas cotidianos se enfrenta el venezolano?

- La cotidianidad se ha degradado, vuelto muy elemental y complicada. Las personas emplean una buena parte de su tiempo en conseguir alimentos y, si tienes un problema de salud, esa complicación se multiplica. Y cada día tienes que resolver ese reto de manera distinta.

Los medios de comunicación nos han hecho llegar las imágenes de colas entorno a supermercados.

- En Caracas se pueden invertir fácilmente dos horas diarias para adquirir dos barras de pan y no hay disponibilidad de alimentos en los anaqueles, compras Jo que consigues y puedes pagar, porque si eres un asalariado no te alcanza. El sueldo no va al ritmo de la hiperinflación.

¿Es la mayor preocupación para los ciudadanos? ¿Más que la violencia?

-El año pasado hubo más de 28.000 muertes violentas. En muchos lugares públicos no hay vida a partir de las 7 de la tarde, pero es que la salud no da opciones. El acceso a la alimentación y la medicina atenta contra la vida de las personas. Es difícil encontrar fármacos para las enfermedades crónicas, la hipertensión arterial o la diabetes. La reducción de estos productos llega al 80%, según sus distribuidores.

¿La proliferación de armas tiene que ver con esa presunta distribución de pertrechos entre los seguidores del régimen?

- La delincuencia va de la mano de la crisis económica, pero no es mentira que el Gobierno ha predicado que esta es una revolución pacífica, pero armada, y ha brindado prácticas de tiro. En Venezuela hay grupos armados afectos al Gobierno, colectivos pequeños y otros mu y organizados y bandas que, desde la cárcel, con t rolan la calle y usan tecnología celular para extorsionar, robar o secuestrar. Es un sistema que pasa por individuos poderosos llamados pranes.

¿Quién sufre más en esta situación?

-Lo más grave es que la clase política no trabaja por solucionar los problemas concretos de las personas. El Gobierno no reconoce que necesitamos ayuda humanitaria y la oposición no ha encontrado el camino para luchar fuertemente por esa realidad. Cáritas ha denunciado que la supervivencia de 300.000 niños se halla en peligro.

La situación parece enquistada. ¿Es posible el cambio?

- Los políticos de ben trabajar para hacer posible la unidad en torno al país y no limitarse a un proyecto partidista. Si la propuesta es solo el poder de uno u otro, la población seguirá sufriendo.

¿El país no está polarizado?

- Esa división no es tan fuerte como llegó a esta r. Hoy día existe un sufrimiento común y tenemos que hablar del país y el pueblo venezolano. Con odio no se construye un país y esa lección se ha ido aprendiendo en Venezuela. No se trata de decir que soy más o mejor venezolano. Hay la conciencia de que salimos juntos o no podemos salir.

El Gobierno ha de signado a un militar como presidente de la petrolera nacional, la mayor empresa del país, y a otros los ha dotado con carteras ministeriales. ¿Esta estrategia no demuestra una política e mano dura?

-Si la propuesta del Gobierno es sólo atornillarse en el poder no hallará un camino para construir un país. Por eso es importante exigir instituciones democráticas y luchar por una sociedad civil fuerte, organizada, consciente de sus derechos y deberes.

Gestores inexpertos

Con una deuda externa difícil de re estructurar, Venezuela sufre el riesgo de una suspensión de pagos. ¿La población teme una catástrofe económica?

- Lo que más se siente es la hiperinflación, este año del L.000% y posiblemente el doble para el próximo año. Los precios varían muy rápido, eso nos espanta y hace sentir que estamos al borde de un precipicio. El incumplimiento de los pagos empieza a sonar, pero no se sabe qué comporta. El Gobierno alega que es una guerra económica.

¿El aparato productivo puede funcionar en esta situación?

-En este momento el sistema pro ductivo está mu y parado, funcionan muy pocas empresas.

Documento

Descargue siguiendo este enlace y en formato pdf la entrevista completa a Rafael Garrido, S.J.

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