•   Roberto Jaramillo Bernal, S.J.

  •   Educación

  •   Marzo 05 de 2014

Chomsky: Sobre la precarización del trabajo y la educación en la universidad

Chomsky, uno de los más activos y provocadores intelectuales de la actualidad refleja sobre la crisis de la educación superior y su sometimiento a las leyes del mercado y de la economía. Transcripción editada de observaciones hechas por Noam Chomsky veía Skype, el día 4 de febrero de 2014, a miembros y apoyadores de la Adjunct Faculty Association [NT] del Sindicato de los Metalúrgicos, en Pittsburgh. Transcripción de Robin J. Sowards y editada por el propio Chomsky. Traducción: Louise Antonia León.

Sobre el modelo de contratación de profesores

Eso forma parte del actual modelo de negocios. Es lo aunque ocurre con la contratación de trabajadores temporales en la industria o con lo que ellos llaman de “asociados” en la Wall-Mart, operarios que no tiene derecho a beneficios. Es parte de un modelo de negocios privados proyectado para reducir los costes del trabajo y aumentar el servilismo en el trabajo. La transformación de las universidades en corporaciones, como ha ocurrido sistemáticamente al largo de la última generación, como parte del asalto neoliberal general sobre la población, vino acompañada de un modelo de negocios donde lo que importa es el logro a finales del balance.

Los verdaderos propietarios son los gerentes (o legisladores, en el caso de las universidades provinciales) y ellos quieren mantener los costes bajos y asegurar que el trabajo sea dócil y obediente. La mejor manera de hacer eso es, fundamentalmente, contratar temporales. Así como la contratación de temporales fue diseminándose en la sociedad en el periodo neoliberal, el mismo fenómeno ocurrió en las universidades. La idea es dividir la sociedad en dos grupos. Un grupo es a las veces llamado de “plutonomia” (plutonomy, un término usado por el Citibank para aconsejar sus inversores sobre donde aplicar sus recursos), el sector top de la riqueza, concentrado principalmente en Estados Unidos. El otro grupo, el restante de la población, es un “precariado”, las personas que viven una existencia precaria.

Esta idea, por veces, se hace bastante evidente. Cuando Alan Greenspan testificó ante el Congreso, en 1997, sobre las maravillas de la economía, él dijo directamente que una de las bases para su éxito económico era lo que él llamó de “mayor inseguridad de los trabajadores”. Si los trabajadores son más inseguros, eso es muy “saludable” para la sociedad, porque ellos no quedarse preguntando sobre sus salarios, no van a entrar en huelga, no van a pedir repartición de logros, y van a servir a sus patrones de bueno grado y de forma pasiva. Y eso es óptimo para la salud económica de las empresas.

En la época, todo el mundo halló el comentario de Greenspan muy razonable, a juzgar por la falta de reacción y por el gran éxito que él gozaba. Vamos a transferir eso para las universidades: como garantizar “mayor inseguridad de los trabajadores”? Fundamentalmente, no garantizando el empleo, manteniendo las personas colgadas en una rama que puede ser serrado a cualquier momento, de modo que ellas sepan que es mejor callar la boca, recibir pequeños salarios, hacer su trabajo y que se sean agraciados con la autorización para servir en condiciones miserables por más un año, deben contentarse con eso y no pedir nada de más. Esa es la receta de las corporaciones para mantener una sociedad eficiente y estable. Como las universidades se movieron en la dirección de ese modelo de negocios, la precariedad es exactamente lo que está siendo impuesto. Y nosotros vamos a ver más y más del mismo.

Hay otros aspectos que también son bastante conocidos en la industria privada, como un gran aumento de los niveles de administración y burocracia. Finalmente, si usted necesita controlar las personas, necesita tener una fuerza administrativa que haga eso. Así, en las empresas de los EUA, más que en otros lugares, hay sucesivos niveles de administración, una forma de desperdicio económico, pero útil para el control y la dominación. El aún ocurre en muchas universidades. En los últimos 30, 40 años, hubo un aumento muy acentuado de la proporción de administradores en relación al número de profesores y alumnos. El nivel de profesores y alumnos hasta aumentó, pero lo de administradores subió más proporcionalmente.

