•   Pierluigi Mele - RAI

  •   Ecología

  •   Septiembre 14 de 2019

“La devastación de la selva tropical es consecuencia directa de la codicia del dinero y de ambición de ganancia egoísta y sin mesura”. Entrevista a Roberto Jaramillo, S.J.

Compartimos la entrevista a Roberto Jaramillo Bernal, S.J., Presidente de la CPAL, de Pierlugi Mele para Rai News de Italia, sobre los diversos esfuerzos en defensa de la Amazonía.

¿Qué puede hacer la comunidad internacional para defender la Amazonía?

Hace dos semanas asistimos a un momento singular de conciencia planetaria sobre la importancia de la Amazonia: después de 17 días de incendios, cuando en la grande ciudad de Sao Pablo (Brasil) la tarde se obscureció por la densidad del humo de las quemadas en el Amazonas, el mundo entero empezó a asustarse; y sólo entonces, (segunda semana de agosto) la gran “media” y los gobiernos comenzaron a pronunciarse.

La acción eficaz ha tardado mucho más, y en algunos casos ni siquiera se ha producido. Sin embargo, después de dos semanas de debates, acusaciones, fotos escandalosas y declaraciones de buena voluntad, hoy las noticias que hacen preocupación en el “espacio social” son otras. No obstante eso, la nueva conciencia planetaria llena de esperanza; pero la preocupación común por la “casa donde habitamos” debería ser no sólo esperanzadora sino reparadora. Y es ahí donde creo que la comunidad internacional debe -en contravía consciente de la manipulación efímera de las noticias (y no estoy haciendo un juicio moral)- trabajar en dos tareas fundamentales: (i) presión ciudadana mundial sobre los gobiernos que tienen responsabilidad directa en el cuidado y preservación de los bosques tropicales del mundo, es decir: de la Amazonia, la cuenca del Congo y las florestas del sur y del este de Asia; y con “presión” no me refiero sólo a los gobiernos de esos países sino también a los que explotan o han explotado secularmente esos territorios y pueblos para su beneficio. En segundo lugar, (ii) tenemos el desafío -que a veces parece imposible- de generar y desarrollar una tarea educativa por la cual los habitantes de la tierra asumamos hábitos de consumo responsable en la alimentación, en la higiene, en la industria, en la estética, en la construcción, en el transporte y en los más variados campos. La tarea parece que apenas comienza, y tiene muchos enemigos.
 

Sabemos que las políticas irresponsables del gobierno de Bolsonaro sobre la Amazonía se basan en una ideología "extractiva". Pero también existe la peligrosa ideología "soberanista", es decir, "la Amazonía pertenece al Brasil". Esto dice Bolsonaro. ¿Es así?

Bolsonaro no es más que la expresión de la mitad de un país que lo eligió presidente, como ha ocurrido en otros paises poderosos: Estados Unidos, Israel, India, Rusia, China. El nacionalismo no es una enfermedad tropical o brasilera, sino un arma política para defender intereses egoistas y mesquinos, cada vez más y más internacionalmente monopolizados. El problema de ese debate sobre la internacionalizaciónn de la Amazonia no es geográfico sino político; es más: ni siquiera es geopolitico sino geo-económico (y no sólo para el gobierno de Brasil): lo que se defiende no son intereses nacionales sino ecónomicos corporativos!

Por eso es tan importante desarrollar esa consciencia universal respecto de la “casa común”, y que ella se traduzca en prácticas concretas de consumo cada vez más responsable (austero) y del ejercicio de una ciudadanía universal que no nos debemos dejar arrebatar (investigación, debate, presión, organización).

Además de estas ideologías, ¿cuáles son las otras "estructuras de pecado" que están devastando la Amazonía?

Devastar es una palabra bastante contundente; pienso, en verdad, que la devastación de las florestas tropicales del mundo -desde Indonesia y Malaysia, pasando por las florestas del Congo hasta la Panamazonia- es consecuencia directa de la codicia del dinero y de ambición de ganancia egoísta y sin mesura.

Por detrás de esa compulsión que vende como “natural” el sistema actual está un vacío tremendo: y “tremendum” tiene que ver con lo espiritual y con lo religioso. Hay unas “estructuras de pecado” (para seguir con la expresión de su pregunta) que envenenan la cabeza y el corazón de las personas y los grupos sean familias, corporaciones, empresas, partidos, naciones, y que hace a la humanidad verdaderamente ciega: caminar hacia su propia destrucción. Como ha repetido Greta Thungber en sus discursos: los nietos de “los bolsonaros de la vida” -por más ricos que sean- no van a tener agua pura, ni agua respirable, ni comida saludable. Eso es lo que le estamos dejando a la próxima generación.

