Un nuevo paradigma para el análisis de la coyuntura

Pedro Ribeiro de Oliveira, asesor confirmado para el Intereclesial presenta un brillante análisis de coyuntura publicado en el sitio Fe y Política.

Presentación

La percepción de la especie humana como fuerza capaz de impactar significativamente la superficie de la Tierra y sus procesos vitales llevó a importantes científicos a proponer la hipótesis del antropoceno. Aunque no hay consenso sobre ella, ni sobre el inicio de esa era geológica, asumo como punto de partida que a mediados del siglo XX la Tierra ya estaba en el antropoceno. Esto debería provocar un enorme cambio en nuestro método de análisis de coyuntura, que hasta entonces podía desconsiderar las relaciones entre la especie y el ambiente por no afectar significativamente a los procesos históricos de las sociedades humanas. Tal cambio, sin embargo, aún no ha ocurrido, a pesar de algunos intentos en ese sentido. La propuesta aquí presentada es otro intento de ampliar el horizonte temporal y espacial del análisis de coyuntura, para incluir en ella las relaciones entre nuestra especie y el Planeta en que vivimos.

1. La especie homo sapiens y su incidencia en la Tierra

El surgimiento del homo sapiens debe haber ocurrido entre 200 y 300 mil años, ciertamente en África, de donde inició su migración hacia otros continentes entre los años 100.000 y 20.000 AC (antes de la era común). Se formaron pequeñas sociedades cazadoras-recolectoras que, beneficiadas por la estabilización del clima después de la última glaciación (10.000 AC), pasaron a fijarse en territorios donde iniciaron la domesticación de plantas y animales. Entonces surgen las sociedades agrícolas y pastorales, y, alrededor de 5.000 AC, las primeras ciudades. A partir de entonces comienzan a constituirse en Asia, África, Europa y América imperios que se imponen por la dominación militar. Luego viene la original constitución del sistema-mundo (I. Wallersten) a partir de Europa, en el largo siglo XVI, porque en él la dominación no pasa necesariamente por la conquista militar, sino por relaciones de intercambios asimétricos. Ahí se sitúa la gran colonización europea, con la conquista de África, América, Asia y Oceanía, y la sumisión de sus pueblos a la civilización occidental-cristiana ya su modo de producción y consumo.

La expansión europea a través del sistema-mundo regido por el mercado cada vez más sometido al capital impulsa fuertemente el proceso de destrucción ambiental, cultural y humana (esclavismo) que va a culminar en la globalización actual. La revolución industrial a mediados del siglo 18 acelera aquel proceso con el uso de energías fósiles, la producción de materiales artificiales (como plástico, concreto, aluminio, etc.) que la naturaleza no consigue reciclar, y la energía nuclear y sus residuos. En 1945 el crecimiento económico se vuelve muy grande, hasta la crisis de 1974. A partir de entonces el ritmo disminuye, pero no el crecimiento absoluto de la producción, consumido por 7.400 millones de personas. (Para efectos de comparación, otras especies numerosas de grandes mamíferos son sólo las domesticadas: bovinos, ovinos y caprinos que representan menos de 4 mil millones de cabezas). Atravesamos hoy la 6ª gran extinción de especies de la Tierra.

Tenemos mucha dificultad para percibir los cambios climáticos porque nuestra temporalidad no es la temporalidad de la Tierra. Para nosotros, dos siglos es el tiempo que normalmente podemos percibir (tres generaciones antes y tres generaciones después de sí mismo); para la Tierra, el tiempo se mide en milenios. Lo que para Tierra es ritmo acelerado, para nosotros parece ser lentísimo, casi estancado. Por eso tenemos dificultad de percibir fenómenos evidentes como:

  • Aumento del área de deshielo del Ártico
  • Aumento de la desertificación (suelos y mar)
  • Aumento del nivel de los océanos (Bangladesh)
  • Aumento de eventos climáticos extremos
  • Muerte de los ríos (San Francisco)
  • Disminución de las áreas de bosques y riesgo de sabanización

