Fernando Fernández, exrector de la Ibero-Puebla: “La inmensa mayoría de las universidades forman moluscos. Ustedes son salmones”

Compartimos la entrevista de José M. Vidal, Religión Digital, al jesuita mexicano Fernando Fernández Font, hasta hace pocos días rector de la Universidad Ibero de Puebla.

Fernando Fernández Font, S.J., acaba de dejar su puesto de rector en la Universidad Ibero de Puebla (México). Con él, esta universidad pasó de “cafetería con Universidad” a "Universidad de ranking": es la segunda universidad privada más importante de Puebla, y la décima en el ranking nacional. En esta entrevista, efectuada unos dias antes de que dejase su cargo, cree que la Universidad del futuro pasa por lo digital, teme que "la primavera de Francisco pueda ser reversible" y reconoce que a los jóvenes no les interesa la Iglesia.

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Fernando Fernández Font, S.J.

¿Hizo el doctorado en Filosofía en Madrid?

Del 82 al 86

Entonces, conoce Madrid perfectamente.

Estuve casi cuatro años y medio

Y también a los teólogos y los filósofos españoles

Sí, aunque cuando haces el doctorado te metes en el estilo de allá. El que me tocó a mí, cuando investigué, fue Dilthey.

¿Dilthey?

Sí. Una cosa tremenda. Porque iba a hacer la tesis sobre Habermas, pero mi provincial no me dejó estudiar alemán, dijo: se te van a ir dos o tres años en esto. Entonces, como no podía hacer esta tesis, mi provincial me dijo: “escoge a otro”. Y él mismo medio me escogió a Dilthey porque no lo había estudiado él y así, a través mí, lo haría.

Se lo comentaré a Fauss, que tiene un blog con nosotros

Hace poco vino a despedirse de nosotros. Pero llegó a México y ni yo pude ir a México, ni él pudo venir acá. Lo sentí mucho porque, ya, por la edad... Pues me lo saluda mucho.

Lo haré. ¿Cómo se define como persona y como jesuita?

Me defino como una persona de talante amable, cuya primera actitud ante la gente es acogerla; no sé si bien influido o mal influido por san Ignacio, que dice que hay que salvar la proposición del prójimo. Antes que cualquier otra cosa, me encuentro con la persona, veo qué quiere, qué desea. No soy malintencionado; nunca estoy pensando que el otro me va a engañar o va a hacer algo en mi contra. Esto me ha llevado mis buenos golpes, porque me paso de buena persona.

También, me conceptúo como una persona trabajadora que no necesita tener demasiada motivación para trabajar e, incluso, me siento apasionado; por el proyecto, por la vida, por la naturaleza.

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Catedral de Puebla

Hizo buceo, ¿no?

Sí.

Le gusta el mar.

Sí. Y me siento apasioado también por la Compañía de Jesús y por la espiritualidad ignaciana. Siempre dije que si no hubiera sido jesuita, no hubiera aguantado en ninguna otra orden religiosa, -con perdón de los otros-. No estoy diciendo que sean mejores o peores, sino que, personalmente, una espiritualidad que te lleva al magis, al compromiso, que se maneja desde la libertad, el discernimiento y la confianza, a mí me apasiona. Me encanta.

Me considero una persona que trata, ya en la gestión, de ver diversos puntos, de escuchar todos, de no tomar partido por alguien antes de cualquier otra cosa. Me gusta profundizar y, en ese sentido -en la gestión-, ha sido para mí muy importante toda la dimensión política de la Universidad: siempre he tenido que estar leyendo qué declaran los políticos, los empresarios, la Universidad. Siempre buscando, leyendo, buscando editoriales, periódicos...

Claves de fondo.

Sí, para poder dar una opinión más consensuada.

Incluso como jesuita, hace homilías.

Sí. He tratado de hacerlo pero, tengo el grave problema de que la vida de rector te lleva de un lado para otro y, un día estoy aquí y otro allá. Y si tengo una salida, no tengo tiempo. Así, que no he encontrado la forma de tener permanencia. Pero me encanta; es para mí una muestra de que me gusta la profundidad. No me gusta llegar a la homilía a ver qué se me ocurre, y una manera de obligarme es escribirla. Y una vez la he escrito, me encanta.

¿La lee, una vez que la escribe?

Al principio la empezaba a leer. Y la comentaba y todo. Pero después pensé «con las ideas que ya expuse, las comunico y les hablo de mi blog, y el que quiera que lo sume». Ahora quiero cambiar el blog por correos personales, porque como no escribo siempre, la gente abre el blog, no hay nada y se va desanimando.

Ahora tendrá un poco más de tiempo.

Espero que sí. Voy a tener tres meses en una especie de mini-sabático, y luego iré a trabajar al colegio de Tampico, que es también de los jesuitas.

