¿Fue Jesús un organizador comunitario?

La Hermana de San José Sor Christine Schenk, quien sirvió a familias urbanas durante 18 años como enfermera partera antes de cofundar FutureChurch, hace un análisis sobre Trump y la ausencia del Evangelio en el actual gobierno.

“Mi mayor tristeza es que no veo el Evangelio en ninguna parte de nuestro gobierno”, dijo mi amiga, Sor Sallie Latkovich, en una reunión reciente de mi círculo misionero.

Dos veces al año, 11 de mi Congregación de las Hermanas de San José de todos los Estados Unidos y un asociado nos reunimos para reflexionar y apoyarnos mutuamente en nuestros esfuerzos por promover la visión de Jesús. Esta vez consideramos el triste estado de nuestro país.

No hay valores evangélicos que se encuentren en los intentos de Trump y los Republicanos de quitarles a 24 millones de personas su seguro de salud, desmantelar la Agencia de Protección Ambiental y deportar decenas de miles de inmigrantes y refugiados, recientemente 50,000 Haitianos [4] a quienes se les otorgó el estatus de protección luego del devastador terremoto de 2010.

Y la separación de poderes de Estados Unidos está siendo amenazada debido a la decisión sin precedente del presidente Donald Trump de despedir al director del FBI [5], James Comey, aparentemente debido a su rotunda investigación [6] sobre los lazos entre la campaña de Trump y Rusia.

El presidente no es el rey de los Estados Unidos.

Mientras tanto, el mercado de valores apenas parpadeó, lo que los expertos atribuyen a la creencia de que los republicanos ahora acelerarán las reformas fiscal y de salud [7] para preservar su mayoría en las elecciones de 2018. Pero según una encuesta reciente de Quinnipiac [8], las mayorías substanciales de los votantes de los EEUU se oponen a ambas reformas, probablemente porque favorecen a los ricos abrumadoramente [9].

Si su cabeza está girando ahora mismo, bueno, así debería ser.

¿Cómo pueden los cristianos y otras personas de integridad hablar por el bien común tras una aparente victoria de lo que los teólogos, las feministas y los historiadores sociales han llamado “el sistema de dominación”?

Trump es el mejor ejemplo de este sistema, donde el “poder sobre” es el valor primario y la realidad es ordenada jerárquicamente de acuerdo a los fuertes o los débiles, los superiores o los inferiores, los explotadores o los explotados, los ganadores o los perdedores.

Pero esto no es ni el camino de Dios ni la visión de Jesús. Esto no es el Evangelio.

Los sistemas de dominación han gobernado las sociedades de la Tierra durante milenios, casi siempre con violencia. Solo recientemente, los movimientos no violentos mundiales han convertido efectivamente a las personas dentro de los sistemas dominadores a valores como el respeto a la diversidad, la dignidad humana y los derechos humanos y el reconocimiento de que todas las voces son importantes para las sociedades humanas. Líderes de movimientos, como Mohandas K. Gandhi, Martin Luther King Jr., León Tolstoi, Harvey Milk, Dorothy Day, Adolfo Pérez Esquivel y una serie de mujeres feministas han lanzado un ataque espiritual contra los sistemas dominantes de exclusión, ya sean económicos, militares, legislativos o sociales.

La gente que se traga a los sistemas del dominador están ahora, consciente o inconscientemente, contraatacando o resistiéndose a gran escala.

Yo estoy entre los que están de acuerdo con el exégeta bíblico Walter Wink, quien en su extraordinario libro “Comprometiendo los Poderes: Discernimiento y Resistencia en un Mundo de Dominación” [10] cita la “pura originalidad” de Jesús, quien en Mateo 5: 38-41, fue el primero en abogar por la acción no violenta que otorga poder a los oprimidos incluso mientras expone y desacredita la opresión.

Aquí está el texto:

Ustedes han oído que se dijo: “ojo por ojo y diente por diente”. Pero yo os digo: No resistáis [violentamente] a un malhechor. Pero si alguno te golpea en la mejilla derecha, ponle también la otra; y si alguien quiere demandarte y llevarse tu abrigo, dale tu capa también; y si alguien te obliga a recorrer una milla, anda también la segunda milla.
Las prácticas económicas romanas, especialmente en Galilea, fueron responsables del desalojo sistemático de las familias agrarias de sus tierras ancestrales. Los israelitas pagaron un impuesto triple: a los gobernantes herodianos locales, a Roma y al Templo. Este sistema regresivo benefició a la élite a expensas de los campesinos y los artesanos pobres, cuyo trabajo mantuvo a los ricos del imperio alimentados y vestidos.

¿Suena familiar?

