La Iglesia pide a los nicaragüenses ir al Paro Nacional con espíritu de solidaridad, unidad y protesta cívica

El régimen de Daniel Ortega en Nicaragua ha iniciado una persecución religiosa contra la Iglesia Católica. El Arzobispo Brenes, es enfático: "Amenazas no detendrán nuestra labor profética". Reportaje de Israel González Espinosa para Religión Digital.

Luego de 39 años, Nicaragua va a un paro nacional este jueves 14 de junio. Tras 56 días de protestas contra el régimen autoritario de Daniel Ortega y su mujer Rosario Murillo, tras semanas de brutal represión ejercida por la Policía antidisturbios y grupos parapoliciales pagados por el gobierno que ha dejado una estela de 148 fallecidos, según datos del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH).

Los Obispos de la Arquidiócesis de Managua, Leopoldo Brenes y Silvio José Báez, invitaron a los feligreses a vivir con un espíritu de "solidaridad, unidad y protesta cívica" el Paro Nacional, convocado por la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia -una coalición que agrupa estudiantes universitarios, movimiento campesino, sindicatos independientes y las dos principales patronales del país-, para ejercer presión al régimen de Ortega.

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Brenes y Báez

Cabe señalar que, pese a la reunión sostenida por los Obispos de Nicaragua con la pareja presidencial del país el pasado jueves, el mandatario y su mujer no han respondido a la misiva de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) sobre la propuesta democratizadora para llevar al país a una transición pacífica y ordenada.

Según el obispo Báez, Ortega habría pedido a la jerarquía católica nicaragüense dos días de "reflexión" para analizar la propuesta de la Iglesia. Sin embargo, ese mismo día por la noche el régimen respondió con una sangrienta represión en varias zonas de Managua y otras partes del país.

El silencio de Ortega y Murillo, sumado a la total impunidad con que actúa la Policía antidisturbios con los grupos paramilitares (compuestos de adeptos fanáticos del régimen y vagos de las zonas más deprimidas del país, a los cuáles se les paga unos 200 córdobas para organizar matanzas y saqueos), ha hecho entrar al país a unos niveles de violencia nunca antes visto desde el final de la última guerra civil, que terminó en 1990.

El obispo de Estelí y secretario de la CEN, Monseñor Juan Abelardo Mata, lamentó en el periódico local La Prensa el silencio del mandatario frente a la propuesta de los obispos.

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"El tiempo fijado ya terminó y ya no hay espera alguna. La decisión tomada es que se convoque a la asamblea del diálogo para que la misma mesa del diálogo lo dé por clausurado, ante la irresponsabilidad de quienes gobiernan. Más no sé decir", dijo Mata, quién aseguró que Ortega está llevando al país a una catástrofe.

Diariamente, los nicaragüenses deshojan la margarita angustiosa de "¿Cuál será el próximo lugar en el que ataquen y mate el gobierno?". Sólo en la presente semana, Managua, la capital fu escenario de jornadas violentas cuando la Policía antidisturbios y los grupos parapoliciales entraron en los populosos barrios de la zona oriental de la capital para derribar las barricadas (hechas con los adoquines que pavimentan la mayoría de las calles de la ciudad) que había levantado la población para defenderse de los ataques nocturnos de las huestes del régimen.

También las pequeñas ciudades ubicadas en la Meseta de los Pueblos del Pacífico de Nicaragua, entre ellas Masatepe, Jinotepe, San Marcos y Diriamba, fueron atacadas la mañana del martes, dejando dos fallecidos. El arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, condenó con fuerza la represión gubernamental.

"Esta madrugada fue informado por los sacerdotes de Jinotepe que desde las 3:00 am la ciudad ha sido atacada por antimotines y grupos paramilitares. El Arzobispo lamenta y condena de igual forma la decisión del hospital público de no recibir a los heridos", indicó la Arquidiócesis en un comunicado colgado en las redes sociales.

Otro lugar que vivió momentos de zozobra ayer fue la turística ciudad de León, antigua capital del país durante los trescientos años de dominación española. Diversos sectores habían convocado a un paro de 24 horas a nivel local que fue todo un éxito. Al caer la tarde, las huestes del régimen de Ortega junto a la Policía atacaron a la población.

Los enfrentamientos saldaron con víctimas mortales y varios heridos. El obispo leonés Bosco Vivas, junto a varios curas trataron de mediar para que la ciudad tuviera un poco de sosiego y gestionar la liberación de varios detenidos.

