La complejidad dinámica de las migraciones en la región: principales cambios.

Aparte del documento Los nuevos escenarios de la Migración Internacional en la Región Centroamérica - Norteamérica, producido por la Red Jesuita con Migrantes - Región CA-NA.

Los desplazamientos migratorios(2) de las personas en los países centro y norteamericanos se han constituido en sistema migratorio internacional desde hace un par de décadas con dinamismos estructurales que mantienen e intensifican la movilidad humana a través de las fronteras nacionales, complejizando tanto comprensión de la migración forzada y voluntaria entre estos países, así como la adecuada intervención política y social en esta realidad. Históricamente los flujos migratorios, tanto regulares como irregulares, formaron parte del dinamismo económico, social y cultural de esta zona del planeta (RJMCA, 2015) –incluso anteriores a la conformación de las actuales fronteras nacionales. A principios de la segunda década del siglo XXI –después de lo más intenso de la crisis económica mundial del 2008- el flujo migratorio no autorizado se calificó de mixto(3) por contener migrantes laborales, solicitantes de asilo y refugio, apátridas, menores no acompañados, transmigrantes, desplazados por violencia y desastres medio ambientales, etc. Pero actualmente, no sólo hablamos de las personas migrantes y sus familias, sino de que son familias enteras (CIDH, 2015:121-123) las que se ven forzadas a migrar en condiciones de alta vulnerabilidad, sufriendo detenciones arbitrarias, agresiones y vejaciones por parte de las autoridades y el crimen organizado en diferentes países a lo largo de una ruta migratoria llena de dinámicas contradictorias.

Es importante tener presente que el detonante de los desplazamientos masivos irregulares de sur a norte en los albores de la década de los noventas del siglo pasado fue de índole económico, en un contexto de políticas neoliberales que ocultó el carácter laboral de los desplazamientos bajo la interpretación de la ilegalidad /legalidad del flujo migratorio para construir la mayor asimetría posible entre la mano de obra y sus posibles empleadores (Valdés, 2006). A la vez que la integración económica en la región privilegió ciertos desplazamientos de personas, como los trabajadores jornaleros agrícolas bajo programas binacionales (Rodríguez, 2015), por considéralos valiosos para el proyecto de desarrollo económico propuesto y sostenido por los actores dominantes de nuestra geografía. Mientras que el desplazamiento forzoso y no autorizado de personas (por pobreza, criminalidad, desastres naturales, guerra, violencia, etc.) ha sido visto por ciertos sectores de la sociedad y buena parte de las autoridades como una amenaza al orden público, al desarrollo económico, a la seguridad nacional y a la soberanía del Estado: Principalmente los flujos de personas que cruzan las fronteras clandestinamente, que ingresan fraudulentamente o que permanecen irregularmente en un país diferente al que nacieron.

La principal respuesta gubernamental y sistemática por casi quince años –la fecha emblemática es a partir de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001- ha sido la invención de una lucha contra la migración irregular (criminal) a través de medidas policiales, militares, criminalizadoras y expulsoras de las personas indocumentadas, no autorizadas y/o calificadas de clandestinas. A la vez que se han desplegado acciones nacionales y regionales para luchar contra el terrorismo, el narcotráfico y todo el demás crimen organizado, confundiendo la migración irregular con estas realidades criminales. Las consecuencias han sido destructoras en múltiples dimensiones. La más preocupante es la desvalorización de la humanidad de la persona migrante y sus familiares con la consecuente pérdida de sus derechos fundamentales y la autorización de su eliminación legal y/o física (incluida la muerte).

Es decir que esta presión de políticas migratorias restrictivas ha unido la migración internacional irregular con la criminalidad transnacional, no solamente en el discurso, sino como efecto obligado de contratación para franquear los cada vez más tecnificados dispositivos para bloquear y restringir la movilidad humana sea en la frontera (Danielson, 2015, RJMCANA, 2015) o extendiendo la realidad fronteriza al interior de un país (Morante y Hernández, 2015, Coll, 2015, Barja, 2015). Pero también ha surgido una sociedad civil transnacional –articulada con las personas migrantes- que protege a las personas y a las familias migrantes en su salida, tránsito, llegada y retorno- proponiendo alternativas como la regularización, visas humanitarias y recientemente el asilo, el refugio y la protección internacional-, e impulsando el fortalecimiento del tejido social y el desarrollo humano a nivel local en las comunidades de origen, a la vez que se promueven acciones de incidencia política en favor de los y las migrantes y sus familias en los diferentes países que componen el Sistema Migratorio Centro- norteamericano (Vilches, 2015).

En la segunda parte, de la primera década del siglo XXI, las migraciones internacionales no autorizadas en la región CANA se han modificado sustancialmente, y es importante comprender estas nuevas condiciones y sus características para poder intervenir en la realidad de una manera adecuada a los nuevos escenarios y los retos que de ellos emanan. A continuación, señalamos algunos de los principales aspectos de las migraciones que se han transformado en la región en un lapso de diez años. Estos aspectos serán profundizados con mayor amplitud a lo largo del apartado tres “Reconstrucción del contexto migratorio”.

De las migraciones voluntarias a las migraciones forzadas.

