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  •   Noviembre 16 de 2016

"El neoliberal es un mundo decisivamente rejerarquizado, en el cual el 1% detiene al 99% de la humanidad bajo el chantaje de la deuda"

Entrevista especial con Sandro Chignola, profesor de Filosofía Política en el Departamento de Filosofía, Sociología, Pedagogía y Psicología Aplicada de la Universidad Degli Studi di Padova, Italia.

Somos libres de tener las más variadas opciones y estilos de consumo. Esa es la libertad de nuestro tiempo, que se amolda a una lógica de mercado, la cual clama por la reinvención de esa libertad. La reflexión es del filósofo italiano Sandro Chignola en la entrevista concedida por e-mail a IHU On-Line. De acuerdo con el investigador “e-mails, smartphones y computadores hacen que nuestra vida entera, incluso fuera del horario de trabajo, esté integralmente inserta en el capital. Incluso cuando damos un “me gusta” en Facebook en nuestro tiempo libre, cuando subimos algún video en Youtube, producimos valor”. Súmese a eso la proliferación de los dispositivos de seguridad “impulsados por el encuentro entre nuevas tecnologías y retóricas de la seguridad”. El resultado es nefasto: “el mundo neoliberal es un mundo decisivamente rejerarquizado, en el cual el 1% detiene al 99% de la humanidad bajo el chantaje de la deuda”.

Chignola recalca que necesitamos “repensar las formas de participación; reimplantar proyectos radicales de libertad e igualdad para todas y todos, sin pensar que los “profesionales de la política” tengan que encargarse de ellos. Es necesario reinventar la ciudadanía más allá del Estado”. Y completa: “La flecha de Foucault, me parece, está aquí ante nosotros, plantada en el corazón de la actualidad. Se trata de encargarse de tomarla y de montarla en el arco: de asumir la carga –el peso y la responsabilidad- del coraje de la verdad.”

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Foto: Ricardo Machado / IHU

Sandro Chignola es profesor de Filosofía Política en el Departamento de Filosofía, Sociología, Pedagogía y Psicología Aplicada de la Universidad Degli Studi di Padova, Italia. Es autor, entre otras obras, de Historia de los conceptos y filosofía política (Madrid: Biblioteca Nueva, 2010). El artículo Sobre o dispositivo. Foucault, Agamben, Deleuze, de su autoría, fue publicado por Cadernos IHU ideias no.214, así como el artículo A vida, o trabalho, a linguagem. Biopolítica e biocapitalismo. Cadernos IHU ideias, no.228.

Dictó la conferencia A política dos saberes en el XVII Simposio Internacional IHU / V Coloquio Latinoamericano de Biopolítica | III Coloquio Internacional de Biopolítica y Educación, Saberes y Prácticas en Constitución de los Sujetos en la Contemporaneidad, en el año 2015.

El 27 de septiembre de 2016 estuvo en el IHU presentando la conferencia Poder pastoral e governamentalidade: paradoxos do cuidado e do governo dos outros . La conferencia entera se puede ver  aqui.

A continuación, la entrevista.

IHU On-Line – ¿Cuáles son los aspectos fundamentales que demuestran la actualidad del análisis de Michel Foucault [1] acerca del poder pastoral y la gubernamentalidad?

Sandro Chignola – Pienso que los elementos de actualidad del análisis foucaultiano son diversos. Son de tipo fenomenológico y de tipo teórico. En el plano fenomenológico –término que aquí entiendo de modo puramente descriptivo- la proliferación del léxico de la governance para indicar formas de producción de la decisión política y del derecho de tipo técnico, postsoberano y por así decirlo, administrativo; y en el plano teórico, los procesos que vinculan cada vez de manera más profunda el “gobierno”- aquí lo entiendo en sentido amplio, es decir, en términos foucaultianos, como conducta de conductas a la libertad y a la operacionalización de dispositivos que creen las condiciones para “ser libres de ser libres”- a una forma determinada, un “tipo” particular de subjetividad.

