Filósofos dominicanos debaten “aplatanar” reflexión sobre el COVID-19

Compartimos la nota de Acento, en República Dominicana, sobre el ejercicio de pensar desde El Caribe la epidemia del coronavirus en el que participó el jesuita Pablo Mella.

Una decena de filósofos dominicanos revisó hoy algunas de las hipótesis que se han formulado en el mundo sobre la pandemia y las tesis que han surgido de ellas, tanto sobre cómo nació y se multiplicó el mal y cómo se lo está encarando, y sobre esto último coincidieron en la urgencia de “aplatanar” la reflexión para abofetear al COVID-19 “caribeñamente”.

El sacerdote jesuita Pablo Mella fue el expositor de este encuentro flosófico que contó con la participación de Eduardo Jorge Prats, Cristhian Espinal, Quisqueya Lora, Magdeline Castaños Leonardo Díaz, Marta Vicente, Fausto Rosario, Fernando Valerio Holguín, Roque Santos y Ana Carolina Franco, más decenas y decenas de televidentes.

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El sacerdote jesuita Pablo Mella fue el expositor de este encuentro filosófico dominical.

Durante más de una hora y media, AcentoTV? fue anfitrión de este encuentro virtual de estudiosos que reflexionaron sobre cómo la naturaleza, a punta de sacudones, este de extrema intensidad y magnitud, evidencia la vulnerabilidad humana y cómo la “biopolítica” va definiendo las respuestas que se dan según la concepción ideológica de los gobiernos.

Conscientes de que el habitante racional del mundo se encuentra en una situación sanitaria, en primer lugar, que va mucho más rápido que cualquier posibilidad de acción y reflexión, la parálisis inicial ya está dando pasos de supervivencia y el debate de este domingo lo confirma.

En un empeño por enrumbar el diálogo hacia la “filosofía de la esperanza”, el jesuita Pablo Mella presentó una serie de tesis filosóficas planteadas principalmente en Europa sobre la relación entre biología y política (biopolítica) y las diferentes respuestas ofrecidas que se están ejecutando actualmente para responder a la pandemia.

Tesis tales como el coronavirus “es una invención del estado de excepción como paradigma normal del gobierno” (Giorgio Lagamben) o “el COVID-19 pone en duda toda la civilización y los gobiernos no son más que sus tristes ejecutores” (Jean-Luc Nancy), saltaron al ruedo en esta reflexión colectiva dominicana.

También otra tesis como que “el coronavirus es una forma de comunismo reinventado”, proyección de una reflexión surgida del seno de una “epidemia ideológica” (Slavoj Zizek), planteamiento que sostiene que se está dando paso a la “sustitución de los procedimientos democráticos” (Roberto Espósito), también tuvo espacio en la discusión.

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“El virus no discrimina por sí solo, pero la desigualdad social y económica sí que lo hace”, y en este contexto la baraja tiene cartas marcadas con la huella del racismo, el nacionalismo y la xenofobia,  entre otras escorias, fue parte de los platos servidos en la mesa de esta reflexión.

“Este coronavirus no vencerá al capitalismo, porque ningún virus hace la revolución; el virus aísla e individualiza y solo la solidaridad puede restringir al capitalismo y salvar el planeta” (Byung–Chul Han), fueron otras de las sentencias traidas a colación.

Sobre las decisiones ya adoptadas, se debatió sobre algunas que, no obstante el escepticismo de muchos, efectivamente tienen el poder de cambiar paradigmas, incluso la vida misma, al menos durante los próximos años, para bien y para mal en el caso de extremarse el empoderamiento ciudadano y la violencia autoritaria, respectivamente.

Al respecto, se alertó que, en el caso de la República Dominicana, el Estado ha logrado hacer desaparecer la plaza pública y la presión ciudadana, y que incluso la misma fuerza opositora partidista triunfadora en las urnas hace tan pocos días verifica cómo sus planteamientos frente a la crisis ni siquiera han merecido una negativa como respuesta, porque el silencio es ensordecedor en el Palacio Nacional. No hay tiempo ni hay convencimiento para más, frente a la fuerza de la emergencia.

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La anulación de derechos, incluso con maltratos, como apuntó en el debate el director de Acento, Fausto Rosario, se conjuga con la imposibilidad de lograr respuestas de autoridades gubernamentales más allá de las que está dando a diario el ministro de Salud, Rafael Sánchez Cárdenas. También estas fueron otros harinas del mismo costal cocinadas al apuro y servidas en este encuentro.

Las expectativas de que la tecnología resolverá los problemas generados en salud y economía, principalmente, por este coronavirus (tecnofilia) o, al revés, que casi que es la causante de este y tantos otros males (tecnofobia), asimismo fueron tema de reflexión, junto a si se viola más o se viola menos la intimidad y el derecho a la información, por ejemplo, en una u otra sociedad según su ubicación geográfica y orientación política.

La supuesta sumisión ciudadana de oriente gracias al autoritarismo asiático comunista, lo que garantiza mayor respeto individual y colectivo a la autoridad, y la renuncia al derecho personal en provecho del bien común da como resultado la protección requerida, fueron otras premisas presentadas para el debate y anunciadas como tareas de los otros futuros.

En abril ya hay en agenda otros tres encuentros virtuales de este tenor, para visualizar cómo seguir «aplatanando» la reflexión y, en definitiva ayudar así a encarar al COVID-19. El derecho a la libertad en un mundo con peste y qué aportes filosóficos dejaron otros males sanitarios masivos en el pasado son los temas generales de los próximos debates en Acento TV.

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