De la deuda ecológica al débito del sistema financiero con los pobres. Entrevista especial a Gaël Giraud, S.J.

Gaël Giraud es director de investigación del Centre National de la Recherche Scientifique – CNRS, miembro del Centro de Economía de la Sorbona y de la Escuela de Economía de París y profesor asociado de la ESCP-Europe. Jesuita, hace parte del consejo científico del Laboratorio Sobre Regulación Financiera y del Observatorio Europeo Finance Watch.

Adicionalmente, es docente en el Centro Sèvre de París y es miembro del consejo científico de la Fundación Nicolas Hulot para la naturaleza y el hombre*.

IHU On-Line – ¿Que novedad trae la encíclica Laudato Si’ al debate relacionado con las cuestiones ambientales en perspectiva con la racionalidad economicista?

Gaël Giraud – La Encíclica del Papa Francisco privilegia la manutención de las condiciones de vida decentes para todos los habitantes del planeta. Ésta constata que la acumulación del lucro por si sola no ofrece la posibilidad de reunir esas condiciones, por lo tanto, da prioridad a las condiciones de vida para todos. Por otro lado, la racionalidad económica dominante, aquella que se expresa a través de la conocida economía neoclásica, parte de la hipótesis de que la maximización del lucro por parte de las empresas y la competencia son el secreto de la prosperidad. El Papa Francisco dice simplemente que eso es una mentira.

Fue lo que pertinentemente repitió en su gran discurso de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, el 9 de julio de 2015. Argüir que el lucro privado y la competencia van a garantizar la prosperidad y particularmente, condiciones de vida dignas para todos en un planeta que es finito, es una mentira.

Adicionalmente, como la propia economía neoclásica reconoce, en realidad, la teoría del equilibrio general (elaborada en los años 1950 por Arrow [1] y Debreu [2], quienes recibieron por ello el conocido Premio “Nobel” de economía) considera que los mercados financieros son muy ineficaces a la hora de destinar el capital y el riesgo. Considera también que los mercados no pueden internalizar correctamente las “externalidades” provocadas por la contaminación, por la destrucción de la biodiversidad y por el desajuste climático. En tal escenario, aquellos que pretenden solucionar esos inmensos problemas solo con apoyo del mercado son ignorantes en economía o usurpadores.

IHU On-Line- ¿Cómo entiende usted el paradigma tecnoeconómico discutido en la Encíclica?

Gaël Giraud – Ese paradigma fue ampliamente denunciado por el teólogo protestante Jaques Ellul [3]. En cierto sentido, la encíclica retoma temas bien conocidos del pensamiento de Ellul. Se trata de denunciar la ilusión de que la técnica nos salvará del desastre climático y ecológico. De hecho, algunos se niegan a considerar un cambio radical en el modo de vida, el cual que necesitamos aceptar, explicando que tarde o temprano lograremos encontrar un aparato técnico para el desafío ecológico.

Muchos defensores de la geoingeniería, especialmente en los Estados Unidos, mantienen ese estado de ánimo. Sin embargo, tales soluciones no existen hoy en día y no estamos cerca de encontrarlas sin riesgos considerables para la humanidad. Eso es lo que Clive Hamilton [4] por ejemplo, denuncia vehemente. Entonces, dejemos de soñar que una alga patentada por el Massachusetts Institute of Technology – MIT va a lograr digerir el carbono que lanzamos a la atmósfera. Reconozcamos que necesitamos cambiar de estilo de vida. Ese es el llamado que nos hace la Encíclica.

IHU On-Line- ¿De qué manera las crisis ambiental y social están relacionadas con la cuestión económica? ¿Cómo se evidencia eso en la Encíclica?

Gaël Giraud – El cambio climático es el grado más alto de injusticia. De hecho afectará mucho más rápido y de forma mucho más duradera a los más pobres. Tanto a los países más pobres del sur, como a la población más pobre en cada país. De hecho, esa es una de las razones por las cuales las élites económicas de un gran número de países no toman en serio el cambio climático y la destrucción de la biodiversidad. Están convencidas de que tendrán riqueza suficiente para salvarse de esa situación, mientras que los pobres morirán.