Hay un libro muy bueno sobre ese tema, escrito por un conocido sociólogo, Benjamin Ginsberg, llamado “The Fall of the Faculty: The Rise of the All-Administrative University and Why It Matters” (Oxford University Press, 2011), que describe en detalles ese estilo de administración con sus diversos niveles de administradores que, es claro, son muy bien pagados. Eso incluye los administradores profesionales, como los rectores, por ejemplo, que solían ser miembros del cuerpo docente que eran desplazados por algunos años para ejercer actividad administrativa y, después, volvían hacia sus quehaceres académicos. Ahora, en la mayoría de los casos, ellos son profesionales que contratan sub-rectores y secretarios, haciendo proliferar toda una estructura administrativa. Ese es otro aspecto importante del actual modelo de negocios.

Pero el uso de mano-de-obra barata y fragilizada en el trabajo es una práctica tan antigua cuanto la iniciativa privada y los sindicatos surgieron en respuesta a ella. En las universidades, trabajo vulnerable y barato significa profesores auxiliares y estudiantes de postgrado. Alumnos de graduación son aún más vulnerables, por razones obvias. La idea es transferir las actividades universitarias a los trabajadores precarios, lo que mejora la disciplina y el control, y también permite la transferencia de recursos para otras finalidades que no la educación. Los costes, naturalmente, son acarreados por los estudiantes y por las personas que son atraídas para estas ocupaciones vulnerables. Es una característica normal de esa sociedad de gestión de negocios transferir los costes para el pueblo.

Los economistas cooperan con ese esquema. Suponga que usted encuentre un error en su cuenta corriente y llame a el banco para intentar lo corregís. Bien, usted sabe lo que acontece. Va a telefonear y oirá un mensaje grabado diciendo: “Nosotros le amamos, aquí está un menú de opciones”. Tal vez ese menú tenga lo que usted está buscando, tal vez no. Si acontecer de usted encontrar la opción correcta, oirá alguna música y, de tarde en tarde, una voz dirá: “Aguarde, por favor, mientras transferimos su conexión”. Finalmente, pasado algún tiempo, usted hasta podrá ser atendido por un ser humano a quién podrá hacer una breve pregunta. Los economistas llaman eso de “eficiencia”, un sistema que reduce costes laborales para el banco. Es claro que impone costes para usted y esos costes son multiplicados por el número de usuarios, que puede ser enorme, pero que no es contado como un coste en el cálculo económico.

Si usted mirar el modo como la sociedad funciona, verá ese tipo de práctica en todo lugar. Así, la universidad impone costes a los alumnos y profesores que no son sólo temporales, pero colocados en un modelo que garantiza que ellos no tendrán seguridad. Todo eso es perfectamente normal dentro de modelos de negocios corporativos. Es perjudicial para la educación, pero la educación no es su objetivo.

En la verdad, si miráramos para más lejos, veremos que las raíces de ese modelo son más profundizas aún. Si volviéramos para el inicio de los años 1970, cuando muchas de esas cosas actuales comenzaron, había mucha preocupación en prácticamente todo el espectro político sobre los temas del activismo de los años 1960.

Esa época fue llamada de “era de los problemas”, porque el país estaba finando civilizado, y eso es peligroso. Las personas estaban haciéndose políticamente comprometidas y estaban intentando conquistar derechos para grupos con los llamados “intereses especiales”, como las mujeres, los trabajadores, los agricultores, los jóvenes, los ancianos, y así por delante. Eso llevó la una reacción grave, lo que fue muy evidente.

En el final liberal del espectro político, hay un libro llamado The Crisis of Democracy: On the Governability of Democracies (New York University Press, 1975 - Crisis de la Democracia: Sobre la Governabilidad de las Democracias), un informe elaborado por Michel Crozier, Samuel P. Huntington y Joji Watanuki para la Comisión Trilateral, una organización de liberales internacionalistas. El gobierno Carter salió prácticamente todo de sus hileras. Ellos estaban preocupados con lo que llamaban de “crisis de la democracia”. Para ellos, el problema es que había un “exceso de democracia”. En la década de 1960, había presiones partiendo de diversos sectores de la población, esos “intereses especiales” que referí, para intentar obtener derechos en la arena política. Para los autores, estaba colocándose mucha presión sobre el Estado y eso era errado. Había un “interés especial” que ellos dejaron de fuera, que era lo del sector empresarial. Pero ese interés, para ellos, se confundía con el “interés nacional” de que no sería el caso de hablar de él.

