Practicando ética en una iglesia global

Compartimos el texto del jesuita Anthony Egan sobre la Tercera Conferencia Internacional de Ética Teológica Católica en una Iglesia Mundial (CTEWC), celebrada en Sarajevo, Bosnia-Herzegovina, publicado por el boletín de la provincia de Africa y Madagascar de la Compañía de Jesús.

El sacerdote, académico y ético jesuita Anthony Egan regresó recientemente de Bosnia-Herzegovina, donde asistió a la Tercera Conferencia Internacional de Ética Teológica Católica en una Iglesia Mundial. Como informa, la conferencia ofreció a los teólogos de todo el mundo la oportunidad de reflexionar sobre algunos de los grandes desafíos morales de nuestro tiempo: las crisis en la ecología y la gobernanza política.

La Tercera Conferencia Internacional de Ética Teológica Católica en una Iglesia Mundial (CTEWC), celebrada en Sarajevo, Bosnia-Herzegovina, del 26 al 29 de julio, se enfocó en el déficit global de liderazgo político, la crisis ecológica mundial y la necesidad de solidaridad mundial para abordar estos desafíos. Dado el tema, y arriesgándome a repetirme, fue por lo tanto una conferencia mundial bastante apropiada, con la asistencia de representantes de los cinco continentes.

Bienvenida el 26 por los copresidentes del CTEWC James Keenan SJ, Linda Hogan y Kristin Heyer, por el cardenal Vinko Puljić (arzobispo católico de Sarajevo) y por los miembros del comité de planificación de la conferencia, el tema de la cooperación y el diálogo se hizo evidente inmediatamente. En una carta leída a la asamblea, el Papa Francisco envió sus saludos y sus mejores deseos a la conferencia, enfatizando la necesidad de "ser fieles a la palabra de Dios que nos desafía en la historia, y de mostrar solidaridad con el mundo, que ustedes no son llamado a juzgar, sino más bien a ofrecer nuevos caminos, acompañar los viajes, unir las heridas y apuntalar la debilidad ".

"Sin renunciar a la prudencia, estamos llamados a reconocer cada señal y movilizar toda nuestra energía con el fin de eliminar los muros de división y construir puentes de fraternidad en todas partes del mundo", agregó el Papa.

En resumen, la tarea era tratar de 'construir puentes', un motivo central de la Conferencia, donde los delegados exploraron no solo los problemas planteados por la mala gobernanza y la crisis ecológica, sino la idea de solidaridad al tratar de abordarlos a través de una completa variedad de enfoques teológicos.

Esta fue una imagen particularmente apropiada ya que Sarajevo es una ciudad de puentes. También es una ciudad donde, literalmente, Oriente se encuentra con Occidente, Asia se encuentra con Europa. En la década de 1990 también fue escenario de un asedio brutal durante la guerra posterior a la desintegración de la ex Yugoslavia. Las señales del asedio –cicatrices (parecidas a marcas de viruela) de los bombardeos en edificios antiguos, y los monumentos de 'Sarajevo Roses' que marcan los lugares donde murieron tres o más ciudadanos– forman parte del paisaje de esta pequeña, amigable y multicultural ciudad de la actualidad.

Los numerosos oradores plenarios y las sesiones paralelas de la Conferencia exploraron la coincidencia de los desafíos y la necesidad de una red de contactos mundial. Los propios oradores reflejaron esta diversidad dramáticamente, desde eruditos de renombre mundial hasta estudiantes de doctorado, representantes de países con tradiciones de larga data de la teología moral católica (Italia, Estados Unidos y Alemania) a 'nuevos' lugares para practicar ética teológica (como Vietnam y Myanmar), ordenados y laicos, hombres y mujeres.

Una parte clave de la Conferencia fue ver cómo ya existía el trabajo en red o interconexión entre los teólogos. Los oradores observaron cómo, desde el primer CTEWC en 2006 (en Padua, Italia), los teólogos morales católicos ya habían formado grupos y asociaciones continentales, organizando conferencias regionales de CTEWC en Asia, África, Europa y las Américas. Pero lejos de ser autocomplacientes, estos grupos que se reúnen en diferentes continentes admitieron sus debilidades. Aunque se fortalecieron mucho durante la última década, aún tienen que crear mejores organizaciones y, en muchos lugares, alentar el crecimiento de las mujeres y de los teólogos morales laicos.

El "pasado" de CTEWC también se celebró conmovedoramente en un breve servicio recordando a los teólogos morales que habían muerto entre Padua y Sarajevo. Entre ellos figuraban grandes celebridades como el teólogo africano John Mary Waliggo (Uganda), la académica feminista Anne Patrick (EE. UU.), el teólogo y activista filipino "Archie" Intengan y el gran teólogo moral fundamental alemán Klaus Demmer. Entre las generaciones más jóvenes se encontraban dos eruditas africanas, Margaret Ogola y Anne Nasimiyu, y el ético bíblico nacido en Hong Kong, Lúcás Chan. Colegas y antiguos alumnos leyeron obituarios cortos y en su memoria colocaron velas encendidas en el escenario del auditorio.

