"Sin cambios profundos, la Iglesia no será nunca la iglesia de Jesús"

"La Iglesia es uno de los grandes bastiones del patriarcado", afirman las miembros del colectivo por la Igualdad en la Iglesia, en este reportaje de Jesús Bastante para Religión Digital.

Simone Weil Mary Ward, Marguerite Porete, Josefina Bakhita, Teresa de Jesús, Hildegarda de Bingen, Madeleine Lebrel.... santas de la Iglesia, y santas laicas. Los rostros de tantas mujeres poblaban este mediodía la parroquia 'roja' de San Carlos Borromeo, hoy más morada que nunca. Presidiendo, como no podría ser de otra manera, el Cristo de las cadenas, con su estola morada, el mismo que soñó un movimiento de plena igualdad entre hombres y mujeres. La ‘Revuelta de mujeres en la Iglesia’ está más fuerte que nunca. ¿Oirán sus voces desde dentro de los palacios?

Algunas de las mujeres del cartel, como Porete, murieron en la hoguera. O Mary Ward, que luchó por la igualdad, y vivió durante años encarcelada y siendo considerada una hereje. “Sentimos dolor por la desproporción de lo que damos y lo que recibimos”, clamó MariFe? Ramos. “Queremos nuestro puesto en la comunidad de iguales de Jesús. Esto no tiene marcha atrás”. "No queremos romper con nadie, la Iglesia fue, y tiene que volver a ser, una comunidad de iguales".

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Concentración de mujeres por la igualdad en la Iglesia

El perfume de la igualdad

Y es que, “sin cambios profundos, la Iglesia no será nunca la iglesia de Jesús”, destacó la teóloga Pepa Torres. Como gesto simbólico, las convocantes quisieron rociar a los presentes con perfume, como hiciera la mujer del Evangelio, la que reconoció a Jesús como profeta. “Jesús se posicionó claramente con esa mujer”. El perfume de la justicia, de la equidad, de la belleza, que tiene que ser reconocido y visibilizado. “Que se extienda el perfume de la igualdad”, proclamaron.

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Pepa Torres, MariFe? y Cristina, en San Carlos Borromeo

“Reivindicamos una reforma eclesial profunda desde la perspectiva de las mujeres, que anhelamos y que no llega”, subrayó Pepa Torres. “Hartas de empujar, y del silencio, hemos decidido alzar la voz”, y unir esas voces en un clamor común. “Una renovación eclesial profunda que ponga fin a la discriminación que sufre la mujer en la Iglesia, y que lo haga hasta convertirla en una comunidad de iguales”. Tal y como lo quiso Jesús.

A las puertas de los templos, pero fuera de ellos

“Queremos tener voz y voto, como recientemente no ha sucedido en el Sínodo de la Amazonía, que suponga estar presente en lugares de toma de decisión en la Iglesia, 'hasta que se haga costumbre'”, subrayó la teóloga, que anunció que las mujeres “nos manifestaremos en la iglesias, pero a sus puertas, fuera de ella, porque así nos sentimos”.

A las puertas de las catedrales de Madrid, Barcelona, Zaragoza, Santiago, Santander, Sevilla, Bilbao, La Rioja, Valencia.... “Esto es como un 15-M de las mujeres en la Iglesia. Para romper con la invisibilidad y alzara nuestras voces”. Con música, lecturas, oraciones, silencio y mucho ruido. Y la lectura de un manifiesto (que ofrecemos a continuación) y que ya ha sido suscrito por medio centenar de instituciones, Religión Digital entre ellas.

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Presentación de la Revuelta de Mujeres en la Iglesia

“La Iglesia está impregnada del trabajo de las mujeres y sin embargo, no nos ven”, indicó MariFe?, mientras que María García y Ana Gamarra leyeron algunas de las exigencias de las mujeres: “Aspiramos a unas reformas profundas que vayan rellenando el foso de las desigualdades”, “Que cambie el derecho canónico para reconocer esta desigualdad”; “Que se reconozca plenamente el liderazgo de las mujeres en la Iglesia, y no solo en tareas subsidiarias, auxiliares y de cuidados”.

Sínodo y monjas violadas

“El ninguneo en el Sínodo de la Amazonía y las acusaciones de violencia contra las mujeres nos han impulsado a seguir adelante”, añadió Torres, mientras MariFe? aclaró que no han pedido permiso a la diócesis de Madrid para concentrarse. “¿Para qué? Si quieren dialogar aquí estamos”.

“Somos mujeres comprometidas en el ámbito de la Iglesia, esta revuelta no tiene ningún afán de ocultar a nadie. Esto forma parte de nuestro compromiso en la Iglesia y fuera de ella”, concluyó Torres. “La Iglesia es uno de los grandes bastiones del patriarcado”, apuntó la teóloga, animando a los varones, y especialmente a los obispos, a 'sumarse' a la revuelta.

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