Los demás “intereses especiales” estaban causando problemas y esos autores dijeron: “nosotros tenemos que haya más moderación en la democracia”, el público tiene que volver a ser pasivo y apático. Ellos estaban particularmente preocupados con las escuelas y las universidades, que no estaban haciendo debidamente su trabajo de “adoctrinar los jóvenes”. El activismo estudantil, su participación en los movimientos de derechos civiles, anti-guerra, feminista, ambiental, entre otros, mostraba que los jóvenes no estaban siendo adoctrinados correctamente.

Como se adoctrina los jóvenes? Hay cierto número de modos de hacer eso. Uno de ellos es sobrecargarlos con una deuda irremediablemente pesada. La deuda es una trampa, especialmente la deuda del estudiante, que es enorme, mucho mayor que la deuda de la tarjeta de crédito. Es una trampa para el resto de su vida, porque las leyes son proyectadas para que usted no me quede de fuera. Si una empresa, por ejemplo, se queda muy endeudada, ella puede declarar suspensión de pagos, pero los individuos casi nunca pueden aliviarse de una deuda por medio de la suspensión de pagos. Ellos pueden incluso quitar su seguridad social si usted no pagar. Esa es una técnica disciplinar. Yo no digo que fue conscientemente producida para tener ese efecto, pero ciertamente tiene ese efecto.

Es difícil argumentar que hay algún fundamento económico para él. Basta dar un vistazo por el mundo: en la mayoría de los casos, la enseñanza superior es gratuito. En países con los más elevados índices de educación, como Finlandia, la enseñanza superior es gratuito. En un país capitalista rico bien sucedido como Alemania, es gratuito. En México, un país pobre, con patrones de educación bastante decentes considerando las dificultades económicas que enfrentan, es gratuito. Ahora mire para Estados Unidos: si volviéramos para los años 1940 y 50, veremos que la enseñanza superior estaba muy cerca de la gratuidad. El GI Bill dio educación gratuita para un gran número de personas que, sin eso, nunca habría conseguido ir hacia la facultad.

Fue muy bueno para ellos, para la economía y para la sociedad, siendo una de las razones para la elevada tasa de crecimiento económico en aquel periodo. Aún en facultades particulares, la educación era muy cerca de ser gratuita. Yo fui para la facultad, en 1945, en una universidad de la Ivy League, la Universidad de Pensilvania, donde la tasa de matrícula fue de US$ 100. Eso tal vez de ese US$ 800 dólares hoy. Y fue muy fácil obtener una beca de postgrado. Entonces era posible vivir en casa, trabajar e ir hacia la escuela sin grandes gastos. Hoy la situación es ultrajante. Tengo nietos en la facultad que tienen que pagar su matrícula y trabajar, lo que es casi imposible. Para los alumnos esa es una técnica disciplinar.

Otra técnica de doutrinação es cortar el contacto entre el alumno y el profesor. Eso se hace con multitudes grandes, profesores temporales que están sobrecargados y apenas consiguen sobrevivir con su salario. Y una vez que usted no tiene ninguna estabilidad en el empleo no es posible construir una carrera. Usted no puede seguir enfrente y planear evolucionar en la carrera. Estas son todas técnicas de disciplina, adoctrinación y control./Es muy parecido con lo que usted esperaría encontrar en una fábrica, donde los trabajadores tienen que ser disciplinados para que sean obedientes y no, por ejemplo, para desempeñar un papel en la organización de la producción o del local de trabajo. Esas funciones son exclusivas de los gerentes. Pues ese modelo fue transportado para las universidades. Y creo que no debe sorprender nadie, que ya tuvo alguna experiencia con la iniciativa privada, la forma como funcionan.

