Reseña del libro Migración Haitiana hacia el Sur Andino. Rojas Pedemonte, Nicolás y Koechlin, José (2017)

El libro “Migración Haitiana hacia el Sur Andino”, editado por los sociólogos Nicolás Rojas Pedemonte y José Koechlin, nos entrega un panorama actualizado sobre los ciudadanos haitianos que deciden migrar hacia esta parte del continente. Además nos entrega pistas sobre qué elementos se deben tener en cuenta a la hora de definir políticas públicas de parte del Estado como es la actualización de una Ley Migratoria que no ha sabido responder a los desafíos presentes, en el caso chileno.

Lima: OBIMID, U.P. Comillas de Madrid/ Servicio Jesuita a Migrantes de Chile/ Centro Fernando Vives, U. Alberto Hurtado de Chile/ U. Antonio Ruiz de Montoya de Perú.

Se aborda la Migración Este Haitiana –hacia Perú, Ecuador y Chile– desde distintos enfoques y estrategias de análisis, desde el estudio de una comunidad haitiana cristiana y los modelos de intervención en el trabajo con personas migrantes hasta un análisis crítico de los complejos procesos de inserción laboral de los migrantes en el contexto global de precarización y flexibilización de los derechos laborales.

En relación a lo anterior el libro es una contribución a las discusiones actuales, desmitificando algunas ideas y políticas restrictivas que en Chile y en otros países de la región se han ido convirtiendo en verdaderas murallas, dificultando así la inclusión social y la convivencia.

El capítulo “Los haitianos en Ecuador”, de Mauricio Burbano, es una aproximación del acceso a derechos con los que cuenta, o de los que carece, la población haitiana que ha emigrado a Ecuador. El autor propone desde una perspectiva de derechos transitar hacia una cultura que promueva la protección eficaz, por parte del Estado como de los organismos internacionales. Aunque la presencia reciente del Consulado y Embajada Haitiana en Ecuador y la nueva institucionalidad migratoria han sido un paso hacia la facilitación de algunos trámites, el autor concluye que éste no ha sido suficiente. Los ciudadanos haitianos que llegan a Ecuador se encuentran en situación vulnerable, por las barreras en el acceso al trabajo, vivienda salud y educación que la institucionalidad migratoria no prevé.

Perú no es ajeno a este fenómeno, como se muestra en el capítulo “Los flujos migratorios mixtos en tránsito por Perú: un desafío para el Estado”, en el que su autora, Isabel Berganza, reflexiona sobre cómo las complejidades de la migración contemporánea, específicamente la haitiana, dominicana y colombiana, desafían la institucionalidad migratoria peruana. El Estado peruano no parece capaz de actualizar una definición de seguridad que respete y proteja los derechos humanos de las personas en movilidad, replicando la idea de que la migración es una “amenaza” para la seguridad nacional y ciudadana. El objeto empírico del análisis es, en este caso, el de los pasos fronterizos y sus dinámicas, así como de las rutas utilizadas por las personas migrantes para recorrer el territorio peruano.

En “La migración haitiana hacia Chile: origen y aterrizaje de nuevos proyectos migratorios” se presentan los resultados de una investigación –desarrollada por Nicolás Rojas Pedemonte, Nassila Amode y Jorge Vásquez– sobre la ciudades de Santiago, Puerto Príncipe y Gonaïves. Se trata de la primera investigación realizada sobre la población haitiana migrada en Chile. Desde un abordaje etnográfico y en triangulación con datos estadísticos e historiográficos, los autores describen que en la última década Chile se ha convertido en un lugar atractivo para estos migrantes que, producto de cierta estabilidad política y económica, lo diferencia de otros países del sur, como Argentina o Brasil. La migración haitiana se sitúa como un fenómeno reciente para Chile, destacando por su crecimiento sostenido a partir del año 2010. Los autores plantean distintos desafíos y maneras políticas y culturales de abordar este nuevo escenario nacional.

Otro elemento interesante es que los autores evidencian que el actual modelo neoliberal chileno reproduce un modelo laboral precarizado en el que los migrantes haitianos están siendo enormemente perjudicados, es la población que asume los costos social y humanos más elevados del neoliberalismo chileno. Aspecto que, sumado a las limitaciones que existen en el acceso a la educación y salud para la población migrante, reduce las posibilidades de desarrollo humano y fomenta así dinámicas de exclusión. A esto se agregan políticas migratorias restrictivas y leyes poco actualizadas frente al actual contexto nacional. Si bien hay una mayoría de personas que llegan con estudios técnicos y universitarios desde Haití, no existe una correlación con las trayectorias laborales que desarrollan en Chile. Más que fomentar dinámicas sociales inclusivas, Chile parece fomentar una cultura “del crédito” más que de la “ciudadanía”. Los autores sostienen que los migrantes, particularmente los haitianos, no están constituyéndose en “sujetos de derechos”, sino mera y precariamente como “sujetos de crédito”, utilizando el tecnicismo del mercado bancario.

“Colectivo haitiano en Chile: particularidades culturales e intervención social desde la experiencia del SJM” es un artículo que reflexiona sobre la dimensión cultural de la intervención social que realizan dos profesionales del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM). Institución que, en Chile y en otros lugares del mundo, incide públicamente a favor de la población migrante y los apoya con diversos servicios en materias sociales, laborales y educacionales.

El texto problematiza críticamente el modelo de intervención del SJM y describe cómo la migración haitiana, desde sus particularidades, desafía el modo de trabajar y de pensar la institucionalidad migratoria, debido al “choque cultural” que se produce. También llama la atención sobre la necesidad de evitar una intervención a respuestas rápidas y de escaso acierto en cuando al encaje cultural.

