Otra Amazonía posible es compromiso de varios actores que participan en el FOSPA

Hoy no podemos ser católicos y ser indiferentes con lo que está pasando con el medio ambiente. El cuidado y el amor por la naturaleza debería de ser el mandamiento número 11”, dice la hermana Inés Valencia

Tarapoto, Perú.- Tienen diferentes ocupaciones, vienen de diversas culturas y religiones pero están unidos por un único interés: El cuidado y la defensa del medio ambiente. En el VIII Foro Social Panamazónico, que prosigue en la ciudad de Tarapoto (Perú) se puede ver una gran diversidad de personas y organizaciones del mundo entero, que entre reflexiones, compartir y propuestas desde sus diversos saberes y experiencias, buscan aportar para fortalecer la defensa y el cuidado de la casa de todos. En esta nota, presentamos a algunos de los participantes que en diferentes puntos del continente y desde diferentes miradas están luchando por la defensa de la madre tierra.

Tarapoto (Perú) es una ciudad Amazónica envuelta por naturaleza pura pero que corre al ritmo de una ciudad urbana intensa. Más aún en estos días que es sede del VIII Foro Social Panamazónico que se inició el 28 de abril y proseguirá hasta el lunes 1° de mayo.

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Foto: SIGNIS ALC

En este encuentro se puede apreciar una gran diversidad de personas y organizaciones que discuten, reflexionan y dejan propuestas para frenar la destrucción de la naturaleza. En este lugar se respira esperanza. Por donde uno se mueva encuentra algún referente que en diversos puntos del continente están aportando en silencio por la defensa de la Amazonía.

Religiosas Lauritas comprometidas con la amazonía

La hermana María Inés Valencia Castañeda es de Colombia, de la congregación de las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena, más conocidas como las Lauritas. Está participando como representantes de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) junto a algunas de sus hermanas que al igual que ella trabajan con Pueblos Indígenas y poblaciones empobrecidas de la Amazonía de Colombia. Actualmente su zona de misión es el Putomayo.

Las razones que le mueven a ella y a sus hermanas a optar como misión la protección de la naturaleza es primeramente y por sobre todo su carisma es contemplativo ecológico, una espiritualidad ecológica fuerte. “Nuestra Madre, la fundadora (Santa Laura Montoya), nos enseñó que teníamos que estar caminando siempre de un lugar a otro en la selva, ella nos decía: ‘El sagrario es la naturaleza. Allí está Jesús, allí está Dios’. No podemos ser misioneras si no somos contemplativas de la naturaleza. Si no descubrimos al Dios de la creación y que está recreando su creación”, explica.

Como segundo punto resalta que los Pueblos Indígenas que acompañan son otra de sus grandes motivaciones para abocarse a la defensa de la naturaleza. “Acompañamos a las poblaciones que son profundamente ecológicas como los Pueblos Indígenas, ellos nos motivan”, indica.

Como tercer punto destaca el pedido del papa Francisco en el Laudato Si de colaborar con el cuidado de la casa común. “No podemos ser ciegos, sordos, hacernos indiferentes a este llamado que está allí latente. Hoy no podemos ser católicos y ser indiferentes con lo que está pasando con el medio ambiente. El cuidado y el amor por la naturaleza debería de ser el mandamiento número 11”, añade la hermana.

Agrega que están en la REPAM porque están convencidas que formando redes se fortalecerá el trabajo que realizan. Explica que hay dos elementos fuertes que les impulsan a estar en esta red. El primero es que están convencidas que es tejiendo redes la única forma de salir adelante. Además, la presencia de los religiosos y las religiosas en el Amazonas es una fuerza que se está desperdiciando, por lo que vieron importante unirse para hacer Iglesia que hace presencia en la Amazonía. “La intención es unirnos y entre todos construir redes de apoyo con los pueblos Indígenas, con las comunidades religiosas que están allí, con laicos, que hacen parte en la lucha por la defensa del medio ambiente y de la naturaleza más de manera especial de la Amazonía”.

Desde Roma a la Amazonía

André Picino y Francesco Caralli son jóvenes licenciados en Ciencias Políticas que decidieron viajar desde Roma(Italia) hasta Yurimaguas, una ciudad amazónica del Alto Perú para trabajar como voluntarios en la Pastoral de la Tierra, ofreciendo sus saberes al servicio de un proyecto de desarrollo sostenible con las comunidades indígenas que se encuentran en la zona de Lagunas.

Uno de ellos, André, explica que su trabajo consiste en preparar y ofrecer talleres sobre artesanía, turismo comunitario y de manejo de los recursos forestales en comunidades indígenas. “Los pueblos amazónicos no deben perder su identidad, su cultura y su tierra, ellos tienen derechos como todos los seres humanos, y las empresas no pueden ir a sus tierras y robar sus recursos y todo lo que tienen”, comparte.

