Otras dos miradas cercanas a los resultados de las elecciones presidenciales del 20 de mayo en Venezuela

Los jesuitas venezolanos Luis Ugalde y Arturo Peraza nos presentan dos análisis de la situación de una Venezuela a la deriva luego de las elecciones presidenciales del pasado 20 de mayo.

Del No al Sí

Por: Luis Ugalde S.J.

El NO de los demócratas venezolanos a la fraudulenta y dictatorial votación del 20M ha sido impresionante y contundente. No a la trampa inventada por el gobierno para perpetuarse con este régimen de muerte. A pesar de la coacción, el chantaje y las amenazas,  la gran mayoría de los electores dio un no rotundo a la farsa. Incluso millones de chavistas se negaron a la iniquidad. Maduro – luego de todas las maniobras con la bendición del CNE - obtuvo menos Del 30% de los posibles votantes. Más de la mitad del país se abstuvo, cosa insólita en Venezuela.

¡Felicitaciones a esa resistencia silenciosa e indignada del pueblo venezolano! Venezuela sabe que solo un pronto cambio de Presidente y de régimen abrirá la puerta de la esperanza y el camino de la reconstrucción.

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Luis Ugalde, S.J.

Felicitaciones también a la Conferencia Episcopal que, desde hace varios años, ha sido valiente, clara y coherente sobre el régimen y su nefasto “plan de la patria” y desaconsejó esta ilegítima votación. Iglesias, universidades, academias, estudiantes, trabajadores, empresarios, partidos, vecinos y muchas más organizaciones de la sociedad civil coincidieron y supieron mantenerse firmes en la denuncia de la farsa y reclamaron una elección democrática de verdad. Todos ellos constituyen -aunque de manera  embrionaria y demasiado tímida- el FRENTE AMPLIO VENEZUELA LIBRE.

Venezuela necesita salir de este increíble desastre y quiere salir. Pero tenemos el reto gigantesco de  la UNIDAD con liderazgo sereno e inteligente para recorrer juntos el camino hacia la reconciliación y reconstrucción nacional. No basta el NO rotundo (incluso de millones de chavistas) a la trampa gubernamental. Es imprescindible, el SÍ democrático al cambio de presidente y de régimen para la recuperación de  lo proclamado en el art. 2 de la Constitución “como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”. La violación sistemática de este artículo nos obliga a luchar por el restablecimiento de la Constitución (art. 333).
Sobre cambio y nuevas elecciones.

El cambio es urgente y las nuevas elecciones tienen que ser democráticas y limpias. Para ello, lo más sensato y menos costoso es que Maduro, olvidándose de un “diálogo” de mentira, renuncie para evitar mayores males y costos, y se abran decididamente negociaciones para dar paso, cuanto antes, a una transición dirigida por la legítima Asamblea Nacional. Una transición al estilo Larrazábal en 1958; ahora presidida por el Presidente civil  de la Asamblea, pero con una decidida participación de la Fuerza Armada  en esta democratización. Gobierno de transición desde ahora -antes antes de que se agrave más la desesperante situación de la gente- avanzando paralelamente en  tres frentes paralelamente:

  1. Apertura acelerada a la ayuda humanitaria con inmediatas medidas económico-sociales (hiperinflación, desabastecimiento, insumos productivos…) con amplio apoyo internacional y nacional, cuyo alivio empiece a sentirse desde el mes de junio. Hay propuestas programáticas serias de los candidatos opositores, de diversos grupos de estudio, de partidos, de educadores, de productores, de médicos…, cada uno en su terreno, para salir al encuentro de este desastre.
  2. Redemocratización política inmediata con liberación de los presos, regreso de exiliados, habilitación de líderes arbitrariamente anulados y de partidos perseguidos. Eliminación de la ilegítima Constituyente, nuevo CNE y saneamiento de las bases y condiciones electorales, recuperación de poderes públicos legítimos  con su debida autonomía, etc.
  3. Convocatoria de elecciones  democráticas con las condiciones debidas, en la fecha más próxima posible, que seguramente no podrá ser antes de 8 meses, en vista del desastre que ha creado el gobierno para impedir el cambio.

Nada de esto será posible.

  • Sin una inmensa movilización de conciencias ciudadanas expresada en los diversos sectores  y organizaciones,  con presión firme, sostenida y visión de unidad.
  • Sin una UNIDAD superior, con líderes y partidos, humildes y capaces escuchar a la población  y de apoyar a otros distintos de sí mismos.
  • Sin reconciliación nacional que nos lleve a nacer de nuevo como República, sin venganzas, pero con tribunales y justicia para quienes incurrieron en delitos que no prescriben y con reparación de daños graves.

Venezuela Mayo de Rebelión Popular

Por: Arturo Peraza, S.J.
 

