Notas sobre la fuerza armada bolivariana en el proceso de transición

La historiadora y doctora en Ciencias Sociales, Margarita López Maya analiza el papel de las fuerzas armadas venezolanas en la crisis y sus posibles salidas.

¿Quién duda que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) sea un actor clave hoy en Venezuela y para cualquier cambio político que pueda producirse? Sin embargo, como civiles poco la conocemos y comprendemos.

Estas notas son una sistematización de información confiable sobre la concepción y lógica que hoy caracterizan a la FANB. Su objetivo es identificar actuales especificidades y pensar incentivos para atraerlos a la propuesta de una transición democrática.

1. Una FANB “socialista” y su relación “orgánica” con milicias y paramilitares

Nota 1.

Desde 2005, el gobierno de Hugo Chávez procedió a una reforma profunda de la FANB guiada por concepciones socialistas. El principio fundamental descansa ahora en la unidad ejército-pueblo, que se logra mediante la dirección del partido único sobre los militares[1]. Ya no hay diferencias entre la esfera partidista y la militar sino una integración cívico-militar. En un evento de la UCV sobre Socialismo del siglo XXI,[2] Ricardo Sucre sostuvo que ya se estaba desarrollando esa concepción en la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional (LOFAN) de 2005. Cuatro reformas posteriores a esa ley siguen dándole la razón.

Nota 2.

Sucre sostuvo que también se incluyó la concepción nacional- desarrollista del general Marcos Pérez Jiménez, concretada durante su dictadura en la ideología del “Nuevo Ideal Nacional”. Según este ideario, los militares serán el único actor capaz de convertir al país en una gran potencia mundial, participando protagónicamente en el desarrollo nacional. Esta concepción se incorporó a la constitución de 1999.

Nota 3.

La noción ejército-pueblo se acompaña de una concentración de todo poder y dirección en la cabeza del Ejecutivo. El presidente es Comandante en Jefe, y tiene también plena autonomía frente a la sociedad. El cambio de una concepción democrática liberal a esta socialista trajo importantes tensiones en el sector. La desavenencia más significativa la visibilizó el general Isaías Baduel siendo ministro de defensa de Chávez. Hizo público su desacuerdo al dejar este cargo y ahora tiene diez años en prisión.

Nota 4.

En su dimensión internacional, el modelo implica el acercamiento y colaboración con los militares cubanos. Las visitas de sus delegaciones se hicieron frecuentes, impartiéndose en los cuarteles una política de defensa y seguridad nacional opuesta a Estados Unidos. También se diversificaron la compra de armas, la asistencia técnica, la formación de recursos humanos y el acercamiento estratégico-militar a China, Rusia e Irán. Desde 2010, el general retirado Antonio Rivero presentó fotos y audios a la Fiscalía sobre la presencia de militares cubanos en operativos militares en territorio venezolano, incluyendo a Andollo Valdés, jefe del Estado Mayor cubano, quien participaba como supervisor en reuniones desarrolladas en el país. Varias fuentes señalan un incremento reciente de la presencia militar cubana en funciones de control de la FANB.

Nota 5.

Hacia 2005, de acuerdo con Rocío San Miguel[3], comenzaron a crearse las milicias como un “brazo armado de la revolución”. En 2011, se activaron 217 batallones en las parroquias y se incorporaron 13.000 estudiantes de Universidad Nacional Experimental de la Fuerza Armada (UNEFA). Maduro asegura que hoy están registrados 2 millones de milicianos, pero Javier Ignacio Mayorga[4] argumenta que eso es pura retórica y no pasan en la actualidad de 50.000, mal e insuficientemente armados.

Nota 6.

Desde 2016, al quedar la Asamblea Nacional en manos de las fuerzas opositoras, Maduro comenzó a gobernar a través de “decretos de emergencia económica y estado de excepción”. En este contexto se incorporaron, a labores de vigilancia y soberanía, los Consejos Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), organizaciones de base del Poder Popular y consejos comunales, engranándolos con la estructura y logística de los militares y de las milicias[5].

Nota 7.