En otras palabras: por un lado Foucault captó con fuerte anticipación, en mi opinión, los aspectos institucionales de la revolución (o mejor: de la contrarrevolución) neoliberal que marca nuestra contemporaneidad (desconstitucionalización y desnacionalización del Estado, vaciamiento de la democracia representativa, desplazamiento del eje temporal de la legitimidad política del pasado, es decir, procedimientos por medio de los cuales la voluntad colectiva se forma hacia el futuro, esto es, hacia la promesa de la eficiencia de la cual la decisión técnico-administrativa se hace intérprete); y por otro lado, captó con precisión el modo en el cual esa nueva institucionalidad lograría vincularse y engranarse con formas de la subjetividad (el sujeto como consumidor o como emprendedor de sí mismo), cuya producción debía ser “gobernada” y no fijada, orientando su libertad y adaptándola al mercado.

IHU On-Line - ¿Cuáles serían las principales paradojas del cuidado y del gobierno de los otros en nuestros días?

Cuidado y gobierno se atan a los sujetos como incitación al consumo y como uso de la propia libertad en la construcción de perfiles competitivos y empresariales del yo

Sandro Chignola – Aquel al cual todos, con sus matices, pueden ser remitidos me parece que es el siguiente: Cuidado y gobierno se atan a los sujetos como incitación al consumo y como uso de la propia libertad en la construcción de perfiles competitivos y empresariales del yo. Foucault registra eso claramente en el curso Naissance de la biopolitique: la razón neoliberal trabaja en una conducción de conductas que deben ser dejadas libres, pero que, justamente como libres, tienen un único modelo de libertad a través del cual se reconocen: el de las elecciones del mercado y el del mercado de las elecciones, en el cual acaban pagando los costos de la competencia y de la propia producción de libertad (usted es libre entre muchas opciones, pero será integralmente responsable por las elecciones que hace…). De allí se desprende entonces la deconstrucción del Estado social, por ejemplo: pague el seguro de su elección dentro del mercado. Usted es libre de no hacerlo, pero si no lo hace (o si, para ahorrar elige mal), usted tendrá que pagar los costos de su elección.

Los dos procesos que aquí traté anteriormente se unen. Por un lado, una reducción del peso del Estado y el “adelgazamiento” de sus instituciones (la ciencia política lo llama thining) a favor de dispositivos administrativos que trabajan con campañas de responsabilización del sujeto, delegándole directamente el “cuidado de sí” (pienso en los seguros privados, en las políticas de la educación, en la salud…); por otro lado, una forma de subjetividad que se siente, justamente por ello, “libre” (libre de actuar, de elegir, de aprovechar las ocasiones), pero aquella forma particular de libertad que aísla, que pone a competir con los otros, que se sostiene con la valorización de pasiones tristes como el cinismo, el oportunismo, la autovalorización del propio capital humano…

IHU On-Line – ¿En qué medida la comprensión de libertad de Foucault sigue siendo instigadora para los sujetos de nuestro tiempo?

Sandro Chignola – Más que la comprensión foucaultiana de la libertad – de la libertad neoliberal de la que hablé anteriormente, él traza una genealogía precisa- me parece intrigante la apuesta filosófica de intentar pensar (y practicar) de otra manera el campo de la subjetividad y de la subjetivación. Foucault habla de la necesidad de “se déprendre de soi même”, es decir, de distanciarse de las formas de individualización ligadas a los dispositivos neoliberales de gobierno. Eso marca la necesidad de un paso por Grecia realizado por Foucault en los últimos cursos en el Collège de France: si hay una idea que es intolerable para un griego, nos dice, es la idea de que se pueda ser gobernado por toda la vida.

Que se pueda gobernar la vida, yo añadiría. Ese es el campo de batalla que marca nuestro presente: por un lado, la libertad que Foucault lee a partir de una ontología particular de la creatividad y de la producción; por otro, los dispositivos que, imponiéndole riendas, la gobiernan. Ya no disciplinas y cuerpos a ser enderezados, sino conductas a ser conducidas, libertades a ser orientadas, dispositivos de marketing o de la comunicación…

¿Qué podemos hacer de nosotros mismos, una vez que nuestra libertad nos sea devuelta? ¿Cómo podemos inventar, practicar, potencializar, “curar”- en el sentido de la gran salud nietzscheana- la subjetividad que podemos ser, si ningún dispositivo es capaz de proyectar y controlar hasta el fin nuestra subjetividad? Esas son las preguntas –teóricas y políticas- que Foucaut nos dejó, pasándonos el relevo. Deleuze [2] nos recuerda que la filosofía debe ser entendida en sentido nietzscheano, como el retomar y el lanzar una flecha que otros pensadores, otros filósofos lanzaron antes que nosotros. La flecha de Foucault, me parece, está aquí ante nosotros, plantada en el corazón de la actualidad. Se trata de encargarse de tomarla y de montarla en el arco: de asumir la carga– el peso y la responsabilidad- del coraje de la verdad.