Sobre como la enseñanza superior debe ser

Antes de todo, debemos dejar de lado cualquier idea de que hubo algo como una “edad de oro”. Las cosas eran diferentes y, en cierto sentido, mejores en el pasado, pero lejos de ser perfectas. Las universidades tradicionales eran extremadamente jerarquizadas, con muy poca participación democrática en la toma de decisiones. Una parte del activismo de los años 1960 quería justamente intentar democratizar las universidades, incluyendo, por ejemplo, representantes de los estudiantes en las comisiones del cuerpo docente. Esos esfuerzos tuvieron algún grado de éxito. La mayoría de las universidades tiene algún grado de participación de los estudiantes en las decisiones de la institución. Pienso que deberíamos en los mover en esta dirección: una institución democrática, donde las personas envueltas (profesores, alumnos y operarios) participan en la definición de las políticas de la institución y de cómo ellas son exectutadas. Y el mismo debería valer para una fábrica.

Estas no son ideas radicales, debo decir. Ellas vienen directamente de la tradición del liberalismo clásico. Si leyéramos, por ejemplo, John Stuart Mill, una figura importante de esa tradición, veremos que él concordaba con la idea de que los locales de trabajo deberían ser administrados por las personas que trabajan en ellos. Eso sería sinónimo de libertad y democracia (ver, por ejemplo, de John Stuart Mill, Principios de Economía Política, libro 4, cap.7)

Podemos encontrar esas mismas ideas en Estados Unidos. Tomemos el caso de los Caballeros del Trabajo (Knights of Labor, primera organización laboral nacional importante de la historia de los EUA, fundada en 1869 - NT). Uno de sus objetivos declarados era “establecer instituciones cooperativas, que tenderán a sustituir el sistema de salarios con la intordução de un sistema industrial cooperativado”. O aún en alguien como John Dewey, filósofo “mainstream”del siglo 20, que defendió no sólo una educación vuelta a desarrollar la independencia creativa en las escuelas, pero también el control de las industrias por los trabajadores, lo que él llamó de “democracia industrial”.

Para Dewey, mientras las instituciones cruciales de la sociedad (como producción, comercio, transporte y mass media) que no estuvieran bajo el control democrático, entonces la “política (será) la sombra proyectada sobre la sociedad por los grandes negocios” (“La Necesidad de un nuevo partido“, 1931). Esa idea casi elemental, que tiene raíces profundas en la historia de Estados Unidos y en el liberalismo clásico, debería ser una especie de segunda naturaleza para las personas que trabajan y ser aplicada igualmente para las universidades.

Hay algunas decisiones en una universidad donde no es el caso de tener (transparencia democrática) porque, por ejemplo, es preciso preservar la privacidad del alumno. Existen varios tipos de cuestiones sensibles, pero en la mayoría de la actividad normal de la universidad no hay razón para la democracia directa no ser considerada legítima y útil. En mi departamento, por ejemplo, por 40 años tuvimos representantes de los estudiantes participando de reuniones del departamento.

“Gobernación compartida” y control de los trabajadores

La universidad es, probablemente, la institución en nuestra sociedad que está más próxima de la idea de un control democrático de los trabajadores. Dentro de un departamento, por ejemplo, es normal que un profesor pueda determinar una parte substancial de como será su trabajo: lo que va a enseñar, cuando, como debe ser el currículo. La mayoría de las decisiones sobre el trabajo real del departamento pasa por los profesores. Hay, es claro, un nivel superior de cuestiones que no se queda bajo su control. Se puede indicar alguien para leccionar, digamos, y esa recomendación puede ser rechazada por los rectores o administradores. Eso no acontece con mucha frecuencia, pero puede acontecer. Y eso siempre tiene a ver con cuestiones más estructuráis que, aunque siempre hayan existido, representaban un problema menor cuando los profesores participan de la administración.

Bajo sistemas representativos, usted tiene que haya alguien haciendo el trabajo administrativo, pero esos mandatos deben ser revocables en algún momento. Eso ocurre cada vez menos. Existen cada vez más administradores profesionales, en varios niveles, tomando decisiones cada vez más distantes del control del cuerpo docente. Yo mencioné antes el libro “The Fall of the Faculty”, de Benjamin Ginsberg, que entra en muchos detalles sobre cómo eso funciona en universidades como John’s Hopkins, Cornell y algunas otras.

