Se publica la edición 121 de Promotio Iustitiae, enero de 2016

Los mercados económicos y financieros han cobrado extraordinaria importancia en nuestros días. Su comportamiento afecta a la vida de la mayoría de los seres humanos que habitamos el planeta y repercute en el medio ambiente. La pobreza, la desigualdad, la degradación ambiental, el abismo económico entre países, los patrones de migración y la violencia son fuerzas altamente interdependientes que influyen en nuestro futuro común.

La crisis económica mundial que comenzó en 2008 fue predicha por algunos economistas, pero sorprendió a muchos otros, que no previeron los acontecimientos ni el daño que luego se produciría. Esta crisis indujo a muchos a examinar más detenidamente los “fundamentos” de nuestra economía global y las políticas que llevaron a los excesos causantes del colapso.

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Desde el comienzo de su pontificado, el Papa Francisco ha llamado reiteradamente tanto a la Iglesia como a la sociedad en general a conceder atención a los asuntos relacionados con la justicia en la economía global de nuestros días. En muchos de sus discursos y homilías, y especialmente en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium y la encíclica Laudato Si’, el Papa Francisco ha invitado a los cristianos y a todas las personas de buena voluntad a prestar seria atención a algunos de los mayores retos de justicia que hoy se presentan en la vida social y económica. Entre las acciones que solicita el Papa se cuentan: aliviar el sufrimiento de los pobres, reducir la desigualdad entre ricos y pobres, superar los patrones de exclusión que tanto conflicto y tanta violencia causan en la actualidad. Reclama además un desarrollo sostenible en formas ecológicamente responsables, tema este al que ha dedicado una encíclica entera.

Construir sociedades inclusivas y sostenibles sobresale como una de las principales exigencias de nuestra época: sociedades que permitan a todos participar en la riqueza acumulada durante generaciones, con especial interés por los más vulnerables; sociedades comprometidas con la protección del medio ambiente. Este es el reto que se aborda en el presente documento, reflexionar cómo la economía actual afecta a la inclusión y la sostenibilidad y explorar vías a través de las cuales la economía pueda responder mejor a las necesidades de los pobres y del medio ambiente.

Los Secretariados de la Compañía para la Justicia Social y Ecología y para la Educación Superior pedimos a un grupo de trabajo (Task Force) compuesto de expertos que nos ayudaran a los jesuitas y a otros miembros de la familia ignaciana a afrontar tales retos. El presente informe es el resultado de los esfuerzos de ese grupo de trabajo, formado tanto por jesuitas, como por compañeros laicos. A todos ellos les estamos enormemente agradecidos por su dedicación y sabiduría: Germelino Bautista (Filipinas), Matthew E. Carnes sj (CFN), Gaël Giraud sj (GAL), David Hollenbach sj (MAR), María Eugenia Ibarrarán (México), François Pazisnewende Kabore sj (AOC) y Felix Raj sj (CCU). Proceden de las seis Conferencias de la Compañía. Apreciamos sinceramente su generosa donación de tiempo y consejo. Además del esfuerzo realizado, pidieron a dos docenas de colegas del campo de la economía y de las ciencias sociales su opinión sobre el primer borrador del informe. Los nombres de estas personas aparecen al final de este documento en la sección de agradecimientos.

En el limitado espacio de un informe como este tan solo se puede ofrecer una orientación general en lo relativo al desafío de la justicia económica en nuestros días. El grupo de trabajo ha empleado los recursos intelectuales de las ciencias sociales, la filosofía y la teología que los jesuitas y sus compañeros laicos son privilegiados de tener a su disposición. Esperamos que la reflexión que hemos sido capaces de llevar a cabo conjuntamente en este grupo de trabajo resulte útil en las múltiples obras e instituciones jesuitas repartidas por el mundo entero mientras prosiguen su trabajo en favor de una mayor justicia.

Por último, el presente informe no pretende ponderar ni debatir cuestiones específicamente locales o regionales. Antes bien, confiamos en que lo que aquí se dice será desarrollado en mayor detalle por grupos vinculados con la Compañía de Jesús a la luz de los retos que se plantean en las diferentes regiones y situaciones locales. Así pues, este informe no es más que un comienzo en la obra más amplia que los jesuitas y nuestros compañeros laicos podemos emprender en respuesta a los retos planteados por el Papa Francisco.

Michael Garanzini, S.J.
Secretario para la Educación Superior

Patxi Álvarez, S.J.?Secretario para la Justicia Social y la Ecología

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