IHU On-Line - ¿Cómo podemos reinventar la libertad y a nosotros mismos si estamos sometidos, querámoslo o no, a un modelo neoliberal que opera a partir de libertades fachada? ¿Cuál es el legado de Foucault para esa discusión que también atraviesa la producción de subjetividades?

Los procesos de liberación no pueden no ser colectivos y operados dentro del campo de circulación de las normas y de los poderes. Porque, justamente, no existe un “afuera” del poder.

Sandro Chignola – Esa es una pregunta difícil. Yo no sé bien qué responder, admitiéndose que, en el caso de las otras preguntas, yo lo sepa o haya conseguido saberlo. Es claro, yo no logro imaginar, como otros lo hacen, por el contrario, mecanismos simples de sustracción. Es decir, como si hubiese un “lugar” –físico y simbólico- en el que podamos refugiarnos, porque estaríamos protegidos de, o fuera de los dispositivos de poder; o como si hubiese un punto de apoyo para desaplicarlos. Pienso que los procesos de liberación no pueden no ser colectivos y operados dentro del campo de circulación de las normas y de los poderes. Porque justamente, no existe un “afuera” del poder. Foucault habla de la necesidad de separarse de las formas de individuación “gobernadas” por el poder. Pero él ciertamente no imagina “déprise” como una recuperación de autenticidad o como una línea de fuga que pueda sustraernos del “poder”.

Creo que con Foucault se trata de imaginar, experimentar e intentar practicar otras formas de vida; pero sabiendo que sin embargo, para hacer eso es necesario “gobernar” la producción de las subjetividades y dar una dimensión institucional a la libertad, si la libertad existe solo con los otros. La cuestión de la producción de lo “común”, que está en el centro de las investigaciones y de las prácticas políticas, que con otros y otras, intentamos sacar adelante, remite exactamente a ese marco de problemas. Respecto a la manera en que se puede determinar una decisión constituyente hacia la libertad a la altura de los desafíos que nos son puestos por los regímenes neoliberales de acumulación capitalista.

IHU On-Line - ¿Cuáles son los límites y las posibilidades para los derechos humanos que se revelan de cara a los dispositivos de vigilancia y control de la ciudadanía?

Sandro Chignola –  Personalmente no siento ningún entusiasmo por la expresión “derechos humanos” así como no me gusta la expresión “derechos naturales”. Se trata de expresiones que dan por supuesto que existe algo de humano o de natural como existente por sí solo, sustraído del devenir histórico y de las batallas, de los enfrentamientos, de las polémicas, que ese mismo devenir mantuvo –y continúa manteniendo- en tensión. No existe una naturaleza humana: existen procesos históricos que la definen como tal, y sobre esa definición, de vez en cuando, los hombres se opusieron, dividieron y combatieron.

Pero es sobre la calificación de “derecho” que a mi parecer, surgen aún más problemas. Cuando la expresión “derecho” no está inmediatamente ligada a poderes que la usan retóricamente para legitimar la propia intervención –en los últimos tiempos la intervención humanitaria (la guerra, para llamarla por su verdadero nombre) a favor de los “derechos” de los pueblos en contra de sus dictadores (en Libia y Siria por ejemplo) combinó auténticos desastres; y fue Carl Schmitt [3] quien señaló, desde los años 1920, cómo la guerra llevada a cabo en nombre de la humanidad abre las puertas a operaciones internacionales de policía tendencialmente infinitas, porque no reconocen al enemigo como enemigo político y por lo tanto, tampoco la posibilidad de treguas o de negociaciones de paz… - ésta remite necesariamente a una lógica de reconocimiento que amplía los poderes de intervención de los dispositivos capaces de fijar y de conceder justamente, aquellos “derechos” que son reivindicados.

