Cien días de Iván Duque, el presidente de Colombia que canta, y desencanta

Iván Duque cumple este 14 de noviembre 100 días como presidente. Pero su Gobierno no logra despegar; su propia bancada impide proyectos, y figuras de su partido generan caos con controversiales propuestas. Análisis de José Ospina-Valencia para la Deutsche Welle.

El balance de los primeros 100 días de Duque es para la politóloga colombiana Socorro Ramírez "claroscuro”. A su juicio, lo más positivo es que "Duque ha logrado rebajar, en algo, la extrema polarización de la sociedad colombiana”, aunque, al mismo tiempo, "el presidente de Colombia ha generado un gran descontento, tanto entre sus partidarios como en la oposición”.

"Descontento y desconcierto”, resultado del "estancamiento de importantes iniciativas del Gobierno, debido a que ha fracasado en crear un diálogo político necesario en el Congreso”, agrega Ramírez, profesora del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI) de la Universidad Nacional de Colombia.

Duque, abogado y político derechista de 42 años, fue elegido el 17 de junio con el 53,9% de los votos. El 7 de agosto de 2018 juró como jefe de Estado y, a pesar del corto tiempo que lleva su mandato, la "luna de miel” fue corta. No hay recuerdo de que otro mandatario hubiera tenido que enfrentar tan pronto tan intensas críticas y protestas ciudadanas durante sus primeros tres meses de administración.

Si bien al Iván Duque presidente se le abona que haya nombrado un gabinete paritario (mitad mujeres, mitad hombres), algunas figuras como su ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, el Embajador ante Washington y el delegado de Colombia ante la OEA, generan gran rechazo.

Venezuela es el gran reto para Colombia, y su dirigencia

El de Venezuela es un problema que solo podrá ser resuelto en común acuerdo con la región, respetando las formas democráticas y la soberana decisión de los mismos venezolanos. Pero el primer paso de Iván Duque fue en falso: mientras que el Grupo de Lima rechazó expresamente cualquier intervención militar en Venezuela, como lo declaró el 16 de septiembre, Colombia, a través del ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Holmes Trujillo, dijo identificarse con los "propósitos”, pero se abstuvo de firmar dicho compromiso por no "coincidir con los términos”. Para la analista Socorro Ramírez, "una fatal señal que deja a Colombia aislada en la región y solo mirando hacia Washington”.

Justo el Embajador de Colombia en Washington, Francisco Santos, en los días de la elección de Bolsonaro, fue sindicado de haber dicho al diario Folha de Brasil que "el Gobierno colombiano no descartaría apoyar una intervención militar en contra del gobierno de Venezuela”. El canciller Trujillo tuvo que salir a desmentirlo. 

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Iván Duque canta en duo con Carlos Vives, durante un evento empresarial en Santa Marta, el 1 de noviembre de 2018

Gravamen a los alimentos básicos, universidades sin fondos

La llamada Ley de Financiamiento, propuesta de Duque y Carrasquilla, su ministro de Hacienda, prendió las alarmas entre la población. "El Gobierno presenta un proyecto encaminado a superar el faltante de 14 billones de pesos en el presupuesto. Para ello apela a una reforma tributaria que favorece a las grandes empresas e impone nuevas cargas tributarias a la población pobre y de clase media mediante el IVA al 80% de la canasta familiar. Ante un cercano proceso electoral en las regiones, los propios amigos del Gobierno, en primer lugar el Centro Democrático, piden que se busquen otras opciones. Otra vez el Gobierno está en aprietos por sus amigos”, apunta Luis I. Sandoval M. en su columna de El Espectador titulada  "Gobierno Duque: 100 días en la cuerda floja”.

Según el Sistema Universitario Estatal (SUE), solo la educación superior pública en Colombia tiene un déficit de 3,2 billones de pesos (unos 1.015 millones de dólares). Las universidades públicas necesitan, además, 15 billones de pesos (unos 4.758 millones de dólares) para inversión en infraestructura. Una precaria situación que ha llevado a los estudiantes en todo el país a declarase en "paro indefinido” desde el pasado 11 de octubre. Una protesta que amenaza con extenderse a las centrales obreras y concretarse en un paro generalizado este 15 de noviembre.

