Perspectivas de la crisis venezolana: participación de la comunidad internacional

El internacionalista Félix G. Arellano nos habla de los efectos de la crisis venezolana en la agenda política y diplomática de muchos países y de la comunidad internacional.

1. Algunos antecedentes básicos

La lucha por la defensa de la democracia y de los derechos humanos en Venezuela se ha desarrollado de la mano de partidos políticos, gremios, sindicatos y particularmente organizaciones no gubernamentales; es decir, con una activa participación de la sociedad civil, que inicialmente ha movido sus pares y relacionados internacionalmente para el logro de los objetivos. Por otra parte conviene destacar que el caso venezolano representa una clara evidencia sobre el desarrollo que está adquiriendo la sociedad civil internacional. Al respecto, entre las primeras manifestaciones críticas al gobierno venezolano, tenemos las declaraciones y acciones adoptadas por asociaciones internacionales de partidos políticos (socialdemocracia, democracia cristiana, internacional socialista, etc.), instituciones, movimientos sindicales, personalidades y, progresivamente, los órganos legislativos de países democráticos.

El papel más protagónico de los gobiernos democráticos se va presentando en la medida que avanza la destrucción de la institucionalidad democrática (sentencias del Tribunal Supremo de Justicia, en particular de la Sala Constitucional, la Asamblea Nacional Constituyente, las elecciones adelantadas, etc.) y se incrementan las violaciones de los derechos humanos (detenciones arbitrarias, tortura, muerte, falta de debidos procesos, censura, persecución a la disidencia, satanización de la protesta, cerco a los medios, cierre de medios, el control del papel periódico, etc.). Otro tema que ha sensibilizado la comunidad internacional tiene que ver con el progresivo incremento de la diáspora venezolana, que afecta a los países de la región, en particular a los países vecinos.

El papel crítico y activo de la comunidad internacional se va fortaleciendo y se podría resumir en las siguientes fases:

1.1.

Una primera fase persuasiva político-diplomática, que ha tenido como objetivo presionar y lograr la ruptura del bloque en el poder, con una activa participación de la comunidad internacional. Podríamos señalar el inicio de esta fase con el papel que ha jugado el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, quien además de presentar a la institución cuatro informes sobre el caso venezolano, procedió a solicitar la activación de la Carta Democrática, utilizando la facultad que le otorga el artículo 20 del mencionado instrumento.

Ante la dificultad de lograr los votos necesarios para poder adoptar acciones concretas sobre el caso venezolano en el marco de la OEA, en particular por el apoyo que varios gobiernos caribeños ofrecen al proceso bolivariano, la comunidad hemisférica avanzó en la creación del Grupo de Lima, como mecanismo de coordinación en la lucha de la comunidad internacional para restablecer la democracia en Venezuela.

Un elemento significativo en esta fase tiene que ver con la orden ejecutiva aprobada por el presidente de los Estados Unidos Barack Obama, que al asumir los riesgos que representa el proceso bolivariano, establece sanciones a las personas involucradas en violaciones de los derechos humanos. En esta línea de acción luego se incorporan los gobiernos de Canadá y la Unión Europea.

Sobre la situación de Venezuela en el Mercosur cabe resaltar que, en primer lugar, se aplicó la cesación por el incumplimiento de la gran mayoría de los compromisos y, finalmente, se decidió aplicar la Cláusula Democrática y se aprobó la suspensión del gobierno de Venezuela.

Por otra parte, la creciente internacionalización del caso se puede apreciar con su progresiva incorporación en la agenda del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en principio de manera informal bajo la modalidad de la llamada formula Arria.

Ahora bien, todo parecía indicar que con las medidas aplicadas en esta primera fase no se han logrado avances sustantivos en la fractura del bloque en el poder, evaluación que estimulará la formulación de una nueva fase, caracterizada por la aplicación de medidas más duras, particularmente de carácter económico y financiero, aplicadas fundamentalmente por el gobierno de los Estados Unidos.

1.2.

Con la llegada de Donald Trump se va iniciando una fase más dura coercitiva, con la progresiva introducción de sanciones económicas financieras contra empresas del Estado, en particular a Pdvsa, con el objetivo de debilitar el régimen y sumar a su fractura o ruptura.

Con el tiempo, la crisis venezolana se exacerba en todos los sentidos: crisis humanitaria, hiperinflación, desabastecimiento, desnutrición y hambre. Lo que incrementó la diáspora de pobreza venezolana a la región en búsqueda de su sobrevivencia, alimentos y medicamentos, luego empleo. Pero también se exacerba la crisis política con la violación de los derechos humanos y la persecución a la disidencia.

Ante la magnitud de la crisis venezolana y sus implicaciones internacionales, Estados Unidos fortalece su equipo de seguimiento de la situación (Secretario de Estado, Secretario del Tesoro, Jefe de Seguridad Nacional, Vicepresidente y el propio Trump). Se inicia la fase de “todas las opciones están en la mesa”, lo que abre espacio al tema militar.

