Pueblos Indígenas Aislados de la Amazonia: ¡Los más vulnerables!

“Los pueblos indígenas son bibliotecas vivas. Son los guardianes, cuidadores y jardineros de la Amazonia y del Planeta. Cada vez que un pueblo indígena es exterminado y desaparece, un rostro de Tupãna (Dios) muere, el cosmos, el planeta y toda la humanidad se empobrecen”. (Sábio Bernardo Alves, Sateré-Mawé).

Introducción

En la Encíclica “Laudato Si - sobre el cuidado de la casa común” (2015), el Papa Francisco denuncia: “Muchas formas altamente concentradas de explotación y degradación del medio ambiente no sólo pueden acabar con los recursos de subsistencia locales, sino también con capacidades sociales que han permitido un modo de vida que durante mucho tiempo ha otorgado identidad cultural y un sentido de la existencia y de la convivencia. La desaparición de una cultura puede ser tanto o más grave que la desaparición de una especie animal o vegetal. La imposición de un estilo hegemónico de vida ligado a un modo de producción puede ser tan dañina como la alteración de los ecosistemas” (LS 146).

El Papa continua destacando la importancia de los pueblos indígenas para el cuidado de la Casa Común y advierte de las presiones a las que son sometidos: “En este sentido, es indispensable prestar especial atención a las comunidades aborígenes con sus tradiciones culturales. No son una simple minoría entre otras, sino que deben convertirse en los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios. Para ellos, la tierra no es un bien económico, sino don de Dios y de los antepasados que descansan en ella, un espacio sagrado con el cual necesitan interactuar para sostener su identidad y sus valores. Cuando permanecen en sus territorios, son precisamente ellos quienes mejor los cuidan. Sin embargo, en diversas partes del mundo, son objeto de presiones para que abandonen sus tierras a fin de dejarlas libres para proyectos extractivos y agropecuarios que no prestan atención a la degradación de la naturaleza y de la cultura” (LS 147).

El Consejo Indigenista Misionero (CIMI) es un órgano de la Conferencia Nacional de los Obispos del Brasil (CNBB) al servicio de la misión junto a los Pueblos Indígenas. Fue fundado en 1972 por los obispos profetas Pedro Casaldáliga y Tomás Balduino, entre otros. El CIMI se organiza en 11 Oficinas Regionales y un Secretariado Nacional en Brasilia para la articulación e incidencia nacional e internacional (www.cimi.org.br).

El Equipo de Apoyo a Indios en Aislamiento del CIMI (EAIA) fue fundado en la década del año 2000 por el antropólogo P. Gunter Kroemer (1939 – 2009). En 1980, Kroemer integró un equipo del CIMI y de la OPAN (OPeración ANchieta) que realizó el primer contacto con el pueblo Suruwaha, asegurando su integridad física y cultural, y la demarcación de su territorio. El “Pueblo del Veneno”, así llamado por la práctica cultural e histórica de ingerir veneno, tiene una población actual de 140 personas. La misión profética del CIMI junto a los Suruwaha fue esencial para su sobrevivencia.

De igual modo, la misión del CIMI a lo largo de sus más de 40 años de existencia ha sido y es fundamental para la lucha y existencia, conquista de derechos, resistencia e insurgencia, protagonismo de los pueblos indígenas del Brasil. El gobierno militar de los años 1980 había decretado oficialmente la desaparición-integración de los indígenas del Brasil para el año 2000. El CIMI, con otras entidades de la sociedad civil, han revertido este proyecto militar genocida. Hoy los pueblos indígenas del Brasil continúan creciendo con una tasa mayor que la media nacional.

Como jesuitas, nos sentimos profundamente agradecidos y privilegiados por sumar con el CIMI en esta misión indígena. Los Jesuitas del Brasil, en la persona del Provincial P. João Renato, y el CIMI Nacional, en la persona de su Presidente, Mons. Roque Palocci, han firmado (Dic/2015) un convenio de mutua ayuda en esta misión común junto a los pueblos indígenas. Este proceso lo facilitaron y asumieron los compañeros P. Inacio Rhoden (Plataforma Apostólica Amazonia) y P. Vanildo Pereira, así como Guenter Francisco Loebens (Coordinación del CIMI Norte 1).

