Misión de los Jesuitas en la CPAL y pueblos afro latinoamericanos y caribeños

Un grupo convocado por el sector social de la CPAL, realizó su primera reunión presencial en la tierra de San Pedro Claver, para reflexionar y ofrecer luces en su misión con las comunidades afro de en América Latina y el Caribe.

Entre el 5 y el 8 de diciembre se reunió en Cartagena un grupo de jesuitas y colaboradoras laicas para compartir y reflexionar sobre la misión de la Compañía de Jesús con las comunidades afros en América Latina y el Caribe. Estában presentes: Osvaldo Concepción, s.j. de la República Dominicana, Clovis Cabral, s.j. y la profesora Adevenir Pinheiro del Brasil (Unicap/Recife y Unisinos/Sao Leopoldo), Alvaro Gutierrez, Jefferson Chaverra, Jorge Camacho y Jesús Diaz, jesuitas colombianos, Carmen Jaramillo colaboradora de la Misión de San Pedro Claver en Cartagena y Roberto Jaramillo, s.j., delegado Social de la CPAL. Por circunstancias que lamentamos no estuvieron presentes Ambroise Gabriel Dorino, Eduard Figueroa y Tomás Cacho, jesuitas de Haití, República Dominicana y Honduras, también convidados.

Este grupo, convocado por el sector social de la CEPAL desde comienzos del año 2016, ha venido trabajando de manera virtual y ahora realizó su primera reunión presencial en la tierra de San Pedro Claver: inspiración, guía y luz del evangelio para nosotros. Su tarea es reflexionar y ofrecer luces para que podamos mejor servir a la Fe y promover la Justicia en /con / por las poblaciones AFRO de nuestro continente Latinoamericano y Caribeño. Nos animan y guían principalmente tres de las prioridades del Proyecto Apostólico Común de la CPAL: cercanía y compromiso con nuestras poblaciones marginas, diálogo entre fe y cultura, y la integración latinoamericana; de manera especial la segunda: el diálogo entre la fe y las culturas afro.

Extraordinariamente bien recibidos por los Jesuitas de Cartagena a quienes les hacemos llegar nuestra gratitud, dedicamos un tiempo a conocer algunos pueblos negros de la región: Pontezuela, Punta Canoa, Arrollo de Piedra y, y también el Palenque de San Basilio, cuna de la libertad negra de América – libre por decisión real desde 1691).

Después de poner en común la situación de nuestros trabajos particulares identificamos problemáticas y desafíos comunes tales como:

  • Exclusión social e invisibilización de la alteridad negra; incluso en países con fortísima presencia de comunidades negras, lo “afro” sigue siendo descalificado y sometido. La profesora Adevanir Pinheiro, del sur del Brasil, nos ofrecía los conceptos de “negritud” y “blanquitud” como actitud positiva de reconocimiento identitario propio y de “el otro”, y de “branquidão” – difícil de traducir al español (acaso: blanqueza): que expresa la actitud cerrada, racista, preconceptuosa, que no permite al otro (negro) hacer la experiencia de su propia identidad.
  • Esa actitud de la “blanqueza” permea cultural y estructuralmente nuestras sociedades a través de la educación, la legislación, la administración, la comunicación, la política y también la religión. Hay una gran dificultad en el diálogo porque se parte generalmente de una posición desigual. Eso no es obvio para los blancos, pero sí lo es –cotidianamente- para los negros.
  • Es necesario articular repuestas comunes a problemáticas que parecen sistemáticas: comprender la recreación constantes de la cultura afro y su tensión con las tradiciones en el marco/de la globalización y el neoliberalismo, las posibles alianzas dentro y fuera de la Compañía, y rescatar la historia del servicio de los jesuitas a las comunidades afro en América Latina.
  • Nos interesa especialmente el desafío de formación de escolares y hermanos jesuitas (y la formación en general en nuestros centros educativos y espirituales), para que esta interpele, despierte el interés y desarrolle la sensibilidad y comprensión del pueblo afro en su realidad.

Dedicamos especial atención a considerar el lugar que debería ocupar Haití en las preocupaciones de este grupo puesto que, siendo una prioridad de la CPAL, es unos de pueblos más significativos en la historia de la diáspora africana en América. Su situación nos preocupa sobremanera, y nos sentimos movidos a promover una solidaridad especial con éste pueblo que ha pagado caro la osadía de la libertad. Nuestras dos próximas reuniones (febrero – abril) serán dedicadas a conocer mejor su situación y necesidades.

Seis grandes núcleos de reflexión se nos ofrecieron como posibles “entradas” a nuestro trabajo de reflexión sobre el servicio de la fe, la promoción de la justicia (misión SJ) y los pueblos afroamericanos y afrocaribeños: lucha por los territorios (1), Identidad – procesos de afirmación y culturas (2), teología, identidades, celebración del decenio internacional de los afro-descendientes (3), racismo estructural (4), emprenderismo afro (5) y Teología, pastoral y espiritualidad afroamericana y afrocaribeña (6).

Reconociendo que los seis anteriores son desafíos relacionados unos con otros, decidimos que el punto de inflexión y entrada de nuestra labor será la perspectiva teológica espiritual y pastoral.

Tareas concretas de nuestro grupo en próximo año son:

  1. Dedicar las dos primeras reuniones del año (febrero y abril) a escuchar y conversar con los compañeros de Haití sobre la situación de su país, la misión y desafíos de la Compañía y las formas posibles de ser solidarios con ellos.
  2. Comenzar un trabajo de recolección de la historia presente y pasada de nuestro servicio en comunidades afroamericanas y afrocaribeñas.
  3. Constituimos un grupo de comunicación virtual para compartir noticias, experiencias, materiales, e información sobre aliados actuales y alianzas posibles.
  4. Realizar un inventario de posibles experiencias apostólicas y de voluntariado en comunidades afroamericanas y afrocaribeñas en las que servimos.

A todos nuestros compañeros y compañeras que trabajan en américa latina y el caribe en, con y por las comunidades AFRO les enviamos nuestro abrazo fraterno de colaboradores en la misión, y los invitamos a participar con nosotros en estas y otras iniciativas que puedan sugerir. A los superiores provinciales agradecemos la tarea que nos han encomendado como parte del Proyecto Apostólico Común de la CPAL, y reafirmamos nuestro deseo de contribuir a la misión común. Salve, Axé, Bantú.

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