¿El tiempo sabático, lo pasará aquí, en México, o se va a otro sitio?

No, en México. Yo creo que, por mi edad, -que voy a salir de la Universidad con 72 años- me quedan pocos años de productividad. Prefiero un descanso para poder leer tranquilo cosas para las que no he tenido tiempo y me encantan, como son la literatura, la educación y la Teología. Por ejemplo, tenemos aquí un diplomado para los laicos que quieren adentrarse en el modo de gestión ignaciana. Y a los que han asistido a ese diplomado les invité a leer en común el libro de Pagola “Jesús. Una aproximación histórica”. Fue increíble.

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¿Aquí no tuvo problemas el libro de Pagola? En España sí.

Nooo. No todos los obispos le... (ríe).

¿De qué se arrepiente, durante estos años? Han sido seis años de gestión, me imagino que dura. Complicada. Con una Universidad boyante —4.000 estudiantes—, estoy viendo que hacen nuevas edificaciones. Que crece.

Casi 4.500 en el otoño, es el número más grande de matriculaciones que hemos tenido.

¿De qué me arrepiento? Pues, aunque no es culpa mía, de no tener más tiempo en la rectoría. Eso me parece importante. Además de proyectos de construcción, que siempre son muy atractivos, tenemos otro ámbito, que es el de la planeación. Estamos haciendo proyectos para el 2030.

¿Planeando ya para al 2030?

Sí. Nos hemos metido muchísimo con el tema de la universidad del futuro que, probablemente, estará superimbuída por el tema de lo digital. Y la gran pregunta es si seguirá habiendo clases presenciales, o no.

Hemos investigado muchas proyecciones que dicen que, seguramente, para el 2030 sobrevivan unas pocas universidades con el modelo actual, como será Harvard, como serán todas aquellas en donde la atracción por los grandes teóricos, maestros, etc., siga llamando gente. Lo demás va a ser virtual. Entonces, o cambian las universidades, o en 190 años ya no van a tener clientes porque son muy caras, y porque los jóvenes con una licenciatura virtual van a tener que satisfacer su demanda.

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Entonces, ¿el futuro es digital?

Sí. Para hacer este estudio por un lado construimos el imaginario de todos los miembros de esta Universidad, dividiéndolos por grupos de 20 personas, desde el jardinero hasta el director general académico, y les hicimos una pregunta: ¿cómo sueñas la Universidad, la Ibero, para el 2030. Fue genial; más de 2300 sueños que ya están sistematizados.

Luego, tuvimos otro momento que era de entrevistas a personas significativas de México, sobre cómo se imaginan la Universidad el futuro, para el 2030. Nos dieron su opinión rectores, banqueros, empresarios, académicos, investigadores... Barrimos un poco el espectro. También salieron entrevistas de casi hora y media, ya sistematizadas todas. Con toda esta información vamos a hacer un proceso de ideación de la Universidad del futuro. Y justo, ahorita, me quitan. Entonces, yo digo...

Pero ¿le quitan? ¿Es porque no puede continuar?

Porque el estatuto dice que se reelige a los seis años. Por eso digo me quitan, porque se terminó el tiempo. Y siento que ha sido antes de tiempo.

Como te decía, se trata de seguir acompañando a la Universidad en un proceso de recreación interna, que me parece fundamental.

¿Y en esto va a continuar usted, de alguna manera?

No, porque una vez que tú terminas, el rector no puede estar, mínimo, un año, para dejar que el otro rector tome su propio ritmo y las riendas de la Universidad.

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¿Esos informes se conocen? ¿Se los ha pasado a otras universidades, o es algo secreto?

Por ahora es un poco de secreto. Porque ha sido un trabajo..., sobre todo la investigación del futuro: como qué piensan grandes teóricos, o economistas, o académicos, intelectuales sobre la Universidad del futuro.

A la SHUJAL sí se lo han pasado. ¿O no?

No, porque no nos lo han pedido, pero sí les hemos pasado la metodología, por ejemplo a la Ibero de León, que nos la pidió. Y está abierta.

A la UNIJES también se lo pasarán.

Sí, claro, si es que les interesa.

Yo creo que esto interesa a todo el mundo.

Por eso pensábamos hacer un escrito de ello.

Pensando en de qué otra cosa me arrepentiría de aquí, siento que me cuesta trabajo decir esto lo hice mal o esto no funcionó, y no por orgullo, sino porque de verdad creo que tomé las decisiones correctas. Como cuando tuve que despedir al administrador y al tesorero anteriores porque eran unos corruptos y robaron a la Universidad. Denuncié, y a uno logré meterlo en la cárcel.

Y también, por ejemplo, tuve un pleito con empresarios que eran amigos de la Universidad, pero también del Gobierno. Y con mis declaraciones en contra del Gobierno, sobre todo de la gestión anterior, de Moreno Valle, que fue terrible.