De modo particular, es un don y regalo inmenso formar parte del equipo del CIMI de apoyo a los indígenas en situación de aislamiento. Es una experiencia consoladora e indescriptible que sentimos y compartimos profundamente desde lo más íntimo del alma. Es un enorme privilegio poder estar allí: entrar en las cabeceras de los ríos y en la selva profunda acompañados por indígenas de la zona; ser testigos vivenciales y presenciales del hábitat de los así también llamados “últimos pueblos libres” del planeta; pisar aquella tierra sagrada, “casa común”, ver, oler, escuchar, comer y beber lo mismo que aquellos “hermanos aislados”; sentir en la piel el sudor frio y en la aceleración de los latidos del corazón las amenazas, invasiones y conflictos que atentan contra sus territorios y su propia vida física y cultural… Hay momentos en los que la sangre hierve en nuestras venas: ya sea por sobrecogimiento frente a la grandeza de la creación en estas selvas y ríos; ya sea por indignación frente a la violencia y depredación impuesta por nuestro mundo civilizado… Al final, todo es don y gracia que marca el alma, la vida, la propia vocación y experiencia espiritual. Esta misión facilita el gustar y sentir a “Dios en todas las cosas y todas las cosas en Él”, como diría Ignacio de Loyola.

Las regiones donde se refugiaron los hermanos aislados son remotas, muchas veces intactas y vírgenes, que, con frecuencia, ni los propios indios guías de la expedición conocen. Buscamos, identificamos y documentamos con coordenadas GPS, fotos, videos, informes de campo los vestigios de la presencia de “parientes aislados” o “guerreros valientes y salvajes” (como los indios de la región familiarmente los llaman). También registramos las invasiones que encontramos, las amenazas a sus territorios y a su propia existencia. Con esas informaciones, bien documentadas, procuramos incidir políticamente en distintas instancias gubernamentales y sociales, para proteger y defender la vida y los territorios de los últimos grupos humanos aislados del planeta.

Agradecemos profundamente a la Compañía de Jesús en la persona de los Provinciales de la época (2013), P. Adelson Araujo (Región Brasil Amazonia), P. Alberto Luna (Paraguay) y P. René Cardoso (Bolivia), por su sensibilidad con los más vulnerables y por su generosidad al destinarnos y compartir sus escasos recursos humanos con el Equipo Itinerante de la Amazonia (Rafa) y con el CIMI en esta significativa misión de defender la vida y los territorios de los últimos grupos aislados (Fernando). También agradezco al CIMI, en la persona de Guenter Francisco Loebens (Coordinador del CIMI Norte 1) y a su entonces Presidente, Don Erwin Kräutler, por la confianza y el apoyo para sumar con ellos en esta profética misión de la Iglesia del Brasil.

Describimos esta misión en tres partes: 1) Visión, 2) Misión y 3) Cuerpo para la Misión.

Visión

¿Cuál es la visión que el CIMI tiene de los indígenas aislados y de los territorios amazónicos donde habitan?

Los más vulnerables: Víctimas de la violencia y testimonios de resistencia

Para el CIMI los pueblos indígenas aislados son uno de los grupos humanos más vulnerables de la Amazonia y del mundo. Son víctimas de la violencia del modelo económico global depredador impuesto. Pero también son testimonios vivos de resistencia a esa globalización que uniformiza y mata la diversidad, la vida de la humanidad y del planeta.

Históricamente los pueblos indígenas sufrieron mucha violencia a lo largo de los 500 años de “encubrimiento” de Abya Yala (América, “Tierra Madura” en lengua Kuna). En la Amazonia, el proceso de exterminio se agudizó a finales del siglo XIX y primera mitad del XX por los ciclos extractivos del caucho y de otras materias primas de alto interés económico en el mercado internacional. La violencia fue tan brutal que muchos pueblos fueron exterminados y otros, los que escaparon de los masacres, huyeron de la “civilización” para los lugares más remotos de la selva y cabeceras de los ríos.