La voluntad de las personas y las familias para salir de sus lugares de origen ha sido difuminada por la hostilidad del contexto en el que viven y les orilla a emprender acciones de huida. Al volverse la vida invivible por causas de violencia y de destrucción del hábitat, las personas y las familias se ven obligadas a salir no sólo por razones voluntarias que atañen a las mejores condiciones salariales, sino que se migra para sobrevivir, por obligación y no por opción.

De las migraciones laborales a las migraciones multicausales.

En la amplia región Centro-norteamericana se ha hecho evidente que las personas y las familias están migrando por múltiples causas. A principios de la década de los años noventa del pasado siglo, era un lugar común hablar de las migraciones laborales por diferencial salarial. Pero en el momento actual, las migraciones en la región ocurren por las más diferentes causas, entre ellas: La violencia, la destrucción del medio ambiente, las persecuciones por grupos delincuenciales, la carencia de un estado de derecho democrático, etc.

De las migraciones individuales a las migraciones familiares y de niños y niñas.

Las estrategias migratorias a nivel internacional en CANA implican a niños, niñas y adolescentes no acompañados, así como de familias enteras que huyen de sus comunidades de origen. Ha quedado atrás el perfil único de migrante que se componía de varones en edad económicamente activa. Ahora las fuerzas que impulsan a las personas a migrar son tan variadas que el perfil migratorio es un abanico amplio en el que se utilizan todos los recursos posibles para lograr realizar un proyecto migratorio.

Del tráfico de personas de baja peligrosidad al apoderamiento de las rutas migratorias por parte del crimen organizado.

El crimen organizado se ha apoderado de las rutas migratorias ante el embate que ha sufrido de parte de los dispositivos policiales de algunos gobiernos de la región. En México las rutas para traficar drogas son utilizadas también para traficar personas. Los cárteles de las drogas mexicanas se han extendido a los países Centroamericanos controlando los mercados de personas. Las personas migrantes se han convertido en un capital en disputa por los diferentes grupos del crimen organizado en la región. Esto ha incluido una mayor vulnerabilidad de las personas migrantes por ser abusados y sometidos a la trata de personas, así como a cometer otros actos ilícitos para ganarse el derecho de cruzar por las rutas que controlan los criminales de alta peligrosidad.

De la emergencia de la sociedad civil en pro de las personas migrantes a la sociedad civil transnacional.

Existe un tejido social transnacional de organizaciones pro migrantes y organizaciones migrantes que luchan por sus derechos civiles, sociales, políticos y culturales en los diferentes contextos de origen, tránsito, destino y retorno. Atrás quedaron las acciones aisladas de los colectivos migrantes que reivindicaban luchas particulares sin articulación transnacional o los esfuerzos aislados de organizaciones de la sociedad civil en favor de las personas migrantes. En la actualidad, la sociedad civil superar las fronteras nacionales y se articula en movimientos sociales más allá de las necesidades inmediatas de su contexto.

Del bloqueo en la frontera del país de destino a los mecanismos especializados de contención de personas y familias migrantes.

Levantar un muro en las líneas fronterizas de los países de destino, es en la actualidad una de las muchas acciones que los países de destino han puesto en marcha para interceptar, detener y deportar a las personas y las familias migrantes clandestinas y/o irregulares. En este momento, cada vez más se institucionaliza una maquinaria internacional –con el acuerdo de los países de origen y de tránsito- para seleccionar a las personas que pueden migrar y a las que deben quedarse en sus lugares de origen para ser absorbidos por los proyectos de desarrollo económico en los que es necesario mano de obra barata localizada y subcontratada.

De las fronteras como punto de cruce a las fronteras móviles y como punto de reunión.

Hemos pasado de concebir las fronteras como líneas de demarcación territorial de la soberanía de un país, a concebir estas fronteras como zonas que se configuran y reconfiguran en función de los flujos migratorios no autorizados. Las fronteras se establecen en zonas –vías del ferrocarril- en las que se quiere controlar el flujo migratorio. Se tecnifican para controlar zonas que habitualmente eran inaccesibles –drones en selvas y desiertos. Pero, además, las fronteras se han convertido en puntos de reunión para personas que esperan poder franquear el control, intentando sobrevivir con las ayudas y soportes que las comunidades locales les brindan y esperando conseguir el dinero, el favor o hacer el sacrificio necesario para comprar los servicios del traficante que les permita llegar al lugar de destino.

Para descargar el informe completo Migración Internacional en la Región Centroamérica - Norteamérica, siga este vínculo.

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Fotografía: Flickr - César Bojórquez. Licencia Creative Commons.

Notas

  • 2 Entendemos ampliamente por migración internacional el proceso de cambiar de residencia de un país a otro con la finalidad de tener mejores condiciones de vida, sea por causas económicas, políticas, sociales, culturales y/o medio ambientales.
  • 3 En la actualidad las categorías migratorias están siendo debatidas y relaboradas. Una postura que impulsa el paradigma universal de los derechos humanos propone interpretar las causas de la migración como factores conexos de la globalización, la pobreza, la violencia y la destrucción ambiental, por lo que más allá de la voluntad o involuntariedad para migrar, estas situaciones afectan el ejercicio de los derechos humanos, imposibilitando su vida y su desarrollo. (Gzesh, 2008). Mientras que otras posturas ven la necesidad de recategorizar la protección a las personas en los desplazamientos vulnerables: “Not every forcibly displaced person is a refugee, but all forcebly displaced people need somme form of protection.” (Zetter, 2015:21).

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