Sin embargo, la economía neoclásica dominante alega que las cuestiones de justicia no cuentan: la división de la riqueza no es dictada, en ese pensamiento económico, por una lógica política, por lo tanto, tampoco por consideraciones éticas, siendo puramente determinada por una lógica interna del mercado. Por lo menos, esto es lo que alega la economía neoclásica. En todo caso, eso no es verdad: la economía neoclásica fracasó completamente en su programa epistemológico que consiste en excluir la justicia social del campo de la economía.

En realidad, se volvió un mero instrumento ideológico para defender los intereses de los más ricos. De la misma manera que el marxismo-leninismo se volvió, en la Unión Soviética, un mero instrumento ideológico de defensa de los intereses de los caciques del Partido. De esta manera, la adopción de la economía neoclásica como paradigma dominante en la formación de las élites, de los economistas, de los funcionarios públicos, etc. generó justamente lo que esta economía pretende: la apropiación por una minoría cada vez más pequeña, de la riqueza producida; la explosión de las desigualdades, todo a costa de los más pobres. Esto también es denunciado por la Encíclica.

Adicionalmente, esta ideología neoclásica está cimentada en la idea de que el crecimiento de la producción es de por sí una cosa buena. En este aspecto, tal ideología adhiere a la quimera de una salvación a través de la técnica. Existe una connivencia muy fuerte entre el productivismo, el culto a la técnica, la competencia como modo de relación universal y la ideología neoclásica.

¡Dense cuenta cómo erigimos al crecimiento del Producto Interno Bruto – PIB en un becerro de oro! No obstante, el crecimiento del PIB está acompañado por un crecimiento proporcional de las devastaciones ecológicas y del consumo de energía (fósil en la mayoría de los casos). Mientras que nuestras economías no logren desvincular la prosperidad del consumo de energía fósil, seguiremos destruyendo el planeta, haciendo de cuenta que estamos trabajando por el bien de todos, al tiempo en que esta destrucción beneficia solamente a un pequeño grupo.

IHU On-Line - ¿Cuál es la relación de la crisis ecológica presentada por el Papa Francisco y los altos niveles globales de desigualdad?

Gaël Giraud – De forma pertinente, la Encíclica establece un puente entre la explosión de las desigualdades y la crisis ambiental. Como expliqué en mi libro Le facteur 12. Pourquoi il faut plafonner les revenus (Paris: Carnets Nord-Montparnasse éditions, 2012) hoy está constatado que los ricos contaminan más. Su modo de vida los lleva a emitir una cantidad considerablemente mayor de gases de efecto invernadero que los más pobres. Esto es real tanto a nivel internacional (cada canadiense emite en promedio diez veces más carbono que un habitante de Zambia) como dentro de un mismo país. Ahora bien, como acabamos de ver, el enriquecimiento de los más ricos no trae ninguna garantía de prosperidad para los más pobres. De esta manera, las desigualdades significan simplemente que los más ricos logran captar una creciente parte de la riqueza producida (por todos) para su beneficio personal. Y esa acumulación de riqueza los lleva a adoptar modos de vida depredadores en relación al planeta, y con ello, en relación a las generaciones venideras. Es por esta razón que se vuelve necesario reducir las desigualdades para salvar el clima.

IHU On-Line – La deuda externa es uno de los temas más discutidos a nivel global, por ejemplo, la cuestión contemporánea de Grecia. Sin embargo, la deuda ecológica no entra en la agenda de las relaciones internacionales. ¿De qué manera esto evidencia una especie de degradación ética y ambiental?

Gaël Giraud – La deuda pública de Grecia es un pretexto encontrado por las autoridades europeas para provocar su salida de la zona euro. Martín Schulz [5] afirmó esto explícitamente, así como Wolfgang Schäuble también [6] : la intención del gobierno alemán y del eurogrupo no es ayudar a Grecia a salvarse. Es excluirla a cualquier precio o derribar al gobierno Tsipras. En el segundo caso, esto llevaría a Grecia a seguir la trayectoria de Italia, después de la sustitución de Berlusconi [7] por Monti [8] (un técnico neoclásico con ninguna legitimidad democrática, ¡que fue apartado de la vida política italiana en cuanto los italianos pudieron votar!).