Actualmente los pueblos aislados continúan siendo los más vulnerables. Continúan siendo víctimas de la violencia inescrupulosa de los “pistoleros a sueldo” contratados los grandes proyectos y emprendimientos que quieren explotar los recursos naturales de sus territorios. Son emprendimientos ganaderos, agro-negocios, madereras, petroleras, mineras, narcotraficantes, carreteras, hidroeléctricas, hidrobias, etc. que tienen como principio absoluto lucro económico, sin importarles para nada la vida de estos pueblos que son, desde su punto de vista capitalista, “minorías” que bloquean el avance del “desarrollo y la civilización”. Al vivir los indios aislados en regiones remotas, no se tiene noticias de la violencia que sufren y acaban siendo eliminados sin que nadie se entere.

Amazonia y Brasil: La región y país del mundo con mayor número de grupos indígenas aislados

En la actualidad, en el mundo se estiman 160 grupos humanos sin contacto con occidente. De ellos, unos 145 están en la Pan-Amazonia. La Fundación Nacional del Indio (FUNAI) y el CIMI tienen registradas más de 100 referencias de indios aislados en el Brasil. Y cada día aparecen nuevos grupos debido al avance desenfrenado y depredador del sistema actual. Con la creciente presión sobre los recursos naturales por parte de las empresas extractivas, y los grandes proyectos impuestos en la Amazonia, son invadidos los lugares más distantes y remotos de la selva. Quedan cada vez menos espacios vírgenes donde estos pueblos puedan refugiarse y vivir tranquilos, con plena libertad y garantía de sus derechos ancestrales.

La Amazonia es la región del mundo con mayor número de grupos indígenas en situación de aislamiento. Y Brasil es, con mucha diferencia, el país que tiene el mayor número (más de 100), siguiendo Perú con unos 25 grupos. Los países de la Amazonia, y particularmente Brasil, tienen una gran responsabilidad histórica, frente a la comunidad internacional, de defender la vida de estos pueblos y proteger sus territorios para que no sean invadidos, ni ellos exterminados. Por lo general, son grupos pequeños y el “contacto” es peligroso ya que pueden contagiar alguna epidemia (gripe, sarampión, viruela, etc.) que acaban diezmando o eliminando su población por completo, como ha ocurrido muchas veces a lo largo de la historia.

Esta riqueza y diversidad ecológica y sociocultural están profundamente amenazadas hoy por los grandes intereses económicos que existen para controlar y explotar los abundantes recursos naturales que existen en estas regiones donde los pueblos aislados habitan.

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Mapa de referencias de Indios Aislados en Sur América. Referencias en negro están en Brasil; Referencias en amarillo están en otros países. Fuente: Green Peace - CIMI

Misión

¿Cuál es la misión específica del CIMI junto a los pueblos en aislamiento? ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Qué actividades son desarrolladas para defender la vida y los territorios de estos pueblos?

Objetivo de la misión

El objetivo general es garantizar la integridad y existencia física, cultural y los derechos de los pueblos indígenas aislados. Los objetivos específicos: a) Investigar, mapear y documentar la existencia de indígenas aislados, identificar sus territorios y sus posibles invasiones y amenazas; b) Recoger “in locus” vestigios y evidencias su presencia; c) Descubrir la situación en la que se encuentran; d) Mapear los impactos de los grandes proyectos económicos y de colonización, la deforestación ambiental de sus territorios; e) Informar a la FUNAI y denunciar al Ministerio Publico Federal (MPF) sobre las amenazas a la integridad física, cultural y territorial que sufren para que se tomen las medidas necesarias de protección y defensa de sus vidas y territorios; f) Exigir del Gobierno Federal que reconozca la existencia de estos pueblos, demarque, proteja y fiscalice sus territorios y recursos naturales; g) Denunciar la violencia que sufren para que no sean depredados y exterminados impunemente por los grandes proyectos e intereses económicos; h) Incidir nacional e internacionalmente para que estos pueblos indígenas aislados y sus territorios sean defendidos y protegidos, etc.

No se trata de hacer contacto con los Pueblos Indígenas Aislados. Se pretende demostrar su existencia, demarcar sus territorios y protegerlos de los invasores para que puedan vivir tranquilos, sin tener que estar huyendo continuamente. Hay que dejarles que hagan contacto cuando ellos quieran; no cuando la sociedad occidental quiera imponérselo, como lo ha hecho a lo largo de los últimos cinco siglos. El objetivo es proteger sus vidas y sus territorios de la depredación del actual sistema económico, obligando a los gobiernos a reconocer su existencia y derechos ancestrales, a proteger sus territorios. Es obligación de los Estados, por el principio de vulnerabilidad, proteger estos pueblos. No permitir que entren empresas extractivas para explotar los recursos naturales de sus territorios; ni dejar que se implementen grandes proyectos con impactos socio-ambientales que destruyan sus hábitats y coloquen en riesgo su existencia.