Mientras eso, el cuerpo docente se ve cada vez más reducido a la categoría de trabajadores temporales que tienen la garantía de una existencia precaria, sin perspectiva de evolucionar en la carrera. Yo he conocidos que son efectivamente profesores permanentes, pero ellos no tienen ese estatus en la práctica, teniendo que aplicarse cada año de modo a que sean nombrados nuevamente. Esas cosas no deberían acontecer. Y la situación de los auxiliares fue institucionalizada: ellos no forman parte del cuerpo de toma de decisiones y no tiene seguridad en el empleo, lo que sólo amplía el problema. Ese personal también debería ser integrado al proceso de toma de decisiones, una vez que forman parte de la universidad.

Por lo tanto, hay mucho el que hacer, pero podemos entender fácilmente porque esas tendencias están desarrollándose. Eso he a ver con la imposición de un modelo de negocio en casi todos los aspectos de la vida. Es la ideología neoliberal bajo la cual la mayor parte del mundo ha vivido hace 40 años. Ella es muy perjudicial para las personas y no encuentra resistencia en la mayoría de los casos. Sólo dos regiones consiguieron escapar de ella: Asia Oriental, donde ella nunca predominó, y América del Sur, en los últimos 15 años.

Sobre la alegada necesidad de “flexibilidad”

“Flexibilidad” es un término que es muy familiar para los trabajadores en la industria. Parte de aquello que suele ser llamado de “reforma laboral” consiste en hacer el trabajo más “flexible”, o sea, hacer con que sea más fácil contratar y dimitir personas. Es, más una vez, una forma de garantizar la maximización de logro y de control. “Flexibilidad”, supuestamente, es una cosa buena, así como la “mayor inseguridad de los trabajadores”. Dejando de lado la industria, donde es exactamente eso lo que ocurre, pero universidades no hay justificación para ese tipo de práctica.

Consideremos el caso de un curso con bajo número de matriculados. Eso no es un gran problema. Una de mis hijas enseña en una universidad y me dijo que su carga horaria sufrirá alteración porque uno de los cursos que estaba siendo ofrecido tuvo pocos matriculados. Ok, el mundo no acaba a causa de eso. El profesor o profesora puede dar un curso con una metodología diferente o recoger otra alternativa. Las personas no tienen que ser jugadas fuera o quedarse inseguras a causa de la variación del número de alumnos matriculados en un curso. Hay varias posibilidades de ajuste para esa situación. La idea de que el trabajo debe atender a las condiciones de “flexibilidad” es sólo más una técnica patrón de control y dominación. Por qué no decir que los administradores deben ser jugados fuera si no hay nada para hacerse en aquel semestre? La misma situación se aplica a los altos ejecutivos de las industrias: si el trabajo tiene que ser flexible, lo que decir de la gestión? La mayoría de ellos es bastante inútil o hasta perjudicial. Entonces vamos en los librar de ellos. Y usted puede continuar así.

Para tomar una noticia de los últimos días, que tal Jamie Dimon, CEO del banco JP Morgan Chase? Él tuvo un aumento bastante substancial, casi el doble de su salario, por gratitud por tener salvo el banco de acusaciones criminales que habrían llevado sus ejecutivos para la cadena. Consiguieron escapar con sólo US$ 20 billones en multas por actividades criminales. Bien, yo puedo imaginar que librarse de alguien así puede ser útil para la economía. Pero no es de eso que las personas están hablando cuando hablan sobre la “reforma laboral”. Son las personas que trabajan que deben sufrir. Deben sufrir por tener un trabajo inseguro, por no tener certeza sobre de donde saldrá el pan de mañana. Por eso, deben ser disciplinadas y obedientes y no hacer preguntas o pedir por sus derechos. Esa es la manera pela cual los sistemas tirânicos operan. Y el mundo de los negocios es un sistema tirânico. Cuando esa lógica es impuesta a las universidades, ella reflejará las mismas ideiais. Eso no es ningún secreto./Sobre la finalidad de la educación.

