Nota de los jesuitas del Brasil reunidos en la II Asamblea de Provincia

Los jesuitas de Brasil publican una nota sobre la situación nacional

”Quiero ver el derecho brotar como fuente y correr la justicia cuál arroyo que no se seca” (Am 5, 24).

Nosotros, más de trescientos jesuitas de Brasil, reunidos en Asamblea Nacional del 25 al 27 de julio de 2017, para celebrar los tres años de caminata de la nueva Provincia de Brasil, no podemos dejar de manifestar nuestra preocupación y hasta nuestra indignación ante la manera como las clases dominantes conducen a las crisis económica, social y política que asolan el país y afectan a la población brasileña, sobre todo a los más empobrecidos. La corrupción y la promiscuidad entre intereses públicos y privados en las esferas de los poderes instituidos escandalizan a la mayoría del pueblo brasileño y quitan la legitimidad de los poderes ejecutivo y legislativo. No siempre el poder judicial escapa de esa imparcialidad.

La desigualdad socioeconómica en estos últimos años se ha agravado Significativamente. Además de los 14 millones de desempleados, al menos 10 millones de trabajadores quedan subempleados o desisten de buscar trabajo. Muchas personas que habían salido de la miseria y de la pobreza están necesitando ahora de la asistencia social. El recrudecimiento de la desigualdad produce más violencia de todos los tipos en la sociedad contra la persona, contra la vida y contra las familias, el tráfico de drogas y otros negocios ilícitos, los excesos en el uso de la fuerza policial, la corrupción, la evasión fiscal, la malversación de los bienes públicos, el abuso del poder económico y político, el poder manipulador de los medios de comunicación y los crímenes ambientales.

La idolatría del dinero, según el Papa Francisco, da primacía al mercado, tanto en detrimento de la persona humana como en detrimento del trabajo (Evangelii Gaudium, 53-57). No es justo someter el Estado al mercado en nombre de la reanudación del desarrollo. Cuando el mercado es el que gobierna, el Estado se vuelve débil y termina sometido a una perversa lógica del capital financiero. Como advierte el Papa Francisco, “el dinero es para servir y no para gobernar” (Evangelii Gaudium 58).

En el esfuerzo de superación del grave momento actual son necesarias reformas que se legitiman cuando obedecen a la lógica del diálogo con toda la sociedad, teniendo en vista el bien común. Por esa razón, las Reformas Laboral y de la Previsión Social, tal como fueron encaminadas al Congreso, carecen de legitimidad. Otras propuestas en trámite en el Congreso -no pocas promulgadas por medidas administrativas de excepción- como la “liberación” de la deforestación, la “legalización” del grillaje de tierras urbanas y rurales, la venta de tierras para corporaciones extranjeras y el “otorgamiento” de tierras indígenas y quilombolas al agro-negocio, son afrentas a la Constitución Federal que garantiza derechos y ciudadanía para todos. Los ajustes de ese gobierno para atender al mercado, así como el dominio del agro-negocio, explicitado en la CPI (Comisión Parlamentaria de Investigación) de la Funai y del Incra, abren espacio para más violencia y muertes en el campo y en las ciudades, como se informó en estos últimos tiempos. Los movimientos sociales y populares, como también instituciones que luchan en favor de las poblaciones excluidas, están siendo criminalizados y falsamente denunciados.

Esta situación interpela hoy la misión de los jesuitas en Brasil. En solidaridad con la esperanza del pueblo, nos comprometemos a mantener nuestra presencia junto a los más empobrecidos y excluidos, así como a contribuir a la superación del abismo de la desigualdad socio ambiental por el análisis de las causas de la persistente situación de desigualdad y de explotación desordenada de la naturaleza. Nos sentimos llamados a mantenernos fieles al Evangelio que nos impulsa a reconocer y denunciar las injusticias estructurales e históricas, sobre todo la gran deuda social en relación a los más débiles y vulnerables.

En la esperanza firme de días mejores queremos colaborar en la construcción de un Brasil justo.

Itaici, Indaiatuba / SP, 27 de julio de 2017.

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