En Venezuela ocurren los acontecimientos del mes de enero del 2019. El día 5, Juan Guaidó asume la presidencia de la Asamblea Nacional. El día 10, Nicolás Maduro asume el segundo mandato como presidente, producto de las elecciones de mayo del 2018 convocadas por la Asamblea Nacional Constituyente, lo que es rechazado por la gran mayoría de países democráticos. Otro evento importante, el día 23, es la proclamación del presidente de la Asamblea Nacional como presidente encargado del ejecutivo. Frente a tales acontecimientos, se inicia una cadena de reconocimientos de Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela, que suma a más de 50 países.

El tema militar va generando una creciente expectativa. De nuevo el objetivo es fracturar el bloque en el poder, en particular en las fuerzas armadas. Al discurso militar amenazante se suma la estrategia de hablar directamente a los militares y el tema de la Ley de Amnistía.

2. Escenarios sobre la participación de la comunidad internacional en la crisis venezolana

2.1.

Conviene resaltar que la oposición democrática ha logrado importantes avances en liderazgo, unidad y coherencia, tanto interna como con la comunidad internacional. Empero, Maduro juega a que el tiempo y sus acciones puedan debilitar tales avances.

La grave situación generada con el intento de ingreso de la ayuda humanitaria, el pasado 23 de febrero, y más recientemente el desastre eléctrico y toda la crisis conexa que genera (servicios públicos, agua, gasolina, etc.), nos obligan a reflexionar sobre el estado de la situación y las acciones que se deberían promover.

Más concretamente, sobre el papel de la comunidad internacional, cabe destacar:

  • La mayoría de la comunidad internacional ha expresado formalmente su oposición a una opción militar, particularmente el Grupo de Lima y la Unión Europea (situación que era conocida).

*También se percibe un cambio en el tono del alto gobierno de Estados Unidos, en particular de Elliot Abrams, sobre el potencial escenario militar.

  • El escenario de las Naciones Unidas, en particular el Consejo de Seguridad, queda descartado por el poder de veto de Rusia y China. 


2.2.

Pareciera que tanto la amenaza militar, como la amnistía y en general la opción de la presión persuasiva político-diplomática han sido insuficientes para fracturar el bloque en el poder, que trata de presentarse cohesionado y se atrinchera, pero hay que reconocer el peso de las sanciones en la pérdida de margen de maniobra política y financiera, interior y exterior, del gobierno. En tales condiciones, resulta fundamental reflexionar y promover acciones concretas para:

  • Mantener y fortalecer el liderazgo de Juan Guaidó y de la Asamblea Nacional.
  • Mantener y fortalecer la unidad de la oposición democrática.
  • Mantener y fortalecer la unidad, coherencia y eficiencia de la articulación con la comunidad internacional. Sobre este punto se presentan algunas ideas. 


Si la estrategia dura que promovía fundamentalmente Estados Unidos (que podría incluir el escenario militar), en la medida que ha perdido espacio se tiende a fortalecer el papel del Grupo de Contacto de la Unión Europea en coordinación con otros actores como el Grupo de Lima, el Vaticano, etc., en torno a la tesis de negociar la salida como una opción electoral con garantías fundamentales (revisión profunda del Consejo Nacional Electoral, eliminación de la Asamblea Nacional Constituyente, revisión del Tribunal Supremo de Justicia).

Para Nicolás Maduro, la opción electoral resulta aceptable sin las garantías y manteniendo el Consejo Nacional Electoral en sus actuales condiciones (sin revisión del registro ni el voto en el extranjero). Si Maduro se siente apoyado, endurece sus posiciones y su autoritarismo.

2.3.

Se requiere ejercer presión tanto sobre Nicolás Maduro y el bloque en el poder, como sobre los países aliados de su gobierno, para lograr avanzar en la estrategia de la salida pacífica electoral. La presión debería contemplar tanto sanciones (profundizadas, ampliadas), como incentivos que contribuyan a facilitar movimientos del bloque en el poder.

En tal sentido, desde la perspectiva de la comunidad internacional, las acciones se podrían organizar en estos aspectos básicos:

  • Mantener, innovar y profundizar la presión (las sanciones).
  • Trabajar el caso de los países aliados de Nicolás Maduro que neutralizan la presión.
  • Desarrollar una estrategia de incentivos para facilitar la salida pacífica.
  • Enfrentar las consecuencias de la presión, para evitar que se reviertan sus efectos.