No existe posibilidad de fuga del control si el control (en el arco muy vasto que va de la invisibilización a la censura, de la compatibilización a la inscripción de las posiciones y de los claims que aceptamos escuchar…) se vuelve la condición para el reconocimiento del “derecho” de alguien. En vez de eso, pienso que se trata, al mismo tiempo, de desafiar esa lógica del reconocimiento, con la neolengua liberal de los “derechos” bajo la cual ésta se funda y de inventar, experimentar y practicar otras modalidades de subjetivación y de reivindicación para, y sobretodo, con los pobres y los excluidos.

IHU On-Line – En ese sentido, ¿en qué aspectos sería adecuado hablar acerca de una libertad vigilada?

Sandro Chignola – Ciertamente los dispositivos de vigilancia proliferan, impulsados por el encuentro entre nuevas tecnologías y retóricas de la seguridad. Sin embargo, pienso que esa proliferación también depende del hecho de que la libertad (la libertad de movimiento, la libertad de elección, la libertad sexual) está por todas partes… Más que “vigilada” nuestra liberta es incentivada y después “gobernada”; es decir, doblegada pero en el sentido de “curvada”, dirigida, adaptada para los fines de valorización capitalista. Nuestra libertad está acomodada a la racionalidad del mercado: una libertad entre mil opciones y mil “estilos” de consumo. Y es por ello que debemos reinventarla…

IHU On-Line - ¿Cuáles son los principales impactos del desplazamiento de responsabilidad del Estado hacia el individuo en los mas diferentes campos, sobre todo en relación al trabajo y a la política?

Sandro Chignola – Aquí está en cuestión la forma de regulación neoliberal y la particular producción de subjetividad que la marca: Foucault fue uno de los primeros en captar el porte de ese proyecto. Si durante siglos aquellas que Foucault llamaba “disciplinas” trabajaron en la fabricación de cuerpos dóciles y útiles para recolocarlos dentro de una temporalidad homogénea suavizada por el principio de utilidad, ahora la deconstrucción del Estado social, la privatización del Welfare, la adaptación entre libertad y consumo, liberan un sujeto emprendedor de sí mismo, puro “capital humano”, que el propio sujeto (pero aquí la referencia al “deber” es ambiguo ya que nada ni nadie en realidad lo obliga…) que debe valorizar. Se trabaja como libres emprendedores del propio destino, cyborgs hiperconectados, posthumanos, fuera de cualquier medida fijada por el salario. E-mails, smartphones y computadores hacen que nuestra vida entera, incluso fuera del horario de trabajo, esté integralmente inserta en el capital.

Incluso cuando en nuestro tiempo libre damos un “me gusta” en Facebook o cuando subimos un video a Youtube, producimos valor. Nuestros datos son empacados y vendidos a quien perfila nuestras preferencias para fines publicitarios, mientras que las acciones de Facebook o de Youtube incrementan su valor. Haber sido “dejados libres de ser libres”, tal como los dispositivos de biopoder  prevén, significa en el fondo, que somos lanzados dentro de trayectorias por las cuales somos considerados integralmente responsables. Incluso por nuestro eventual fracaso. Y es aquí cuando la razón neoliberal muestra su lado más feroz: si usted es pobre, en realidad, es sólo culpa suya…

IHU On-Line –  En otra entrevista a IHU On-Line usted mencionó que los presos en nuestra sociedad considerados “basura tóxica” que debe ser mantenida lejos de la “ciudad empresa”. Teniendo esto en cuenta, en qué sentido el neoliberalismo extiende su actuación incluso a las instituciones creadas para segregar a los indeseables?

“Dejados libres de ser libres”, tal como los dispositivos de biopoder prevén, significa que somos lanzados dentro de trayectorias por las cuales somos considerados integralmente responsables.

Sandro Chignola – En la lógica de la valorización del capital humano, el fracaso no puede ser imputado a otros sino a sí mismos. Ser pobre, viejo o enfermo –aunque también simplemente un estudiante perezoso, un sujeto “débil” en la competencia de todos contra todos- implica ser dejado de lado. No hay nada a recuperar o reinvertir en relación a fracasos que deben ser imputados apenas a la “mala voluntad” de los sujetos. Y justamente por eso, las instituciones que los tratan pueden ser desresponsabilizadas de su recuperación y por el contrario, pueden ser tratadas como oportunidades de lucro. “Se privatizan” las prisiones, que son administradas con el ánimo de maximizar el lucro, ahorrando costos – en alimentos, en proyectos educativos, en despensas en general- que son descargados sobre una humanidad todavía “perdida” y aprovechando todas las oportunidades de ganancia.

