CCAIJO: compromiso con las familias campesinas de Quispicanchi

Compartimos la reseña de Luis Casallo López sobre la labor de la Asociación Jesús Obrero - CCAIJO con los campesinos en el Perú.

La Comunidad de Aprendizaje y Acción para el Desarrollo Alternativo, COMPARTE, es un espacio de reflexión y trabajo conjunto que reúne a organizaciones de América Latina unidas por un sueño común: ofrecer propuestas que permitan pensar en un mundo diferente, habitable y digno para todas las personas.

Presentamos a continuación una de las historias que forman parte de la Comunidad COMPARTE. Se trata la Asociación Jesús Obrero-CCAIJO, una de las obras de la Compañía de Jesús en Perú, que nos acerca el relato de una historia que dura ya 47 años.

Desde su fundación en 1971 en la provincia de Quispicanchi en Cusco, Perú, CCAIJO ha mantenido intacto su misión al servicio de las personas más necesitadas a través de la formación técnica y social como medio para superar la pobreza, exclusión y alcanzar la libertad humana. Durante estos años CCAIJO ha trabajado fundamentalmente con familias campesinas, el sector poblacional más vulnerable en la sierra peruana.

Paseo breve por la historia del CCAIJO

Durante la década de los 70 tuvo lugar una importante reforma agraria en Perú y las familias recibieron las tierras que antes pertenecían a las haciendas latifundistas. CCAIJO trabajó para proporcionar formación en técnicas de producción agropecuaria, fabricación y reparación de herramientas de labranza, así como en el fortalecimiento de sus nacientes organizaciones cooperativas. En aquel momento la producción de las familias era básicamente para el autoconsumo.

En los años 80 las familias comienzan a incorporarse al mercado y CCAIJO les proporciona formación y acompañamiento para que pudieran adaptarse a las nuevas técnicas de producción, concentrando en productos emblemáticos: maíz, tubérculos andinos y camélidos sudamericanos. Gradualmente comienzan a generarse los primeros excedentes que había que introducir en el mercado haciendo frente a numerosas dificultades: costoso transporte de los productos,  insuficiente demanda y precios bajos.

Los 90, fueron años de crisis permanente, tanto a nivel político como económico y las familias campesinas se vieron obligadas a retomar estrategias de supervivencia. Los programas de capacitación y asesoría técnica se dirigen en ese momento a diversificar la producción campesina y a construir infraestructuras de riego, para no depender de las lluvias. Comienzan a realizarse los primeros ensayos del cultivo de flores, pastos cultivados, producción de plantones forestales, crianza intensiva de alpacas, de ovejas y de animales menores (aves y cuyes).

Con la llegada del nuevo milenio asistimos a un período de estabilidad política y económica en el país durante el que el Estado invierte en infraestructura vial y los gobiernos locales en infraestructura social y productiva. Desde CCAIJO se impulsa la ejecución de obras de siembra y almacenamiento de agua de lluvia que permite acometer producciones agropecuarias más intensivas. Comienza asimismo la crianza de vacunos para la producción de leche, la crianza de cuyes, producción de derivados lácteos, así como las primeras pruebas de recolección de hongos comestibles de los bosques de pinos. En medio de un mercado regional cada vez más dinámico, la demanda de productos agropecuarios comienza a incrementarse lo que permite mejorar los precios y la calidad de vida de las familias campesinas.

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Década de crecimiento y oportunidades

Durante la segunda década del nuevo milenio entra en funcionamiento la carretera interoceánica sur en la provincia de Quispicanchi, que supone un importante  punto de inflexión en la relación familias campesinas con la ciudad de Cusco, principal mercado de la región. La comercialización de productos agropecuarios se hace más fluida y los costos de transporte de personas y mercancías se abaratan. En este último periodo, que coincide con la incorporación de CCAIJO a la Comunidad COMPARTE, la apuesta se ha concentrado en proporcionar mayor valor añadido a los productos del territorio desarrollando modelos de producción agrícola que mejoran las condiciones de autoempleo, y que generan nuevos empleos especialmente para la población joven y las mujeres de las comunidades, concentrándose en una producción de alta calidad muy competitiva. CCAIJO está apoyando el desarrollo de cadenas productivas de leche, cuyes y hongos, y ha conseguido coordinar a 1200 familias campesinas. Recientemente se ha incorporado el turismo como nueva opción para continuar dinamizando la vida económica del territorio, pues esta actividad conecta la producción con los restaurantes rurales que sirven a visitantes que circulan a lo largo de la carretera interoceánica sur.

Una vez más CCAIJO ha sido capaz de adaptar sus programas formativos a las necesidades de familias emprendedoras campesinas a las que se sigue formando en diversos aspectos -producción, gestión y administración, contabilidad y marketing-. En todas estas actuaciones CCAIJO proporciona asesorías continuadas y ofrece intercambios de experiencias de las que todas y todos aprenden para hacer que sus negocios continúen siendo fuente de vida y desarrollo.

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Fuente

  • ALBOAN
  • Luis Casallo ha dirigido el CCAIJO hasta octubre de 2018, fecha en la que asume la dirección Ever Molina.
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  • Fotografía principal: Flickr - Galo Naranjo. Licencia Creative Commons.

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