Aunque expertos alertan sobre el riesgo de calentamiento en espiral debido al metano liberado por la tundra, el deshielo polar y la deforestación, parecemos no creer que el clima que hace 12 mil años es favorable a nuestra especie pueda cambiar sustancialmente. Por lo tanto, es una alerta drástica: 2020 es la fecha límite para evitar la gran catástrofe climática. Esta fue la alerta dada por la conferencia del clima en París en 2016: si hasta entonces no se cortar las emisiones de carbono en la atmósfera, el calentamiento superará los 1,5ºC y huirá del control humano. El problema es que hasta ahora las emisiones no se han cortado ... Trump, Temer, y otros gobernantes irresponsables están pavimentando el camino para el advenimiento de la catástrofe.

La catástrofe ambiental perjudicará principalmente a las poblaciones más pobres y vulnerables, pero será una buena oportunidad de renovación del capitalismo (“doctrina del choque” - Naomi Klein). En primer lugar, se plantea la economía verde como una solución: con el pretexto de evitar el aumento de los daños ambientales por la fijación de los daños (que causan daños, pagará por ellos), abre el camino para la privatización de bienes comunes (como el agua, el aire, los conocimientos tradicionales) transformándolos en campos seguros para la aplicación del capital. Por eso termino esta parte citando a M. M. Vigil: “Si simplemente no hacemos nada -aunque sea no dejar de hablar en el asunto- la catástrofe está garantizada. “Continuar teniendo miedo en decirlo es un error” (Agenda latinoamericana y mundial 2017, página 33).

2. 2008: la crisis de larga duración del sistema-mundo

El ítem anterior debe habernos hecho entender que la crisis climática no es un fenómeno meteorológico, sino resultado del modo de producción y consumo que rige el sistema-mundo. Por esa razón, su solución sólo puede venir por otra política económica (mundial). Vamos a enfocar entonces el sistema-mundo regido por el modo de producción capitalista.

La relación de ese modo de producción con el ambiente - tratado como mera fuente de recursos naturales - sigue el guión de extraer> transformar> consumir> descartar. (Se nota la diferencia con las otras especies vivas, que también extraen, consumen y descarta, pero no transforman para consumir). Es enorme la cantidad de riqueza así producida, debido a los avances de la tecnociencia. Según Ladislao Dowbor, si la producción mundial total se reparte, tendríamos “cerca de USD 33.000 de bienes y servicios por mes por familia de cuatro personas”. El mismo valdría para la economía brasileña, que está exactamente en el promedio mundial. La realidad, sin embargo, es de gran concentración de riqueza: 147 grupos controlan el 40% del sistema corporativo mundial, siendo el 75% de ellos bancos. Escapan al control gubernamental por el uso de paraísos fiscales (US $ 20 tri, de los cuales US $ 520 mil salidos de Brasil) y son los principales financiadores de los organismos internacionales que serían la única instancia capaz de controlarlos. El resultado es que el 1% de los habitantes de la Tierra tienen una riqueza igual a la del 99% restante, y 8 hombres tienen una riqueza igual a la de la mitad de la población mundial. Este gigantismo de las corporaciones transnacionales no impide, sin embargo, que esté en curso una crisis de grandes proporciones.

Todo indica que ha llegado el fin del ciclo de acumulación tirado por EEUU desde principios del siglo XIX y que esta es una nueva crisis de larga duración. Estas crisis son bien conocidas [1]: se caracterizan por la financierización del capital (se vuelve más rentable prestado que en la producción) y marcaron la transición del polo capitalista de un país a otro: de Génova (sec. 15) Amsterdam (sec. 16-17), luego Londres (sec.18-19), y actualmente Nueva York. Hay señales de que en este siglo 21 el polo se trasladará a Pekín, donde el capitalismo podría retomar su desarrollo basado en la economía verde. Esto si la catástrofe no climática no ocurre antes, por supuesto.

