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  •   Agosto 25 de 2019

"Lo peor está por llegar". Todo lo que se esconde tras los incendios del Amazonas

La red se ha movilizado para visibilizar lo que está ocurriendo en 'el pulmón del planeta' desde hace días. Pero lo peor de las llamas está bajo ellas, y afecta al planeta entero. Reportaje de Guillermo Cid para El Confidencial.

Si uno entraba hasta ayer en un medio brasileño de gran tirada como ’O Globo’ o ’Folha de Sao Paulo’, seguramente se lleve una importante sorpresa. Mientras las redes sociales y los medios de medio mundo abren sus ediciones —y le dan una importancia clave— con los incendios que arrasan el Amazonas, estos medios brasileños trataban la noticia como una más. Entre las principales, sí, pero ni mucho menos como la más importante del día. Pese a que en lo que va de 2019 se han declarado más de 70.000 incendios y que hay fuegos que arrasan desde hace dos semanas el lugar, todos lo tratan como un asunto casi rutinario... ¿Qué ocurre realmente?

Lo cierto es que el asunto es mucho más complejo que una simple catástrofe puntual como un terremoto o el incendio de Notre-Dame. Hay varios países afectados y, aunque es cierto que estos días el problema vive un repunte (con el extraño caso de Sao Paulo y la nube que cubrió toda la megalópolis como si la noche hubiese llegado de repente), es un asunto que viene de atrás, de muy atrás, se repite año a año y lo acontecido estos días solo es una gota más en el vaso. Eso sí, puede ser una gota fatal. El Amazonas es uno de los espacios más importantes para el planeta y un punto clave en la lucha contra el cambio climático, y su destrozo va mucho más allá del fuego.

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Lo que ocurre en estos momentos en el Amazonas no es un incendio al estilo de los que acostumbramos a ver en España sino que se trata de millares de pequeños fuegos que suelen ser llamados 'queimadas' y que están provocados por agricultores y campesinos para, o limpiar la zona en la que viven de vegetación o generar nuevos espacios para el cultivo, acabando con la flora autóctona que les imposibilita la explotación. Estos se reparten por toda la zona y, si se descontrolan, suelen arder mientras la vegetación se lo permita. Salen de Brasil, pero también de Paraguay, Bolivia y, algo menos, Perú.

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Foto: Reuters.

Entonces, ¿por qué este año la alarma es mucho más grande? Básicamente, porque el número de incendios en todo 2019 se ha multiplicado respecto a años anteriores y en agosto (mes típico de 'queimadas' en la región) los registros se han disparado. Además, el aumento coincide con un cambio en el Gobierno brasileño que ha llevado a Jair Bolsonaro al poder con un discurso claramente contrario a la protección ambiental del Amazonas y a favor de los agricultores que intentar hacerse con el lugar.

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En concreto, según el informe del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), la institución encargada de medir estos fuegos, en lo que va de año Brasil ha sufrido 72.843 incendios y la mayoría de ellos ha sido en la Amazonía. La diferencia con 2018 es de un 40% más, y solo desde el miércoles pasado ya se han registrado 9.500 nuevos fuegos en toda la región. Es ahí donde encontramos el repunte que ha llevado a instituciones y asociaciones a dar la voz de alarma.

El gran problema es la deforestación

Los datos son muy claros, y solo hay que echar un vistazo a satélites como el de la NASA para ver que los fuegos no cesan en la región, pero lo peor está bajo las llamas. Como explica el profesor de investigación del CSIC y miembro de la Fundación Gadea Ciencia, Fernando Valladares, la deforestación es el gran problema que puede acabar con el icónico bosque. "Los datos demuestran que este año no hay una sequía especialmente importante, incluso es menor que años pasados, y esto relaciona mucho más las llamadas 'queimadas' con la deforestación que sufre toda la región desde hace décadas", explica el científico.

Frente a lo que se puede llegar a pensar, el aumento de los incendios no tiene que ver tanto con un clima seco como con la multiplicación de las áreas a las que se ha prendido fuego, que, además, encuentran a su paso pastos mucho más inflamables por su debilidad y composición y zonas menos húmedas que ayudan a su propagación. "Lo de las 'queimadas' es una técnica que se repite en todas las zonas tropicales para ganar terreno al bosque. Pasa mucho en Brasil, pero también en todo el sudeste asiático. Es verdad que es algo tradicional y conocido, pero el problema llega después, cuando el fuego ha quemado toda la tierra y ni el cultivo que quieres poner en la zona consigue aprovechar el terreno acabando con la deforestación del espacio. Es algo vandálico y que acaba con todo a su paso, necesitando muchos años para conseguir una recuperación real".

Aquí hay un dato bastante preocupante y que muestra que las llamas son terribles, pero lo peor llega cuando se apagan. En julio de 2019, los satélites del INPE lanzaron una alerta porque en lo que iba de año habían registrado 2.254 kilómetros deforestados (una superficie algo mayor que toda la isla de Tenerife). Eso significa un 278% más de terreno deforestado respecto al mismo periodo del año anterior.

