Flexibilizar la cuarentena, una apuesta arriesgada en el epicentro de la pandemia

Luego de tres meses del aislamiento social en varios países, el regreso a la “nueva normalidad” en la región se realiza de forma paulatina, cuando aún es incierto en qué momento llegará el pico de infecciones por el nuevo coronavirus. Nota de Juan Pablo Tovar para CONNECTAS.

En Bogotá, la ciudad con más casos de covid-19 en Colombia, un centro comercial anunció esta semana la apertura de un autocine, con capacidad para 102 vehículos, una pantalla de 10 metros de alto y con “protocolos de bioseguridad”, que abrirá al público una vez la Alcaldía se lo permita. A su vez, en Lima, Perú, se dio a conocer que se reabrirán las playas para surfistas y bañistas de forma gradual y con restricciones, como permanecer solo 60 minutos en el mar y usar mascarilla hasta el momento previo de ingresar al agua.

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Imagen de la reapertura de un pabellón del Gran Mercado Mayorista de Lima, Perú, con las nuevas medidas de salubridad por la covid-19. Crédito @MuniLima?

Dos escenas de lo que significa volver a la “nueva normalidad” en ciudades capitales, la primera con cerca de 15 mil contagiados y la segunda con 200 mil confirmados hasta la segunda semana de junio. Tres meses después de la llegada del nuevo coronavirus a América Latina, declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el nuevo epicentro de la pandemia, varios gobiernos han empezado a flexibilizar las medidas de cuarentena, reabrir el comercio y permitir actividades de recreación o deportivas al aire libre.

Al ver las cifras del avance de la pandemia y el promedio de crecimiento diario de casos reportados, 4,09 por ciento en Colombia, 5,09 por ciento en Perú, y 2,2 por ciento en Chile, por mencionar algunos, es evidente que aún no se llega al pico de infecciones. Aunque en estos países persisten la cuarentena y el aislamiento social, las medidas de flexibilización… abren paso a la pregunta de si se están relajando demasiado pronto, sin que haya pasado lo peor, contrario a lo que pasó en Italia y España.

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En el caso del país ibérico el estado de alarma se declaró a mediados de marzo, cuando  contaban con 4200 contagiados y 120 fallecidos por la covid-19. El pico de infección se alcanzó el 2 de abril, fecha en que hubo el récord de 950 muertes en solo día, y luego empezó la curva descendente, tanto en nuevos casos como de fallecimientos. El Gobierno permitió la salida de menores el 26 de abril, cuando el saldo de muertos diario era 288 personas, y para fines de mayo el 70 por ciento del país estaba en Fase 2 del desconfinamiento, con la reapertura de teatros, hoteles y restaurantes.

Mientras lo peor parece haber pasado en Europa , la atención se dirige a Latinoamérica, donde según la Organización Panamericana de la Salud, el aumento reciente de nuevos casos de coronavirus representa un tercio del total mundial. Su directora, Carisa Etienne, advirtió “debemos ser cuidadosos. No abran demasiado rápido, o corren el riesgo de un resurgimiento de covid-19 que podría borrar la ventaja obtenida en los últimos meses. Consideren un enfoque geográfico para el bloqueo y apertura basado en la transmisión en entornos locales específicos”. En este sentido, es importante ver de qué manera, principalmente las naciones de Suramérica, han empezado a relajar las medidas de confinamiento y a levantar restricciones al comercio.

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En la región, sin tener en cuenta a Brasil, en donde el gobierno de Jair Bolsonaro no tomó medidas estrictas de cuarentena, estamos aún lejos de alcanzar las altas cifras de España, con un total de 27 mil muertos por el nuevo coronavirus, comparado con los 15 mil de México, 6 mil en Perú y 3700 en Ecuador. No obstante, la flexibilización de las medidas en algunos de estos países, cuando la curva sigue en ascenso, es una apuesta al límite, que, en caso de darse un repunte de casos, pondría en jaque la capacidad de sus sistemas de salud.

Por ejemplo, São Paulo, Brasil, que lleva 10 mil muertes por coronavirus, y que el miércoles tuvo el mayor registro en un solo día con 340, inició con la reapertura de tiendas y centros comerciales, mientras que Río de Janeiro, con 7200 fallecimientos, se preparaba para hacerlo a partir del 11 de junio. La decisión se basa, según funcionarios locales, en que se han mejorado condiciones como el aumento del número de camas de cuidados intensivos y que la curva de infección se aplanó en ciertas zonas.