2.4. La presión dura sobre Nicolás Maduro y el bloque en el poder:

  • Conviene propiciar la participación más activa y coordinada de la Unión Europea y el Grupo de Lima, en la aplicación de sanciones económicas y financieras, en coherencia con el manejo que hace el gobierno de los Estados Unidos.
  • Se debe realizar un riguroso seguimiento y promover la aplicación de sanciones al comercio del oro, el coltan y otras prácticas ilícitas del equipo de Nicolás Maduro, como lavado de capitales y narcotráfico.
  • Trabajar sobre el seguimiento y sanción de los movimientos de los capitales y los testaferros de los miembros del bloque en el poder.
  • Se debería ampliar las sanciones diplomáticas y personales al grupo familiar de integrantes del bloque en el poder.
  • Considerar el abanico de acciones previstas en el Articulo 6 del Protocolo de Ushuaia del Mercosur.
  • Propiciar el mecanismo de cláusula gatillo, donde las sanciones se disparan frente al incumplimiento de los compromisos.
  • Resulta fundamental mantener una permanente evaluación sobre las consecuencias sociales de las sanciones y establecer mecanismos de apoyo humanitario para atenuar tales efectos. En este contexto, se debe tener presente que la extensión en el tiempo de tales medidas puede fortalecer al régimen autoritario. En este contexto se deben aplicar, en la medida de lo posible, acciones con los menores efectos sociales.
  • Potenciales incentivos para movilizar el bloque en el poder: en este contexto, se debería profundizar con el apoyo de la comunidad internacional en temas tales como: ley de amnistía, justicia transicional, salvoconductos, asilos, etc. 


3. Elementos para la estrategia frente a los países aliados de Nicolás Maduro

Nos concentramos en los aliados más importantes para mantener a Nicolás Maduro en el poder y observamos que los siguientes grupos:

  • Aliados fundamentalmente económico-comerciales y políticamente pragmáticos: India, México, eventualmente Turquía. En este grupo se podría incluir a China, sin desconocer que el gobierno de Nicolás Maduro representa una ficha importante en su expansión geopolítica mundial.
  • Los aliados política e ideológicamente duros: Irán, Rusia y países miembros de la ALBA.
  • El caso complejo de Cuba, que ejerce una gran influencia en el bloque en el poder venezolano y tiene una enorme dependencia de recursos venezolanos. El gobierno de Nicolás Maduro les resulta fundamental.
  • Frente a todos estos países se deberían iniciar consultas muy discretas, para propiciar su apoyo a la estrategia pacifica electoral; sumarlos, en la medida de lo posible, a la presión a Nicolás Maduro y el bloque en el poder. Para el desarrollo de tales consultas juegan papel fundamental: la Unión Europea el Grupo de Lima y el Vaticano.
  • Para varios de estos países aliados pueden resultar incentivos importantes la reorganización pacifica de Venezuela a un ambiente de seguridad jurídica, una clima positivo a las inversiones y de generación de confianza.
  • Luego tenemos otro grupo de aliados más duros, vinculados por razones fundamentalmente estratégicas, geopolíticas e ideológicas como Rusia y países de la ALBA, con los que se podría evaluar maneras de establecer relaciones estables, transparentes y respetuosas de los ordenamientos jurídicos. 


Por la complejidad del caso cubano conviene evaluar la formulación, con varios países de la comunidad internacional, de un esquema de incentivos de carácter económico, que faciliten un cambio de posición frente al caso venezolano.

El caso de Estados Unidos exige de una atención especial, pues se requiere una precisión y coordinación en su actuación:

  • Debe evaluar la viabilidad de las acciones duras (incluyendo la militar).
  • Debería afinar la coordinación en varias instancias: en el plano interno (Casa Blanca y otras agencias gubernamentales, el Congreso, el partido demócrata), con la oposición democrática venezolana y con el resto de la comunidad internacional (Grupo de Lima y el Grupo de Contacto de la Unión Europea). En algunos casos pareciera una estrategia muy unilateral. No debe serlo, pero hay que reconocer que tiene las mejores condiciones para sancionar con efectos significativos, lo que no reduce la necesidad de coordinar. Es fundamental tener en cuenta que, de haber esa coordinación, no es contradictorio, sino complementario, que se mantengan sanciones por parte de Estados Unidos (y otros países) y se creen condiciones para negociar condiciones electorales en Venezuela. Por otra parte, no olvidemos que el proceso electoral, ya en puertas en Estados Unidos, puede complicar aún más la estrategia frente al tema venezolano. 


4. Otros elementos importantes para el funcionamiento de la estrategia pacifica democrática 


  • La unidad, coordinación y coherencia de la oposición democrática venezolana dentro y fuera del país. A la oposición unida y coordinada le corresponde una gran tarea para proponer acciones, promover encuentros, organizar reuniones; todo un esfuerzo creativo y logístico en compañía de la comunidad internacional. 


El apoyo de las organizaciones multilaterales en el desarrollo de la estrategia y en particular en el proceso electoral. En este contexto, resultan de fundamental importancia la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos y las Naciones Unidas.

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Fuente

  • Maritza Barrios y Marcelinio Visbal (Ed.). (2019). Búsqueda de Alternativas Políticas a la Crisis de Venezuela. Seminario Internacional. Caracas, Venezuela: Publicaciones UCAB (2019)
  • Fotografías de migrantes venezolanos en tránsito a Colombia por el puente internacional Simón Bolívar en Cúcuta. Cortesía de George Castellanos.

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