El equivalente griego de Monti instauraría mayor austeridad presupuestaria, seguiría reduciendo los salarios y rebajaría a Grecia en el plano económico, al nivel de un pueblo chino rural. De esta manera, los industriales alemanes podrían invertir en Grecia, poniendo a trabajar a los griegos a los niveles salariales chinos.

La prosperidad industrial alemana de los últimos veinte años se ha basado en sus “colonias del interior”, es decir, pagando salarios de miseria a aquellos que trabajan arduamente en lugar de los alemanes. Pero el gobierno de Angela Merkel [9] sin ninguna duda entendió que esa estrategia aplicada con éxito en el este europeo no funcionará con Grecia. El comunismo no es comparable a la iglesia ortodoxa: contrario a los antiguos países del bloque soviético, Grecia no dispone de una administración pública suficientemente fuerte para imponer un régimen económico de hierro a asalariados malpagos.

Por lo tanto, el gobierno alemán tomó la primera opción, la del Grexit [10]. Sin embargo, no todos los alemanes están de acuerdo con esta estrategia. Es el notorio caso de Sven Giegold [11]. ¿Por qué el gobierno de Merkel-Schäuble-Schulz tomó esa opción? Por temor a que las reglas de la zona euro sean cuestionadas.

De hecho, la zona euro es una zona sin proyecto político que funciona solamente por reglas, las cuales a su vez, fueron inspiradas en una economía neoclásica (que como vimos, es mentirosa). Esta zona está construida con base en la idea (falsa) de que el equilibrio presupuestal es deseable a priori, que las deudas privadas no tienen ninguna importancia y que cuando las finanzas públicas de un país se descontrolan, conviene adoptar la austeridad a cualquier precio.

Como hemos visto ampliamente en, por lo menos, los últimos cinco años, no todas estas recetas funcionan. Es por temor a una contestación de esas reglas (que no tienen ningún fundamento serio) que el gobierno alemán quiere provocar la salida de Grecia para hacer de ella un ejemplo capaz de introducir miedo a otros países: Portugal, España, Italia y especialmente, Francia.

El papa Francisco ya denunció lo absurdo de los acreedores europeos que exigen el pago de una deuda que los griegos nunca lograrán pagar. En su Encíclica, denuncia la “deuda ecológica”, es decir, el hecho de que hoy en día, extrayendo de la naturaleza más de lo que ella es capaz de darnos sin poner en peligro su propia renovación, acumulamos una deuda mucho más grande que los billones que representa la deuda de Grecia. Si evaluamos, por ejemplo, las degradaciones que infringimos al planeta con nuestra huella ecológica, ésta equivale hoy en día a cerca de un planeta y medio. ¿Ellos a quién le deben esa deuda ecológica? A toda la humanidad que hoy en día vive en el planeta y que ya sufre con el cambio climático (como por ejemplo, los habitantes de las islas del pacífico, principalmente en Vanuatu, que próximamente será tragada por la subida del nivel de las aguas) también a la humanidad que habitará este planeta en los próximos años y que sufrirá aún más con el cambio climático.

El pago de esa deuda es una cuestión elemental de justicia. El Papa no está haciendo otra cosa que recordar la justicia. Y la tradición bíblica desde siempre hizo de la justicia la marca distintiva de la santidad, de la amistad con Dios. En otras palabras, a los ojos de Francisco, la negación de los más ricos a pagar su deuda ecológica es un pecado inmenso. Tal vez el pecado más grave hoy en día.

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Fotografía: Flickr - Galo Naranjo. Licencia Creative Commons.

IHU On-Line – ¿Qué tipo de “progreso” Bergoglio propone cuando sustenta que debemos redefinir este concepto?