Una prioridad del equipo de indios aislados del CIMI, para estos años, es trabajar en la cuenca del río Tapajos, uno de los grandes afluentes sur del Amazonas. En esta cuenca el Gobierno está proyectando 43 grandes hidroeléctricas (potencia superior a 30 MW). En esta región la FUNAI tiene ya 7 registros de grupos indígenas aislados. Algunos de ellos, como por ejemplo, el del Parque de la Amazônia, fueron levantados por el CIMI, junto con el pueblo Sateré Mawé, en los años 2012 e 2013. Y el pueblo Munduruku, que habita la cuenca, continuamente da nuevas informaciones sobre vestigios e incluso avistamientos de sus parientes aislados.

Una estrategia de cuenca…

Una de las estrategias para enfrentar e intentar paralizar el megaproyecto hidroeléctrico del Tapajos (cuenca de regulación con 43 hidroeléctricas con una gigantesca hidrobia asociada) es demostrar la existencia de estos grupos aislados a lo largo de toda la cuenca. También visibilizar los fuertes impactos que tendría sobre el ecosistema de la región y la vida de los pueblos indígenas que ancestralmente la habitan, y de modo particular, de los aislados que son los más vulnerables a los cambios acelerados de su hábitat tradicional.

En los levantamientos que realizamos el año 2015 en la cuenca media del Tapajos, con los líderes Munduruku, fueron geo-referenciadas y documentadas varias invasiones del territorio, así como vestigios de la posible presencia de indios aislados en la región. Por cuestiones de seguridad, solo presentamos aquí el mapa con las coordenadas GPS de las invasiones de los ramales madereros, aserraderos clandestinos y garimpo (minería ilegal) de oro y piedras preciosas, etc. Esta situación ha sido denunciada. Y los informes enviados por el Secretario Nacional del CIMI al Ministerio Público Federal (MPF) para que tome las providencias debidas. Las coordenadas y descripción sobre los vestigios de indios aislados encontrados también son siempre enviados en primer lugar a la FUNAI. En caso de que los respectivos órganos públicos no tomen las medidas necesarias para la protección de estos indígenas aislados, el CIMI pasa a denunciar y presionar, nacional e internacionalmente, estos hechos.

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Mapa de la Tierra Indígena “Daje Kapap Eip”, del Pueblo Munduruku, en el Medio río Tapajós, con los registros de las invasiones encontradas.

CUERPO PARA LA MISIÓN

¿Cuáles son los medios humanos, materiales y económicos necesarios para organizar un equipo que pueda desarrollar esta misión de apoyo a los pueblos indígenas en situación de aislamiento?

Recursos humanos

Para la defensa y protección de los pueblos indígenas en situación de aislamiento, el CIMI ha organizado un equipo “ad hoc” con personas de referencia de los distintos regionales donde existen estos pueblos. Los recursos humanos son escasos y por eso siempre se necesitan misioneros y misioneras (laicas/os y religiosas/os) que se ofrezcan y tengan perfil para esta desafiante y preciosa misión.

Recursos materiales

Barcos y lanchas rápidas para los grandes ríos navegables; y canoas con pequeños motores (“rabetas”) para los arroyos llenos de troncos y obstáculos, que puedan subir hasta las cabeceras y nacientes; equipos para la documentación y preparación de informes como ordenadores y tablets, GPS con antena de alta sensibilidad para que no pierdan la señal debajo del dosel tupido de la selva, cámaras fotográficas y de filmación a prueba de agua; grabadoras de sonido de alta sensibilidad, paneles solares, cargadores solares de pilas recargables, baterías, linternas solares, machetes y cuchillos, lonas para los campamentos, mosquiteros, hamacas, etc.

