•    Servicio Jesuita a Refugiados en Latinoamerica

  •   Migraciones

  •   Mayo 04 de 2019

Informe de contexto frontera colombo-ecuatoriana

Compartimos el informe del equipo del Servicio Jesuita a Refugiados en Latinoamérica, sobre el contexto en la frontera y las recomendaciones que el SJR-LAC hace a los Estados, las Organizaciones de Sociedad Civil y para la cooperación internacional.

Para 2018, el gobierno de Lenin Moreno buscó distanciarse cada vez más de su antecesor político Rafael Correa. Por medio de reformas electorales, depuraciones políticas en cargos públicos, denuncias de corrupción y demás, Lenin Moreno ganó autonomía política como líder independiente. Su distanciamiento no sólo en materia política sino también en las dinámicas económicas del país. Con una economía profundamente dependiente de los réditos petroleros y una recesión en la producción y exportación de este recurso, la economía ecuatoriana presentó tendencias desfavorables. Las respuestas económicas de Moreno rompen con las políticas proteccionistas de Correa, pues lo que busca el nuevo gobierno es incentivar la inversión privada y reducir el tamaño del Estado.

Colombia tuvo mucho dinamismo político por los ciclos electorales legislativos y ejecutivos. El sector más crítico de los Acuerdos de Paz gana la presidencia de la República y lo que se ve en los primeros meses de gobierno, es una “reestructuración unilateral” del Acuerdo de Paz. Desde 2016, la situación humanitaria de Colombia había presentado cifras favorables, no obstante, el 2018 se posiciona como un punto de quiebre, puesto que hay un detrimento de la situación humanitaria. Lo anterior, explicado por una dinamización del crimen organizado, el aumento en los cultivos ilícitos, las disidencias de las FARC, la expansión del ELN y la situación humanitaria de Venezuela.

1

De ese modo, en la frontera colombo-ecuatoriana hay una materialización de las dinámicas de violencia que operan en ambos lados de la frontera y que fueron materia de conmoción nacional tanto en Colombia como en Ecuador. Del lado ecuatoriano hay una intensificación de los actos violentos en contra de la población civil y la infraestructura por parte de actores que hacen parte del crimen organizado colombiano que impacta el país vecino. Del lado colombiano, hay una afectación humanitaria sobre todo en el departamento de Nariño por el reacomodamiento de fuerzas ilegales que se disputan el control territorial. Los gobiernos de Colombia y el gobierno de Ecuador han privilegiado un enfoque policial y militar, sin que por ello mejoren las condiciones de violencia directa y estructural.

El flujo mixto de migrantes venezolanos también supone un reto importante en ambos lados de la frontera. Las políticas migratorias que impiden la movilidad en algún país de la región, aumenta la vulnerabilidad de las personas migrantes. El año 2018 fue testigo de las perjudiciales consecuencias de las restricciones a la movilidad humana y el desconocimiento de la responsabilidad compartida.

Por último, desde las experiencias recogidas por el JRS se identifican los desafíos específicos presentes en la región fronteriza. Entre estos se encuentra el continuo desplazamiento de colombianos que huyen de la violencia en el país, el incremento de la población venezolana, la presencia de ciudadanos indocumentados y en condiciones de migración irregular, la presencia de grupos al margen de la ley, el reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes, el aumento de cultivos ilícitos, entre otros.

Para enfrentar estos desafíos humanitarios presentes en la frontera colombo-ecuatoriana, desde el Servicio Jesuita a Refugiados se hacen varias recomendaciones para los Estados, las Organizaciones de Sociedad Civil y para la cooperación internacional.

Haga clic aquí para descargar el informe completo (Documento .PDF)

2

Fuente

  • Fotografías: Flickr - Galo Naranjo. Licencia Creative Commons.

Comentarios