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¿Estamos hablando del Gobierno?

De Puebla. Tanto el municipal, como el estatal.

Entonces, del Estado de Puebla, no del de México.

Eso es. El influjo de la Universidad de aquí es muy corto. De pronto, me decían que por mi culpa el Gobierno los estaba presionando para que me callaran, si querían proseguir con sus negocios conjuntos. Yo les dije que no me iba a callar, porque antes que sus negocios estaba la identidad de la Universidad.

¿Y esto les restó subvenciones? ¿De qué modo les afectó?

Esa es nuestra gran ventaja; que no tenemos ninguna subvención de afuera. El Gobierno no nos da nada. La única manera como logramos acceder a recursos del Gobierno es con los Programas de Postgrado de Calidad que les llamamos PNPC. Y entonces el Gobierno paga becas para los estudiantes. Y hay otros programas de investigación o de intercambio con empresas, donde tú ofreces algo y la empresa te ofrece dinero.

En mi gestión, en la primera y en la segunda, me tocó perder. En la primera, como un millón y medio de dólares, porque el Gobierno había aceptador darme ese dinero, pero me lo denegó tras mis denuncias contra el primer gobernador.

Y en la segunda fueron como casi dos millones de dólares que habían sido una participación tripartita del Gobierno Federal, de el Gobierno Central y del Gobierno Municipal. Y por declaraciones y posturas del Gobierno, decidieron no darme ese dinero.

Sí me ha costado ser coherente, pero salgo con la frente en alto, que eso es mucho más valioso. Y gracias a una buena administración del nuevo administrador, y a la matrícula, hemos podido construir y salir adelante y administrar muy bien el negocio.

Si lo entiendo bien, es un balance muy positivo. Deja usted una universidad que, por lo que he leído, es una de las más importantes y prestigiosas de México.

Sí. Yo me siento muy a gusto. Y una de las muestras más claras: cuando llegué por primera vez en 2005, la opinión que la gente tenía de la Universidad era la de una “cafetería con Universidad”. No era considerada Universidad.

Hoy en día, en el ranking salimos como la segunda universidad privada más importante de Puebla. Y dentro del ranking nacional, estamos en el décimo lugar, contando también las universidades públicas. La gente va reconociendo que la Universidad Iberoamericana de Puebla está teniendo prestigio, muy buena oferta académica, muy buenas instalaciones, muy buen ambiente, un espíritu de libertad muy grande, y una capacidad muy importante para hacer denuncias.

Por ejemplo, los jóvenes conocen el ideario y ven al rector que está apoyando. Una chica a la que intentaron violar aquí, cerca de la universidad, logró defenderse, y yo estuve al frente de una manifestación. Ellos saben que en esta universidad no solo se habla, sino que el rector también está al frente.

Y se privilegian los valores.

Se privilegia la identidad. Porque somos universidad jesuita y tenemos que construir un mundo, denunciar lo que no funciona, pensar las cosas de manera diferente para unas estructuras mejores, y eso se va logrando.

Siempre hemos dicho que esta universidad es una universidad del Sur y para el Sur. Es decir: del sur de México, y para el sur de América Latina; no para Estados Unidos. Y eso a mí me llena de satisfacción porque, si alguna vez nos preguntan cómo vivimos aquí la opción por los pobres, yo digo: en primer lugar, con una denuncia radical contra toda injusticia. Segundo, creando en los jóvenes un espíritu diferente; contracultural, que sea capaz de poder abrir los ojos y decir: “yo esta sociedad no la quiero, quiero cambiar en beneficio de los pobres”. Y tercero, con experiencias de inserción de los jóvenes en zonas limítrofes, marginadas, para que vayan teniendo otra manera de ver la realidad.

¿Los pobres tienen acceso a su universidad?

Tenemos el 43% de alumnos con algún tipo de beca. Por proporción es importante. Y desde ahí le vas bajando o le vas subiendo el porcentaje. Hay un proyecto de beca, la beca “Arrupe”, que supone el 100% de la beca más manutención, para indígenas que están recomendados por sus comunidades de origen y que tienen la capacidad académica anterior para cursar sus estudios en la Universidad. Y ha sido una experiencia maravillosa.

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Fernando Fernández y José Manuel Vidal

¿De cuántos indígenas estamos hablando?

De veintitrés, veinticuatro.

¿Todo en el Estado?

No, vienen de Chiapas, de Oaxaca..., principalmente de varias etnias.

A veces les acusan a los jesuitas, en las Universidades de élite, de educar a los ricos para servir a los pobres. ¿Es así?