Recursos económicos

Para la sustentación de las personas del equipo; compra, reposición y reparación de equipos técnicos; expediciones y viajes, transporte y gasolina, alimentación; reuniones de trabajo, encuentros y formación de los miembros del equipo de apoyo a los aislados; preparación de informes y de materiales (textos, artículos, revistas, cartillas y publicaciones, fotos y videos, programas de radio, etc.) para la divulgar esta realidad y denunciar la violación de DDHH contra estos pueblos; apoyo a los indígenas que acompañan las expediciones, etc.
Los costos de esta misión en la panamazonia son muy altos. La región es muy extensa y las distancias enormes. El transporte y los precios de los productos que vienen de fuera son caros. En particular, el trabajo de protección de los pueblos en aislamiento, que están en las regiones más remotas y de difícil acceso, requiere más recursos, más días, más combustible y equipos más especializados que hacen muy costosa esta misión. Por eso la colaboración y solidaridad con esta misión en las dos “selvas” es fundamental.

Indios aislados: ¡Misión en las dos “selvas”!

El Cimi desarrolla su misión de protección y defensa de la vida y de los territorios de los pueblos en situación de aislamiento en tres frentes: 1) Sensibilización de la opinión pública sobre esta vulnerable realidad; 2) Captación de recursos humanos, materiales y económicos para esta desafiante misión; 3) Incidencia política para que sea protegida y defendida la vida y los territorios de los pueblos indígenas en situación de aislamientos.

¡Una selva sin la otra no tiene solución!

El servicio a esta misión se ha de plantear tanto sobre el terreno, en la selva y ríos amazónicos, como en la “selva de asfalto y hormigón” de las grandes ciudades e centros de poder económico y político del mundo. Sin esta gran articulación en todas las “selvas” a favor de la vida y del cuidado de la Casa Común, la Amazonia y sus pueblos serán depredados, especialmente los más vulnerables, los “indios aislados”.

Por otro lado, la Amazonia y los pueblos indígenas que la habitan y cuidan, son muy importantes para el equilibrio del planeta y el futuro de la humanidad. De modo particular, los pueblos indígenas en situación de aislamiento son los cuidadores de las regiones más intactas y remotas de la selva Amazónica. Ellos son “jardineros del mundo”. La humanidad y el planeta necesitan de los pueblos indígenas, y en particular, de los pueblos en situación de aislamiento.

Insistimos. Los pueblos indígenas aislados son los más vulnerables. Su futuro ya no depende (solo) de ellos… Depende, sobre todo, de nosotros. Necesitan del apoyo de la humanidad, de los pueblos de occidente. Igual que los indígenas aislados defienden con garra, “hasta el último indio”, sus territorios para que no sean depredados, los pueblos de las “selvas de asfalto y hormigón” tienen que dar la batalla, “¡hasta el último indio!”, contra el consumismo y el modelo de desarrollo depredador que el modelo capitalista ha impuesto, poniendo en riesgo la vida de la humanidad y del propio planeta.

Y nosotros, en nuestras “selvas” institucionales y congregacionales, ¿estamos dispuestos a jugárnosla “hasta el último indio”? Ellos nos cuidan defendiendo la selva amazónica… Y nosotros, ¿cuidamos de ellos cuidando nuestro estilo de vida y consumo en nuestras “selvas”? ¡Hagamos un gran corazón, una gran alianza entre todos los pueblos de todas las “selvas”, a favor de todos los seres y formas de vida de la Casa Común, especialmente de los más vulnerables!

“San José de Anchieta SJ” en la triple frontera amazónica de Brasil-Bolivia-Perú…

A nivel de la Plataforma Apostólica Amazonia de la Compañía de Jesús de Brasil, hemos abierto en 2014 el puesto de misión “San José de Anchieta SJ”, en Assis Brasil, último y pequeño municipio junto al rio Acre, en la triple frontera amazónica de Brasil (Acre), Bolivia (Pando), Perú (Madre de Dios).