Por su parte, Francesco, agrega que su participación en el FOSPA es una buena experiencia ya que se da cuenta que en los diferentes puntos de la Amazonía las comunidades y pueblos viven muchas cosas similares. “Es interesante el compartir, es lindo ver a estas personas que vienen de toda la Amazonía y de todo el mundo con el único interés que es el cuidado por el medio ambiente”, indica.

Jesuitas en un Pre Foro Panamazónico

Mauricio Burbano es presbítero Jesuita de la Compañía de Jesús en Ecuador, también colabora con la Pontificia universidad católica de Quito como docente y además es director del Servicio Jesuita de Refugiados en Ecuador, que trabaja con poblaciones en situación de refugio procedente de Colombia y tienen presencia en la frontera norte de Colombia y de Ecuador, donde atienden a personas de la zona costera, serranía ecuatoriana y también en la Amazonía. También es uno de los participantes del FOSPA.

Comenta que previo a este encuentro los jesuitas que trabajan en diferentes misiones dentro del Amazonas participaron de un “Pre foro jesuita Amazónico” del que compartieron esas distintas misiones y vieron la posibilidad de colaboración conjunta.

Destaca que su interés en este encuentro es fundamentalmente el conocimiento de otras experiencias de interculturalidad de otros sitios de la Amazonía, también una buena oportunidad para enlazarse y conocer otras organizaciones, otras ideas, hacer intercambio de saberes, y por sobre sentir la Amazonía desde Tarapoto.

Sin agroquímicos

Lucia Gama Niviri es de Ucayali (Perú), miembro de la Asociación Nacional de Productores agroecológicos, una asociación que busca la conservación de los bosques, de volver a recuperar las áreas perdidas. También es una de las participantes del FOSPA. “Seguimos con el trabajo de conservación porque nuestros ancestrales nos han dejado y nosotros ¿qué vamos a dejar para nuestros nietos?”, se pregunta. Esa es la motivación que tiene para seguir trabajando desde su organización conformada por 32 asociaciones de toda la zona. “Nosotros no trabajamos con agroquímicos porque queremos que los consumidores puedan comer un producto sano sin químicos, buscamos conservar la salud de nuestros prójimos, trabajamos todo lo que es agricultura ecológica, sin contaminar a la vez el ambiente”.

Agrega que el FOSPA es un espacio muy especial para aportar desde el trabajo que realizan y expresar en conjunto la razón por la que tienen que cuidar el medio ambiente, “la idea es como podemos incorporarnos a todas las experiencias que ya existen para dar una fuerza a todos nuestros hermanos”, indica.

Seguridad territorial

Antonio Martín Manchi es un líder indígena que junto a su organización participa del FOSPA. Habla sobre las principales problemáticas que viven en carne propia desde las comunidades y pueblos, como la actividad extractiva, la deforestación total, las migraciones, las invasiones de tierras, en territorios comunales, las concesiones petroleras, mineras, la contaminación de los ríos y los monocultivos. Ante esta dura realidad explica que las propuestas que buscan impulsar es la creación de conciencia en seguridad territorial por sobre todas las cosas. “Queremos que el gobierno nos pueda titular las tierras, que respete nuestro territorio. Queremos impulsar una economía desde la mirada mas autóctona de los cultivos y dejar lo transgénico. Cuando hablamos de territorio hablamos también de salud, educación, cultura, economía, es todo”, precisa. Agrega que buscan que el gobierno de turno les puedan asegurar esas demandas expresadas. Aclara que no están en contra del desarrollo sino a favor del desarrollo limpio, que promueva la conservación, la consulta previa para poder hacer los trabajos. “Estamos en un estado de derecho y como pueblos necesitamos que nos respeten así como nosotros lo hacemos”, expresa.

Participación desde una mirada de la educación y la investigación

Carmen Germán Palacios trabaja con diferentes organizaciones. Hace investigación, gestión socio cultural y arte, desde la educación alternativa.

En los últimos 25 años ha trabajado en todo lo que es el mundo andino, las diferentes civilizaciones y culturas que se han desarrollado en las artes.

Explica que su participación en el FOSPA se debe a que tiene un gran interés en el diálogo que sea concertado entre los pueblos de América. “Esta es una cita muy importante porque se debe entender que la cuenca del Amazonas es el pulmón más importante del planeta, que es la casa de todos. No es la casa de Yurimaguas, o Manaos, es la casa de todos. Si no cuidamos eso, no vamos a tener interculturalidad, no vamos a tener nada. Como educadora considero que lo más importante es formar estrategias y formulas de educación para que las personas se expresen en su idioma como se sientan más cómoda y no de esta manera estándar como se tiene actualmente”.

Fuente

  • SIGNIS ALC
  • Fotografía principal: Flickr CIFOR. Licencia Creative Commons

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