¿Cómo se mueve la Iglesia Católica para defender la Amazonía?

La Iglesia también esta despertando lentamente. Históricamente no hemos sido ejemplo para nadie: tanto los conquistadores como los colonizadores de ayer y de hoy han sido mayoritariamente fruto de la cristiandad: este tipo de humanidad devastadora que en quinientos años ha puesto en riesgo el fruto de millones de años de evolución.

No obstante, dentro de esta cristiandad hay mucha gente, y también gente de la Iglesia Católica, que empieza a pensar y a actuar personal e institucionalmente de manera nueva. Por ejemplo, la extraordinaria acogida que la encíclica Laudato Sí ha tenido en los medios universitarios de América latina, especialmente entre personas que no se confiesan creyentes practicantes, es una muestra clara de que la Iglesia es capaz de ponerse a la escucha y sintonizar con los anhelos más profundos de la humanidad: aquellos con los cuales “el Espíritu gime en su interior como con dolores de parto” (Rom. 8, 22-23).

Las iglesias de la región amazónica tienen una especial sensibilidad espiritual que resulta ser un Don para el Cuerpo Universal. Y su mayor contribución está en la afirmación, la defensa y la promoción de los resortes humanos, éticos y espirituales, que sustentan una visión integral, cuidadosa y compasiva, de la creación.

Sabemos por la historia que existe un vínculo profundo entre la Compañía y la causa de los Indios. ¿Cómo se desarrolla concretamente la acción de promoción humana de la Compañía frente a los indios?

En la llamada pan-amazonia, compartida por 9 países sureamericanos, los jesuitas tenemos una presencia significativa para nosotros y para la Iglesia (aunque pequeña) en el trabajo con los pueblos y culturas nativas: en la selva alta del Perú, en los llanos de Moxos en Bolivia, en el oeste de la Guyana Inglesa, en las sabanas del sur del Orinoco, en la selva tropical del Ecuador, y desde Leticia (Colombia) hasta Belem do Pará (Brasil) en la desembocadura del Amazonas; hay allí alrededor de 45 Jesuitas trabajando de tiempo integral.

Una prioridad apostólica es trabajar con y apoyar las iniciativas de organización y defensa cultural de los numerosos pueblos indígneas que habitan secularmente esos parajes: tareas pastorales y educativas, defensa y promoción de los derechos humanos individuales y colectivos, promoción de sus culturas incluyendo sus visiones políticas y religiosas, apoyo en la defensa de sus territorios y planes de vida, entre otros, son trabajos que realizan los Compñeros de Jesús junto con otros muchos religiosos y religiosas, y laicos con los que colaboramos.

Insisto en que es un trabajo significativo para nosotros (y talvez para las iglesias locales) pero que frente al inmenso territorio humano y geográfico que tenemos en frente resulta muy pequeñito: como fermento en medio de la masa. Estamos aprendiendo junto con otros muchos que están allí y que permanecieron por siglos en el servicio a los pueblos nativos del amazonas.

El Papa Francisco, como sabemos, ha convocado, para el próximo mes de octubre, el Sínodo sobre la Amazonia. En el "Instrumentum laboris", muy denso y profundo, se encuentra la propuesta de promover una "ecología integral" en la Amazonía. ¿Qué significa esto?

Es tal vez el concepto más original que el papa Francisco ha tenido la gracia de acuñar y poner a circular en la discusión -inclusive teológica- de la humanidad actual. No es sencillo decir todo lo qué significa el concepto de “ecología integral” pues en cada concreta situación de discusión y análisis se hace necesario considerar variables eco-lógicas que en otra situación no serían contempladas.

Pero lo “integral” tiene además de ese sentido de complejidad otro sentido más cargado aún de fuerza propia y que el papa expresa cuando dice: “todo está conectado con todo”, todo es interconectado. Ya no se hace énfasis en los elementos integrables y su complejidad, sino en el todo que los elementos constituyen, que -creo yo- es lo que hace peculiar la discusión que plantea el papa. Se trata de un paradigma de conocimiento particular, bien diferente a aquel que el llamado genéricamente “mundo occidental” ha producido, cultivado y difundido, y que ha demostrado su fracaso en los resultados que dice desear: igualdad, fraternidad, libertad. Un paradigma diferente mucho más cercano al de los pueblos originarios y a una visión espiritual (religiosa mística) de la realidad com un todo, y del ser humano en ella.