Gaël Giraud – Es necesario entender que el progreso humano no puede medirse por la técnica, tampoco por el lucro. Se mide principalmente por la calidad de las relaciones sociales que tejemos entre nosotros. En este sentido, la encíclica insiste mucho en la vertiente relacional de la antropología. El ser humano es, antes que nada, sus relaciones. Con Dios, con los demás, con la naturaleza. Y cuando lastima alguna de esas tres relaciones, perjudica automáticamente las otras dos. El progreso es la cura de lo que está herido en esas relaciones, es la regeneración de una manera santa de relacionarnos los unos con los otros, con Dios y con la naturaleza. Desarrollé, en conjunto con Cécile Renouard [12], un índice que bautizamos como Relational Capability Index, el cual mide la calidad del tejido social. Es una manera de medir el progreso.

IHU On-Line- ¿De qué manera la idea de la “mano invisible del mercado” y consecuentemente, la racionalidad moderna fracasaron en el proyecto de desarrollo humano? ¿De qué manera esta matriz de pensamiento nos llevó al paradigma tecnocrático contemporáneo?

Gaël Giraud – Como ya dije, el mercado es muy ineficiente. La pobreza está lejos de haber desaparecido del mundo. En realidad, las estadísticas que muestran que la proporción del número de pobres disminuyó, olvidan explicar que esto se debe esencialmente a la política voluntarista de China. Y eso no tiene nada que ver con el Consenso de Washington [13] o el libre comercio, ya que China es uno de los raros países del planeta que no adoptaron la economía neoclásica como paradigma.

IHU On-Line – ¿Qué salidas propone la Encíclica? ¿De qué forma el texto aborda las complejidades de nuestro tiempo?

Gaël Giraud – La encíclica dice de manera muy clara que las finanzas son el principal obstáculo del progreso. De hecho, los financieros tienen la mayor parte de responsabilidad en el desastre actual. Este fue un tema denunciado muchas veces por el Papa Francisco: muchos financieros son los grandes sacerdotes de una religión pagana que erigió al dinero como su becerro de oro.

Por lo tanto, primer punto muy concreto: la Encíclica recomienda neutralizar el poder de los banqueros. Era lo que ya decía el Papa Pio XI [14] en 1931, en su encíclica Quadragesimo Anno [15].

Segundo punto: la encíclica evoca también de manera muy clara la necesidad de que los países del Norte acepten “cierto decrecimiento”. Es necesario romper con el productivismo, la locura de la competencia de todos contra todos, del crecimiento del PIB a cualquier costo.

Después, en su gran discurso de Santa Cruz de la Sierra, Francisco dice, de forma aún más clara que en la Encíclica, que la “clave” son los pobres. Son ellos quienes inventarán formas dignas y humanas de vida. La economía solidaria, la repartición, las cooperativas, la economía circular, son ejemplos de esas invenciones.

IHU On-Line: Bergoglio dice en la Encíclica “a veces para que haya una libertad económica de la que todos efectivamente se beneficien, puede ser necesario poner límites a quienes tienen mayores recursos y poder financiero” (LS 129). ¿Es posible hacer una relación de este tipo con propuestas que defiendan la gravación de las grandes fortunas? ¿Cómo?

Gaël Giraud – Por supuesto que sí. Aumentar el impuesto sobre la fortuna es una manera entre muchas otras de establecer límites para aquellos que disponen de más medios para destruir el planeta y por lo tanto, de herir a Dios y a los hombres. Pero existen muchas otras maneras. El problema del impuesto es que siempre interviene demasiado tarde. Éste supone que la relación de fuerzas ya esta establecida, para intentar corregir desigualdades ex post. Entonces no cuestiona radicalmente el modo de producción y las desigualdades que lo acompañan. Es eso lo que mi colega Piketty [16] no entiende. Al proponer un impuesto sobre el capital Piketty quiere apenas mantener el sistema. El Papa Francisco, por el contrario, pide que se implemente “otro sistema”. ¿Cómo hacer eso? En mi libroVingt propositions pour réformer le capitalisme (Paris: Ed. Flammarion, 2009), presento varias propuestas en este sentido. Lo más urgente e importante es reformar las finanzas. Dividir los bancos entre bancos de depósitos y bancos de mercado, principalmente.

IHU On Line - ¿De qué manera la Encíclica incluye otro tipo de racionalidad y cómo eso puede impactar y tensionar la comprensión hegemónica de la economía?