Sí. Yo aquí he defendido algo, que no puedo decir mucho en público. Conocí bastante a Ellacuría; como él estudió filosofía, era filósofo y yo estudié a Zubiri, teníamos buen contacto. Él me decía: “te voy a hacer una confesión, que no quiero que la hagas muy pública. La universidad vale la pena, a pesar de los alumnos”
Y, ¿qué quiere decir esto? Que para mí una universidad tiene dos focos fundamentales, que son los que le dan sentido a una universidad jesuita: lo primero es formar hombres y mujeres con una estructura mental, afectiva y psíquica diferente. Por eso decía contraculturales. Y creo que vale pena. No es formar a los ricos para que ayuden a los pobres, es formar a ricos (aunque no son más de la mitad), pero formarlos con una mentalidad diferente y que sean capaces de pensar en una transformación más desde la raíz de la sociedad.

¿Da resultados eso? ¿Se contrasta? ¿Se verifica que en México, en estos años que llevan ya (treinta o cuarenta), han conseguido que las élites tengan ese pensamiento del que me habla?

El problema es que el porcentaje de alumnos de universidades jesuitas es relativamente mínimo comparado con el porcentaje de universidad nacional autónoma de México, donde ingresan no sé cuántos miles de universitarios. Y que también estamos viviendo en un país donde las ofertas económicas no están al alcance de la mano. A mí me ha tocado una chica que estaba trabajando en el Gobierno del Estado con Moreno Valle. Ella era comunicóloga y le obligaban a mentir día y noche sobre este gobernador. Y entonces ella dijo: tengo un dilema ético, no tengo trabajo en otro lado, porque no hay trabajo, y aquí estoy traicionando mi ideología. ¿Qué hago?

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¿Y qué le aconsejó usted?

Ella se lo platicó a otro, no la vi yo.

Yo, para aconsejarles, porque tengo charlas con los que están a punto de salir de la universidad, les digo algo que me parece fundamental: si no les es posible crear su propia empresa y poder poner en práctica lo que ven; que sean una especie de luminaria. Que en las zonas oscuras de la sociedad donde se está gestando la injusticia ellos puedan ir reflejando otra luz diferente.

¿Tiene que seguir haciendo labor de suplencia, en México o en la Compañía de Jesús, en el campo universitario?

Mira, esa es una pregunta importante porque, lo que Ignacio quería de la Compañía es que fuéramos a donde otros no podían ir.

Siempre pensó en la vanguardia, es decir, si alguien no quiere ir a la India, yo voy a la India. Si alguien no quiere trabajar con migrantes, yo trabajo con migrantes.

Se cuestiona si tiene sentido una universidad jesuita cuando todas las universidades de aquí se pelean por los alumnos, y nosotros también. Ante esto, mi respuesta ha sido: el modelo educativo jesuita vale la pena, y no se da en el resto de las universidades; es algo que nadie tiene.

Para ilustrarlo, yo le pongo una comparación a los egresantes: “la inmensa mayoría de las universidades forman moluscos. Como, por ejemplo, una medusa, que se mueve según la corriente del mar y va comiendo de lo que queda cerca. O salmones, que van a contracorriente, la remontan y se salvan o alguno perece en el esfuerzo de los osos, para llegar al sitio donde pueden preservar la especie”. Les digo: “ustedes son salmones”.

No quiero moluscos, no quiero medusas. Eso me parece fundamental, estamos con una serie de amenazas sobre el mundo, la ecología, el ser humano, la pobreza..., México está hecho un caos. Si ustedes están pensado en cómo seguir alimentándose del medio ambiente, donde están puestos...

¿Le compran la idea de ser salmones?

Pues sí.

Es bella.

La cosa es saber cómo la operan. Pero creo que sí hay gente que lo va entendiendo y que sale.

Imagínate: 4.000-4.500 alumnos y un rector que está ocupado en mil cosas. Los alumnos ni se enteran de quién es el rector. Pues bien, ahora que supieron que me voy, han llegado a decir: “¿por qué te vas antes de que nos graduemos? Tú tienes que firmar nuestros títulos, tu presencia ha sido muy importante. Nos has apoyado” Y yo digo: eso, para mí, ha sido fundamental.

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Fernando Fernández en el Congreso Iberolatinoamericano

La imagen pública sí les llega.

Claro.

Y usted se ha batido en los dos frentes; en el político y a nivel eclesiástico, incluso.

Sí, y eso les permite a ellos decir: es verdad que esta universidad está transmitiendo una formación diferente. Ess parte es la que yo digo, con Ellacuría, que no es la más importante pero es fundamental. La otra es la visión hacia afuera, como la crítica.
A través de la investigación —tú sabes que tenemos aquí un instituto de Derechos Humanos sumamente importante— hemos estado luchando por la denuncia de género. Porque “que si la alerta de género es una exageración”, que “no había asesinatos”... Finalmente, hace un mes aceptaron decretar la alerta de género aquí.

