La Iglesia mediará entre el régimen de Ortega y la sociedad civil "para democratizar Nicaragua"

El obispo auxiliar de Managua pide que el Gobierno deje de usar turbas para asediar a manifestantes civiles. Nota de Israel González Espinoza para Religión Digital.

La Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) aceptó ser "mediadora y garante" del diálogo nacional convocado por el régimen de Daniel Ortega, tras varios días de protestas populares bajo la vanguardia de universitarios en las calles -reprimidas con brutalidad por la Policía y Ejército-, que han hecho entrar a su gobierno en la crisis institucional más grave en los once años que lleva el gobernando de manera autoritaria el país centroamericano.

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El país, según organizaciones de derechos humanos, lleva más de treinta fallecidos, víctimas de la represión del gobierno de Ortega. Esto sin contar el número de heridos y los destrozos en instituciones públicas, privadas e infraestructuras en Managua y otros puntos del país.

Al caer la noche del martes 24 de abril, el presidente del Episcopado nicaragüense, el cardenal-arzobispo Leopoldo Brenes leyó un escueto comunicado en el que aceptaban mediar en el diálogo nacional propuesto por Ortega, aunque pidió a todos -gobierno y sociedad civil-, el cese de toda violencia y hostilidad para crear un ambiente propicio para las pláticas. Esto sucedía mientras centenares de jóvenes salían nuevamente en Managua y otras ciudades del país para recordar a los universitarios asesinados durante las protestas, víctimas de la represión gubernamental.

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"Para facilitar el clima de diálogo, consideramos esencial e imperativo que tanto el gobierno como cada miembro de la sociedad civil evite todo acto de violencia, de irrespeto a la propiedad pública y privada, y prevalezca un clima sereno y de absoluto respeto a la vida humana de todos y cada uno de los nicaragüenses", expresa el comunicado de los obispos de Nicaragua.

El obispo auxiliar de Managua, Monseñor Silvio José Báez reveló en un programa televisivo de la cadena internacional CNN que los jerarcas católicos que irán por parte de la Iglesia como mediadores son el arzobispo Brenes y los obispos Rolando Álvarez (Matagalpa), Bosco Vivas Robelo (León), además de él mismo.

Báez aseguró en la cadena CNN que el diálogo impulsado por el régimen de Ortega y su mujer, Rosario Murillo, es un "riesgo" puesto que sólo puede ser una estrategia para ganar tiempo y seguir gobernando el país de forma despótica y autoritaria, pero que la Iglesia está dispuesta a correr el riesgo, pese a que en el país no existe cultura de diálogo y que a nivel político, la palabra "diálogo" es sinónimo de un pacto entre dirigentes o caudillos.

"El diálogo que en este momento se ha planteado es un riesgo grande para toda la nación y la Iglesia; la Conferencia Episcopal, concretamente, que ha aceptado el diálogo, está dispuesta a correr ese riesgo que podría ser una estratagema del Gobierno para ganar tiempo y para alargar la situación que ha conservado a lo largo de estos años, marcada por el autoritarismo, la inconstitucionalidad, el irrespeto a los derechos humanos, la ilegalidad. Este diálogo tiene que tener como objetivo la democratización de Nicaragua", expresó Monseñor Báez.

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Durante la entrevista, el obispo Báez calificó de "matones" a las hordas de partidarios del gobierno que el régimen de Managua suelta cada vez que un grupo de personas sale a mostrar su descontento contra quienes gobiernan Nicaragua. Igualmente, calificó la desmedida actuación policial durante las protestas de "dolorosa y sangrienta".

Señaló, además, que para hacer el diálogo realmente efectivo, el gobernante y su mujer deben comprometerse a nunca más sacar grupos de choque pro-gubernamentales para asediar a la población civil del país.

"(Que) nunca más van a volver a aparecer en las calles de Nicaragua estos matones progubernamentales con armas destructivas, que se enfrentan a la sociedad civil y yo espero que esto el presidente de la República lo asegure y lo haga público; porque si no hay estas condiciones, el diálogo corre el riesgo de fracasar", indicó el obispo auxiliar de Managua.

Durante la entrevista con la TV internacional, el jerarca católico resaltó que el pueblo se hartó del autoritarismo del régimen de Daniel Ortega, y miles de personas exigieron su salida el lunes 23 de abril en una gigantesca manifestación que salió del centro de Managua hacia la Universidad Politécnica UPOLI, en la zona oriental, bastión de la resistencia estudiantil ante la represión del gobierno.

"Muchísima gente en Nicaragua está pidiendo un cambio de este Gobierno, es la opinión que yo escucho en la calle, es lo que muchísima gente dice y lo que muchísima gente quiere: yo supongo que en el diálogo algo de esto saldrá porque todos los temas van estar expuestos sobre la mesa", dijo monseñor Báez.

Cuestionado por el periodista de la CNN sobre quién dirige las turbas del gobierno que atacan a manifestantes pacíficos, monseñor Báez fue enfático y responsabilizó a la Policía Nacional (PN) de apañar los actos del brazo político juvenil del partido de Daniel Ortega.

"Todo Nicaragua sabe (de las turbas) que no es la primera vez, lamentablemente es un método aberrante, repugnante el que ha usado este gobierno para reprimir a la población civil que protesta pacíficamente. Estos matones progubernamentales, te puedo asegurar, por lo que he visto, son dirigidos, muchas veces protegidos por la Policía", finalizó el obispo carmelita.

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El Régimen Orteguista responde a la Iglesia

Mientras monseñor Báez ofrecía declaraciones en la TV internacional, en la televisora pública compareció el presidente Daniel Ortega junto a su mujer y varios miembros de su gabinete. En la alocución, el mandatario aseguró sentirse agradecido por la disposición del arzobispo Brenes y los obispos de la CEN para ser garantes del diálogo.

El gobierno de Ortega ha rehusado a aceptar la responsabilidad de la muerte de universitarios a manos de la Policía y Ejército mediante la represión gubernamental ejercida sobre manifestantes pacíficos. Tampoco el régimen ha emitido condolencias a las familias dolientes y sus medios de comunicación (de corte panfletario) se han dedicado a deslegitimar las protestas populares llamándolos "minúsculos grupos vandálicos de la derecha"

También, debido a la crisis de legitimidad gubernamental y la beligerancia de la Iglesia Católica contra la represión, el régimen de Ortega ha mutado su "cristianismo", ya que ha invitado a pastores evangélicos a realizar "cadenas de oración” en las instituciones públicas "por la paz de Nicaragua". Esto, a pesar, que el artículo 14 de la Constitución de Nicaragua señala expresamente que el Estado no posee religión oficial.

La estrategia gubernamental, en clara búsqueda de legitimidad, se vale de la poca conciencia social que poseen las sectas evangélicas de Nicaragua (30%), cuyos pastores acostumbran a negociar terrenos y materiales de construcción para sus templos en zonas deprimidas de las ciudades del país a cambio de ser utilizados políticamente por el régimen orteguista.

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