Mayorga calcula que entre la FANB, milicianos y paramilitares los combatientes no pasan de 350.000[6]. Concuerdan él y San Miguel que el armamento está disminuido y la FANB en deterioro. Por ello, el gobierno se apoya crecientemente en milicianos y paramilitares dentro de la concepción ejército-pueblo y la estrategia de la guerra prolongada. Esta estrategia también comenzó a diseñarse desde 2005 y no contempla todavía la incorporación de grupos guerrilleros colombianos como las FARC o el ELN. Pero la solidez de la inculcación de los valores y prácticas de esta forma de guerra “asimétrica” (modelo vietnamita) no parece demasiado consistente, si recordamos la estampida espontánea que se produjo en agosto de 2018, en el desfile de la Ave. Bolívar: ante la presencia y estallido de dos drones cerca de la tarima presidencial, donde se encontraban Maduro y el Alto Mando, las tropas rompieron filas y corrieron en todas direcciones[7].

Nota 8.

Los militares han incrementado su poder político y económico con Maduro. Ocupan un tercio de las gobernaciones del país y, hasta muy reciente, nueve de 34 ministerios y áreas de la administración pública, como alimentos, electricidad, petróleo, seguridad y el sistema de control cambiario. Entre 2013 y 2017, el gobierno creó 14 compañías militares en áreas clave de la economía, incluyendo la Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas (Camimpeg), con lo cual la FANB tiene unas 20 industrias y acceso privilegiado al negocio petrolero y a la explotación de la zona especial, conocida como el Arco Minero, donde abundan minerales como oro, diamante y coltán[8].

Nota 9.

Evans Ellis puso de relieve el extenso involucramiento de los militares venezolanos en negocios ilícitos: lavado de dinero, diferencial cambiario, contrabando de gasolina, alimentos y narcotráfico[9]. Hoy, uno de los grandes obstáculos para lograr que regresen a una concepción de cuerpo apolítico no deliberante es no sólo la acumulación de poder conseguido estos años, sino la generalizada corrupción en altos rangos y mandos. La lealtad a Maduro es principalmente clientelar. Por ello, también se duda que puedan controlar la situación de caos que se ha extendido sobre el país y/o defender la soberanía nacional ante grupos irregulares como el ELN, o de producirse una agresión externa “imperialista”[10].

Nota 10.

Los expertos antes citados mencionan otros rasgos que vale la pena enunciar: son más pragmáticos que idealistas, evitan confrontarse entre ellos, prefieren una salida pacífica, los cuadros bajos e intermedios están muy afectados por la crisis general, los Altos Mandos se han desvinculado de los niveles intermedios y bajos, y están muy vigilados y controlados por la inteligencia cubana. También confirman que hay más de 180 militares presos y reciben maltratos y torturas, tanto ellos como familiares de militares que han huido del país o que Maduro considera conspiradores. Las bajas y ahora huidas a Colombia han venido creciendo y comienzan a verse señales de que la crisis institucional afecta a la GNB y al SEBIN. Finalmente, San Miguel considera que se plegarían a una real opción de poder.

En síntesis, la FANB pareciera debilitada, fragmentada y más propensa a desintegrarse que a negociar una salida pacífica y democrática. Parece improbable tanto un golpe militar, como un apoyo cerrado al gobierno de Maduro. La situación de descomposición y el creciente uso de paramilitares por parte del gobierno señalan tendencias hacia un escenario de disolución y caos en Venezuela. Podría dibujarse también otro escenario, donde los militares estuvieran aguardando esa opción real de poder para apoyar el cambio.

2. Sobre incentivos y aportes a la transición

Nota 1.

Es necesario reconocer que para alcanzar la transición democrática los militares son un actor imprescindible. El poder político, las armas y el poder económico que hoy detentan hacen que puedan obstaculizar indefinidamente el cambio político. Por tanto, es necesario negociar con ellos esa transición. Los partidos y la sociedad, sus instituciones y organizaciones, requieren concientizar la necesidad de incluir a los militares como actores en la transición, pudiera ser incorporando algunos de sus miembros al gobierno de transición, y/o colocando algunos en puestos de responsabilidad administrativa. Así mismo, es necesario hacerse la idea que el proceso va a ser accidentado, secuencial y gradual, y que conviviremos por bastante tiempo con militares formados para defender un modelo ajeno a los valores de la igualdad y la justicia social, y con exacerbado relacionamiento clientelar con el Estado.

Nota 2.

Debido a la postración de casi todas las estructuras burocráticas del Estado, la FANB pareciera ser hoy la única institución estatal con cierta capacidad de tener presencia en todo el territorio. Por tanto, ganarlos para la causa democrática significa poder contar con una red clave para superar la crisis humanitaria compleja. También podrían implementar, junto con la sociedad civil, políticas sociales que alivien vulnerabilidades de las mayorías del país.

Nota 3.