Casi todos estaban siempre endeudados. El campesinado rural empobrecido se levantó periódicamente en una serie de rebeliones populares que fueron brutalmente suprimidas por las legiones de Roma.

Jesús era práctico. Ante la abrumadora fuerza militar, la violencia era una invitación al suicidio. Además, sabía que a menudo la violencia convierte a sus defensores en nuevos opresores.

Pero lejos de aconsejar la pasividad, Jesús anima a un campesinado degradado y desalentado a conservar su poder e iniciativa mientras trabajan por la transformación del sistema dominador. Parafraseo brevemente la explicación de Wink del texto de Matthean:

  1. Gira la otra mejilla: En el mundo antiguo, un superior insultó a un inferior con una palmada con la parte trasera de la mano que aterrizó en la mejilla derecha de la persona insultada. Jesús sugiere que dicha persona debe ofrecer inmediatamente la mejilla izquierda. Esto rechaza al mismo tiempo el insulto pretendido e incomoda al opresor que ahora está obligado a dar una palmada con la parte trasera de su mano izquierda (nunca antes hecho porque en los días previos a los baños la mano izquierda se utilizaba para propósitos sucios) o intentar una bofetada con la mano derecha, que es físicamente desafiante si no imposible.
  2. Dale tu capa también. La mayoría de la gente tenía al menos dos piezas de ropa, una prenda interior que era una especie de túnica o “capa”, y una prenda exterior que era como un abrigo. Una persona pobre por lo general sólo tenía estas dos. El abrigo se daba a menudo como garantía en un préstamo. En la ley judía, a un acreedor se le ordenaba devolverlo antes de la puesta del sol en lugar de privar a la persona pobre de cobertura nocturna. Cuando Jesús sugiere despojarse del abrigo y la ropa interior, está invitando a los oprimidos a desenmascarar la codicia de su acreedor y a avergonzarlo públicamente al salir totalmente desnudo del tribunal. En el judaísmo, la vergüenza caía sobre la persona que veía o causaba la desnudez más que la persona desnuda.
  3. Anda la milla adicional: había muchas reglas imperiales prohibiéndoles a los soldados romanos a forzar a la gente local a llevar su equipo por más de una milla. Al ofrecerse a “Ir más allá”, la persona pobre estaba reteniendo su propia iniciativa y su poder mientras confundía al soldado, forzándolo a desobedecer la ley si se aprovechaba de la oferta.

La visión de Jesús era que en el reino de Dios, los desnudos se vestirían, los hambrientos serían alimentados y los ciegos verían (Mateo 11: 5, 25: 34-46). Su visión ha resonado durante milenios en los valores y aspiraciones de la cultura occidental. Pero la mayoría de nosotros consideramos la visión de Jesús como un ideal utópico de otro mundo, sin mucha consecuencia práctica hoy.

Ahí es donde estaríamos equivocados.

Jesús fue un organizador comunitario inspirado y práctico que atrajo a seguidores de todos los estratos de la sociedad, incluyendo pescadores (Pedro, Santiago y Juan), mujeres de negocios (María de Magdala), los socialmente prominentes (José de Arimatea y el “joven rico”), líderes religiosos (Nicodemus) y extranjeros (la mujer cananea, la samaritana y el centurión de Cafarnaum).

Era un maestro carismático, curador y narrador que podía articular y modelar la alternativa de Dios al sistema dominador: “Si quieres ser el primero, debes servir a las necesidades de todos” (Mateo 20:26). Jesús atrajo seguidores que, después de su muerte y resurrección, vivieron y murieron para avanzar su visión ‑ aun hasta nuestros días.

Jesús modeló la no-violencia creativa tanto para resistir la opresión como para transformar los sistemas dominantes en algo que se parece más al “reino de Dios”.

Creo que estamos en un nuevo momento en nuestro viaje hacia el reinado justo de Dios.
Ya cientos de miles [11] de personas con mentalidad de justicia están siguiendo los ejemplos de Jesús, Gandhi, King, Day y otros, y adoptando medios creativos no violentos [12] para resistir los recientes y serios ataques a la dignidad humana y la justicia en los Estados Unidos.

Nuestra mayor tentación es ser pasivos, normalizar un comportamiento anormal o creer que es infructuoso resistir. Debemos aprovechar ese profundo pozo de la misteriosa energía del Espíritu de Jesús que nos ayuda, como Jesús, a crear nuevos caminos [13] para resistir la injusticia y amarnos los unos a los otros.

Cuando hagamos esto, al fin quizás podremos ver el Evangelio en nuestro gobierno.

Nota sobre el autora

Hermana de San José Sor Christine Schenk sirvió a familias urbanas durante 18 años como enfermera partera antes de cofundar FutureChurch? , donde ella sirvió durante 23 años. Ella tiene grados de maestría en enfermería y teología.

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