En ese contexto se sitúa la crisis de época que analizaremos en el ítem siguiente. Antes, sin embargo, debemos destacar dos componentes de la actual crisis del sistema-mundo: el clima de guerra y el impasse ecológico de la economía global.

  • La historia de las transiciones en el interior del sistema-mundo muestra que ellas sólo se vuelven viables al sustituir las formas de producción vigentes por nuevas formas capaces de dar más vigor al capital. Es lo que los economistas llaman “destrucción creativa”, porque combina destrucción-en forma de guerra- y creatividad en la generación de la nueva forma de producción. Así fue, por ejemplo, la creación de la bolsa de valores en Amsterdam, la revolución industrial en Inglaterra, y el nuevo acuerdo en los Estados Unidos. El problema es que el advenimiento de las armas nucleares multiplica tanto la capacidad destructiva de la guerra que amenaza la propia supervivencia de la especie humana. No es sin motivo que el papa Francisco se refiere a la actualidad como la Tercera Guerra Mundial “en capítulos”. Son guerras localizadas, llamadas de baja intensidad porque involucran pequeñas potencias (por ejemplo, Qatar, Corea del Norte, Siria, Ucrania, Irán) pero respaldadas por las grandes potencias. La política exterior de Trump sólo hace aumentar el riesgo de expansión de esas guerras. Además, una nueva forma es la guerra de 4ª generación que pretende destruir al enemigo por medio de aparatos de información, de la Judicatura, del Ministerio Público y de acuerdos multilaterales (contra las drogas, el terrorismo, la corrupción, o en defensa de Derechos Humanos o de la democracia). La creación de la Agencia Nacional de Seguridad de EEUU tras los atentados del 11 / sep. 2001 posibilitó el control de las informaciones que circulan por internet colocándolas al servicio de su Política Exterior. (Denuncia de Snowden y Assange). El abuso de la información (incluso la post-verdad y los fake news) permite la destrucción del enemigo casi sin movilización de las Fuerzas Armadas.
  • El impasse ecológico reside en una evidencia incontestable: la economía capitalista del sistema-mundo sólo produce resultados positivos cuando crece. El problema es que el crecimiento económico actual superó los límites de reposición de la Tierra. Y ella no crece. La tecnociencia promete encontrar salida, pero hasta ahora ha devorado las materias primas del Planeta, transformándolas en objeto de compra y venta, y nada indica que dejará de hacerlo mientras no agote todos los recursos potenciales (como el petróleo del pre- -sal o del Ártico, las minas de la Amazonia o las fuentes hídricas del Cerrado). Ante esta realidad, toda proyección de futuro se convierte en una gran interrogación porque una catástrofe climática destruirá no sólo el modo de producción y consumo capitalista como gran parte de la especie humana. Y a Laudato si de Francisco corre el riesgo de ser voz que clama en el desierto si no recibe la adhesión masiva de los cristianos y de las personas de buena voluntad.

3. Crisis de dirección intelectual y moral.

La crisis de época fue la expresión que se utilizó en el documento de los obispos católicos de América Latina y el Caribe (Documento de Aparecida, 2007) para señalar la gravedad del momento histórico actual. Ella quiere enfatizar que está terminando la época histórica en la que la civilización occidental cristiana impuso su hegemonía al mundo. De hecho, la crisis financiera de 2008 señala que en este siglo 21 el polo se trasladará a Asia (Pekín), donde el capitalismo podría retomar su desarrollo teniendo como base la economía verde. Esta transferencia de centro del sistema-mundo a China -y no se puede olvidar la India y el Japón- implica también la pérdida de hegemonía de la civilización europea de origen grecorromano que se ha expandido por el mundo en forma de sistema mundial. Europa, más allá de los Estados Unidos, el “extremo occidental”, y su cultura, basada en la razón, la tecnociencia, el cristianismo, pero también en el patriarcalismo, el colonialismo y el capitalismo, da señales claras de decadencia y pierde gradualmente la función ejercida últimos cinco siglos: imprimir la dirección intelectual y moral del conjunto de la población humana. En este contexto, el pensamiento liberal recrudece e intenta aplastar cualquier pensamiento diferente, como si la eliminación de la oposición garantizase su supervivencia.