Pero en el fondo, también en la salud o en otras instituciones funciona así: yo despido lo público – cuya razón de ser se distinguía en la responsabilidad social del Estado- y hago negocios privatizando y ampliando la oferta de proyectos y de opciones diferentes presentes en el mercado. Si usted no llega a pagar por el servicio, peor para usted; si usted puede pagar poco, poco tendrá. Pero si usted es capaz de pagar de la mejor forma, tendrá lo mejor y la gratificación simbólica que de allí deriva. El mundo neoliberal es un mundo decisivamente rejerarquizado, en el cual el  1%  detiene al 99% de la humanidad bajo el chantaje de la deuda.

IHU On-Line – Desde la última entrevista que concedió a IHU On-Line, en septiembre de 2015, cual es el estado de su investigación sobre “pensar más allá del Estado”? Y qué ha descubierto en el trabajo que está emprendiendo sobre “pensar el sujeto y pensar lo común”?

Sandro Chignola – Las dos cosas están conectadas, obviamente. No soy el único que piensa, ya que trabajo en proyectos de investigación común con amigos, compañeros y colegas; que se trata de ir más allá de la propia idea de lo “público”. Ésta, por su genealogía, separa un “objeto público” (a saber: la universidad, la salud, otros tipos de bienes…), haciendo que el mismo no sea privadamente apropiable; esto es para que no sea propiedad de nadie. A nosotros, por el contrario, nos interesa lo común, aquello que no puede ser de nadie, porque es y continúa siendo de todos. Y son las condiciones materiales de producción las que marcan el presente (la red, las formas de cooperación en las que singularidad y esfuerzo colectivo se potencializan unas a otras, sin que alguno pueda determinarse sin el otro, el trabajo que es hecho como sharing, peer to peer, pero también la preservación de los bienes comunes de la especulación), las que producen la situación que nos lleva en aquella dirección, no una simple deducción teórica.

Se trata de ir más allá del Estado y más allá de su simple función de tutela pública de la propiedad privada. En eso está implícita la necesidad de pensar la regulación y las instituciones más allá de la forma-de-ley. Estoy tratando de hacer eso.

IHU On-Line – Para Foucault, las grandes organizaciones no soberanas son las que gobiernan el mundo. ¿Cómo es que ese “imperio” de la impersonalidad y de la administración pone en jaque a la democracia en la contemporaneidad política?

Sandro Chignola – En ese caso, él también nos obliga a pensar más allá del Estado y a reinventar la democracia. La producción de las decisiones vinculantes ahora es demandada en gran parte a los órganos técnicos y posrepresentativos. Pero pienso que para combatirlos no podemos simplemente reevocar las formas clásicas de la democracia representativa. El concepto de “representatividad” implica una autorización y una delegación: se vota a un representante habilitándolo a hacer por nosotros aquello que nosotros no haremos en primera persona. Aquí yace el problema. Es necesario repensar las formas de participación; reimplantar proyectos radicales de libertad y de igualdad para todas y todos, sin pensar que los “profesionales de la política” tengan que encargarse de ellos. Es necesario reinventar la ciudadanía más allá del Estado.

IHU On-Line – Partiendo de la importancia de la filosofía de Foucault para Agamben [4], ¿Cuál es la contribución de este último pensador para repensar la política, en general, y la democracia específicamente? ¿En qué medida su filosofía inspira el surgimiento de nuevas formas-de-vida?

Sandro Chignola – Agamben piensa en ese mismo horizonte, sin duda. Pero él lo hace con lo que a mi parecer, es un presupuesto extremadamente débil: una concepción absolutamente victimaria del sujeto y una noción muy fuerte de dominación. Omito aquí los detalles. Él también tiene el problema de la fuga del dispositivo de soberanía, pero pensar tal fuga como “desaplicación” del derecho y como “inoperancia” de la ley y lo común como “uso” (cuestión absolutamente importante además), sin definir primero una ontología de lo común, me parece políticamente poco productivo. Pero claro, el tema de las “nuevas formas-de-vida” es decisivo.

IHU On-Line – Considerando la obra de Agamben, ¿Cómo evalúa usted la pertinencia de sus reflexiones a cerca del homo sacer y del campo para pensar la política de inmigración en países como los Estados Unidos y la cuestión de los refugiados en Europa?