Gaël Giraud – La racionalidad que la Encíclica propone es la del amor, de la ternura. La que promueve la economía neoclásica es una racionalidad mortífera, de una humanidad que no ya no cree en su futuro y cuyas élites intentan apropiarse del máximo de riquezas posible para salvar su pellejo cuando el Titanic se hunda.

IHU On-Line – ¿Desea usted añadir algo más?

Gaël Giraud – ¡Lean la Encíclica! Es probablemente el texto magistral más importante que la Iglesia católica escribió desde el Concilio Vaticano II [17]

  • El trabajo de Gaël Giraud puede verse en su página web www.gaelgiraud.net. Es autor de varios libros, dentro de los cuales destacamos Illusion financière (Paris: Les Éditions de l'Atelier, 2014), Le facteur 12. Pourquoi il faut plafonner les revenus (Paris: Carnets Nord-Montparnasse éditions, 2012) y Vingt propositions pour réformer le capitalisme (Paris: Ed. Flammarion, 2009).

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Fotografía: Flickr - Galo Naranjo. Licencia Creative Commons.

Notas:

  1. Kenneth Arrow: Es un economista estadounidense. Recibió el premio de Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel en 1972. Es considerado uno de los fundadores de la moderna economía neoclásica (post segunda guerra mundial). (Nota de IHU On-Line)
  2. Gérard Debreu (1921-2004): Fue un economista estadounidense de origen francés (naturalizado en 1974). Fue laureado con el premio de Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel en 1983. (Nota de IHU On-Line)
  3. Jacques Ellul: Nacido en Bordeaux en Francia, el teólogo fue uno de los líderes de la resistencia francesa durante la segunda Guerra Mundial. Trabaja con tecnología, haciendo una aproximación determinista y fatalista. Entre los libros publicados está Anarchy and Christianity (Grand Rapids: Wm. B. Eerdmans Publishing Co 1991), en el que argumenta que el anarquismo y el cristianismo tiene las mismas perspectivas sociales. (Nota de IHU On-Line).
  4. Clive Charles Hamilton (1953): Es un australiano intelectual público y profesor de ética pública del Centro de Filosofía Aplicada y Ética Pública, vice canciller en Ética Pública de la Charles Sturt University. Es miembro del consejo de administración de la Autoridad de Cambios Climáticos del gobierno australiano, además de fundador y exdirector ejecutivo del The Institute Australia. (Nota de IHU On-Line)
  5. Martin Schulz (1955): Es un político alemán perteneciente al Partido Socialdemócrata de Alemania (filiado a la Internacional Socialista). Schulz es diputado del Parlamento Europeo desde 1994, desde 2004 fue el coordinador de la bancada socialista y fue electo presidente del parlamento europeo el 17 de enero de 2012. (Nota de IHU On-Line)
  6. Wolfgang Schäuble (1942): es un político alemán del partido Unión Demócrata Cristiana. Desde el 22 de noviembre de 2005 es el ministro de finanzas de la Alemania de Merkel. (Nota de IHU On-Line)
  7. Silvio Berlusconi (1936): líder político del partido Fuerza Italia, que creó específicamente para entrar a la vida política. Es propietario del imperio mediático italiano Mediaset, además de empresario de comunicaciones, bancos y entretenimiento. Es la persona más rica de Italia según la revista Forbes y el 37º más rico del mundo. Fue acusado innumerables veces de corrupción y vínculos con la Mafia. Generó polémica en Europa al apoyar la guerra de los Estados Unidos contra Iraq en 2003. (Nota de IHU On-Line)
  8. Mario Monti (1943): Es un economista y político italiano, primer ministro de su país de 2011 a 2013. Fue comisario europeo durante dos mandatos consecutivos y rector y presidente de la Universidad Luigi Bocconi. En 2011 en medio de la crisis del Euro, fue electo presidente del Consejo de Ministros, habiendo sido nominado antes de esto, senador vitalicio en el senado italiano. (Nota de IHU On-Line)
  9. Angela Merkel (1954): Científica y política alemana, es canciller de su país desde 2005 y líder del partido Unión Demócrata Cristiana CDU desde el año 2000. En septiembre de 2013 su coalición venció por amplia mayoría las elecciones legislativas, sin embargo, no logró obtener la mayoría absoluta que le permitiría formar un tercer mandato sin otras coaliciones. En la actualidad es una de las principales líderes de la Unión Europea. (Nota de IHU On-Line).