¿En todo el Estado?

Sí. La visión nuestra, hacia afuera, es la de una universidad crítica, propositiva, que está inmersa en los problemas reales, que tiene voz.

Ha sido muy interesante. Por ejemplo, hay un evento al que vienen reporteros y cuando terminan el evento, se me vienen aquí como enjambre: ¿qué piensa de este? ¿qué piensa del otro? Y yo digo: bueno, qué importante que el rector de una universidad (porque no es por mi persona) tenga una opinión, una voz.

Marca agenda pública.

En uno de los principales noticieros radiofónicos de la mañana, donde yo tenía una participación cada mes, cuando me fui a despedir me comentaron: “eras el único rector que nos dabas la nota. ¿Por qué te vas? ¿A quién tengo que escribir para que no te vayas?” Eso es por lo que digo: este servicio no lo dan otras universidades. Por eso estamos yendo hacia los sitios donde otros no están llegando.

Vamos al aspecto político general, y al aspecto eclesiástico. ¿Con AMLO, cree usted que se abre un periodo de esperanza para los descartados de este inmenso país?

Creo que se abrió, pero parece que está cerrando. O sea, con mucha pena...

Ha durado muy poco, entonces.

Sí. Ahora, el gran miedo que tenemos es, que de alguna manera él está haciendo acciones proselitistas, a través del dinero. Que lo está repartiendo entre la gente necesitada. Y sigue teniendo una aceptación del cerca del 80% en las encuestas. Nunca en la vida se había visto eso. Significa que hay un 80% de la población en pobreza, y un 20% de la población que está en contra. Entonces, esta gente sigue esperando que haya una respuesta a todas sus necesidades y a todos sus problemas.

¿No hay ningún programa por detrás, más que ese?

No se ve. No se ve una inteligencia, ni un oficio.

Pero ¿no le han dado, ni siquiera, los cien días de margen?

Ya se cumplieron los cien días. Lo que pasa es que da la impresión de como si se hubiera metido, o hecho cosas..., por ejemplo: pone una terna para el Consejo Asesor de Petróleo, que es la empresa más importante, y el Senado, que es mayoría de su formación, lo rechaza. Y vuelve a lo mismo. A la tercera vez que ocurre esto, él ya puede elegir al que quiera. Y eligió a los que todo el mundo había rechazado. Y tú piensas: «no puede ser que no escuche, que no oiga, que esté entercado en eso». O también, favoreciendo a familiares..., todo lo que dijo que él iba a combatir.

O sea, que es una desilusión.

Pues para muchos, más conscientes, sí. Nosotros decíamos: “creemos que puede haber un cambio, que no puede ser peor...” Y claro, el fantasma de Venezuela te viene a la mente, aunque no quieras. En Venezuela, ¿por qué sigue adelante Maduro?, pues, como decimos aquí, porque ha maiziado, es decir, les ha dado maíz como a los cerdos. Ha maiziado a la gente y ellos, claro, han recibido dinero y les ha ido bien.

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Fernando Fernández, en el Congreso Iberolatinoamericano

Para ilustrar el problema, te pongo otro ejemplo: Había un instituto nacional de evaluación de la educación con gente como, por ejemplo, una maestra nuestra, investigadora del Ibero de México, excelente, e hicieron un grupo bastante bueno... López Obrador ya lo tumbó. Ese instituto tenía sus ramas en toda la República y aquí, en Puebla, tenía un grupo de gente muy capaz. Pues vinieron ellos, el director de este grupo, a decirme: “hasta hoy tenemos trabajo, porque ya nos quitaron”. Entonces, si le quita dinero a los que están investigando el tema de la educación, ¿qué va a pasar? Luego, el INEGI, el Instituto Nacional de Geografía e Informática.

Entonces, no ha hecho nada bien desde que ha llegado.

Pues si tú me preguntas qué ha hecho bien, no te podría decir. Bueno, ha dicho que va a combatir a la corrupción.

Ha inyectado esperanza, al menos, en el pueblo.

Sí, creo que se mantiene la esperanza en el pueblo. Por ejemplo, hizo la lucha contra el huachicol (gasolina robada o adulterada), llegó a decir que la mitad de toda la empresa de TEMEX...

Huachicol son los que roban la gasolina...

Sí, o el petróleo. Huachicol viene de una palabra que se refiere a una bebida adulterada. El huachicol es lo que robas tú, por tu lado, y todo eso.

Obrador descubre que desde la raíz de la empresa, TEMEX, hay una empresa paralela, que es corrupta y que es la que ha estado robando. Bueno, pues no ha pasado nada; no ha habido uno que hay ido a la cárcel por eso. Entonces...