Es gigantesca la cantidad de informaciones hoy difundidas en el mundo a través de Internet y otros medios de comunicación de masas; pero porque el exceso de información resulta en anulación de la información, el conocimiento de la realidad es, en general, de pésima calidad. Aunque la producción científica, cada vez más especializada, desvende los enigmas de la naturaleza y de la historia humana, es inaccesible al público en general, que no puede entender su lenguaje y por eso se vuelve dependiente de la información ofrecida por los medios. Incapaz de distinguir informaciones falsas de las verdaderas, ingenuamente consume fake-news y productos de la propaganda. Por eso se habla hoy de la pos-verdad: ante las informaciones más diversas, la persona tiende a aceptar como verdadero aquello que corrobora su opinión. La complejidad de las modernas sociedades sólo refuerza esa dificultad de discernir. La experiencia del individuo -que ignora la compleja red de relaciones involucradas en la producción y distribución de los bienes que consume- muestra que todo lo que necesita se encuentra en el mercado y que teniendo suficiente dinero tendrá lo que desee. Es la forma actual de alienación: se ignora las realidades de los sistemas social, económico, político y ecológico, pero esa ignorancia no hace diferencia para la vida cotidiana.

Este pragmatismo del pensamiento, que ve el mercado como algo tan natural como la ley de la gravedad (ya decía Delfín Netto), representa el triunfo del pensamiento liberal que justifica el modo de producción y consumo capitalista. Sus valores - progreso, libertad individual, competitividad, intocabilidad de la propiedad y de los contratos, eficiencia, etc. - continúan dominando el imaginario / ideario occidental moderno. En cambio, los valores anticapitalistas -como justicia social, socialismo, democracia, igualdad, humanismo y otros ya no amenazan el orden establecido. La propia religión, relegada al fuero privado, casi nada tiene que decir ante este mundo ordenado por la lógica del capital.

En ese contexto se entiende la pertinencia de la afirmación del multimillonario estadounidense Warren Buffet: “La lucha de clases existe y mi clase está ganando”. Ahora en situación de ventaja, la clase de los grandes ricos propone su paz: el fin de la lucha de los oprimidos y oprimidas por su liberación hasta que triunfe la justicia. Pedro Casaldáliga retoma una frase de Ernesto Cardenal (o viceversa) que bien expresa esa derrota de las clases oprimidas en el plano de las ideas: “Combatientes derrotados de una causa invencible”.

4. Brasil: el golpe de 2016.

Es necesario situar el golpe de 2016 en Brasil en el contexto de esas realidades más amplias -la Tierra, el sistema-mundo y el fin de hegemonía de Occidente- para entender su dimensión estructural.

Las grandes corporaciones mundiales tienen el interés estratégico de garantizar sus fuentes de energía y de materias primas en ALyC?, a bajo costo, para hacer frente a la financiación del capital. Este interés se asocia al interés estratégico de EEUU de impedir el avance de China en el continente. Aunque los gobiernos de Lula y Dilma no hicieran oposición a las grandes corporaciones, tampoco se alineaban automáticamente a los rumbos definidos por EEUU: la política exterior de apertura al Sur (el llamado Tercer Mundo) y la asociación comercial y financiera con China contrariaban los intereses de los ciudadanos, Estados Unidos. En mi opinión, la razón principal del golpe de 2016, de la misma cepa de los golpes contra M. Zelaya en Honduras (2009), F. Lugo en Paraguay (2012), y los sucesivos intentos de sacar a N. Maduro en Venezuela. (Argentina no sufrió intento de golpe porque eligió a Macri para tomar las medidas favorables al gran capital ya Estados Unidos).