La Asamblea Nacional hasta ahora ha colocado como incentivos la Ley de Amnistía y el Acuerdo para la Incorporación, Reinstitucionalización y Fortalecimiento de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Pareciera insuficiente. Se necesita, primero, ganar la confianza de este sector hacia las fuerzas democráticas. Generalizar un discurso público respetuoso hacia la FANB, como ha aparecido con Juan Guaidó, es un primer paso. Ese discurso incluye explicar las ventajas que para ellos derivarían el regresar a un orden político donde impere el estado de derecho y se garanticen libertades civiles, económicas y de justicia.

Nota 4.

Los militares tendrían rol clave en procesos de recuperación del control sobre el territorio nacional, en espacios mineros, fronteras y barrios populares, donde el chavismo dejó a grupos paramilitares ejercer funciones de gobierno. El regreso del monopolio de la violencia, aprovechando las tensiones engendradas y no resueltas que fueron provocadas por el concepto ejército-pueblo y por la creación de cuerpos civiles armados, serviría de elemento cohesionador de la FANB.

Nota 5.

Un alto nivel de profesionalización, tempranas jubilaciones y participación en las áreas de seguridad y defensa de la nación (otorgadas a ellos por la democracia que surgió a partir del Pacto de Punto Fijo) pudieran no ser suficientes hoy para persuadirles por la causa democrática. La sociedad debe estar preparada para reconocer que tendrá que hacer sacrificios, en el sentido, por ejemplo, de contemplar darles alguna concesión temporal en lo económico, que los resarce de los abultados privilegios que disfrutaron con el chavismo. Tal sucedió, por ejemplo, en la transición chilena con el ejército pinochetista.

Nota 6.

Pareciera imprescindible, finalmente, romper el aislamiento en el que viven los Altos Mandos, vigilados por la inteligencia militar cubana. Una política comunicacional inteligente y perseverante, con ofertas respetuosas podría propiciar puentes iniciales. Esencial es ofrecer reconocimiento y protección para ellos y sus familiares, como la garantía de condiciones de vida dignas, continuidad en sus carreras militares en algunos casos, y participación en la necesaria transformación, de la actual FANB, en una institución de rasgos democráticos.

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Notas

  1. Sucre Heredia, Ricardo (2007): “Socialismo y la cuestión militar”. En Margarita López Maya, Ideas para debatir el socialismo del siglo XXI. Caracas: Editorial Alfa. 
# Las presentaciones que se dieron en este taller fueron publicadas por Editorial Alfa. Ver López Maya, Margarita, ed. (2007): Ideas para debatir el socialismo del siglo XXI. Caracas: Editorial Alfa.
  2. San Miguel, Rocío (2012): “En la FAN no hay chavismo sin Chávez”. Revista SIC n° 745, Junio. 
# Mayorga, Javier Ignacio (2019): Presentación de Javier Ignacio Mayorga en la Mesa de Análisis Coyuntural del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello (notas tomadas por la autora, 20/02/2019)
  3. San Miguel, Rocío (2017): “Las armas de la nación están en manos de la revolución y no de las FAN”. Extraído de http://www.controlciudadano.org/noticias/rocio-san-miguel-las-armas-de-la-republica- estan-en-manos-de-la-revolucion-no-de-las-fan (14/03/2017) 
# Mayorga, Javier Ignacio (2019): “Guerra popular prolongada”. Extraído de http://crimenessincastigo. blogspot.com/ (26/02/2019) 
# Ver https://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/venezuela-es/article216908510. html .
  4. López Maya, Margarita (2018): “Populism, 21st Century socialism and corruption in Venezuela”. Thesis Eleven, Diciembre; también http://cronica.uno/20-empresas-la-fanb-acapara-poder-economico/ 
# Ellis, Evans (2017): “The collapse of Venezuela and its impact on the region”. Military Review, July- August. 
# Benítez, Pedro (2018): “El ELN pone a prueba el poder de la Fuerza Armada de Venezuela”. Extraído de http://www.costadelsolfm.net/2018/11/09/el-eln-pone-a-prueba-el-poder-de-la-fuerza-armada-de- venezuela/ (20/02/2019)

Fuente

  • Maritza Barrios y Marcelinio Visbal (Ed.). (2019). Búsqueda de Alternativas Políticas a la Crisis de Venezuela. Seminario Internacional. Caracas, Venezuela: Publicaciones UCAB (2019)
  • Fotografías de migrantes venezolanos en tránsito a Colombia por el puente internacional Simón Bolívar en Cúcuta. Cortesía de George Castellanos.

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