¿Cree que el Sínodo tendrá consecuencias políticas favorables para los pueblos de Amazonía?

Las consecuencias políticas que seguramente podrá producir el sínodo tiene que ver sobre todo con la escucha de los pueblos amazónicos y por lo tanto con “hacer oir su voz” a niveles cada vez mas amplios y decisivos; y, en segundo lugar, con las dinámicas de participación popular (eclesial) que ya se generaron en este tiempo de preparación desde el anuncio del sínodo en Puerto Maldonado (2018), asi como con las que se puedan generar y promover gracias a la conversión de las iglesias amazónicas (dependiendo grandemente de los obispos sinodales) en iglesias locales de verdadera comunión.

Se trata de recuperar, valorar y promover comuniddes abiertas e inclusivas, donde la pobreza personal y social sea desterrada y la responsabildiad y el compartir mutuo sean reales, donde el evangelio de Jesús sea fuente de inspiración no sólo para celebrar autóctonamente la misa (fuente y culmen de la vida eclesial) sino para hacer de la vida ordinaria una permanente eucaristía donde todos tengan comida, tierra, educación, salud, “voz y vez”, como suelen cantar en el Brasil; y un clero que esté verdaderamente al servicio del pueblo de Dios (más parecido al bajísimo niño del pesebre, que al Altísimo del Gloria).

Nada más politico que unas iglesias cada vez más evangélicas. El sínodo promete alimentar ese proceso; aunque hay obstáculos y enemigos.
 

Se proponen nuevos caminos pastorales para la Iglesia en la Amazonía. Por ejemplo, una parte del documento puede llevar a una nueva visión de los ministerios. En particular, el ministerio ordenado. Los conservadores están atacando en este punto. ¿Cree que el Sínodo podrá resistir?

Una cosa importante es saber, entender y aceptar que este es un “sínodo especial” para la Amazonia (tercer modo de un sínodo, que no es lo mismo que un “sínodo de tercera” como algunos querrá hacerlo ver dependiendo de sus conclusiones). A mi, personalmente, me parece que es una tentación y que le hace daño al sínodo pretender que hable “como ex cátedra”, es decir: que los padres sinodales convocados para discernir los nuevos caminos para las iglesias amazónicas pretendan (o se espere de ellos) darle lecciones a toda la iglesia (ojalá no se deje contaminar con esa “ideología”; los mass media ciertamente lo forzarán).

Concretamente ese punto sobre los ministerios necesarios para la vida de las iglesias amazónicas hay que ponerlo en esa perspectiva. No creo que el sínodo vaya a decir o a pedir implementar nada que no haya ya sido ya dicho y reclamado por el Concilio Vaticano II, que afirmó con toda la autoridad de la Iglesia (en letras mayúsculas TODA) la ministerialidad propia del pueblo de Dios, la centralidad y urgencia de la comunión eucarística en la construcción y realización de la comunidad eclesial, y la funcion clerical como uno entre otros muchos servicios posibles y necesarios para la misión de todo el cuerpo eclesial. Muchos católicos no han leído ni conocen el último Concilio.

Última pregunta: el Papa Francisco está dando un punto de inflexión a la Iglesia en el signo de la "Iglesia saliente" y de la sinodalidad. Sabemos que los enemigos de Francisco, que no son solo eclesiásticos, están haciendo todo lo posible para limitar la fuerza de sus reformas. ¿Cree que el camino tomado por Francisco es irreversible?

La elección del Cardenal Bergoglio como papa fue una absoluta sorpresa del Espíritu y la hemos experimentado a lo largo de estos años como un Don extraordinario, no sólo para la Iglesia sino para el mundo todo.

A pesar de los temores que pueda suscitar y hasta justificar un simple análisis sociológico de la Iglesia en cuanto institución mundial, tengo la convicción profunda -no sólo una creencia sino una confianza basada en la fe- de que es El Espíritu Santo el que nos guía, ahora con Fracisco a la cabeza, y que llegado el momento nos seguirá mostrando el camino a seguir adelante.

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Roberto Jaramillo, S.J. es Presidente de la Conferencia de Provinciales jesuitas de América Latina y El Caribe

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