Como señala Valladares, habrá que esperar a ver cómo acaba esta ola de incendios que arrasa la región, pero hay más informaciones poco halagüeñas, como que en los últimos 30 años el Amazonas ya ha perdido el poder de captar la mitad de toneladas de CO2 que almacenaba anteriormente. "Es una barbaridad y da una muestra de lo poco que estamos cuidando una parte clave de nuestro planeta. Lo peor parece que está por llegar y es que políticos como Bolsonaro no solo no quieren cambiar el rumbo sino que no creen que haya que cambiar nada".

¿Qué significa el Amazonas para el planeta?

La crítica de Valladares es a escala mundial, y es que el Amazonas no solo es fundamental para Brasil y los países de alrededor sino que es un punto clave de nuestro ecosistema planetario. Algunos datos que dan muestra de su importancia: el Amazonas almacena una quinta parte del CO2 generado a nivel mundial, genera una quinta parte del oxígeno en todo el planeta y su río, uno de los más importantes del mundo, vierte una quinta parte del agua dulce que hay en la Tierra. "Es un espacio clave, y lo peor es que no tenemos otro elemento parecido que pueda sustituirlo", explica el experto.

Aún es pronto para conocer el alcance final de estos incendios y su impacto en el propio bosque, pero Valladares es bastante pesimista respecto a lo que podemos encontrar cuando las llamas pasen. "Estos ecosistemas necesitan décadas para recuperarse de algo así. El fuego acaba con su vegetación, pero también con todo lo que hay bajo ella y convive con ella. Para recuperar lo que a día de hoy se está quemando, tendríamos que cuidar minuciosamente la zona durante 15 o 20 años, pues deben recuperarse los arboles, los organismos del bosque, la fertilidad de la tierra...".

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La Amazonía, en llamas. (EFE)

Como señala Valladares, habrá que esperar a ver cómo acaba esta ola de incendios que arrasa la región, pero hay más informaciones poco halagüeñas, como que en los últimos 30 años el Amazonas ya ha perdido el poder de captar la mitad de toneladas de CO2 que almacenaba anteriormente. "Es una barbaridad y da una muestra de lo poco que estamos cuidando una parte clave de nuestro planeta. Lo peor parece que está por llegar y es que políticos como Bolsonaro no solo no quieren cambiar el rumbo sino que no creen que haya que cambiar nada".

¿Qué significa el Amazonas para el planeta?

La crítica de Valladares es a escala mundial, y es que el Amazonas no solo es fundamental para Brasil y los países de alrededor sino que es un punto clave de nuestro ecosistema planetario. Algunos datos que dan muestra de su importancia: el Amazonas almacena una quinta parte del CO2 generado a nivel mundial, genera una quinta parte del oxígeno en todo el planeta y su río, uno de los más importantes del mundo, vierte una quinta parte del agua dulce que hay en la Tierra. "Es un espacio clave, y lo peor es que no tenemos otro elemento parecido que pueda sustituirlo", explica el experto.

Aún es pronto para conocer el alcance final de estos incendios y su impacto en el propio bosque, pero Valladares es bastante pesimista respecto a lo que podemos encontrar cuando las llamas pasen. "Estos ecosistemas necesitan décadas para recuperarse de algo así. El fuego acaba con su vegetación, pero también con todo lo que hay bajo ella y convive con ella. Para recuperar lo que a día de hoy se está quemando, tendríamos que cuidar minuciosamente la zona durante 15 o 20 años, pues deben recuperarse los arboles, los organismos del bosque, la fertilidad de la tierra...".

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Foto: Reuters

El impacto sobre la Tierra ya lo dan los datos, pero Valladares recuerda que no solo afectaría a la contaminación sino que la desaparición de este bosque tendría un impacto muy importante en los mares y al fin y al cabo en todo el sistema. "No nos damos cuenta de lo importante que es para todos. A mí me llama mucho la atención que mientras en abril todos llorábamos al minuto por Notre-Dame, ahora esta catástrofe pasa desapercibida. Sin el Amazonas, nadie podría ver la iglesia francesa".

¿Cómo pinta el futuro?

En cuanto al futuro reciente, el científico pone la vista en la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, un programa clave para intentar frenar el cambio climático. "Nosotros contábamos con que el Amazonas pudiese seguir rindiendo al nivel al que venía haciéndolo en las últimas décadas. Viendo estos incendios, todo apunta a que va a perder una parte muy importante de su capacidad para almacenar CO2 y generar oxígeno".

Por último, compara el futuro de estas zonas con un bien personal que debes dejar parado. "Imagina que, tras los incendios, el Amazonas necesita 15 o 20 años de recuperación. En ese tiempo, no podemos contar con su aporte para frenar el cambio climático, la gran contribución del Amazonas se tendría que repartir en todo el planeta, por lo que va a ser mucho más complicado cumplir con los objetivos de emisiones y descarbonización establecidos para los próximos años", termina el experto.

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