Enemigos en la sombra contra el papa Francisco

Detrás de carteles insultantes, la protesta contra el Papa Francisco involucra a ciertos grupos conservadores de derecha.

Una foto con cara de vinagre caricaturiza el perfil del Pontífice que ha hecho de la Alegría del Evangelio su programa pastoral. Roma amaneció el sábado 4 de febrero empapelada, en varios puntos, de carteles ofensivos contra el papa Francisco alusivos a su falta de misericordia a razón de sus decisiones en situaciones como la Orden de Malta, los cardenales díscolos y la transparencia solicitada a los Franciscanos de la Inmaculada.

Los posters fueron retirados por la Policía de la capital italiana. Sin embargo, ha quedado descubierto el nervio de la derecha conservadora más ponzoñosa que vive a la espera del próximo cónclave.

La lengua popular romana, “N’do sta la tua misericordia? (¿Dónde está tu misericordia?)”, fue utilizada para camuflar de voz popular lo que en cambio es una reivindicación sectaria y organizada por poderes ocultos y bien enterados del acontecer eclesial. Acusaciones cobardes y anónimas señalando el autoritarismo –según ellos- del Papa.

Voces desde el Vaticano han restado importancia al asunto, tachándolo simplemente de un gesto de mal gusto. El papa Francisco está informado de los carteles y reaccionó con “serenidad” y quitando hierro. Muy a su estilo. “No me quita el sueño” y “los obstáculos son un impulso para seguir adelante” ha manifestado en otras ocasiones cuando se le ha preguntado sobre las resistencias a su pontificado.

En los pasquines se veía la imagen de Bergoglio –probablemente de una audiencia pública en la plaza de San Pedro del invierno de 2015, pues llevaba abrigo–, con rostro apesadumbrado, al limite del molesto. Y la estocada con debajo un texto irreverente aludiendo a la mano dura del Papa: “Francisco (A France’ – en romano), haz comisariato Congregaciones, suspendido a sacerdotes, decapitado la Orden de Malta y los Franciscanos de la Inmaculada, ignorado a cardenales…”. “¿Pero dónde está su misericordia?”.

¿Qué hay detrás?

La primera referencia explícita es a la reciente intervención del Papa por un cambio de gestión de los mandos de la Orden Soberana de Malta tras una investigación interna –los resultados no son públicos– realizada por una comisión con el aval de la Santa Sede.

Entre diciembre y enero, el Papa intervino para solicitar al Gran Maestro su renuncia y poner de nuevo al mando al Gran Canciller, el mismo que el Maestro había obligado a dimitir por presión del cardenal Raymond L. Burke, actual patrón de la Orden de Malta.

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Fotografía: Lena Klimkeit / DPA / AFP

Y sin mencionar al cardenal Burke, el Papa anunció el sábado el nombramiento de Angelo Becciu, el sustituto (numero dos) de la Secretaria de Estado Vaticano, como “delegado especial” del Papa ante el Orden de Malta para el Capítulo extraordinario que por estatuto debería resolverse no más allá de los próximos tres meses.

Por otro lado, la segunda cita directa está relacionada con los Franciscanos de la Inmaculada, congregación religiosa tradicionalista, con disputas internas por poder y dinero que no tienen nada que ver con los franciscanos de Asís. Apenas elegido Sucesor de Pedro investigó la congregación tras una investigación abierta por Benedicto XVI.

Sucesivamente, la arremetida contra el Papa habla de “ignorar a cardenales”. Es decir, se refiere a la falta de respuesta pública de las “Dudas” (Dubia) sobre la exhortación apostólica Amoris Laetitia de los cuatro cardenales (Meisner, Caffara, Brandmuller y Burke)”.

Esos cardenales amenazaron al Papa con enmendarle en público si él no lo hacía, pues se declararon preocupados por la apertura a los divorciados vueltos a casar después de los sínodos sobre la familia, en especial por la atención dada al capitulo 6.

Al respecto, en una entrevista reciente a una revista de apologética (02.02.2017), IL TIMONE, el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Gerhard Müller, sostuvo firmemente que la exhortación apostólica Amoris laetitia no contradice la enseñanza católica sobre el matrimonio “como una unión indisoluble entre un hombre y una mujer”. Por ende, instó a leer el documento en su conjunto para evitar confusiones.

Esta semana, el cardenal Raymond Burke ha sido noticia por la entrevista de una hora y media que, según la prensa italiana, mantuvo el viernes con el líder de la Liga Norte, Matteo Salvini. Las indiscreciones periodísticas ponen este encuentro en una línea distante del pontificado y del conocimiento de la Secretaría de Estado de la Santa Sede. Un cardenal que se encuentra con un político que reniega y ataca al Papa por proteger a los refugiados, que abandera políticas xenófobas y manifiesta devoción política a Marine Le Pen y Donald Trump.

Al valorar cada frase de los pasquines, es evidente la propaganda recalcitrante de círculos católicos ultraconservadores contraria al Pontífice como si se tratara de una contienda electoral.

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Fotografía: Flickr Bruno. Licencia Creative Commons.

Es posible que sea un grupo que se encuentre incomodo y que no ose atacar a Francisco en público porque teme lo que dirá el ‘pueblo’, la mayoría que lo apoya. Por ejemplo, Bergoglio en Estados Unidos tiene una popularidad del 80% y se acerca si no es igual a la del mejor momento de Juan Pablo II.

Tanta es la popularidad del Papa que un hecho impensable ocurrió este domingo. En la fiesta del deporte más espectacular y seguida en Estados Unidos, la Superbowl 2017 y con Donal Trump bajo la platea, Francisco envió un vídeomensaje en el que animó a millones de personas a “construir una cultura del encuentro y un mundo de paz, de amistad y de solidaridad”.

Así, el Papa Francisco no está dejando otro camino a sus adversarios que complotar en la oscuridad. Es un papa popular porque se dirige al pueblo de Dios y usa todos los medios a disposición y esto fastidia y acobarda a sus adversarios a salir en público.

“Bienaventurados cuando se diga todo mal contra ustedes… así hicieron con los profetas” (Jesús) Infame y cobarde presencia de carteles en Roma”, escribió en esas horas en su cuenta en Twitter Marcelo Figueroa, editor y columnista de L’Osservatore Romano en su versión para la Argentina.

Fuente

  • Aleteia
  • Fotografía principal: Flickr - . Licencia Creative Commons.

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