No se trata de “estados de excepción” sino de la cotidianidad de la batalla entre la libertad y los dispositivos que la afrontan; no se trata de “nuda vida” en los tejidos de la dominación, sino de trayectorias de la libertad y de su captura

Sandro Chignola – Bien, el ejemplo me parece apropiado para aclarar el punto crítico de la respuesta precedente. Por ejemplo, ¿la vida del migrante clandestino puede ser entendida como “nuda vida” bloqueada en la deportación de soberanía? Pienso que no. No solo la vida de los migrantes está totalmente saturada por el derecho (management de las migraciones y las experticias que lo atraviesan, fórmulas de acogida o de repulsión, dispositivos de filtro de la movilidad del tipo técnico-administrativo y sanitario, control de los flujos, construcción y profiling de los tipos: el clandestino, el refugiado [de guerra o “económico”], o refugiado, con todas las implicaciones jurídicas que esas figuras dejan como residuo por ejemplo), en vez de despojada de éste, sino que también el migrante, lejos de ser solo una víctima, muchas veces es llevado por un deseo subjetivo de fuga y de libertad que él reivindica con su vida como un “derecho”. Eso me parece decisivo para comprender aquellos que me parecen los límites objetivos de la posición de Agamben. No se trata de “estados de excepción”, sino de la cotidianidad de la batalla entre la libertad y los dispositivos que la afrontan; no se trata de “nuda vida” en los tejidos de la dominación, sino de trayectorias de libertad y de su captura, de prácticas de subjetivación y dispositivos de sujeción.

IHU On-Line - ¿Cuáles son los principales retos de la filosofía y de la Universidad en nuestros días, para un pensar que sobrepase los límites del poder pastoral y de la gubernamentalidad?

Sandro Chignola – Pienso que lo principal es el modo en cómo vivimos la responsabilidad intelectual de nuestro trabajo. Nos pueden imponer poderosos procesos de reestructuración de la universidad y de los saberes, pero eso nunca va a tocar el sentido de nuestro trabajo si es que para nosotros nuestro trabajo tuviera alguno y si estuviéramos dispuestos a encargarnos de eso seriamente. Desde mi punto de vista, eso significa fundamentalmente dos cosas: por un lado, forzar las liturgias y las routines del trabajo en la universidad y particularmente, aquellas que nos llevan a asumir aproblemáticamente los campos de investigación y de didáctica; por otro, vivir de forma diferente el papel del profesor. Yo me hago la pregunta sobre lo que es justo enseñar hoy; sobre cuáles son los implícitos de determinadas elecciones que hacemos o no hacemos (incluso sin darnos cuenta) cuando proponemos un programa para un curso o un determinado trabajo de tesis. Nosotros determinamos aquello que es la filosofía política de manera consciente o inconsciente, también dentro de esa microfísica de las elecciones, de la cotidianidad en la que transmitimos o modificamos la autoridad de un canon o la normatividad de un archivo. Ese nivel mínimo de lo que llamo una “política de la filosofía” me parece bastante importante para repensar la universidad; especialmente si recordamos, para después “activar” concretamente esa memoria, que una universidad no está hecha de movimientos solitarios, no está dominada por pasiones tristes, sino por prácticas y de proyectos comunes, de la alegría de las relaciones y de los intercambios, de trayectorias conjugativas de la libertad. Cumplir bien el propio Beruf, como lo llamaba Max Weber  [5] ya me parece una vía de salvación laica: pero sólo puede serlo teniendo muy en mente que es sólo con las otras y con los otros que ésta puede ser abierta.

Notas: 

[1] Michel Foucault (1926-1984): Filósofo francés. Sus obras, desde la Historia de la Locura hasta la Historia de la Sexualidad (la cual no pudo completar debido a su muerte) se sitúan dentro de una filosofía del conocimiento. Foucault trata principalmente el tema del poder, rompiendo con las concepciones clásicas del término. En varias ediciones, la IHU On-Line dedicó tema de portada a Foucault: : edición 119 del 18 de octubre de 2004; edición 203, del 06 de noviembre 2006; edición 364 del 06 de junio de 2011, titulada ´História da loucura´ e o discurso racional em debate; edición 343,  O (des)governo biopolítico da vida humana del 13 de septiembre del 2010 y la edición 344, Biopolítica, estado de exceção e vida nua. Un debate disponible en. Consulte la edición nº 13 de los Cadernos IHU en formación ,Michel Foucault. (Nota de IHU On-Line)