Estos debates remontan al Iluminismo, cuando las cuestiones de enseñanza superior y educación de masa estaban siendo levantadas, y no más sólo la educación para el clero y a de la aristocracia. Había básicamente dos modelos discutidos los siglos 18 y 19, y fueron discutidos con imágenes bastante sugestivas. Una imagen de la educación decía que ella debe ser vista como un florero que debe ser llenado con agua. Eso es lo que llamamos hoy día de “enseñar para probar”: usted derrama agua dentro del florero y, enseguida, él devuelve el agua. Pero es un florero muy permeable, como muchos de nosotros que pasamos por la experiencia de la escuela podemos constatar, ya que podemos memorizar algo para un examen por lo cuál no teníamos muy interés y, una semana después, ya no acordáremos de lo que se trataba. El modelo del florero los días de hoy es llamado de “ningún niño dejado para tras”, “enseñando para probar”, “carrera para el tope” y otras cosas semejantes en universidades. Los pensadores iluministas eran contrarios a ese modelo.

El otro modelo fue descrito por la imagen de una cuerda extendida al largo de la cual el alumno progresa en su propio camino, bajo su propia iniciativa, tal vez siguiendo la cuerda, tal vez decidiendo ir hacia otro lugar, tal vez levantando cuestiones. Seguir la cuerda significa imponer algún grado de estructura. Así, un programa de educación, sea ella cual que sea, un curso sobre física o algo así, no será un vale todo, tendrá cierta estructura. Pero su objetivo es que el alumno adquiera la capacidad de investigar, de crear, innovar y desafiar – eso es que es la educación. Un físico mundialmente famoso, fue cuestionado una vez por un alumno sobre cuál sería el contenido del curso en el semestre. Su respuesta fue: “no importa lo que vamos a tratar, pero sí lo que usted va a descubrir”. Usted gana capacidad y auto-confianza para desafiar y crear. De esa forma usted internaliza el tema del estudio y puede ir enfrente. No es una cuestión de acumular una cantidad fija de hechos que, enseguida, usted puede describir en una prueba y mañana ya no acordarse .

Estos son dos modelos bien distinguidos de educación. El ideal iluminista fue el segundo y yo creo que es eso que debimos en los esforzar en recoger. Esa es la verdadera educación, del jardín de infancia al postgrado. En la verdad, existen programas de ese tipo, muy buenos, para el jardín de infancia.

Sobre el amor de enseñar

Nosotros ciertamente queremos que las personas, tanto profesores como alumnos, si envuelvan en actividades que sean gratificantes, agradables, estimulantes y excitantes. Yo realmente no creo que eso sea difícil. Los niños son creativos, curiosas, quieren saber cosas, quieren entender las cosas, y, la menos que sean sometidas a un proceso, esas cosas se quedan con ellas el resto de su vida. Si usted tiene oportunidad de seguir ese compromiso, es una de las cosas más gratificantes de la vida. Eso es cierto si usted es un físico investigador o si usted es un carpintero. Usted está intentando crear algo de valor, lidiando con un problema difícil e intentando resolverlo. Creo que eso es lo que hace funcionar el tipo de cosa que usted quiere hacer.

En una universidad que funciona razonablemente, usted encuentra personas que trabajan todo el tiempo porque ellas adoran lo que están haciendo. Es lo que ellas quieren hacer. Ellas recibieron la oportunidad, tienen los recursos y son animadas a que sean libres, independientes y creativos. Lo que podría ser mejor? Es lo que a ellas les gusta hacer. Y eso, repito, puede ser hecho en cualquier nivel.

Vale la pena pensar sobre algunos de los programas educativos imaginativos y creativos que están siendo desarrollados en diferentes niveles. Alguien me describió, días atrás, un programa de ciencia que está usando en escuelas de bachillerato, por medio de lo cual los alumnos son provocados por una pregunta interesante: “Como pode un mosquito volar en la lluvia?” Esa es una pregunta difícil cuando usted piensa sobre eso. Si algo batiera en un ser humano con la fuerza con que uno goteo de lluvia bate en un mosquito él sería aplastado inmediatamente. Entonces como es que el mosquito no es chafado instantáneamente? Y como pode el mosquito continuar volando? Responder esa pregunta es un trabajo muy difícil que envuelve entrar en cuestiones de matemática, física y biología, cuestiones suficientemente desafiadoras para que alguien quiera encontrar una respuesta para ellas.

