Programa COMPARTE de la Red de Centros Sociales CPAL: ”Una Fe que se hace Justicia”

El COMPARTE es un esfuerzo por pasar de la sola reflexión y el discurso sobre desarrollo alternativo y sobre las metodologías de trabajo a la implementación y articulación de experiencias concretas que partiendo de lo local y regional integren múltiples actores (productores, asesores, sector público y privado, universidades, y otros) en la construcción de otra economía en la que todos ponen y todos ganan: una alternativa viable y sostenible al desarrollo que excluye multitudes, que devora la naturaleza y termina deshumanizando nuestra manera de ser y de estar en el mundo. Por Roberto Jaramillo, s.j. Cpal Social.

Nuestra respuesta ha de brotar de nuestra profunda fe en el Señor, que nos llama a trabajar con otros al servicio del Reino de Dios, para instaurar relaciones justas entre las personas y con la creación. De este modo cooperamos con el Señor en la construcción de un futuro nuevo en Cristo para alcanzar una ”globalización en la solidaridad, una globalización sin marginación” CG 35, D 3, 30.

En la misión de hacer realidad una Fe que se hace justicia y reconciliación entre los seres humanos, la creación y el Creador, catorce Centros Sociales de América Latina, apoyados por ALBOAN y por el Sector Social de la CPAL han venido trabajando desde 2008 en un programa común llamado COMPARTE que tiene por objetivo la construcción de propuestas alternativas en el ámbito económico productivo a niveles territoriales cada vez más amplios, a través de la generación de conocimiento y de reflexión sobre la experiencia de producción, transformación y comercialización de las asociaciones de pequeños productores con los que se trabaja, para llegar a establecer verdaderas empresas sociales.

Tratase de una ”comunidad de aprendizaje y acción”; un esfuerzo colectivo por construir alternativas escalables de desarrollo socioeconómico de impacto territorial que quiere hacer concreta la preocupación por la justicia que nace de la Fe.

COMPARTE nació como resultado del encuentro y el diálogo entre Centros Sociales y ALBOAN durante los años 2008 a 2010. En noviembre del 2011 se inicia un trabajo online analizando entre todos las experiencias económico-productivas en las que los Centros Sociales intervenían, con el fin de identificar capacidades individuales y colectivas desarrolladas en estas experiencias y estrategias utilizadas, y al mismo tiempo identificar las que se veía conveniente desarrollar. Esta reflexión derivó en la elaboración de un primer ”Mapa de Desarrollo de Capacidades de la Comunidad COMPARTE” y en la profundización posterior de los ”Rasgos del Desarrollo Alternativo que Queremos”, criterios que orientan el marco ético-político del programa y las estrategias a utilizar. Ya en el año 2013 se realizó un seminario sobre la ”Construcción de Alternativas Económico-Productivas de Impacto local y regional”, en que se trabajó la metodología para abordar y promover el alcance territorial y la escalabilidad de los procesos económico-productivos en beneficio de los más perjudicados en esa cadena.

El COMPARTE tiene una dimensión práctica que le es esencial: queremos pasar de la reflexión y el discurso sobre desarrollo alternativo (rasgos del mismo y modelo de capacidades) y sobre metodologías de trabajo (metodología de desarrollo económico-productivo de alcance territorial) a la implementación y articulación de experiencias concretas que partiendo de lo local y regional integren múltiples actores (productores, asesores, sector público y privado, universidades, y otros) en la construcción de otra economía en la que todos ponen y todos ganan: una alternativa viable y sostenible al desarrollo que excluye multitudes, que devora la naturaleza y termina deshumanizando nuestra manera de ser y de estar en el mundo.

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En el COMPARTE participan, a diferentes ritmos y velocidades, 14 instituciones que trabajan con productores de café, cacao, banano, lácteos o productos oleaginosos; doce de esos centros hacen parte de la Red de Centros Sociales de la CPAL: 2 de México (CEDIAC y FOMENTO), 1 de Nicaragua (NITLAPAN), 1 de República Dominicana (CERFAS), 3 de Colombia (CINEP; IMCA, Suyusama), 1 de Ecuador (Fundación Hogar de Cristo), 2 de Perú (CIPCA y CCAIJO), 1 de Bolivia (ACLO) y 1 de Paraguay (CEPAG); dos más están en El Salvador (Solidaridad CVX) y en Guatemala (SERJUS). ALBOAN y el Sector Social de la CPAL colaboran, especialmente, en el equipo dinamizador del proceso.