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“Deberían esperar al menos otra semana para ver si hay una caída constante en los casos. Es necesario abordar el problema del transporte. Si todos continúan tomando autobuses y metros abarrotados, que es lo que está sucediendo, no funcionará”, dijo a CNN Paulo Lotufo, epidemiólogo de la Universidad de São Paulo, capital que redujo la ocupación de camas de cuidados intensivos a un 77 por ciento.

En la otra cara de la moneda, Uruguay país con tres millones de habitantes, ha surgido como el primer caso de éxito en el manejo de la pandemia, con menos de mil casos de personas con covid-19 a la fecha. Allí la cuarentena fue voluntaria para la ciudadanía, apelando a su sentido de responsabilidad, y se lograron hacer tests de forma domiciliaria. Hoy los centros educativos han vuelto a la actividad presencial, se reabrió el comercio con medidas de bioseguridad, y se anunció el retorno del fútbol sin público para el 15 de agosto.

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En las naciones donde siguen aumentando casos de coronavirus, sin llegar aún al pico de infecciones o cifras altas de muertes ¿flexibilizar las restricciones ha sido un error? Para el ministro de Salud de Colombia, Fernando Ruiz, “si siguiéramos absolutamente encerrados, no habría ascenso y nos quedaríamos así no sé cuántos años. Es una triste realidad: si no escalamos el pico, no salimos de esta. Todo lo que hemos hecho es procurar que ese pico no sea fuera de serie, sino de cuarta categoría. Eso se traduce en tener camas disponibles para recibir a las personas que se agraven y evitar muertes.”

La apuesta en países como Colombia, Perú y Chile ha sido encontrar ese punto medio, entre la reapertura gradual de ciertos sectores económicos, aumentar el número de pruebas masivas para detectar nuevos casos de contagio y aplicar medidas de cuarentenas sectorizadas. Así mismo, abrir sectores del comercio con nuevas medidas de bioseguridad y al mismo tiempo ampliar el número de camas disponibles en las unidades de cuidados intensivos (UCI).

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En ciudades como Santiago de Chile y Bogotá se están haciendo cuarentenas focalizadas en las localidades con repunte de casos de covid-19, en una especie de modelo mixto para permitir actividades comerciales, deportivas o recreativas en las zonas con menos contagio. En el país austral, la Sociedad Chilena de Medicina Intensiva reportó, hasta el 7 de junio, una ocupación nacional del 87 por ciento en UCI y un 85 por ciento en Terapias Intermedias.

En el caso de Chile se han ideado estrategias adicionales por parte del gobierno, como la creación de residencias sanitarias para alojar a personas con covid-19 que no pueden hacer la cuarentena en su hogar, y evitar así poner en riesgo a sus familiares o vecinos. Estas son gratuitas, y a las personas contagiadas se les ofrece alimento y monitoreo de salud durante los 14 días de cuarentena. A hoy, cerca de 3360 personas están en estos espacios, los cuales han tenido un aumento en la demanda en las últimas semanas.

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En el mediano plazo, sacar la gente a la calle para escalar al pico es una moneda al aire, que dependerá en gran parte de la capacidad hospitalaria de cada nación, el número pruebas que se realicen, y que la ciudadanía cumpla con las medidas de prevención como usar el tapabocas, el lavado de manos de constante y evitar aglomeraciones en el transporte público. Las consecuencias de flexibilizar el aislamiento social, en medio de una curva ascendente, solo se podrán ver dentro de algunas semanas, cuando cada país hará su balance y decidirá, en caso de que los contagios incrementen, si impondrá de nuevo cuarentenas estrictas, con el impacto social y económico que ya se ha visto.

El siguiente mapa de calor muestra el índice de la Universidad de Oxford de las restricciones tomadas por cada país, como cierres de colegios o a los viajes.

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Hale, Thomas, Sam Webster, Anna Petherick, Toby Phillips, and Beatriz Kira (2020). Oxford COVID-19 Government Response Tracker, Blavatnik School of Government. Data use policy: Creative Commons Attribution CC BY standard.

Fuente

  • CONNECTAS
  • Juan Pablo Tovar es periodista de Colombia especializado en Opinión Pública. Desde 2015 ha coordinado diversos proyectos de capacitación e investigación periodística, en temas como elecciones, periodismo digital, paz y conflicto, entre otros. Actualmente, está a cargo de la gestión y seguimiento de programas y proyectos en CONNECTAS.
  • Fotografía principal: Flickr - Galo Naranjo. Licencia Creative Commons.

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