Descubrieron buques, porque salió la noticia, que cargaban la gasolina para venderla de contrabando, y nadie es responsable.

Pero ¿el aparato no les sigue, o la justicia, o las fuerzas del orden...?

Acaba de hacer su Guardia Nacional que, también...

Yo sé que no podemos pensar que todo se va a solucionar de la noche a la mañana, el problema es si está poniendo las medidas adecuadas. Acaba de salir la Guardia Nacional, pues vamos a ver si funciona o no.

Te pongo otro ejemplo: la Comisión Nacional de Energía descubre que muchos de los antiguos directores de la empresa, o de ramos importantes de petróleo, se fueron al sector privado y aprovecharon el reconocimiento que tenían para sacar ventaja de eso y abusar. Entonces, en una conferencia pública, de esas que tiene en la mañana, saca diez personas, con nombre y apellido, que han abusado de eso. Claro, ellos responden con denuncias: “por qué nos publicitas, por qué nos ventilas, por qué nos sacas a la luz sin que haya ningún juicio, nada más un acusación...” A la semana, ya no pasó nada. Entonces, ¿para qué lo sacas?

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¿Está de acuerdo con él en que España y la Iglesia católica tienen que pedir perdón por la Conquista?

No, no, no.

¿O es un fregado en el que se metió?

Es un fregado total. Además, como decía el Papa con toda razón, ya se hizo hace tres o cuatro años.

En España no.

Ya, pero... Y también, en broma, decían: ¿estarían de acuerdo los indígenas nahuas -que somos los herederos- de pedirle perdón al resto de los indígenas de México porque los sacrificaron y los mataron?... Son hechos, quizá, más simbólicos que reales.

A mí me parecería mucho más importante, realmente, poner aranceles o poner cobros de impuestos. Por ejemplo, en el 2015, no tengo el dato más reciente, pero me pareció mucho, el Banco Santander sacó libres, sin pagar impuestos, 25.000 millones de pesos que se llevó directamente a España.

¿El Banco Santander español?

Sí. Y se los llevó directamente a España. Los banco no pagan impuestos cuando son transacción electrónica.

Eso sería más efectivo que...

Dejarte de chorradas, ¿verdad?

¿Le duelen las caravanas de migrantes? No sé si pasan por aquí o no.

Sí. Ahora estamos esperando como 500. Un párroco, que es la mano derecha del obispo para toda la pastoral social, dijo en entrevista que él ya tenía preparados los seis albergues que tiene para recibir alrededor de 500 migrantes.

A mí me parece que es una de las grandes heridas de nuestro mundo; porque está en Europa, está en África; es mundial. Y me da mucha rabia cuando encuentras que los países del primer mundo rechazan a los migrantes. No hablan de que esos mismos países fueron a los lugares de origen y explotaron, dividieron...

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Fernando Fernández

Por ejemplo, el pleito de los tutsis y los hutus, una tierra que la dividen por la mitad para explotar y robar todo lo que tienen. No puede ser que haya este nivel de hipocresía tan enorme. Hay un nivel de insensibilidad... Como esto que hizo Trump de separar los hijos de los padres, y que ahora ya no saben qué hacer para juntarlos. Tú imagínate lo que tiene que hacer un migrante hondureño para pasar por México, intentar llegar allá: pasar por miles de personas que lo quieren explotar, robar, abusar de él. Qué nivel de desesperación.

¿No hay posibilidad de desarrollo y de unión, de una unión europea con México y con los países de Centroamérica, incluso con la patria grande que habla el Papa a veces? ¿Eso es utópico?

Sí, creo que el problema, muchas veces, es “que se haga la voluntad de Dios —como decimos aquí en México— en los bueyes de mi vecino”. O sea: arreglen ustedes su problema, pero a nosotros déjennos en paz. Es muy difícil que se den esos acuerdos, y tenemos el gran problema de Trump.

¿Le avergüenza el muro de Trump?

Eso es indignante. Además, Trump se olvida de que todo su pueblo mató a los indígenas, que eran los legítimos poseedores de la tierra. Y fue un pueblo formado por migrantes. Eso... no importa. ¡Qué hipócrita! O sea: tú mismo, tu papás, tus abuelos son emigrantes, pero eso ya no tiene que ver con los que llegan ahora, ¿no?.

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San Ignacio en la Ibero Puebla

¿Va a hacer tragar el muro a México? ¿Van a tener que claudicar ante una situación de ese tipo, porque es la fuerza la que se impone?