[2] Gilles Deleuze (1925-1995): Filósofo francés. Así como Foucault, fue uno de los estudiosos de Kant, pero tiene en Bergson, Nietzsche y Spinoza poderosas intersecciones. Profesor de la Universidad de París VIII, Vincennes, Deleuze actualizó ideas como las del devenir, acontecimientos y singularidades. (Nota deIHU On-Line)

[3] Carl Schmitt (1888-1985): jurista, filósofo político y profesor universitario alemán. Es considerado uno de los más significativos y controvertidos especialistas en derecho constitucional e internacional de la Alemania del siglo XX. Su carrera fue manchada por su proximidad con el régimen nacional-socialista. Su pensamiento estaba firmemente enraizado en la teología católica, girando alrededor de las cuestiones del poder, de la violencia, así como de la materialización de los derechos) (Nota de IHU On-Line)

[4] Giorgio Agamben (1942): filósofo italiano. Es profesor de la Facolta di Design e arti della IUAV (Venecia), donde enseña estética, y del College International de Philosophie de París. Formado en Derecho, fue profesor de la Universitá di Macerata, Universitá di Verona y de la New York University, cargo al cual renunció en protesta por la política del gobierno estadounidense. Su producción se centra en las relaciones entre filosofía, literatura, poesía y fundamentalmente, política. Entre sus principales obras están Homo Sacer: el poder soberano y la nuda vida, El lenguaje y la muerte; Infancia e historia: destrucción de la experiencia y origen de la historia; Estado de excepción; Estancias: la palabra y el fantasma en la cultura occidental y Profanaciones.

El 4 de septiembre de 2007 la página del Instituto Humanitas Unisinos –IHU publicó la entrevista Estado de exceção e biopolítica segundo Giorgio Agamben, con el filósofo Jasson da Silva Martins. La edición 236 de IHU On-Line del 17 de septiembre de 2007 publicó la entrevista Agamben e Heidegger: o âmbito originário de uma nova experiência, ética, política e direito, con el filósofo Fabrício Carlos Zanin. La edición 81 de la publicación del 27 de octubre de 2003 tuvo como tema de portada O Estado de exceção e a vida nua: a lei política moderna, el Profesor Dr. Bartolomé Ruiz profirió la conferencia Foucault e Agamben. Implicações Ético Políticas do Cristianismo.

Del 16 de marzo al 22 de junio de 2016 Ruiz impartió la materia de posgrado en filosofía y también validada como curso de extensión a través del IHU titulada: Implicaciones eticopolíticas del cristianismo en la filosofía de M. Foucault y G. Agamben. Gubernamentalidad, economía, política, mesianismo y democracia de masas; que resultó en la publicación de la edición 241 de los Cadernos IHU ideias, titulado: O poder pastoral, as artes de governo e o estado moderno. Para el 23 y 24 de mayo de 2017 IHU realizará el VI Coloquio Internacional IHU – Política, economía, Teología. Contribuciones de la obra de Giorgio Agamben, basado sobre todo en la obra “El Reino y la Gloria. Por una genealogía teológica de la economía y del gobierno) (Nota da IHU On-Line)

[5] Max Weber (1864-1920): Sociólogo alemán considerado uno de los fundadores de la Sociología. La Ética protestante y el Espíritu del Capitalismo es una de sus obras más conocidas e importantes. Cien años después, IHU On-Line le dedicó su 101 edición, del 17 de mayo de 2004, titulada: Max Weber: A ética protestante e o espírito do capitalismo 100 anos depois. De Max Weber IHU publicó el Cadernos IHU en Formación n.3 de 2005, llamado Max Weber – o espírito do capitalismo. El 10 de noviembre de 2005 el profesor Antonio Flavio Pierucci impartió la conferencia de cierre del I ciclo de Estudio Repensando los Clásicos de la Economía, promovido por IHU, titulada Relaciones e Implicaciones de la ética protestante para el capitalismo. (Nota da IHU On-Line)

Vea la conferencia Poder Pastoral y Gubernamentalidad: Paradojas del cuidado y del gobierno de los otros : aquí

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