Una bella imagen que surgió en nuestro último encuentro en Bilbao (abril de 2015) es la de que: ”vamos en caravana”, unos en la parte del frente y otros en la parte de atrás, pero todos en el mismo camino y dirección, compartiendo destino, recursos y camino, necesitando todos de todos.

En el frente de la ”caravana” está la cooperación entre tres organizaciones de la comunidad (el Instituto mayor Campesino - IMCA y la Fundación Suyusama de Colombia, y el Centro de Derechos Indígenas – CEDIAC, del sur de México) que trabajan con pequeños productores de café. En una labor paciente de aprendizaje mutuo y de colaboración interinstitucional, las asociaciones acompañadas por estos centros han generado conocimientos y prácticas nuevas tanto en el ámbito técnico-agrario (café orgánico, de calidad, con procesos de torrefacción y marcas propias), como asociativo (direcciones autónomas, culturalmente diferenciadas), y también en el ámbito económico – comercial (dialogando como socios en los mercados que ocupan como ‘empresas sociales’), para la generación de valor para todos los actores implicados: café de alta calidad producido, transformado y comercializado con criterios de desarrollo alternativo. La iniciativa pionera de estos tres centros del COMPARTE está siendo de gran riqueza para el intercambio de saberes, la mejora técnica y la agregación de valor a los productos de las asociaciones beneficiarias del trabajo de la caravana de centros sociales del COMPARTE.

”CEDIAC, IMCA y Suyusama hemos encontrado en el café la posibilidad de dinamizar las economías regionales a través de una estrategia de mejoramiento de su calidad en taza, como medio eficiente para la generación de ingresos. Los proyectos centrados en el café han posibilitado, así mismo, acciones integrales que tienen que ver con la seguridad y la soberanía alimentaria, el cuidado del medio ambiente, el fortalecimiento organizativo y las relaciones con la institucionalidad pública y privada. De la misma manera, el acceder a nuevos mercados internacionales solamente ha sido posible gracias a la articulación con otros actores, como universidades de la Compañía y otras que están presentes en las regiones, y tostadores de café gourmet en Europa y Estados Unidos”, dice el Pe. José Alejandro Aguilar, director de la Fundación Suyusama.

Ese esquema de trabajo con multi-actores implica querer y aprender a trabajar en redes cada vez más amplias y diferenciadas, aportando cada uno –y cada institución- desde la perspectiva apostólica que le corresponde en la Missio Dei. Es así como el COMPARTE se ha ido convirtiendo también, especialmente en estos últimos años, en un desafiante laboratorio de trabajo interinstitucional, intersectorial e internacional en el que nos vemos comprometidos Centros Sociales y Universidades: algunas de las escuelas de negocios, de arquitectura, de diseño, de leyes, así como las directivas de las Universidades de Deusto (Bilbao), de dos de las Ibeoramericanas (México y Puebla), y de la Javeriana de Cali (Colombia) hacen parte importante del COMPARTE.

”Siguiendo las orientaciones de la CG 35 que invitaba a todos los jesuitas y a quienes comparten la misma misión, en particular a las universidades y centros de investigación, a promover estudios y prácticas orientadas a enfrentar las causas de la pobreza y a mejorar el medioambiente” encontrando caminos en los cuales ” los resultados de la investigación y de la incidencia política consigan beneficios prácticos para la sociedad y al medioambiente” (CG 35, D 3, No. 35), la participación académica no se limita al trabajo de investigación o reflexión sobre el programa (como es el caso de algunos tesistas de Oxford o de Deusto), sino a compromisos concretos de formación y promoción de capacidades, y a la colaboración en la tarea de crear, participar y ser corresponsables (universidades, centros sociales y asociaciones de pequeños productores) de empresas sociales que han de ser productiva y económicamente viables.

”Entendemos que la lucha por la justicia y el cuidado del medio ambiente pasan necesariamente por la opción de sumarnos a otros actores en la búsqueda y construcción pragmática de alternativas económicas productivas que beneficien a todos. En nuestra opción por la justicia hay temas que no requieren mayores claridades conceptuales… por ejemplo la importancia de la participación, el papel fundamental de la identidad de las personas y los grupos, la opción por la democracia, etc.; lo que es urgente es hacerlas posibles, instaurar esas condiciones. En el tema económico sabemos de la pobreza y de los inconvenientes de una economía guiada sólo por el mercado y tenemos suficientemente analizados los inconvenientes de los elementos hegemónicos de la economía actual, pero no tenemos claro cómo construir alternativas, no tenemos propuestas que muestren caminos diferentes. Nosotros somos una comunidad de aprendizaje que quiere hacer eso en un esfuerzo de construcción con múltiples actores”, continúa o Pe. Aguilar.

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