Santiago Agrelo: "Después de doce años de misión, algo me dice que no se es cristiano si no se va de la mano con los pobres"

"Me pregunto si hay alguien que considere humano poner cuchillas en las que pueda desangrarse su hijo, su hermano, su madre o su padre", afirma el arzobispo de Tánger, Santiago Agrelo en entrevista con José M. Vidal de Religión Digital.

Se va como ha venido: ligero de equipaje. Este domingo celebrará su última misa con los suyos. El arzobispo de Tánger, Santiago Agrelo, se vuelve a Galicia, su tierra, con un ordenador, una impresorea y unas cajas de libros. Pero con el corazón repleto de las historias vitales, llenas de dolor, pero también de esperanza, de 'sus' emigrantes. Se va el defensor de los emigrantes en el Magreb. ¿Quién le podrá sustituir? Desde su Compostela con raíces emigrantes, el obispo-profeta seguirá alzando su voz. "El dolor de los emigrantes no me deja indiferente, y supongo que así será hasta que ya me muera". Así será.

¿Qué siente a la hora  de hacer la maleta, para regresar al convento de los franciscanos de Compostela?

No sé qué responder. No hay un sentimiento definido. Más bien, un abanico de impresiones: alegría, porque me siento muy querido; pena, porque a lo largo de estos años se han creado muchos lazos, muchas relaciones, y llega la hora de la despedida, de vivirlo todo en la distancia; siento paz, porque compartí con todos lo que recibí del Señor; siento una gran tristeza porque no fui capaz de abrir caminos de futuro para los emigrantes; me hace muchísima ilusión volver a la sencillez de la vida fraterna en la comunidad franciscana.

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Mons. Agrelo, arzobispo de Tánger

¿Qué se lleva en la maleta y, sobre todo, en el corazón?

Ésta es una mudanza que se hace con un Renault Megane, en el que viajaremos tres personas. No ha lugar para excesos en el equipaje: unas cajas de libros, ropa, calzado, un ordenador, una impresora.

El corazón es más amplio que el maletero de un Megane, y ahí he dejado entrar a cuantos han llamado a mi puerta. Espero que haya entrado Cristo Jesús. Intenté aprender a abrirle a él la puerta del corazón, abriendo a mis hermanos y a los pobres la puerta de casa. En el corazón guardamos lo que vivimos, y estos años han sido para mí de vida intensa… Cosas de Dios, que te llama al curro cuando los años parecen decir que ya has currado bastante. Y supongo que al curro me está mandando todavía.

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¿Cuál fue la lección más importante de estos años en Tánger?

No sé si es la más importante de las lecciones recibidas, pero sé que tiene mucha importancia para mí. Después de doce años de misión, algo me dice que no se es cristiano si no se va de la mano con los pobres; algo me dice que no hay posibilidad alguna de fidelidad al evangelio si los pobres no nos ayudan a leerlo; algo me dice que no hay posibilidad alguna de ser de Cristo si no se abrazo la pobreza que Cristo abrazó naciendo, que Cristo desposó viviendo, y que él consagró muriendo.

¿Le costó pasar de profesor a pastor?

Creo que siempre fui pastor y que nunca dejé de ser profesor. En la clase o en la catedral, el mensaje es siempre Cristo Jesús, la vida es siempre el evangelio de Cristo Jesús, la esperanza era y es que todos conozcan a Cristo Jesús. Como profesor y como pastor intenté siempre compartir la fe en Cristo Jesús.

¿Y de votar al PP a votar a..., según ha confesado recientemente?

En política, hace mucho tiempo que mi barca se arenó en la resignación, en la desilusión, en la frustración… La acción política de nuestros partidos la veo como quien ve pasar el agua de un río: sabes que puede servirte para mover el molino, para regar los campos, puede incluso que para beber; pero también sabes que te puede envenenar, que te puede arrastrar, que te puede quitar la vida… El criterio primero y último de discernimiento a la hora de dar mi voto han terminado por serlo los pobres, la vida de los pobres, la dignidad de los pobres; y creo que ya no volveré a perder de vista ese criterio.

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¿Se arrepiente de algo?

De mis pecados, que son muchos.

¿Las concertinas de Ceuta y Melilla son inhumanas?

Me pregunto si hay alguien que considere humano poner cuchillas en las que pueda desangrarse su hijo, su hermano, su madre o su padre. Las cuchillas se ponen en la valla fronteriza, porque se piensa que defendemos los nuestro, y se olvida que por allí pasará nuestro hijo, nuestro hermano, tu madre o mi padre. Nuestra sensibilidad amaestrada y selectiva no toleraría que en esas cuchillas se desangrase un ave o un perro. Pero si es un emigrante, hemos interiorizado que es un nadie: un “sin necesidades”, un “sin derechos”, un “sin cuerpo”; así es que no lo protegen ni siquiera las sociedades protectoras de animales.

¿La emigración es una marea que nada ni nadie podrá detener?

No es una marea, que sube o baja obedeciendo a leyes preestablecidas: es un derecho, es un ejercicio de libertad. Si de algún problema tendríamos que hablar al referirnos a la emigración, sería de las circunstancias que arrebatan a alguien la libertad para quedar donde está o para ir a donde desea. Estamos hablando de libertad, y hablamos al mismo tiempo de supuestos señores de la vida de los demás, que se arrogan el poder de coartar su libertad.

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¿Cómo va a seguir defendiendo a 'sus' emigrantes desde Compostela?

No he sabido defenderlos aquí, y me preguntas cómo voy a defenderlos allá. No lo sé. Siempre he tenido la palabra, y ésa espero que no me falte. Siempre he compartido mi pan, y eso espero continuar haciéndolo. El dolor de los emigrantes no me deja indiferente, y supongo que así será hasta que ya me muera.

¿Le ha pedido al Papa que su sucesor los siga defendiendo y, como usted, dé la cara por ellos, aunque se la partan?

Nunca he dicho una palabra sobre quien vaya a ser mi sucesor. Será como es. Y dará a esta Iglesia y a los pobres lo que tiene. Yo he sido un privilegiado al que los pobres han pulido un poquito. Y no hace falta mucho para que mi sucesor tenga mejor madera que la vino conmigo a esta Iglesia.

¿Cómo contrarrestar la labor de zapa de los 'enemigos' del Papa Francisco?

No creo que el Papa Francisco piense que tiene enemigos. Ni creo que dedique un minuto de tiempo a contrarrestar ninguna labor de zapa de supuestos enemigos. En estas cosas, lo único que da fe de lo que somos, es la vida, es la autenticidad existencial, es el rostro que la fe se da a sí misma en cada uno de nosotros. Todos escogemos con quién caminar. No me digas que en el Papa Francisco no has visto, puede que envejecido y vestido de blanco, a Jesús de Nazaret. Se le reconoce muy fácilmente. El amor es el antídoto de todas las malas influencias.

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