El ideólogo del agronegocio y del genocidio

Los datos de la violencia contra indígenas en Mato Grosso do Sul son frecuentemente abordados en los diarios y denunciados por el Ministerio Público Federal.

Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros” (Mateo 5, 11-12)

El texto firmado por Denis Lerrer Rosenfield en GLOBO el 16 de noviembre de 2015 ataca al Consejo Indigenista Misionero (Cimi) cuya credibilidad está sustentada en sus más de 40 años de acción misionera defendiendo los derechos indígenas. Nuestra acción está fundamentada en el Evangelio de Jesucristo y en la premisa de que es preciso promover la vida y la dignidad, especialmente la de aquellos que han sido excluidos y maltratados. Esta opción teológica a favor de los pueblos indígenas disgusta a aquellos que defienden que todo debe doblegarse a la lógica del mercado.

Rosenfield cuestiona la información divulgada por el Cimi sobre los asesinatos de indígenas en Mato Grosso do Sul. Aclaramos que la información difundida en nuestros informes anuales provienen de fuentes oficiales, de la prensa y de los pueblos indígenas con los cuales trabajamos. Estos datos vistos en conjunto permiten afirmar que efectivamente se trata de un genocidio; apreciación compartida por el Ministerio Público Federal (MPF), por la Asociación Brasilera de Antropología (ABA) y por Amnistía Internacional. En ese sentido, a buena hora la Asamblea Legislativa de Mato Grosso do Sul creó una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) del genocidio, la cual podrá demostrar las precarias condiciones de vida a las que están sometidos los pueblos indígenas de ese estado.

Según datos del Ministerio de Salud, en Mato Grosso do Sul 390 indígenas fueron asesinados (de 2003 a 2014) y 707 se suicidaron (de 2000 a 2014). La confinación en tierras ínfimas, la prolongada permanencia en campamentos a orillas de las carreteras, la falta de oportunidades, la violencia y la discriminación que sufren cotidianamente, están entre los factores que llevan al incremento de los suicidios y asesinatos entre los indígenas. La cuestión agraria está, por lo tanto, en la raíz de esta grave realidad.

Los datos sobre la violencia ejercida contra los indígenas en Mato Grosso do Sul son publicados regularmente en los diarios, denunciados por el Ministerio Público Federal, por líderes indígenas y por los movimientos de defensa de los derechos humanos en Brasil y en el exterior. La situación es tan grave que en ciertos momentos el gobierno federal interviene indirectamente, como en agosto de 2015, cuando la Policía Federal y el Ejército fueron enviados al municipio de Antônio João para evitar que los hacendados actuaran cruelmente contra los guaraní y kaiowá en Cerro Marangatu, dónde el indígena Semião Vilhalva fue asesinado.

Otro argumento usado por quienes defienden una ideología desarrollista es que el Cimi estaría al servicio de intereses internacionales. Recomendamos una lectura atenta de los artículos 20 y 231 de la Constitución federal, los cuales definen las tierras indígenas como bienes de la Unión, destinadas al usufructo exclusivo de estos pueblos originarios. La demarcación es un modo de asegurar que esas tierras no estén a merced de la ambición de explotación internacional. No se puede afirmar lo mismo de las áreas latifundistas destinadas a la exportación o de los emprendimientos agropecuarios y mineros vinculados a empresas multinacionales.

Rosenfield defiende que el marco temporal de la Constitución de 1988 sería una línea divisoria en la demarcación de las tierras indígenas. Desde el punto de vista del Cimi, no es posible concordar con maniobras jurídicas o políticas que restrinjan derechos. Además, es absurda la interpretación de que la fecha de promulgación de nuestra Ley Mayor anula derechos fundamentales que la anteceden. Si eso ocurriera, se conflagraría un estado de inseguridad jurídica sin precedentes.

Reiteramos nuestro compromiso con los pueblos indígenas por la defensa de la vida y de sus derechos constitucionales. Nuestra inspiración misionera viene de las palabras de Jesucristo: “yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan, 10,10).

Don Roque Paloschi es el actual presidente del Cimi y nuevo arzobispo de Porto Velho, RO, Brasil

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