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Bosco Vivas

"Esta noche, Mons. Bosco Vivas y Mons. Silvio Selva fueron a diversos lugares de León para mediar a fin que se recuperará la estabilidad y La Paz en la ciudad de León, después de haber vivido una tarde muy difícil que terminó con muchos heridos y también personas fallecidas. Mons. Silvio Rueda además se trasladó a la Policía para ayudar con liberación de jóvenes que fueron detenidos", expresó esta Diócesis en sus redes sociales.

Régimen de Ortega inicia persecución religiosa contra la Iglesia

Luego de la suspensión del Diálogo Nacional debido a la cerrazón del régimen de Ortega a no avanzar en la agenda de democratización del país, ha iniciado una virulenta campaña orquestada por el gobierno de Managua en redes sociales contra la Iglesia Católica, sus obispos, sacerdotes y religiosas.

En particular, acusan sin fundamento a la Iglesia de estar parcializada. La campaña mediática se han ensañado contra el obispo auxiliar de Managua, Silvio José Báez -quién está amenazado de muerte por emisarios del régimen-, pero también contra Monseñor Rolando Álvarez y Monseñor Juan Abelardo Mata, obispos de Matagalpa y Estelí, respectivamente.

Sólo en un monitoreo realizado por este corresponsal, al menos tres Diócesis nicaragüenses reportaron ataques de personas afines al régimen de Ortega, que van desde amenazas de muerte a sacerdotes, amenaza de emisoras católicas locales, pintas en las paredes de iglesias, profanación de las sagradas formas y acoso en redes sociales.

En la Diócesis de León, el domingo 10 de junio se reportó la profanación del sagrario de una capilla de la periferia de la ciudad de León.

El obispo Bosco Vivas se refirió al hecho en una homilía realizada en la Catedral de León, el propio día de conocerse el hecho sacrílego. "Esto que está haciendo el demonio (refiriéndose a la profanación de la Capilla San Miguel Arcángel y a la situación actual del país) yo lo veo, casi físicamente lo veo, son los coletazos últimos del diablo furioso en Nicaragua, la victoria está cercana. La victoria ¿cuál es? la que Dios tiene señalada para su pueblo. Yo no soy el que voy a decir cuál será la victoria de Dios, pero me someto a la voluntad de Dios, la que quieras Señor que sea tu victoria, pero que se apresure por el bien de tu pueblo".

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En el norte del país, la Diócesis de Matagalpa denunció ese mismo día domingo por medio de una carta que habían personas a través de redes sociales tratando de empañar la labor de los sacerdotes de la Diócesis en cuanto a la mediación de conflicto. La acusación era la misma que hacen los adeptos del régimen, la supuesta "parcialización" de la Iglesia.

"Hemos verificado una campaña de calumnias y manipulación hacia nuestro trabajo, expresada en catalogarnos como parciales, como si hemos estado haciendo un rol de políticos de oposición", denunciaba el clero de Matagalpa.

Ese mismo día, Monseñor Rolando Álvarez pronunció una contundente homilía en la que hacía un vehemente llamado a la unidad de la lucha del pueblo de Nicaragua.

"Como pastor de esta Iglesia que peregrina en Matagalpa, le digo a los que aún no han dado el paso, por cualquier razón que sea, por miedo. ¡Hay mucho miedo todavía en algunas personas! Miedo que les hace temblar. (...) Le hago un llamado a aquellos que todavía no han dado el paso para unirse a esta inmensa mayoría del pueblo nicaragüense, que no tengan miedo, que lo den, que la historia se los va a agradecer y reconocer, siempre", dijo el obispo de Matagalpa, arrancando aplausos entre los feligreses de la Catedral.

La tarde de ese mismo día, el sacerdote Vicente Martínez, del villorrio de Ciudad Darío, fue encañonado por encapuchados con fusiles AK (armas de uso exclusivo de la Policía en Nicaragua) en un camino rural, su vehículo registrado y amenazado no sólo de muerte, sino también con amenazas de quema de la casa cural y de la emisora católica local.

"Vos sos la próxima víctima. Andate con los pasos bien contados", manifestó el sacerdote que le dijeron los encapuchados. El Obispo de Matagalpa, junto con el clero, repudió públicamente los hechos.

En la Arquidiócesis de Managua, las parroquias de San Cristobal (Managua), San Miguel (Masaya), San Juan Bautista (Masatepe) y Nuestra Señora de Lourdes (Managua) han denunciado ataques. El arzobispo Leopoldo Brenes ha manifestado que el acoso y la intimidación del gobierno no detendrán la labor de la Iglesia.

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"Las amenazas no detendrán la labor profética de los obispos y sacerdotes de nuestra Arquidiócesis", enfatizó el Arzobispo en un comunicado en las redes sociales.

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