Al enfrentar los duales desafíos globales de la gobernanza y la ecología, los participantes fueron invitados a sumergirse profundamente en la tradición moral católica, dibujando y construyendo sobre sus riquezas. Un orador principal, el padre Charles E Curran, destacó el tema ecuménico de "Justicia, Paz e Integridad de la Creación", leído a través de la teología moral clásica y el Pensamiento Social Católico, para promover una ética de solidaridad y subsidiariedad.

Del mismo modo, Kenneth Himes hizo un llamado a los oradores para que recurrieran a la imaginación política católica con el fin de desafiar las crisis políticas generadas por el auge de los demagogos populistas, particularmente aquellos que usan mal la religión apelando a la supremacía blanca y al nacionalismo cristiano. Centrándose en la crisis ecológica en la India, George Kodithottam destacó que la crisis ecológica también era fundamentalmente una crisis política. Pronto quedó claro que los grandes desafíos sociales y ecológicos de nuestro tiempo no son divisibles, sino más bien dos caras de la misma moneda. El discurso de Kodithottam fue de alguna manera característico de muchas de las plenarias: basado en el desafío local, el orador trataría de extraer asuntos y temas morales que podrían aplicarse universalmente.

El desafío continuo de la solidaridad y la consolidación de la paz, resaltado en charlas como la de Elias Omondi Opongo de Kenia, quien enfatizó Ubuntu y el valor de las comisiones de la verdad y la reconciliación, fue conmovedoramente contextualizado por una presentación de cuatro mujeres jóvenes de 'Jóvenes por la paz', un grupo comprometido con la paz entre las tres grandes religiones en Bosnia: el islam, el catolicismo y la ortodoxia.

Una prominente presentación en la conferencia planteó la cuestión de cómo comunicarse teológicamente con un público que no está bien versado en las complejidades y sutilezas de la teología. Creo yo que este fue un tema de vital importancia que habla del papel del teólogo como un intelectual público que con exactitud necesita comunicar ideas de manera popular, sin distorsionar lo que uno dice ni ser malentendido. Dos teólogos hablaron sobre esto por experiencia. Eric Genilo (Filipinas) habló sobre las complejidades de debatir sobre la provisión pública de métodos de control artificial de la natalidad en Filipinas y de las relaciones de la Iglesia con el beligerante y populista presidente, Rodrigo Duterte. La doctora y hermana benedictina Teresa Forcades de Barcelona, España, relató cómo su análisis crítico de las compañías farmacéuticas, y las opiniones de la iglesia sobre la sexualidad y el matrimonio, le dieron el título de la prensa "La monja más radical de Europa".

Cuando la conferencia tocaba a su fin, tres académicos sugirieron hacia el futuro indicaciones para la teología moral que enfrenta los desafíos de la gobernanza, la ecología y la solidaridad. Pablo Blanco, de Buenos Aires (Argentina), reflexionó sobre la importancia de la encarnación –Dios entrando en la historia, teólogos comprometidos con la realidad concreta– y la importancia de ver los problemas desde la perspectiva de los pobres. Emmanuel Katongole, un ugandés especialista en ética que trabaja en los Estados Unidos, recordó a la asamblea que toda la teología es una teología de la esperanza y que las crisis fueron un llamado a la conversión o transformación, al coraje y a la acción. La teóloga irlandesa Linda Hogan nos llamó a desarrollar una ética de vulnerabilidad y resistencia, la primera haciendo necesaria la comunidad, la segunda enraizada en el compromiso con los derechos humanos.

Para aquellos que asistieron a Sarajevo, en muchos aspectos la conferencia fue una oportunidad para reflexionar sobre el pasado, el presente (en toda su complejidad y todo su conflicto) y el futuro. Al compartir los desafíos del presente, los delegados vieron que los asuntos particulares de la iglesia, la sociedad y el planeta que ellos enfrentan son comunes, que la tradición moral católica ofrece una variedad de recursos para abordarlos, y que su tarea es continuar luchando tanto local como globalmente para alcanzar un mundo más humano. Porque aunque un mundo más humano nunca sería el reino de Dios en su plenitud, los esfuerzos para hacerlo más humano siguen siendo el desafío cristiano de cooperar con Dios para ayudar a lograr el reino de Dios.

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Fuente

  • Jesuits Africa
  • Traducción de Mauricio Jaramillo para CpalSocial?
  • Fotografía principal: Flickr - Galo Naranjo. Licencia Creative Commons.

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