El proceso del golpe tuvo su inicio durante las movilizaciones sociales de junio de 2013, cuando la respuesta negativa del Gobierno a las demandas populares abrió el camino para que las fuerzas golpistas tomar las calles. Es relevante el papel de los grandes medios, de la FIESP y de las ONGs tipo MBL y ven a la calle que cuentan con financiamiento externo (entre otros, el multimillonario brasileño Jorge P. Lemann). La crisis económica artificialmente estimulada en 2014/16 para desestabilizar al gobierno de Dilma, incapacitada para encontrar una salida eficaz, fue el estopín del proceso que culminó con el impeachment en abril de 2016. Fue entonces usado el método de la guerra de 4ª generación, ya referida [2].

Es preciso destacar que el golpe tuvo al menos 3 efectos: reforzar la desigualdad social, dar resiliencia al proyecto elitista de las clases dominantes y romper el pacto social que generó el orden constitucional de 1988.

  • La desigualdad social en Brasil se expresa por la concentración de la renta y de la riqueza. En cuanto a la renta, son expresivos los datos de la Receita Federal de 2013: del total de 26.500.000 declarantes, 208.000 declararon ingresos igual o superior a 80 salarios mínimos / mes (= R $ 75.000 hoy) y 71.500 declararon renta igual o superior a 160 salarios mínimos mes (= R $ 150.000 hoy). Si se consideran los rendimientos no declarados, quedaría aún mayor su concentración en manos de una minoría privilegiada. El 5% más rico aboga por el mismo que el otro 95%. También acentuada es la concentración de la riqueza: el 1% de la población concentra el 48% de la riqueza nacional y el 10% tiene el 74%. En la punta están 31 millonarios (hace 15 años eran sólo 10). En 2017: los 6 mayores billonarios del país juntos poseían una riqueza equivalente a la de la mitad más pobre de la población. En la otra punta está la población en condiciones de extrema pobreza: 8,5 millones de personas viviendo con hasta R $ 140 mensuales (estimación para 2017).
  • Las clases dominantes tienen un proyecto histórico elitista contrario al proyecto de Nación. Las herederas de la casa-grande esclavista y detentoras del poder de Estado (por elección y por corrupción), se compone en el juego político excluyendo a las fuerzas que postulan las necesidades de reformas estructurales (vg. agraria, política, fiscal, urbana, etc.). Detenga el capital que controla las empresas y los medios de comunicación de masas. Son, sin embargo, sumisas a las metrópolis neocoloniales (empresarios aceptan ser gerentes del capital externo). En el caso de los economistas y pensadores (institutos como Casa das Garças, Millenium y otros) y con una fuerte presencia en el Poder Judicial y en los altos puestos de poder cuyo acceso se da por concurso público. Su hegemonía cultural y religiosa, sacudida durante la dictadura empresarial-militar de 1964-84, fue recuperada por la connivencia de la mayoría de las Iglesias evangélicas y del sector mayoritario de la Iglesia católica. En la actualidad, su tranquilidad asegurada por la policía y la seguridad privada (incluso milicias) y habita espacios exclusivos (condominios cerrados, alphavilles, resorts, Miami, Portugal, etc.).
  • El golpe resultó en la ruptura del pacto social que está en la base de la Constitución de 1988. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció hoy que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el presidente de la República, José Luis Rodríguez, pobres, iglesias cristianas en oposición a propuestas innovadoras en la legislación referente al aborto, a las drogas, políticas de género y enseñanza laica. Hoy estos sectores constatan la incapacidad del grupo en el poder de cumplir lo prometido. Desmorona la coalición que posibilitó el golpe y cada sector saca el provecho que logra, sin encontrar quien se imponga políticamente para apuntar un gobierno sin respetabilidad moral. Se proyecta entonces la intervención militar como última salida. Su proyecto para 2018 es mantener las apariencias de la democracia sin perder el control del gobierno y del Estado. En caso de riesgo de derrota, se suprimirán las elecciones.

