Georgetown ha marcado la perspectiva de territorialidad del quehacer eclesial

Se perciben muchos signos de esperanza, en medio de un mundo tan roto, que nos confirman que este es el camino, el de la conversión socio-pastoral en la Iglesia, el de la conversión ecológica global, y el de la sinodalidad. Reportaje de Luis Miguel Modino para Religión Digital.

Las reacciones que han surgido en los últimos días al respecto de la Conferencia Internacional sobre Ecología Integral celebrada en Georgetown de 19 a 21 de marzo, pone de manifiesto la importancia de este momento. Una voz autorizada dentro del panorama católico, como es el Cardenal Reinhard Marx, uno de los más estrechos colaboradores del Papa Francisco, lo definía como un momento histórico, aunque advertía que es necesario abrazar juntos un camino de conversión, territorializar la Encíclica Laudato Sí en estas otras regiones planetarias para impulsar juntos un camino con un futuro que sea signo de metanoia, de conversión radical, y caminar firmemente con el Papa, con la visión de las espiritualidades tradicionales y de otras religiones para el cuidado de la Casa Común.

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En la misma dirección, Mauricio López, Secretario Ejecutivo de la Red Eclesial Pan Amazónica – REPAM, reconoce que “este encuentro ha sido un proceso, aquí apenas estamos llegando a un hito, absolutamente transformador”, añadiendo que “no tengo duda, que este evento marca un antes y un después en lo que puede ser una perspectiva de territorialidad del quehacer eclesial”. Se perciben, “muchos signos de esperanza, en medio de un mundo tan roto, que nos confirman que este es el camino, el de la conversión socio-pastoral en la Iglesia, el de la conversión ecológica global, y el de la sinodalidad en ambos niveles, caminar juntos como Iglesia y como mundo todo”, insiste López, siguiendo ideas muy presentes en el pensamiento del Papa Francisco.


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Este encuentro, convocado y coordinado por la Red Eclesial Pan Amazónica – REPAM, junto con el Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, la Misión Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en Nueva York, la Universidad de Georgetown y la Conferencia de Jesuitas de Estados Unidos y Canada, contó con la  presencia, en el ámbito de los territorios, de la Red Eclesial de la Cuenca del Congo, la Red Eclesial Mesoamericana, que está en proceso de nacer, el Sistema de Bosques Tropicales de Asia-Pacífico, que se va articulando cada vez más fuertemente, las realidades de Europa, que quiere superar una visión de servir o asistir al sur planetario y asumir su propia corresponsabilidad en cambiar el futuro de la humanidad, cambiando los modelos económicos, los patrones de consumo y mirando a su propia territorialidad, y Norteamérica, con presencia de sus pueblos originarios y de representantes de la Iglesia, proféticos y comprometidos con su respectiva realidad.


Mauricio López destaca que “en la mirada global de acompañamiento al Papa Francisco en las grandes agendas sociales, esenciales, de conversión, transformación, de volverse una voz ética que ayude a este mundo a encontrar nuevos caminos y nuevos horizontes, estuvieron presentes los representantes de Caritas Internacionalis, de la Secretaría del Sínodo de los Obispos y la Misión Permanente de la Santa Sede ante Naciones Unidas”. Una nutrida representación que se acompañó también, según el Secretario Ejecutivo de la REPAM, “con alta presencia de los pueblos originarios en sus organizaciones territoriales, la COICA, la Alianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques, también representantes de pueblos originarios de Asia-Pacífico y de la Cuenca del Congo, y luego también importantes actores en el mundo de los sistemas internacionales y regionales”. Junto con ellos, por las Naciones Unidas, la Relatora Especial de Derechos de los Pueblos Indígenas, una representación de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, Naciones Unidas Medio Ambiente, y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, entre otros.

No podemos olvidar que “el Espíritu de Dios sopla donde quiere y como quiere e irrumpe para transformar la realidad, dando sentido a este gran kairós” según el Secretario Ejecutivo de la REPAM, poniendo que manifiesto que esta conferencia confirma que la vigencia del proyecto de otro mundo posible sigue sobreabundando sobre el proyecto de muerte. Hemos de tener en cuenta que, este encuentro respondía a dos necesidades prioritarias, según Mauricio López, “dar fuerza, sentido y vigencia a la Encíclica Laudato Sí como elemento esencial e inherente de nuestra vocación como creyentes y de toda la humanidad”, buscando con urgencia que la encíclica Laudato Sí se vuelva una de las grandes apuestas y horizontes de vida de todo creyente, pero también de la humanidad toda. En ese sentido, López la define como “un llamado a la paz, a la colaboración y también a confrontar un sistema que produce muerte, exclusión y que quita posibilidades de futuro”.

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El encuentro también ha insistido en la territorialización en realidades concretas, en biomas esenciales, y en ámbitos de urgencia absoluta para el mundo, de la propia encíclica Laudato Sí. Podemos decir que la Red Eclesial Pan Amazónica, en el marco del proceso sinodal, se siente llamada a dar una respuesta concreta, específica, y que está asentada en dos conversiones fundamentales, la conversión socio-pastoral de la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium y la conversión ecológica global de la Encíclica Laudato Sí. La primera con una perspectiva ad intra, en el corazón de la Iglesia, y la segunda como llamado a la humanidad toda.