El nombre de este nuevo puesto de misión fronterizo es en memoria del jesuita nacido en la Islas Canarias (España) José de Anchieta (1534-1597), fundador de la ciudad de São Paulo (Brasil). En el año 2014 el Papa Francisco lo canonizó por su gran celo apostólico y misionero. El Apóstol del Brasil, así popularmente llamado, en sus visitas a Portugal animaba a sus compañeros de Coímbra que querían ofrecerse para la misión en el Brasil: «No digo más, sino que aparejéis grande fortaleza interior, y grandes deseos de padecer, de manera que, aunque los trabajos sean muchos, os parezcan pocos; y haced un gran corazón, porque no tendréis lugar para estar meditando en vuestros recogimientos, sino in medio iniquitatis et super flumina Babilonis [en medio de la maldad y junto a los canales de Babilonia]; y sin duda porque en Babilonia, rogo vos omnes ut semper oretis pro paupere fratre Ioseph [os pido a todos que siempre oréis por vuestro pobre hermano José]» (Nieremberg 547-549).

En la actualidad, en este puesto de misión están los jesuitas David Romero, Franco y Fernando López que trabajan juntos con las Catequistas Franciscanas, Clarice, Myriam, Armidis. Y también se están integrando los compañeros del Equipo Itinerante Paco Almenar, Rafael Leria y Joaninha Honorio de las “Hermanas Azules”.

Esta es la tercera triple frontera amazónica que abrimos como jesuitas en la región amazónica. Esta visión y estrategia territorial transfronteriza fue construyéndose desde los inicios de la misión en la Amazonia (1995). El P. Claudio Perani SJ, primer superior de la región, formuló esta perspectiva en el “Proyecto Tabatinga”, enviado al P. General Kolvenbach en 1996 junto con el “Proyecto de Itinerancia”. Sucesivamente, los superiores regionales siguientes fueron implementando esta estratégica intuición: Bruno Schizzerotto abrió con el Equipo Itinerante la triple frontera de Brasil-Perú-Colombia (2004); Roberto Jaramillo la frontera Brasil-Guyana (2008); y Adelson dos Santos la frontera de Brasil-Bolivia-Perú (2014).

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Mapa de las triples fronteras amazónicas donde se fue estableciendo la Compañía de Jesus puestos de misión transfronteriza

Un elemento estratégico de esta triple frontera amazónica de Brasil, Bolivia y Perú, es que es una de las regiones de la Amazonia y del mundo de mayor concentración de grupos indígenas en aislamiento que transitan por las cabeceras del río Acre y Purús. Muchos de estos grupos atraviesan la frontera de Perú-Brasil huyendo de la violencia de las madereras y mineras que actúan en el lado peruano. También por esta triple frontera pasa la carretera Transoceánica, el eje de Integración de la Infraestructura Regional Sur-Americana (IIRSA Sur peruano), que corta Madre de Dios y atraviesa la cordillera andina por Cusco y baja a la costa oeste del continente uniendo el océano Atlántico con el Pacífico y los gigantes asiáticos. Esta carretera ejerce una enorme presión e impacto sobre aquella región amazónica y las poblaciones que la habitan.

En diciembre de 2015, subimos al alto rio Acre acompañados de dos nativos conocedores de la región, Isaías e Oliveira. Fuimos a verificar la presencia y el tránsito de grupos indígenas aislados. Encontramos campamentos provisorios de pesca que habían sido utilizados hacía menos de un año; también sus trillas estaban bien marcadas; encontramos árboles y ramas cortadas, etc. La situación en esta triple frontera amazónica es muy crítica. Las madereras (principalmente de china) del lado peruano están talando y desbastando los territorios tradicionales de los grupos indígenas aislados. Viendo sus espacios violentamente ocupados, ellos huyen y atraviesan el rio Acre para el lado brasileño. También estos indios aislados sufren la presión la violencia de los buscadores de oro y de los grupos de narcotraficantes que transitan en estas fronteras.

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Mapa de indios aislados en la PanAmazonia? y nuevo puesto de misión de la Plataforma Apostólica Amazonia da BRA “S. José de Anchieta” en la triple frontera amazónica de Brasil-Bolivia-Perú (BolPeBra?). Como se puede observar hay varias referencias a indios aislados tanto en el lado brasileño de la frontera (puntos negros), como en el lado peruano (puntos amarillos).

“Si no vamos nosotros, los matan a ellos” (Obispo Alejandro Labaka, + 21/07/1987)

En un mundo que hemos hecho “pequeño”, la vida y el futuro de los pueblos indígenas en situación de aislamiento no depende más de ellos. Depende de nosotros. De que nos posicionemos con coherencia en nuestras “selvas”, en todas las “selvas”, y cambiemos el actual sistema de desarrollo depredador. Su vida y futuro depende de que juntos construyamos una gran alianza global, entre todos los pueblos, para cuidar de la Casa Común y de la vida de todos los seres que la habitan.