5. Brasil: las clases populares delante y después del golpe de 2016.

El golpe tomó la mayoría de las Organizaciones y Movimientos populares -con excepción de aquellos que habían hecho oposición a los proyectos de Lula y Dilma- más cercanos a los órganos de gobierno que de lo cotidiano vivido en las bases. Este efecto del lulismo ha hecho muy difícil la resistencia al golpe porque, a diferencia de los sectores medios que se movilizaron masivamente para desalojar al PT del gobierno federal, las clases populares poco se movilizaron. Sin la percepción clara de la dimensión estructural del golpe, los Movimientos y Organizaciones no lograron elaborar una estrategia de retirada para atrincherarse políticamente en una posición de donde pudieran resistir. Aceptar cada embate político, sufriendo sucesivas derrotas para los golpistas. Fragilizadas, hasta ahora sólo impidieron la aplicación de medidas muy impopulares y el avance de la propuesta de reforma de la previsión. En este contexto, empate gana el sabor de victoria ...

De hecho, la constitución ciudadana de 1988 ha sido interpretada por el Poder Judicial de modo unilateral, para ser estrictamente cumplida cuando en pro de las clases dominantes, pero no cuando se trata de preservar derechos de pueblos indígenas, trabajadores y trabajadoras del campo y de la sociedad ciudad, y sus representantes políticos. A ello se suman los asesinatos y abusos policiales, chacinas (en las periferias urbanas, en el campo y de indígenas) configurándose lo que Paulo Sérgio Pinheiro había llamado “terrorismo preventivo de Estado”. Se trata de mantener las clases dominadas, potencialmente peligrosas para el orden público, inertes y recogidas en su domicilio por miedo a ser objeto de la violencia policial.

A pesar de ello, se puede percibir la emergencia de varias propuestas para deshacer los daños sociales y políticos causados por el golpe de 2016 y establecer un nuevo orden social que haga justicia a las clases y sectores sociales oprimidos. Aquí apunta tres de ellas:

  • el plan popular de emergencia, del Frente Brasil Popular, con 76 propuestas de políticas públicas distribuidas en 10 campos de acción;
  • el referéndum revocatorio de las medidas abusivas posteriores al impeachment;
  • la elección libre y democrática de constituyente soberana, para redactar una nueva Constitución.

No hay duda de que las tres merecen consideración, porque de forma diferente encaminan soluciones concretas al problema del desorden institucional post-golpe. Su punto débil reside en el hecho de que el golpe no fue un simple cambio de gobierno, sino la reanudación del poder absoluto por los representantes de las clases dominantes y sumisas a las grandes corporaciones internacionales, siendo por lo tanto irreversible. Él sólo podrá ser derribado por un amplio consenso nacional (que fue irremediablemente roto) o por una insurrección popular (que no está en el horizonte). Por otra parte, se puede preguntar si alguien o algún grupo tendría hoy poder convocatorio para liderar una insurrección que revertir la actual correlación de fuerzas. Todo esto nos obliga a prever largo tiempo para crear lazos sociales que resulten en fuerza política popular.

6. Con los pies en el suelo de la historia, mirar hacia adelante

Para quien lucha por un mundo donde reinan la Justicia, la Paz y la integridad de la Casa Común, todo ese análisis de la realidad nacional, considerada en su contexto planetario y sistémico, sólo tiene sentido en la medida en que descortina el horizonte hacia la acción política liberadora . Por eso, termino el análisis apuntando los caminos que hoy vislumbro como viables, los nuevos obstáculos a superar y la necesidad de elaborar una nueva comprensión del mundo.

