Caos en Brasil: el epicentro de la pandemia se desplaza al Sur Global

Mientras el Norte Global espera la señal verde para volver a la (nueva) normalidad, Brasil ve cómo el sistema de salud colapsa por la Covid-19. Nota de Manuella Libardi para Democracia Abierta.

El coronavirus despertó interés mundial en enero, cuando China comenzó a informar sobre la extensión del brote, que comenzó a finales del año pasado. Cuando llegó, como un huracán, a Italia, el mundo se detuvo ante la devastación que se extendía rápidamente a España y otros grandes países de Europa, hasta llegar a los Estados Unidos.

Ahora que la pandemia ya está llegando con fuerza a países más pobres, la atención se desvía. En este momento, los medios globales y sus audiencias quieren in formación sobre cuándo ly cómo los gobiernos reabrirán el comercio y reactivarán la maltrecha economía. La población occidental tiene ya un pie en la calle.

Mientras el mundo se prepara para volver a la normalidad, o alguna versión de ella, América Latina ve cómo colapsan sus hospitales, cómo el virus amenaza a sus poblaciones originarias y cómo sus ciudadanos se enzarzan en una guerra moral sobre si la pandemia es real o no tanto.

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Hombre durmiendo en la calle en Río de Janeiro, Brasil, esperando que se abran sucursales bancarias para recibir asistencia del Gobierno Federal | Fabio Teixeira/Zuma Press/PA Images

Brasil: próximo epicentro de la pandemia

En este contexto, Brasil es el caso más aterrador. Con – 615 en un día – Brasil ocupó esta semana el sexto lugar en el ranking mundial de víctimas fatales por la Covid-19 y el octavo lugar en el número de casos confirmados, sumando más de 135.000.

Esta semana se publicaron dos estudios – uno de y otro de investigadores de la Unesp (Universidad del Estado de São Paulo) y de la Universidad de Oxford -– que proyectan a Brasil como el nuevo epicentro mundial de la pandemia.

A pesar de las alarmantes noticias, los brasileños creen que tienen la misma capacidad de contener el virus que los Estados Unidos – o de recuperarse de él. No podíamos esperar otra cosa en un país comandado por un presidente que desfila bajo la bandera de Estados Unidos e Israel en una manifestación contra el fin de la cuarentena. Mientras Jair Bolsonaro desgobierna, Brasil camina hacia el ojo del huracán.

Impactos en regiones desfavorecidas

Las crisis mundiales tienen un mayor impacto en los países del Sur Global y la pandemia no será diferente. La capacidad de lidiar con cientos de muertes diarias no es la misma en Italia o en España que en Brasil. Las regiones que más sufren por las infecciones por coronavirus no son la Zona Oeste de São Paulo o la Zona Sur de Río de Janeiro. Se encuentran en estados como Ceará, Maranhão, Pará y Amazonas, los estados pobres del norte del país

Pero las cifras oficiales, siempre inciertas, no son los indicadores más relevantes en estos escenarios. Hasta en momento, Maranhão registraría un total de 270 muertes por el coronavirus. Amazonas tendría aproximadamente 650 muertes totales. Estos números no deben asustar a los que venían siguiendo la evolución de las cifras europeas y norteamericanas.

Pero las , que por algún misterio de la estadística nunca llegan al 100%, muestran lo que significa la llegada de una pandemia a las regiones más desfavorecidas. En Amazonas y Ceará, el 90% de las UCI está ocupado. En Maranhão, este número alcanza casi el 97% y en Pernambuco, el 98%. En Pará, el 84% de las camas están ocupadas. Fuera de la región norte/noreste, Río de Janeiro es el único estado con una tasa tan al límite, con una ocupación del 98%.

Pero lo que esto significa es que demasiadas personas mayores, pacientes con enfermedades crónicas y poblaciones de bajos ingresos no están recibiendo, ni mucho menos, la atención médica adecuada. También significa que miles de personas continuarán muriendo, con o sin el virus, meses o incluso años después de que el país logre aplanar la curva de contagio, teniendo que hacer frente a sistemas sanitarios en ruinas en estados estructural e históricamente descuidados.

La situación en muchas ciudades de la región es caótica. La población local en Belém, capital del estado amazónico de Pará, , poco después de haberse transformado en una sala de emergencia exclusiva para casos del nuevo coronavirus. Después del anuncio de la medida, decenas de personas fueron al sitio e intentaron ingresar a la fuerza, usando coches para romper la contención.

Al mismo tiempo que esto ocurre, los ricos y privilegiados de Belém están pagando 120.000 reales (unos 20.000 dólares) para volar, en aviones de lujo equipados con UCI, a São Paulo y recibir tratamiento en hospitales estrellados.

Números dudosos

Aunque los efectos severos ya se están sintiendo en diferentes partes de América Latina, es poco probable que los números reflejen la verdadera realidad del la dimensión de la pandemia

Entre los del mundo, Brasil es el que menos pruebas ha hecho. Con un poco menos de 330,000 pruebas realizadas, Brasil realizó tests a un poco más de 1,500 personas por cada millón de habitantes. En comparación, Perú examinó a más de 6.300 personas por cada millón. Ecuador testeó a 4.600 y Chile a 12.100. Por debajo de Brasil está México, que testeó solo 820 habitantes por cada millón.

En comparación, en los países desarrollados las tasas suben a 41.100 por millón en España, 38.000 en Italia, 32.900 en Alemania y 24.000 en los Estados Unidos.

Además de la baja tasa de las pruebas, Brasil también tiene una alta tasa de subregistro. Según el Consejo Nacional de Justicia (CNJ), que recopila datos actualizados en tiempo real por las oficinas del registro civil, un número 48% mayor de muertes por Covid-19 que los datos oficiales presentados por el gobierno federal. De confirmarse, estaríamos hablando de una cifra de muertos en Brasil que se aproxima ya a los 15.000.

Efectos a largo plazo

Mientras progresistas y conservadores en el Norte Global están debatiendo hasta qué punto los bloqueos y cuarentenas actuales representan una reacción exagerada o si sería posible hacer más que tratar de prevenir la mayor cantidad posible de muertes por coronavirus, los países al sur de la línea de pobreza esperan lo peor.

La pandemia causada por el nuevo coronavirus conducirá a fuertes recesiones económicas mundiales. Pero tendrán consecuencias desproporcionadas para el Sur Global. Los países pobres, hayan sido golpeados por la Covid-19 o no, serán los perdedores a largo plazo.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estima que las pérdidas de ingresos superan los US$ 220 mil millones en los países en desarrollo. Con aproximadamente el 55% de la población mundial sin acceso a protección social, estas pérdidas repercutirán en las sociedades pobres, lo que tendrá un impacto en la educación, los derechos humanos y, en muchos casos, la seguridad alimentaria y nutricional básica.

“Esta pandemia es una crisis de salud. Pero no solo una crisis de salud. Para vastas áreas del mundo, la pandemia dejará profundas cicatrices", señaló Achim Steiner, administrador del PNUD. "Sin el apoyo de la comunidad internacional, corremos el riesgo de una reversión masiva de los logros obtenidos en las últimas dos décadas y una generación entera perdida, si no en el número de vidas, sí en derechos, oportunidades y dignidad.

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