Si con “tragar” te refieres a que paguemos el muro, yo creo que no. Claro que hay diversas formas de pagar, porque decían: “todo el dinero que los migrantes pasan para acá, puede empezar a pagar impuestos”. O pueden cobrar aranceles, como están haciendo con los productos que van hacia allá. Pero tiene sus límites, porque la economía de EE.UU. también depende, aunque solo sea un 3% de sus ingresos, de la de México. La nuestra, en cambio, depende en un 80% de la de EE. UU. Pero no creo que pudiera llegar a conseguir todo lo que él quiere. Además, Trump está loco; dice una cosa y luego la cambia. Por ejemplo, hace un mes y medio o dos dijo: “si México no detiene a los migrantes, vamos a bloquear la frontera con EE. UU”. Al mes siguiente dijo: “bueno, este año lo vamos a dejar como año de gracia, pero lo tiene que hacer”.

Simplemente, nuestra exportación de aguacate, que es una fruta muy importante para los diez millones de mexicanos que hay allá, o de todos los latinoamericanos, incluso de los americanos, no puedes decir: “quítales eso”, o, “quítales los coches”, los que estamos importando para allá. No creo que llegue a lograr todo lo que quiera. Además, no tiene consigo a todas las fuerzas políticas.
Incluso Nancy Pelossi, que es del partido demócrata, le decía a México que mientras no suba el salario mínimo, los tratos con EE.UU se van a ver limitados. Es que mucha de la gran injusticia que hay aquí, en México, es el tema del salario mínimo. Y de otro montón de coas; no hay reparto de utilidades, todo se mueve a nivel de fraude, de la corrupción. Aquí, un par de académicos nuestros, que ya se los llevó el Gobierno, economistas, hicieron una investigación muy importante sobre el salario mínimo y cómo, en los últimos veinte años, el poder adquisitivo del salario mínimo con respecto a la canasta básica había perdido mucho más de lo que el gobierno dice. Y entonces impulsamos una reforma del salario mínimo. Por eso te digo que la Universidad tiene también cosas que...

Repercusiones concretas.

Se desató en el Congreso de México un debate provocado por nosotros sobre este tema.

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Hablemos, para terminar, de nuestra casa, de la Iglesia, del papa Francisco: ¿Cómo ve su primavera? ¿Cree que puede encajar definitivamente en la Iglesia un cambio de rumbo?

Creo que mis setenta años me hacen un poco escéptico. La jerarquía tiene muchísimas personas; obispos, cardenales, sacerdotes que no están de acuerdo con la propuesta del Papa y que están agazapados. Algunas veces tirando fuerte. Todo el tema de la pederastia. Y lo que yo pienso es, que dada la edad del Papa, en cuanto se retire o fallezca, van a volver a tomar.

¿Va a ser reversible?

Yo tengo mucho miedo de que sí porque, ¿cuál es el grupo fuerte que ha armado para poder decir: aquí hay garantías de continuidad? No lo sé. A lo mejor existe.

El colegio cardenalicio está cambiando, ya tiene mayoría de cardenales nombrados por él. Se supone que esos votarán continuidad por ese desarrollo.

Pero yo recuerdo uno de los principales cardenales que él escogió como su equipo más cercano, de Honduras, Maradiaga. Los jesuitas me contaron que ese Maradiaga obligó a la Compañía a comprar una casa que él tenía y que se la había dado a su hermana. Pero la hermana decidió irse a vivir a EE.UU., y él quería que los jesuitas compraran esa casa para darle el dinero a la hermana y que se lo llevara. Y ellos se negaron. Entonces, al director de Radio Progreso, que era otro jesuita, le acusó de todo lo que se pudo haber acusado. Llamó al provincial y el provincial llamó al cardenal Maradiaga con este, para que le dijera enfrente todas las acusaciones que le había hecho. Llega el cardenal y dice: “pues yo lo que tengo que decirle es que el padre es una persona excelente...” O sea, todo lo que en público había dicho delante del provincial, lo negó.

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Quieres decir que las viejas inercias son muy difíciles de cambiar en el alto clero.

Cuando me enteré que ese era de la confianza del Papa pensé: «¡qué barbaridad!»

Sí, del C6.

Y luego este que acaba de salir, el de Australia.

El cardenal Pell.

Sí. Entonces, a mí me encantaría que el camino del Papa siguiera su rumbo. Creo que ha marcado una verdadera primavera en la Iglesia. Pero, acuérdate de lo que dicen en tu tierra y en mi tierra: que “una golondrina no hace verano”.

A mí me encantaría pero, sí, tengo mucho miedo. Por un lado eso. Por otro, mi gran miedo es que a los jóvenes de hoy en día no les interesa la Iglesia.

Pero ¿no les interesa la Iglesia como aparato? ¿no les interesa la religión? ¿la espiritualidad?

Les interesa la espiritualidad. No, la religión como vincularse a un grupo. Les interesa más el esoterismo o las religiones de la India... Por ejemplo, hay chicos que vienen de colegios nuestros jesuitas, de aquí de Puebla, llegan acá del colegio y dicen: “mira, yo ya fui en el colegio a todas las eucaristías que pude haber ido en mi vida. No me vuelva a hablar de eso”.