  • Conscientización: para superar la situación de alienación y descontrol de la información, se impone la reanudación del trabajo de concientización popular. El método de Paulo Freire -que une el aprendizaje a la autoformación de la conciencia de quiénes somos, cuál es nuestro lugar en el mundo, quienes son nuestros aliados y quienes son nuestros adversarios y enemigos- es un excelente instrumento para ello. Otro excelente instrumento es el método de la lectura popular de la Biblia, siempre confrontada a la realidad vivida por el grupo. Quien toma gusto por la Palabra de Dios insertada en la vida del pueblo se vuelve incansable en la lucha por la instauración del Reino de Dios en la historia humana.
  • Organización: en este momento histórico en que los dueños de la riqueza y del poder refuerzan su posición, es necesario reunir a quien comparte el mismo proyecto, teniendo en vista acciones conjuntas. Es necesario mirar a largo plazo - “otro mundo posible y necesario” - sabiendo que vivimos coyunturas desfavorables en los corto y mediano plazo. Por eso, hay que saber dosificar las fuerzas: no jugar todo en las luchas inmediatas, sino hacer de ellas puntos de apoyo para luchas de largo plazo. Es necesario optar por objetivos inmediatos bien concretos y que aglutinen al mayor número de personas (como campañas y luchas por el agua, el medio ambiente, el transporte público y la salud, por ejemplo).
  • Es necesario retomar el método de la Formación en la acción, que implica la reflexión en grupo sobre su práctica común. Él se completa por el método ver, juzgar y actuar al que se añadió el celebrar.
  • Los nuevos obstáculos: las transformaciones del modo de producción y el consumo capitalista -se habla en la 4ª revolución industrial, con el advenimiento de la inteligencia artificial- trajeron dificultades antes desconocidas, como la dilución de los lazos sociales oriundos de la participación en el proceso de trabajo - cada vez más individualizado y controlado por la informática (uberización) - y la reducción de la movilidad urbana, que hace a las familias y las personas más aisladas en su espacio doméstico. Otro obstáculo a destacar es las redes sociales que en vez de ser espacio de diálogo y debates se convirtieron en comunidades virtuales de quienes piensan de la misma manera.
  • Una nueva comprensión del mundo: el pensamiento iluminista sistematizado en la Europa del siglo XIX y desarrollado en el siglo 20-ahora globalizado- se muestra incapaz de fundamentar proyectos de construcción de una civilización planetaria que sustituya a la civilización occidental-moderna. Buscamos hoy un nuevo paradigma - o una nueva base hermenéutica - de pensamiento cargado de valores que impulsen la construcción de la Paz y la Justicia en el mundo. La sabiduría del Bien-Vivir (Sumak Kawsay) es uno de esos pensamientos que hoy viene ganando espacio entre los Movimientos y Organizaciones sociales, porque (i) incluye la Tierra como sujeto de Derechos, (ii) asume la dimensión espiritual y mística (la capacidad (iii) reconoce las diferencias de género, étnicas, culturales, de generación y otras al pensar las condiciones de existencia y (iv) incluye otras especies además de la humana como asociados en la comunidad de vida.
  • La sabiduría o utopía del Bien-Vivir tiene su origen en la experiencia de luchas populares contra el capitalismo neoliberal y tiene su fundamento en las raíces culturales de los pueblos originarios de América, pero no es un retorno al pasado sino un proyecto post-capitalista. Por eso tiene afinidades con el ecosocialismo y otras propuestas de superación histórica del capitalismo. Es importante notar que brota de la práctica popular, pero no es espontáneo: exige elaboración teórica para sostener esa práctica.
  • Para las comunidades cristianas queda una cuestión: ¿la fe que está basada en nuestra esperanza es ingenuidad? ¿O tenemos razones para afirmar nuestras convicciones?

Pedro Ribeiro, Juiz de Fora, 30 de octubre de 2017

Notas
[1]. ARRIGHI, Giovanni: El largo siglo XX: dinero, poder y los orígenes de nuestro tiempo, Contrapunto y UNESP, 1996
[2]. La guerra de 4ª generación apunta a destruir al enemigo por medio de aparatos de información, de la Judicatura, del Ministerio Público y de acuerdos multilaterales (contra las drogas, el terrorismo, la corrupción o en defensa de Derechos Humanos y de la Democracia). La creación de la Agencia Nacional de Seguridad de EEUU tras los atentados del 11 / sep. 2001 posibilitó el control de las informaciones que circulan por internet colocándolas al servicio de su Política Exterior. (Denuncia de Snowden y Assange). El uso de la información (incluso la post-verdad y los fake news) permite la destrucción del enemigo sin el uso de las Fuerzas Armadas.

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