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Iván Duque, presidente de Colombia

Duque respeta el Acuerdo de Paz, su bancada busca socavarlo

En cuanto al Acuerdo de Paz -que el ultraconservador Alejandro Ordóñez, hoy Embajador de Colombia ante la OEA, amenazó con hacer "trizas”-, "Duque lo ha respetado”, apunta Socorro Ramírez, especializada en relaciones internacionales en la Universidad Sorbona, de París. "De hecho, Duque ha visitado territorios en donde los excombatientes de las FARC intentan reinsertarse a la vida social y política”. Además, invitó al palacio de Gobierno a Rodrigo Londoño, el máximo líder del partido FARC, en el marco de una reunión de colectivos políticos para hablar sobre un proyecto contra la corrupción. Un acercamiento a la oposición que causó malestar entre su partido.

Pero aquí surge, de nuevo, la constante en el Gobierno de Iván Duque. "Mientras él tiene un discurso conciliador, su bancada del Centro Democrático en el Congreso intenta desmontar puntos clave para el conocimiento de la verdad sobre los crímenes durante el conflicto, como el sistema de la Justicia Transicional”, recuerda Ramírez.

Justamente este 11 de noviembre, Ernesto Macías, presidente del Congreso, pidió por Twitter a Iván Duque "no descartar una reforma Constitucional”. Propuesta que fue rechazada inmediatamente por el presidente Duque, desde París. Macías argumentó este 13 de noviembre en BluRadio? que la intención era, entre otras, "ajustar los Acuerdos de La Habana". Ante la falta de debate y consenso en el Congreso sobre la viabilidad de las reformas propuestas, a figuras del partido de Duque se les ocurre "meterle la mano a la Constitución”, criticó el analista Héctor Riveros en la misma emisora.

Uribe: tutor, copartidario y ¿opositor?

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Duque y Maluma, antifaces en protesta estudiantil en Medellín, Colombia, contra la falta de recursos para la educación pública el 8 de noviembre de 2018

Otro ejemplo preocupante de la ambigüedad de la posición de Duque lo ofrece el mismo Álvaro Uribe, expresidente y líder del partido que lo eligió como "su” candidato a la presidencia, quien después de percibir el masivo repudio, se unió a la oposición en el rechazo a los impuestos a los alimentos básicos.

En el portal de análisis Razón Pública, los autores Fabián Acuña y Diego González advierten que la presunta "oposición de Uribe a Duque", tiene, entre otros, el objetivo de "hacer invisible a la verdadera oposición”. Acuña y González explican que "en sistemas presidencialistas como el nuestro, cada vez es más frecuente encontrar presidentes que llegan al gobierno sin mayorías en el Congreso y que, por tanto, deben construir una coalición a base de negociaciones y de ‘mermelada' o prebendas”. Como "mermelada” se entienden las concesiones que el presidente le hace a ciertos parlamentarios, a cambio de apoyar sus iniciativas. Uno de los mayores focos de corrupción contra la que se realizó una consulta el 26 de agosto, impulsada por Los Verdes. La propuesta sometida a consulta fracasó, pero obtuvo casi 12 millones de votos.

Ese respaldo fue considerado un triunfo de la oposición que Iván Duque abrazó como suyo y prometió hacer realidad. Pero hoy está claro que ni la reducción de salarios de los congresistas ni la limitación a tres períodos pasarán en el Congreso. 

Pero en medio de la creciente desesperación ante la perspectiva de un Gobierno frenado por su propia bancada, la fórmula de Iván Duque ha sido sacar su guitarra y entonar canciones con artistas invitados como Carlos Vives o Maluma, justo en medio de protestas de cientos de miles de estudiantes por falta de recursos para la educación, de indígenas que han llegado en caravana a exigir el cumplimiento de sus derechos, y en medio de las críticas contra el cantante Maluma por sus textos que "cosifican" a la mujer. Duque tiene aún todas las oportunidades del mundo de hacer de su mandato la obra de su vida por Colombia, pero, en sus primeros cien días ha sido un presidente que desencanta.

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