Eso es lo que la educación debe ser en todos los niveles, desde el jardín de infancia. Existen programas de jardín de infancia en que, por ejemplo, es dada una colección de pequeños objetos para cada niño: piedras , conchas, semillas, y cosas así. Enseguida, la clase recibe la tarea de descubrir cuáles son las semillas. El proceso comienza con lo que llaman de una “conferencia científica”: los niños conversan entre sí e intentan descubrir cuáles son las semillas. Hay alguna orientación de profesores, es claro, pero la idea es hacer con que los niños piensen sobre el tema. Después de un tiempo, son hechas varias experiencias para intentar descubrir cuáles son las semillas. En ese punto, cada niño recibe una lupa y, con la ayuda del profesor, miran para dentro de las grietas de la semilla y encuentran el embrión que hace la semilla crecer. Estos niños aprenden algo, realmente, no sólo sobre semillas y lo que hace con que las cosas crezcan, pero también sobre cómo descubrir. Ellos están aprendiendo la alegría del descubrimiento y de la creación, y es eso lo que usted carga de forma independiente, para fuera del aula, para además de cualquier curso.

El mismo vale para toda la educación, hasta el postgrado. En un seminario de postgrado razonable, usted no esperar que los alumnos bajen la cabeza para copiar y después repetir lo que usted dice. Usted espera que ellos le digan cuando usted está errado o que lleguen la nuevas ideas, para desafiar, para perseguir algún sentido que no había sido pensado antes. Eso es lo que la verdadera educación es en todos los niveles, y es eso lo que debe ser incentivado. Ese debería ser el propósito de la educación. No es para despejar informaciones en la cabeza de alguien, que después va “vaciar” ese contenido, pero para permitir que ellos se hagan personas creativas, independientes, capaces de encontrar emoción en el descubrimiento y creación y creatividad en cualquier nivel o en cualquier dominio de sus intereses./Sobre el uso de la retórica corporativa contra las corporaciones.

Eso es cómo preguntar cómo usted debe justificar, ante el propietario de esclavos, que las personas no deben ser esclavos. Usted está en un nivel de investigación moral donde probablemente es muy difícil encontrar respuestas. Somos seres humanos con derechos humanos. Es bueno para el individuo, es bueno para la sociedad y aún para la economía, en sentido estricto, que las personas sean creativas, independientes y libres. Todos se benefician si las personas son capaces de participar, de controlar su destino, de trabajar unos con los otros. Eso puede no maximizar el logro y dominación, pero por qué deberíamos perseguir esos valores?

Consejos para profesor temporal organizar sindicatos

Usted sabe mejor que yo lo que tiene que ser hecho, el tipo de problemas que usted enfrenta . Entonces, vaya enfrente y haga lo que tiene que ser hecho. No se deje intimidar , no se asuste, y reconozca que el futuro puede estar en nuestras manos, se estamos dispuestos a comprenderlo.

(*) Noam Chomsky OCCUPY: Class War, Rebellion and Solidarity es publicado por la Zuccotti Park Press .
[NT] La expresión “Adjunct Faculty” utilizada por Chomsky en el texto original designa, en Estados Unidos, los profesores universitarios contratados en régimen temporal para dar un curso durante un semestre o un año, no poseyendo cualquier estabilidad de empleo. Esa categoría no corresponde al “profesor adjunto” de las universidades públicas brasileñas, que son concursados y poseen estabilidad de empleo.
Tomado de [ http://www.cartamaior.con.br/?/Editoria/Educacao/Chomsky-La sobre-precarizacao-del-trabajo-y-de la-educacao-en la-universidad/13/30389http://www.cartamaior.con.br/?/Editoria/Educacao/Chomsky-La sobre-precarizacao-del-trabajo-y-de la-educacao-en la-universidad/13/un 30389]

Comentarios