•   Religiones e Iglesias

  •   MANRESA - Revista de Espiritualidad Ignaciana. Vol 90. No. 354

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  •   Septiembre 20 de 2018

El discernimiento en común

La complejidad actual de los problemas en el orden apostólico y social, tanto por la variedad de culturas y situaciones consideradas, como por la diversidad de puntos de vista presentes en cualquier grupo humano, nos desconcierta con razón a los agentes apostólicos y obli- ga a buscar otros planteamientos y soluciones distintas del “ordeno y mando” del que tiene la autoridad sobre el grupo. En instituciones mera- mente seculares, sociales o políticas, la respuesta aceptada ha sido el viejo método de la ‘discusión’ y la simple mayoría de votos al término de la misma. Pero no tiene sentido pretender hacerlo así en instituciones religio- sas que, por definición, no desean decidir los asuntos por opiniones propias, sino estar sobre todo a la escucha de lo que el Espíritu les dicte. Desde sus orígenes, el discernimiento ha sido reconocido elemento esencial de decisión en la espiritualidad ignaciana. ‘Escuchar’ la voz del Señor, después de haberse hecho ‘indiferente’ a cualquiera de las respues- tas posibles, ha sido, y es, motor personal de muchas decisiones tomadas normalmente por jesuitas, religiosas y laicos de espiritualidad ignaciana. Nadie ha negado que, para muchas realidades y problemas, es suficiente este discernimiento personal.

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