Así de claro lo tenían el obispo Alejandro Labaka y la Hna. Inés Arango (ambos de la familia Capuchina). Ellos, con generosidad y profecía, inmolaron sus vidas en Junio/1987 por defender la vida del pueblo aislado Tagaeri, de la ambición de las petroleras en el parque Yasuní, Coca, amazonia ecuatoriana. Ante la inminencia de la entrada de las petroleras y el consiguiente masacre de los Taguaeri, Alejandro e Ines se la juegan: “Si no vamos nosotros, los matan a ellos”, afirma Alejandro pocas horas antes de hacer su último viaje. E Inés deja en su cuarto una nota: “Si muero me voy feliz y ojalá nadie sepa de mi. No busco nombre, ni fama. Dios lo sabe. Siempre con todos, Inés”. Ambos misioneros sentían en su corazón que esa era la travesía definitiva y plena para la otra margen del misterioso “Río de la Vida”.

Con motivo de la canonización de José de Anchieta el P. General Adolfo Nicolas escribe una carta (02-04-2014) a toda la Compañía de Jesús animándonos a un verdadero ardor apostólico e itinerante. Refiriéndose a Anchieta afirma: “No le movía, ciertamente, para llevar esta vida itinerante, ningún espíritu de aventura, sino un espíritu de disponibilidad para la misión, de libertad espiritual y de prontitud para buscar y hallar en todo momento la voluntad del Señor. Lo acompañó hasta el fin un ardor verdaderamente apostólico. «Ya que no merezco ser mártir por otra vía – escribe él mismo – que por lo menos la muerte me halle desamparado en alguna de estas montañas y allí deje la vida por mis hermanos. La disposición de mi cuerpo es débil, pero me basta con la fuerza de la gracia, que por parte del Señor no ha de faltar»”.

Y continua el P. General cuestionando: “¿No debiera ser la itinerancia – con todo lo que implica de libertad espiritual, de disponibilidad y capacidad de discernir y de tomar opciones – una de las características indispensables de nuestro cuerpo apostólico? El continuo peregrinar de Anchieta, casi una forma de vida, podría inspirar hoy día y alentar nuestra búsqueda de movilidad apostólica, para responder a los desafíos que nos plantean las nuevas fronteras.”

Compañeros, unidos en la oración y misión, en todas las fronteras y “selvas”, porque una selva sin la otra no tiene solución.
“Si no vamos nosotros, los matan a ellos”.

Preguntas para la reflexión personal y/o grupal

  • ¿Era conocida esta realidad de los indígenas aislados?
  • ¿Deben mantenerse aislados? ¿El mundo occidental debe contactarlos?
  • ¿De quién depende su futuro?
  • Y nosotros, ¿qué podemos hacer para defender la vida y el territorio de los indigenas aislados?

Si quieres, puedes colaborar…

Para poder desarrollar esta misión, el Consejo Indigenista Misionero (CIMI) y los Jesuitas del Brasil (BRA), con la ONG Entreculturas de la Compañía de Jesús de España, han abierto el “buzón”: “INDIOS AISLADOS AMAZONIA”.

  • Cuenta de ingreso: Entreculturas, ES42 0049 0496 8021 1019 3874 (BANCO SANTANDER)
  • Muy importante. Al realizar la transferencia especificar en el concepto: su nombre, apellidos además  de “INDIOS AISLADOS AMAZONÍA”, para que se pueda identificar los ingresos correctamente.
  • Si el donante quiere desgravar en la declaración de la renta, debe enviar al correo de Elvira Martínez (e.martinez@entreculturas.org) , los datos siguientes: Nombre y apellidos , NIF, Dirección- Teléfono y/o correo electrónico

¡Muchas gracias!

Fotos

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Equipe: Fernando, Rafa, Oliveira e Isaias

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Rio Acre muito seco


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Acampamento na beira do rio Acre

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Quase alagamos ao tentar subir a cachoeira Inglesa

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Caminos y lugares de los campamentos de indios aislados...


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Chegamos até a cachoeira das Três Quedas ou Cumprida

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