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Fernando Fernández y Alejandro Palacios

Es gente buena, que tiene una referencia a Dios, pero prácticas pastorales, formar grupos cristianos, discutir temas, tener una actitud positiva...

Y la entrada en la Compañía, yo digo que las vocaciones a la vida religiosa surgen porque hay un caldo de cultivo en la sociedad, que las respalda. Ese caldo de cultivo ya ha desaparecido.

Me lo pinta usted muy negro: no hay futuro ni para la vocación, ni para la Iglesia católica, en un país donde mayoritariamente se siguen declarando católicos. Porque si eso ya lo trasladamos a Europa, es el acabose.

En México, cuando yo estudié, del 82 al 86, estaba toda la posmodernidad comenzando su auge. Todavía no había caído el muro de Berlín, pero le faltaba poco. Entonces, yo llegué aquí diciendo: “en Europa, ya no más viven para el presente”. Y al rato, eso mismo nos pasó. Nosotros vamos retrasados, un poco, en los procesos europeos. Pero vamos hacia ello.

Tú puedes hacer una encuesta aquí, en la Universidad, de cuántos van a misa el domingo, a cuántos les interesa casarse por la Iglesia, a cuántos les interesa tener una pareja estable, tener hijos... Y llegas a una reducción impresionante. No te quiero decir con esto que no sean gente buena, que lo son. Están saliendo de la Universidad con un proyecto social, apasionados.

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Gente con valores, pero que desconecta del catolicismo, digamos.

Exacto, eso es lo que yo estoy viendo. Como que no hay una ilusión. Por eso, el encuentro este que va a haber ahora, que leí la entrevista que le hacen a Rafael (Luciani?) y me pareció muy interesante pero, para mis adentros, también decía; “busco un cambio de mentalidad», pero —decía— «en quién». «Busco una iglesia que vaya de los pobres hacia arriba»...

Bueno, tuvimos todo el tema de las comunidades de base con mucha fuerza aquí, y las rompieron.

Entonces, mucha culpa fue de los que la rompieron, la jerarquía.

Sí.

Pero ¿esa jerarquía no está viendo esto; que o hay un cambio o...?

Yo pensaba, «esto que los teólogos están dispuestos a realizar ahora, y a buscar, a todo eso, estos teólogos, ¿estarán cercanos a los jóvenes?» El discurso de: “hay que optar por los jóvenes, para que ellos desde abajo, con los pobres, creen una Iglesia diferente...” ¿Con que instrumento? ¿Cómo? Es una especulación teórica. Con ideales muy buenos, pero ¿quién los escucha?

Me pregunto: «¿realmente podemos motivar, ilusionar?» Ahora muchos de los jóvenes que se ilusionan son de extrema derecha. Va el Papa a Polonia, y millones de jóvenes allí. Pero los ves y piensas «la inmensa mayoría son más bien conservadores; no es una Iglesia de los pobres».

A pesar de todo, sigo pensando que hay que continuar luchando por eso, pero no quiero confundir mi utopía y mi deseo de otra realidad, con la realidad. Como ya decía Marx, contraviniendo a Hegel “no por cambiar las ideas se cambian las realidades”.

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Panorámica de la Ibero Puebla

Pero, sí, me preocupa, porque lo veo aquí, con los jóvenes. Jóvenes excelentes. Puebla es una sociedad tradicional católica y ves que cada vez va perdiendo más y más gente.

Se están perdiendo incluso, como apuntaba antes, los ritos. El bautismo, la primera comunión, la boda.

Todavía, a lo mejor, el bautismo lo obedecen. Y, primera comunión y... última, muchas veces.

En España están empezando a dejar de bautizar. En Madrid, en muchos barrios ya no bautizan a los niños.

¿Ves?

O sea, que es una dinámica imparable.

Y eso está llegando a América. Es impresionante. Pero yo creo que el Espíritu hace su trabajo, que el mundo da vueltas... Estoy leyendo un libro de Pedro Miguel Lamet, “El último jesuita”, es apasionante. Y dices: «bueno, la Compañía se acabó y, de repente, volvió otra vez». Lo que siempre digo es que la Compañía no es un ente aislado de sociedad, como tampoco la Iglesia.

Esperemos que el Espíritu siga soplando.

Pues sí. A veces, cuando hablo con los egresantes les digo que es una pena ver una Iglesia pederasta, una Iglesia que ya no se cree, que es rica... Todo eso. Y se lo dice alguien que cree profundamente en Jesucristo, en su evangelio y en que estamos en una comunidad donde poder expresar nuestra fe. Por eso yo sigo en la Iglesia católica.

Muchísimas gracias.

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