•   Nikolaos Gavalakis, Olga Vasyltsova - Nueva Sociedad

  •   Actualidad Política

  •   Febrero 20 de 2020

Putin y la concentración del poder. Entrevista a Peer Teschendorf

Vladimir Putin somete al Estado ruso a una sorpresiva reforma. ¿Qué es lo que realmente pretende? Sin lugar a dudas, quiere afianzar su poder sobre nuevas bases. Nota de Nikolaos Gavalakis y Olga Vasyltsova para Nueva Sociedad.

En su último discurso a la nación, el presidente Vladímir Putin dijo que quería cambiar la Constitución. Entre otras cosas, el Parlamento será fortalecido en el futuro a expensas de los poderes del presidente. ¿Qué se esconde realmente detrás de estos planes?

A primera vista, se destaca la transferencia de atribuciones del presidente al Parlamento. Cuando se observa con mayor detenimiento, sin embargo, los cambios tienen el carácter de una consolidación del poder en lugar de una diferenciación en el sentido de controles y equilibrios. Resta aún ver si el Parlamento obtendrá un aumento significativo de su poder. El Parlamento ya vota al primer ministro, pero no cumple ninguna función en la designación de suplentes y ministros. Sin embargo, estos nuevos poderes para nombrar a todo el gobierno están limitados por el hecho de que el presidente puede destituir a todos los representantes del gobierno si han perdido su confianza. El presidente también sigue siendo quien establece las pautas para la labor del gobierno. Si bien esto hace un poco más interesante al Parlamento, su mayor poder es relativo. Sobre todo, Putin dejó bien claro que lo único que considera adecuado para Rusia es una Constitución de marcado presidencialismo. Para fortalecerla, deberán ser también limitadas varias instancias posibles de control. Los jueces constitucionales podrán ser destituidos por el Consejo de la Federación a propuesta del presidente. Al mismo tiempo, la creación de un «poder público unificado» limita a los gobiernos autónomos locales, criticados por Putin por sus diferentes maneras de aplicar los derechos y las garantías de los ciudadanos. Así, queda bastante fortalecido el poder central en el Estado. Sin embargo, se equilibra la relación entre los órganos del Estado y se crea un nuevo órgano constitucional: el Consejo de Estado. Por supuesto, todos los analistas ven esto como una preparación para el periodo posterior a 2024, cuando terminará el mandato presidencial de Putin. Al fortalecerse otras instituciones, Putin puede crear una nueva base de poder. Actualmente no es posible decir si esta será en el Parlamento, como primer ministro o como presidente del Consejo de Estado. Dado que las propuestas en este aspecto siguen siendo vagas, se puede suponer que se está en una fase de prueba y se observa qué configuración promete ser la más estable y segura.

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El primer ministro Dmitri Medvédev anunció sorpresivamente su renuncia al cargo inmediatamente después. ¿Qué significa este cambio en el gobierno?

Es poco probable que la renuncia al gobierno tenga algo que ver con los cambios propuestos. No hay ninguna razón por la cual los cambios en la Constitución puedan implementarse mejor sin el gobierno en ejercicio. Por lo tanto, se puede suponer que la decisión fue tomada en última instancia por el presidente. La imagen de Medvédev para la población se ha deteriorado claramente desde el traspaso de mando en 2012. Las revelaciones de Alexéi Navalni acerca de los tesoros acumulados por el primer ministro lo convirtieron en el foco de todas las críticas a la corrupción omnipresente. El primer ministro también pagó un alto costo político cuando se elevó la edad de jubilación. También es el líder del partido Rusia Unida, que ha perdido prestigio masivamente. Ir a las elecciones parlamentarias del próximo año con un primer ministro impopular y un partido golpeado habría sido extremadamente riesgoso.

El cambio en este momento brinda la oportunidad de imprimir una nueva dinámica al gobierno y evitar una tensa elección con un voto de protesta. Por lo tanto, los nuevos ministros tendrán la tarea de calmar a la población mediante iniciativas sociales y, sobre todo, mediante una mejor implementación de los proyectos nacionales lanzados por Putin en 2018, para poder llevar a cabo las elecciones y la posterior reforma de los órganos estatales.
Finalmente, algunos también sospechan que Medvédev debía ser sacado de la línea de fuego para así prepararlo para tareas posteriores como, por ejemplo, ser un nuevo presidente con menos poderes. Con el nombramiento como suplente de Putin en el Consejo de Seguridad, al menos se le proporcionó un punto de partida prometedor para nuevas tareas. Sin embargo, una nueva Presidencia parece menos probable, ya que Medvédev está estrechamente relacionado con la maniobra del último intercambio de cargos, y la reacción pública a la elección presidencial dentro de cuatro años probablemente no sería más benévola.