  10. Término para designar la expulsión de Grecia de la Zona Euro. (Nota del traductor)
  11. Sven Giegold (1969): Es un político alemán por la Alianza 90/Verdes y uno de los miembros fundadores de la Attac Alemania. Se volvió miembro de los Verdes solo en 2008, y fue electo para el Parlamento Europeo en las elecciones de 2009. (Nota de IHU On-Line)
  12. Cecile Renouard: Desde 2006 enseña ética social y filosofía moral y política en el Centro Sèvres en París. De formación inicial económica y comercial, sus estudios de teología y filosofía la llevaron a escribir una tesis de filosofía política sobre la responsabilidad ética de las empresas multinacionales en los países en desarrollo. (Nota de IHU On-Line)
  13. Consenso de Washington: conjunto de medidas compuesto por diez reglas básicas, formulado en noviembre de 1989 por economistas de instituciones financieras basadas en Washington D.C, como el FMI, el Banco Mundial y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, fundamentadas en un texto del economista John Williamson, del International Institute for Economy, y que se convirtió en la política oficial del Fondo Monetario Internacional en 1990, cuando pasó a ser “recetado” para promover el “ajuste macroeconómico” de los países en desarrollo que pasaban por dificultades (Nota de IHU On-Line).
  14. Papa Pio XI (1857-1939): Nacido Ambrogio Damiano Achille Ratti, fue Papa desde el 6 de febrero de 1922 hasta la fecha de su muerte. (Nota de IHU On-Line).
  15. Quadragesimo Anno: Encíclica “sobre la restauración y perfeccionamiento del orden social en conformidad con la Ley Evangélica en el XL aniversario de la Encíclica de León XIII ‘Rerum Novarum’” de autoría del Papa Pio XI, publicada el 15 de mayo de 1931, disponible en: http://migre.me/4mXxa. (Nota de IHU On-Line).
  16. Thomas Piketty (1971): Economista francés, concentra sus estudios en la acumulación y la desigualdad de renta. Es director de investigación de la École des hautes études en sciences sociales (EHESS) y profesor de la Escuela de Economía de París. Su libro best-seller, El capital en el siglo XXI, enfatiza cuestiones de la acumulación de renta en los últimos 250 años y argumenta que la acumulación de capital crece más rápido que la economía, lo cual genera desigualdad. La edición 449 de IHU On-Line, titulada “La desigualdad en el siglo XXI” fue publicada meses antes la publicación y traducción de la obra de Piketty en Brasil. (Nota de IHU On-Line)
  17. Convocado el 11 de noviembre de 1962 por el papa Juan XXIII. Ocurrieron cuatro sesiones, una en cada año. Su cierre se dio el 8 de diciembre de 1965 por el Papa Pablo XVI. La revisión propuesta por este Concilio estaba concentrada en la visión de la iglesia como una congregación de fe, sustituyendo la concepción jerárquica del Concilio anterior, que declaraba la infalibilidad papal. Las transformaciones que introdujo fueron en el sentido de la democratización de los ritos, como la misa rezada en vernáculo, acercando así la iglesia a los fieles de los diferentes países. Este concilio encontró resistencia de los sectores conservadores de la iglesia, defensores de la jerarquía y del dogma estricto, y sus frutos fueron, poco a poco, vaciados, devolviendo la iglesia a la estructura rígida pregonada por el Concilio Vaticano I. El Instituto Humanitas Unisinos IHU produjo la edición 297 “Karl Rahner y la ruptura del vaticano II” el 15 de junio de 2009, disponible en http://bit.ly/o2e8cX , bien como la edición 401 el 3 de septiembre de 2012 titulada “Concilio Vaticano II 50 años después”, disponible en: http://bit.ly/REokjn, y la edición 425 el primero de julio de 2013, titulada “El Concilio Vaticano II como elemento dialógico. Una revisión a partir de Mikhail Bakhtin y su Círculo” disponible en http://bit.ly/1cUUZfC. (Nota de IHU On-Line).

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