Un tercer elemento, que también es fundamental dentro de estas conversiones, es la llamada a la sinodalidad. Desde el Sínodo de la Amazonía, Mauricio López insiste en impulsar una nueva manera de caminar juntos. Por eso, “este encuentro se ha convocado como resultado de muchos años, desde el inicio de la REPAM, de querer impulsar, con otros y otras, esta nueva eclesialidad emergente, una eclesialidad territorializada que no sustituye lo ya existente, sino que lo complementa, lo refuerza, lo potencializa, que nos permite sumar fragilidades y encontrarnos para poder responder a los enormes desafíos de nuestra realidad hoy”, insiste el Secretario Ejecutivo de la REPAM.

Por encima del resto, Mauricio López coloca que “las voces que más marcaron este encuentro fueron las de los representantes de los pueblos originarios”. Él señala la representación de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica – COICA, desde donde “se hizo un llamado fuerte a que la Iglesia se comprometa, que supere antiguas distancias, limitaciones, errores, para poder sumar con los pueblos, siendo ellos los guardianes más importantes y una opción donde creen en la Iglesia, creen que ella puede acompañar, creen que es una verdadera aliada en este camino, y la invitan a caminar junto con ellos”.

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Entre las voces de los pueblos indígenas, el Secretario Ejecutivo de la REPAM destaca la indígena kichwa de Sarayaku, en Ecuador, Patricia Gualinga, quien hablaba “con fuerza sobre la necesidad de ser una Iglesia con rostro amigo, que permanece, que acoge y acompaña, que recupera la raíces de un Jesús que es radical, es decir, que vuelve a la raíz, que se indigna con la realidad y que busca transformarla, y que, poco a poco, va transformándose”.

En ese sentido, desde la Secretaría de la REPAM se destacan las “múltiples intervenciones que nos llevaron a hacernos conscientes de cómo los gritos de la realidad ecológica, ambiental y de los más pobres, se repiten en todos los distintos territorios”. Todo ello muestra “la fragilidad de los ecosistemas, de este sistema tan terriblemente centrado en el mercado, que no permite que tenga futuro, y la necesidad de encontrar caminos más serenos, que nos permitan también salir de toda esta situación”, insiste Mauricio López, quien destaca entre las presencias eclesiales, la del Cardenal Claudio Hummes, Presidente de la REPAM, quien afirmaba que el grito de los pobres y el grito de la hermana Madre Tierra, son el mismo grito, o la del Cardenal Tagle, que llamaba a un diálogo genuino, interreligioso y espiritual, donde las voces femeninas tengan más espacio, donde la sensibilidad por lo otro, por lo distinto nos enriquezca, y donde nos sintamos también llamados a caminar juntos.

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Entre las conclusiones, Mauricio López destaca “las definiciones concretas trazadas por cada una de las regiones y territorios representados en este encuentro, sus redes específicas, acciones bien discutidas entre todos los presentes, con una perspectiva ampliamente definida”. Por encima del resto, él reafirma la conclusión de que “es posible caminar juntos, que es deseable hacerlo, que es necesario ser eficaces apostólicamente y trabajar de una manera que demos un paso más al frente”.

Junto con eso, la otra conclusión es que “la Iglesia tiene un potencial enorme para servir en esta defensa de la vida, pero tiene que transformarse, tiene que reconfigurarse”, según Mauricio López, que ve el Sínodo de la Amazonía como “un momento especial, que permite encontrar en este kairós un instrumento, un momento que ayude a que tantas de estas voces, que habían estado fragmentadas, puedan encauzar caminos de conversión”, algo que en cada tiempo, lugar y persona tiene su ritmo, consecuencia de un discernimiento sereno y bien hecho.

Todas las redes eclesiales pueden seguir caminando o comenzar a caminar, buscando “tener un signo de comunión entre todas ellas”, según el Secretario Ejecutivo de la REPAM, que destaca que “el acuerdo es seguir articulados para caminar apoyándonos unos a otros, sin imponer, sin pretender replicar experiencias, y también tratar de participar juntos en el Sínodo de la Amazonía, que será una gran fiesta, una gran reflexión, un gran discernimiento para que tenga un signo de la gran universalidad de nuestra Iglesia, y lo que está en juego en los nuevos caminos para ésta, nuestra querida Iglesia, y para una ecología integral”.

Finalmente, como algo importante en torno a la conferencia, Mauricio López destaca que “el apoyo de muchas congregaciones a la REPAM para este encuentro ha sido invalorable”. Sin embargo, insiste en que “el apoyo decidido de la Compañía de Jesús ha sido especialmente notable”, pues con sus distintas instituciones, con la Iglesia, con otras congregaciones, la Compañía de Jesús ha servido también como plataforma, por pedido de la REPAM, para poder impulsar y acompañar las otras redes.

El Secretario de la REPAM afirma que “sin perder de vista la comunión absoluta eclesial, sin perder el horizonte de lo que el Papa Francisco nos está llamando, pero poniendo al servicio de la realidad sus instituciones, y sobre todo, en este caso, las redes, las universidades, como Georgetown, que nos ha facilitado todo el espacio para poder trabajar juntos, para poder organizar este gran evento, y que tenga una calidad extraordinaria, con todas las condiciones propicias, donde nos sentimos plenamente en casa”.

Dentro de la Compañía, Mauricio López destaca “la opción firme del propio Padre General, el Padre Arturo Sosa, por pedir que se dispongan todos los medios para servir al Sínodo, pero sobre todo a la REPAM”, llamada a continuar, y ser después de terminado el Sínodo, un instrumento para “interpretar y acompañar la implementación de este gran Sínodo y de identificar y discernir cuales son los llamados esenciales y fundamentales donde se juega el futuro de nuestra Iglesia”, concluye López.

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