La victoria electoral de Modi es un triunfo para el nacionalismo hindú de extrema derecha: la democracia laica de la India corre riesgo

Narendra Modi ha sido elegido para un nuevo periodo como Primer Ministro de India, el afianzamiento de su partido y su agenda nacionalista representan un reto para la hasta ahora, laica, democracia India. Análisis de Dibyesh Anand para Independent.

Nuevamente ha ganado Narendra Modi en la India y los resultados iniciales muestran que su participación en el voto puede haber aumentado en un 10%. Mientras que comienza en serio el post-mortem” para el Congreso , en su mayoría del principal partido de la oposición- el Partido Bharatiya Janata (BJP), del cual Modi es el líder, celebrará hasta muy entrada la noche.

Pero mientras que los partidarios de Modi hoy se regocijan, su victoria plantea una pregunta muy seria. El continuo éxito electoral de un demagogo nacionalista hindú de extrema derecha, ¿marca el fin de la democracia secular en la India?  

A raíz del dominio colonial británico la democracia de la India se concibió como una sociedad secular con una forma cívica de ciudadanía. Sin embargo, apenas el BJP de Modi llegó al poder en 2014 los críticos advirtieron sobre los retos que las instituciones democráticas irían a enfrentar. Estas advertencias estaban no lejos de ser incorrectas.

Cuando menos, el récord del BJP en el período 2015-2019 ha sido divisivo. El partido ha marginalizado de la vida pública a las minorías religiosas, en especial a los musulmanes, muchos de ellos siendo linchados por los nacionalistas hindúes en nombre de la "protección de las vacas". Ellos han encarcelado a disidentes acusados de ser "maoístas urbanos", han creado su propia revolución cultural al 'hinduizar' la burocracia y los medios de comunicación, y han aplastado la semilla o el germen de movimientos progresistas en las universidades e instituciones culturales y en las calles.

Sin embargo, a pesar de su política divisoria, y del bajo rendimiento de la economía del país, y del pobre historial del BJP en mejorar el bienestar y la vida de sus ciudadanos (el país tiene su tasa de desempleo más alta en 45 años), Modi va a ser de nuevo el primer ministro.

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Elección general del 2019 en la India

El dicho de Bill Clinton: "es la estúpida economía" supuso una cierta forma de racionalidad fundamentada en el interés económico. Narendra Modi, al igual que muchos otros líderes populistas como Donald Trump en los Estados Unidos o Recep Erdogan en Turquía, ha elegido una fórmula política diferente: un tipo letal de nacionalismo mayoritario. Mientras que se culpa a las minorías convirtiéndolas en los chivos expiatorios, se representa a la mayoría como la víctima de una élite liberal y secular, mientras a los críticos del gobierno se les acosa y se les rechaza como contrqarios al líder y, por lo tanto, como anti-India.

Los resultados de las elecciones vienen sin aspecto positivo ni algo rescatable. El jingoísmo (nacionalismo excesivo) y la islamofobia han impulsado al BJP a mostrarse aún más fuerte que en el 2014. Los resultados muestran al partido asegurándose una mayoría simple por sí mismo; una coalición con sus aliados haría que su mayoría se volviera enorme. Con la debilidad de los partidos de la oposición, el nacionalismo mayoritario es la fuerza política hegemónica en la India.

En su esencia, el nacionalismo mayoritario es la idea de que dado que los hindúes son la mayoría numérica, los partidos políticos deben privilegiar su identidad y sus aspiraciones y eliminar el secularismo, lo cual en su opinión no es más que apaciguar de las minorías. El hecho de que los musulmanes como minoría religiosa, alrededor del 14,2% de la población total, han persistentmente sufrido marginalización económica, social y política por décadas, no permite sostener ese mito del apasiguamiento de las minorías. La realidad es que el BJP y Modi han triunfado no a pesar de la política divisoria que defienden, sino precisamente por ella.

La elección es un voto a favor o en contra de Narendra Modi, que cultivó una imagen de sí mismo como un líder fuerte que se opondría a las ideas secularistas de los derechos de las minorías, que hablaría por una nación imaginada primordialmente como hindú, que aplastaría la resistencia contra el gobierno indio en la mayoría musulmana de Cachemira y que le aceptaría el desafío a la República Islámica de Pakistán hasta enfrentarlos, si fuese necesario.

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El BJP presentó a candidatos polémicos y controvertidos, como figuras religiosas hindúes que llamaron "patriota" al asesino de Mahatma Gandhi; pidieron la expulsión fuera del país de todos los musulmanes y de algunos que están bajo juicio por actos de terrorismo contra los musulmanes. Otros han insistido en que no hay necesidad alguna de elecciones futuras porque Narendra Modi, un miembro de la organización hindú de extrema derecha de la India, Rashtriya Swayamsevak Sangh, implementará un Raj hindú.

El mensaje del partido ya no era simplemente una señal de alarma, sino una estridente y visible política nacionalista hindú. Y era una apuesta que no podría haber dado sus frutos si una parte importante del electorado ya no se hubiera radicalizado.

El peligro para la democracia secular en la India no proviene solamente de un partido gobernante que tiene una agenda nacionalista hindú, sino de un visible segmento de la ciudadanía que ha demostrado ser cómplice. La violencia contra los musulmanes es un hecho común y corriente. La que impulsó el ascenso de los nazis en la Alemania de los años treinta fue esa combinación de un partido político todopoderoso y una ciudadanía que conspiró con dicho partido. Aquí hay paralelos, por tentador que sea eludir la comparación --respaldado por el RSS, el BJP se ve a sí mismo como la auténtica encarnación de la nación india.

Esta es elección que ha otorgado un mandato electoral al nacionalismo mayoritario en el mejor de los casos y, en el peor de los casos, al fascismo hindú. Va a envalentonar o alentar a los elementos reaccionarios hoy activos en la India, destacándolos aún más, y llevará a más violencia contra los musulmanes; esto ya lo sabemos. Aún está por verse si la democracia laica de la India, duramente ganada, puede sobrevivir en los próximos años.
 

Fuente:

  • Independent
  • Dibyesh Anand es profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Westminster y es el autor de "Nacionalismo Hindú en la India y la Política del Temor".
  • Traducción de Mauricio Jaramillo para Cpal Social.

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