El cardenal Pell, en libertad tras anularse su condena por pederastia

Compartimos la nota de Religión Digital sobre la absolución del cardenal George Pell de una condena por pederastia por la corte suprema en Australia.

"No le guardo rencor al que me acusó, no quiero que mi absolución añada más dolor y amargura a lo que ya sienten muchos porque este dolor y amargura ya es suficiente"

El cardenal George Pell, ex tesorero del Vaticano, ha sido puesto en libertad hoy después de que la máxima instancia judicial de Australia anulara su condena a seis años de prisión por abusos sexuales cometidos contra dos menores en los años 90.

En un fallo emitido este martes y que no puede ser recurrido, el pleno de los magistrados del Tribunal Superior de Australia consideró que existió "una posibilidad significativa de que una persona inocente haya sido condenada porque las pruebas no establecieron la culpabilidad con el nivel de prueba requerido".

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El cardenal Pell, saliendo del Tribunal

El caso por pederastia contra el ex ministro de Finanzas del Vaticano, puesto considerado como el número 3 de la Santa Sede, se basó en el testimonio de una de las dos víctimas, quien le denunció en 2014 después de que la otra supuesta víctima de abusos muriera de una sobredosis.

El cardenal, de 78 años, salió poco después del mediodía de la prisión de Barwon, a unos 68 kilómetros al sur de la ciudad de Melbourne, aunque se desconoce por el momento su destino

A diferencia de otros momentos del proceso por pederastia contra la máxima jerarquía católica de Australia, no habrá expresiones multitudinarias ni a favor ni en contra de Pell debido a la crisis del coronavirus.

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El dolor de las víctimas

La abogada Lisa Flynn, quien representa al padre del protagonista fallecido en este caso, dijo que su cliente está furioso al ver "que el hombre que cree es responsable de abusar sexualmente de su hijo fuera condenado de forma unánime por un jurado para que después se revierta esa decisión y se le permita salir en libertad".

"Nuestro cliente tiene el corazón roto por la víctima superviviente que se jugó el cuello al presentarse para contar su historia pero que al final se vio defraudado por un proceso legal que le obligó a revivir su dolor y su trauma sin ningún beneficio", agregó la letrada de Shine Lawyers en un comunicado.

Por su lado, Pell pidió que su absolución no añada más "dolor y amargura" a la que ya sienten las víctimas de abusos sexuales.

"He mantenido de forma consistente mi inocencia mientras sufrí una grave injusticia y esto ha sido resuelto por la decisión unánime del Tribunal Superior", dijo Pell en un comunicado en el que señaló que no le guarda rencor a la persona que lo demandó.

El ex jefe de las Finanzas del Vaticano remarcó que su proceso se centró en los crímenes que le atribuyeron y que no cometió, y no se trató de "un referendo sobre la Iglesia Católica ni cómo las autoridades eclesiásticas en Australia abordaron los crímenes de pedofilia dentro de la Iglesia".

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La duda razonable

El equipo de abogados de Pell, liderado por Bret Walker, argumentó que la decisión de los jueces del Tribunal Superior del estado de Victoria, que ratificaron el pasado mes de agosto el fallo de un jurado popular, no iba más allá de toda duda razonable.

Según la defensa, los dos jueces que ratificaron la condena (mientras otro optó por revertirla) cometieron un error al requerir que Pell demostrara su inocencia frente a los delitos que se le atribuyen.

El Tribunal Superior consideró, además, que el jurado "debería haber dudado sobre la culpabilidad del demandado con respecto a cada uno de los delitos por los que fue condenado".

Pell fue condenado en marzo de 2019 por cinco cargos de abusos sexuales, incluyendo uno por penetración oral, cometido contra dos niños del coro de la Catedral St Patrick's en 1996 y 1997, cuando era arzobispo de Melbourne.

Cardenal Pell: "No quiero que mi absolución añada más dolor"

El cardenal George Pell pidió hoy que la decisión de la máxima instancia judicial de Australia de revertir una condena de seis años de prisión por pederastia en su contra no añada más "dolor y amargura” a la que ya sienten las víctimas de abusos sexuales.

"He mantenido de forma consistente mi inocencia mientras sufrí una grave injusticia y esto ha sido resuelto por la decisión unánime del Tribunal Superior", dijo el cardenal, de 78 años, en un comunicado emitido antes de su inminente puesta en libertad.

"No le guardo rencor al que me acusó, no quiero que mi absolución añada más dolor y amargura a lo que ya sienten muchos porque este dolor y amargura ya es suficiente", agregó.

El pleno de los magistrados del Tribunal Superior de Australia consideró hoy que existió "una posibilidad significativa de que una persona inocente haya sido condenada porque las pruebas no establecieron la culpabilidad con el nivel de prueba requerido", según la sentencia, que no es recurrible.

El exjefe de las Finanzas del Vaticano remarcó que su proceso se centró en los crímenes que le atribuyeron y que no cometió, y no se trató de "un referendo sobre la Iglesia Católica ni cómo las autoridades eclesiásticas en Australia abordaron los crímenes de pedofilia dentro de la Iglesia".

"La única base para la curación duradera es la verdad y la única base para la justicia es la verdad, porque la justicia significa verdad para todos por igual", afirmó Pell, al agradecer a su familia, sus abogados y sus simpatizantes.

Por su lado, el presidente de la Conferencia Australiana de Obispos Católicos, Mark Coleridge, expresó en un comunicado que, si bien muchas personas, entre ellas las que creyeron en la inocencia del cardenal, celebrarán su puesta en libertad, la Iglesia también reconoce que la decisión será "devastadora para otras".

"Este resultado no cambia el compromiso inquebrantable de la Iglesia con la seguridad de los niños y con la respuesta justa y compasiva con los supervivientes y las víctimas de pederastia", precisó Coleridge.

Pell fue condenado en marzo de 2019 por cinco cargos de abusos sexuales, incluyendo uno por penetración oral, cometido contra dos niños del coro de la Catedral de St Patrick's de Melbourne, en 1996 y 1997, cuando era arzobispo de esa jurisdicción eclesiástica.

El caso por pederastia contra el exministro de Finanzas del Vaticano, puesto considerado como el número 3 de la Santa Sede, se basa en el testimonio de una de las dos víctimas, quien lo denunció en 2014, después de que el otro supuesto abusado muriera de una sobredosis.

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