Este capítulo hace reflexionar sobre la necesidad de reconocimiento del “otro” en un diálogo intercultural, fundamentalmente en la intervención social, superando lógicas asimétricas y asimilacionistas, en pos de intervenciones en donde la propia comunidad migrada aporte, sea visible, y reconocida como otro válido.

El libro cierra con el capítulo “Migración y religión. La conformación de una comunidad haitiana católica en Santiago de Chile”, donde Tatiana Aguirre desarrolla su investigación sobre una comunidad católica en la comuna de Estación Central en Santiago de Chile. Aquí se analizan los elementos culturales que la comunidad haitiana de la Parroquia Santa Cruz mantiene presente y resignifica en el contexto chileno (principalmente, el uso del creole y la música ritual, guiada por el tambor, a la hora de celebrar el rito dominical). La autora nos invita a reflexionar sobre cómo mediante la práctica religiosa de los migrantes haitianos éstos han podido conservar aspectos identitarios históricos y han conseguido crear un espacio nuevo de encuentro y convivencia en el contexto cultural chileno. En palabras de la autora: “experiencias como la comunidad religiosa haitiana de la Parroquia Santa Cruz visibilizan la capacidad de adaptación de los migrantes a nuevos contextos“(página 209).

Migrar es un derecho humano. Miles de personas se desplazan forzada o voluntariamente, dentro de un continente y entre continentes, y lo hacen en busca de una mejor vida para ellos y/o sus familias, intentando construir o re-construir sus proyectos vitales. La migración se convierte en un “problema” cuando en la sociedad de llegada la persona que migra encuentra barreras para su inclusión, ya sean estas idiomáticas, culturales y sociales. La comunidad internacional no ha logrado aún superar la cuestión sobre cómo abordar las migraciones. Esto se hace patente en los modelos antagónicos que existen para abordar estos movimientos poblacionales. En el mundo, y en particular en Sudamérica, políticas populistas, voluntaristas y restrictivas, sujetas a la “voluntad” del agente y/o gobierno de turno, están hoy dejando la inclusión de los migrantes, además, en manos del mercado, por lo que el horizonte de la inclusión parece cada vez más lejano.

Las personas que deciden migrar, con su presencia, desafían a la democracia que los recibe. El desafío democrático central es crear condiciones para el reconocimiento político de los migrantes, que haga posible generar un vínculo entre sus expectativas de bienestar y su identificación como sujetos de derechos (Thayer 2014). Chile, Perú y Ecuador parecen configurar uno de los escenarios en los que el reto democrático no encuentra salida, donde los migrantes pueden sólo aspirar, y sólo si la suerte los acompaña, a hacer valer sus derechos como consumidores.

A través de los capítulos de este libro es posible aproximarse a la situación actual que vive la migración haitiana, también permite aproximarnos a la complejidad de la historia sociopolítica compleja de Haití, directamente asociada al fenómeno migratorio. La vulnerabilidad económica y la inestabilidad política en Haití se reconocen –en un contexto de desigualdad global y mundialización de las migraciones– como factores que inciden en la llegada de haitianos a nuevos países de destino como Brasil y Chile (OIM, 2010).

Las razones del proceso migratorio de Haití, como señala Ceja Cárdenas (2015: 2), hay que buscarlas en que si bien es el “primer país en independizarse en América Latina y el Caribe y expulsar las colonias europeas de su territorio en 1804 –apenas 28 años después de que lo hizo Estados Unidos– su población ha sufrido, a lo largo de su historia, las consecuencias del neocolonialismo, de la violencia política, la precariedad económica, los desastres políticos y naturales, y el intervencionismo político y económico”. Las causas recientes son el terremoto del año 2010 y posterior brote del cólera el 2012, el cierre de las fronteras en el primer mundo y la crisis migratoria en República Dominicana han sido los factores coyunturales que explican este proceso migratorio. Pero también lo es la dificultad estructural que tiene actualmente Haití para instaurar un régimen democrático y una forma política participativa lo que justifica la intensidad de este proceso migratorio.

Chile, hoy como principal horizonte de la población haitiana en Sudamérica, no puede ser sólo un país de destino. Debe ser también una sociedad de acogida. Una sociedad justa, inclusiva e intercultural, que valore lo distinto e intente entregar herramientas para una mejor inserción en la sociedad. El actual modelo de desarrollo neoliberal sólo reproduce e invisibiliza malas prácticas laborales, neo-racismos y vicios propios de una ley migratoria –heredada de la dictadura– que no ha sido capaz de estar a la altura de los nuevos desafíos.

Descargue el libro en formato .PDF siguiendo este enlace.

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Referencias

  • Ceja Cárdenas, I. (2015, Febrero), “Migraciones haitianas en la región andina”. Boletín Del Sistema de Información Sobre Migraciones Andinas, 19, 2–13.
  • OIM (2010). Migración y transnacionalismo: oportunidades y desafíos. Taller del Diálogo internacional sobre la migración, “La migración y el cambio social”, 9 y 10 de marzo de 2010. Organización Internacional para las Migraciones. Disponible en: http://www.iom.int/jahia/webdav/shared/shared/mainsite/microsites/IDM/wo rkshops/migration_and_transnationalism_030910/Report-SP.pdf Consultado 22- 01-2017.
  • Thayer, L.E. (2014), “Condiciones y desafíos para la construcción de una política de reconocimiento y la inclusión de los migrantes en Chile.”, En Rojas Pedemonte, N. y Vicuña Undurraga SJ, J (eds.) Migración y Trabajo, OIM/Ciudadano Global, Santiago.

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