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Putin está considerando legitimar la reforma constitucional mediante un referéndum. ¿Tendría el apoyo de la población?

En su discurso, el presidente dejó en claro que los cambios no son fundamentales que y, por lo tanto, pueden ser aprobados por el Parlamento. Sin embargo, propone que el pueblo vote en conjunto sobre esas modificaciones y recién después tomar una decisión. Por lo tanto, será más una consulta popular que un referéndum. En términos del alcance de los cambios, es una simple votación en el sentido de «¿Está usted de acuerdo con los cambios?». Es inofensiva, ya que la mayoría verá una mejora en ellos. Por último, pero no menos importante: se incluyeron promesas sociales en la lista de cambios, como la obligatoriedad de que el salario mínimo esté por encima del nivel de subsistencia. Si se sometieran a votación los capítulos de manera individual, probablemente el panorama sería un poco diferente, ya que una masa crítica ciertamente podría oponerse a ellos en aspectos puntuales. Por lo tanto, no se seguirá este camino.

El sucesor de Medvédev, Mijaíl Mishustin, ya ha sido nombrado. ¿Qué puede esperarse del próximo gobierno?

El hecho de que ninguno de los analistas haya considerado a Mishustin un candidato potencial indica su papel. No es una persona que participe en la lucha por el poder político, sino un destacado funcionario público de larga experiencia y muy exitoso. Se lo describe como un administrador eficiente que ha logrado que el sistema tributario de Rusia sea uno de los más modernos del mundo. Y se dice que tiene contactos con los dos grandes grupos: los representantes de los ministerios poderosos y los reformadores liberales. Parece poco probable que lo transformen en sucesor. Más bien, dirigirá el gobierno de manera segura en el momento de la transformación. Las reacciones hasta ahora han sido en su mayoría positivas, ya que no se trata de un político intransigente en ningún sentido y, por lo tanto, no alimenta la lucha interna de las elites. Resta ver si la población notará mucho el cambio. Dirigir eficientemente un organismo tributario es una tarea diferente a implementar correctamente los proyectos nacionales en todo el país. Parte de la reputación de Mishustin se debe al enorme incremento en la eficiencia del sistema tributario. Esto se logró a través de una centralización completa, en la que cada recibo de compra y toda la documentación relevante en lo tributario se registra electrónicamente, con lo cual resultan accesibles para las autoridades fiscales federales y se pueden buscar anomalías mediante minería de datos. Si se tienen en cuenta los planes para centralizar todas las bases de datos, el uso cada vez más extendido de cámaras de vigilancia con reconocimiento facial y otras medidas para mejorar el control de la seguridad pública, la experiencia específica del nuevo primer ministro puede haber sido decisiva en su elección. En este caso, la población pronto notaría el cambio.

Las leyes rusas tendrán, de aquí en más, prioridad sobre el derecho internacional. ¿Qué significa esto para las relaciones exteriores de Rusia? De esta manera, por ejemplo, las sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos podrían ser irrelevantes.

Esta propuesta le da a Rusia la oportunidad de elegir qué tratados internacionales quiere cumplir. Esto la convierte en un socio muy poco fiable porque, en última instancia, no se puede confiar en los tratados celebrados. La jurisprudencia mostrará si esto significa una restricción para la población. Según la idea de esta enmienda, las demandas ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos solo tendrían la posibilidad de ser tomadas en cuenta en Rusia si se violaran los derechos humanos consagrados en la legislación rusa. Sin embargo, la Constitución rusa es progresista en este sentido. Porque, según ella, todos los derechos y las libertades de las personas están garantizados de acuerdo con los principios y normas generalmente reconocidos del derecho internacional. Por lo tanto, no hay conflicto entre el derecho ruso y el derecho internacional en esta área.

En última instancia, esta enmienda expresa un debilitamiento del derecho internacional del que Rusia siempre se ha quejado. Las intervenciones militares en, por ejemplo, Iraq, Libia y Kosovo, que Rusia consideró violaciones del derecho internacional, han llevado a la idea de que se es una potencia cuando se puede doblegar el derecho internacional. Los Estados del Occidente político son parcialmente culpables de esta peligrosa interpretación. Sin embargo, no está claro exactamente cómo se logrará modificar la Constitución. La importancia primordial de los tratados internacionales está establecida en los 15 artículos que solo pueden ser modificados por una asamblea constituyente. Pero el presidente no quiere ir por este camino.

Fuente

  • Nueva Sociedad
  • Peer Teschendorf dirige las oficinas de la Fundación Friedrich Ebert en la Federación Rusa desde 2018. fue jefe de las oficinas de la fundación en Kazajstán y Uzbekistán desde 2012 hasta mayo de 2016.
  • Traducción: Carlos Díaz Rocca
  • Fotografía principal: Flickr - Thomas Hawk. Licencia Creative Commons.

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