El pueblo venezolano se manifestó. Expresó su rechazo al sistema de opresión que lo ha llevado a la miseria y a la emigración forzada. La abstención electoral en el proceso que de forma ilegítima había convocado el gobierno se convirtió en el medio político para expresar este rechazo.  Según el órgano electoral (que resulta rechazado por la misma abstención por ser poco creíble) fue del 54% (la más alta de la historia republicana para elección de Presidente de la República al menos desde 1958) y que según otras fuentes más creíbles rondo el 70%. Fuera cual fuera la cifra es muy alta para el estándar venezolano de participación.  

Maduro ha instaurado un sistema distinto que el que Chávez condujo desde 1999 hasta su muerte (a efectos políticos diciembre de 2012). El modelo de Chávez puede ser encuadrado en el populismo latinoamericano con sus propios modos de aporte. Maduro no es capaz de ese modelo porque no goza del carisma ni tiene a disposición los recursos económicos que entonces tuvo su antecesor y supuesto mentor. Progresivamente ha impuesto una dictadura bajo los esquemas del sistema castrista y una represión que el año pasado contó 157 muertos (la mayoría jóvenes) en manifestaciones y la existencia de 338 presos políticos al momento de escribir esta nota. No olvidemos la situación de miseria a la que ha sometido a un país que otrora fue una rica nación en América Latina y centro de migración de muchos hermanos. (lo que no indica que no tuviésemos serios problemas de justicia social).

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Arturo Peraza, S.J.

Maduro creyó poder lidiar con el gobierno de la misma forma que lo había hecho Chávez, pero ya desde su elección hubo una clara manifestación que no sería así. Apenas si logró y con dudas imponerse al candidato opositor en el 2013. En el 2015 pierden estrepitosamente y a pesar de el ventajismo las elecciones parlamentarias. Desde aquel momento Maduro abandona las formas democráticas. Anula al parlamento, evita elecciones, se niega el proceso legítimo de referendo revocatorio y convoca de forma ilegítima a una Asamblea Nacional Constituyente que como una suerte de supra órgano que es elegida sólo por sus partidarios (acto que también tuvo una fuerte abstención). Este órgano a su vez, violentando los procedimientos electorales, convoca procesos con resultados más que dudosos.

Esto condujo a este último en el cual la ciudadanía decidió no participar. Fue un rechazo consciente que no se dejó manipular por los mecanismos de compra de votos que de forma descarada el gobierno implementó a través del llamado Carnet de la Patria y los Puntos Rojos.[1] Fue un rechazo que no acepto que el candidato de la oposición sólo pudiera ser aquel que el gobierno autorizará como fue el caso de Henry Falcón, pues cualquier otro potencial candidato está vetado o preso. Fue un rechazo a la misma Asamblea Nacional Constituyente convocante que se abroga plenos poderes y que no fue ni convocada por la población ni electa por ésta sino por el partido de gobierno.

Esta reacción de la gente del pueblo ha sido positiva, pero no por ello se puede pensar que estamos en el camino de solución del drama venezolano. Se me hace la imagen de una persona en terapia intensiva que luego de haber estado inconsciente un tiempo por una infección general, da señales de mover sus manos y abrir los ojos. Es un muy buen signo, pero estamos lejos de una solución. La oposición venezolana no parece estar a la altura de las circunstancias y no logra unificarse debido a los problemas de liderazgos internos. El país está dominado por un conjunto de mafias relacionadas con la minería, el narcotráfico, el trafico de personas, el comercio ilegal de productos, el lavado de dinero, etc. Mafias en las cuales participan miembros del gobierno, las Fuerza Armada y algunos empresarios. Es compleja cualquier negociación que no tiene por vistas el interés general, sino intereses económicos particulares ligados en muchos casos a situaciones delictivas.

La gente en Venezuela está esperando cambios. Está dispuesta a sumarse a una alternativa que parezca viable para emerger de la crisis generalizada en la que esta sumido el país. El trabajo fundamental en este momento es colaborar en la gestación de esa alternativa en función de abrir horizonte.

Notas

  1. El Carnet de la Patria es un documento emitido por el Estado que supone cierto nivel de afiliación también al partido de gobierno por el cual se puede acceder a un conjunto de beneficios sociales y que se ha hecho imprescindible para el acceso a los mismos. A través de ese carnet el Presidente Candidato de forma pública prometió depositar un monto considerable (unos 10 salarios mínimos) a quien votara por él. Los puntos rojos son unos toldos con mesa colocados al lado de los centros electorales por parte del partido de gobierno donde las personas deben ir con el carnet para indicar que votaron por el candidato del gobierno y de esta forma hacerse acreedores de los beneficios prometidos.

Fuente

  • Fotografía principal: Flickr - Wilfredorrh. Licencia Creative Commons.

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